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Shakespeare and Company


  - 2 opiniones

Un entrañable laberinto

Publicado por Héctor Vera — hace 2 años

Son pocos los sitios que una persona a lo largo de su vida llega a recomendar como imprescindibles para visitar a cualquier otro amigo en un país extranjero. Uno de ellos yo lo sitúo en París. Se trata de la librería llamada Shakespeare and Company. Es un lugar teóricamente muy famoso debido a que sus paredes albergaron asiduamente a escritores de la talla de Ernest Hemingway o Ezra Pound y ha salido en bastantes películas.

Por su situación pasa totalmente inadvertido, se encuentra muy cerca de la catedral de Notre Dame, sin embargo es una tienda que difícilmente te vas a encontrar por casualidad si estás paseando por París como turista al uso. Ridículo o no, cuando estuve en París y fui a visitarlo expresamente no lograba dar con él a pesar de tener el móvil guiándome. Hasta que me giré y sin darme cuenta ahí estaba. Era una tiendecita que parecía un negocio familiar en decadencia, llegué a dudar de que realmente fuese ese el sitio y no una pequeña imitación, pero por cosas de la historia probablemente sea uno de los negocios más rentables entre turistas con cierta nostalgia por tiempos pasados.

Un entrañable laberinto

Viendo la fachada es difícil imaginar lo que hay en el interior. Podría parecer una librería como tantas otras librerías antiguas hay en el mundo, pero los dueños de esta tienda han sabido aprovechar la magia y el fetiche que han tenido la suerte de heredar. Y el resultado es maravilloso.

En el exterior de la tienda hay colocadas unas pocas mesas y armarios con libros muy curiosos a precio bajo (al menos mucho más bajo que lo que hay en el interior). Muchos de ellos en francés, pero por lo general la mayoría de los libros que venden son en inglés ya que su público es mayoritariamente extranjero.

En la entrada lo primero que llama la atención es un cartel: “prohibido sacar fotos en el interior”. Es obvio que quieren conservar lo especial que resulta ver la tienda por primera vez para alguien que ha leído sobre el pasado de la librería o simplemente lo ha visto en una película de Woody Allen y siente curiosidad por entrar durante su visita a París.

Un entrañable laberinto

Dentro un hilo musical muy cuidado. ‘Catch the Wind’ de Donovan sonaba justo en el momento en el que yo entré con mis amigos. De los cuatro que éramos fui yo el que aportó la idea de visitar la librería sabiendo de lo especial del lugar. Y ninguno de los tres acabó decepcionado. Nos pasamos casi una hora perdiéndonos por los pasillos laberínticos mirando estanterías que a primera vista parecían no seguir ningún tipo de orden. Nos separábamos unos de otros; nos juntábamos, comentábamos; volvíamos a separarnos y mirábamos libros por mera curiosidad y por inmersión en el ambiente.

La librería tiene dos plantas, la de arriba es más amplia y está preparada para que parezca una buhardilla bohemia en la que pasaban los días artistas de los años 20. Hay una cama, un piano con un letrero que dice “tócame”, una máquina de escribir antigua… y muchos más detalles decorativos que hace que merezca la pena perderse unos minutos entre el silencio. No había mucha gente, pero es curioso ver como muchas personas se sientan en los sofás, no sólo a leer hojeando algún libro, sino a escribir. Hombres y mujeres solos sentados escribiendo, como si ese lugar les sirviese de algún tipo de fuente de inspiración.

Pero sin duda lo que más especial me resultó fue ver cómo había paredes en las que la gente va dejando mensajes de todo tipo: fotos, dibujos, poemas… cartas dedicadas a un interlocutor que probablemente nunca llegase a leer. Todo ello de forma improvisada. Como si quisiesen compartir de alguna forma lo especial que les resulta el sitio o decir algo a alguien que nunca pudieron decir.

Un entrañable laberinto

Un entrañable laberinto

Por desgracia no tengo fotos del interio aunque me habría gustado, pero creo que es mucho más gratificante llegar y verlo sin tener una imagen en mente. Y por supuesto, acabé comprando un libro. Es inevitable, aunque cueste 20€ o más. Y no podía ser otro que ‘París era una fiesta’. En inglés, claro.

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Una parada necesaria seas o no amante de la literatura

Publicado por Juan Diego Martinez — hace 11 meses

Ahora entiendo porque es uno de los principales reclamos turísticos de la ciudad. A primera vista podría incluso hasta pasar por desapercibido, pero sindu, es un tesoro literario oculto en una de las ciudades más bellas de Europa.

10 años fue lo que perduró cerrada la librería, se dice que se cerró debido a que senegaron a venderle un ejemplar a un soldado nazi, algo que conocimos durante un tour al Barrio Latino  . 

Un lugar que recomiendo visitar por ser una librería poco común, es muy famosa y por su contenido histórico.


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