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Parque de Leopoldo


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Parque de Leopoldo

Publicado por flag-es Patricia Saiz Díaz — hace 9 años

Parque de Leopoldo

Bruselas, entre sus muchas características, es una de las ciudades más verdes de Europa y destaca por sus centenares de parques repartidos por todos los distritos que la conforman.

En esta entrada voy a hablar en detalle sobre uno de los parques más bonitos de la ciudad, especialmente en otoño se pone precioso. Hablo del Parque de Leopoldo, Leopold Park en inglés o Parc de Leopold en francés. Se encuentra en el corazón del barrio europeo de Bruselas, en su interior se pueden ver resquicios de la historia arquitectónica belga, zonas de juegos para niños y además también hay espacio para las ciencias ya que cuenta con museos y escuelas sin necesidad de salir al exterior de sus puertas. Un entorno que pese a estar próximo a una de las avenidas y plazas principales como es la de Schumann y bastante frecuentado por los trabajadores de las instituciones de la Unión Europea, en él se puede encontrar un punto de relax y calma en pleno bullicio de la ciudad. 

Parque de Leopoldo

Para llegar a él se pueden tomar los autobuses 12, 21 (ambos llevan al aeropuerto), 27, 59, 64 (parada Parc Leopold), 60, 80 (parada Jourdan), 34 y 80 (parada Museum). Si lo que preferís es tomar el metro, la parada más cercana es Maelbeek, líneas 1 y 5. Y si por el contrario accedéis en tren desde algún otro punto de Bélgica, las estaciones más cercanas son la Gare de Bruxelles-Luxembourg y la Gare de Bruxelles-Schumann. El horario de apertura va de 7 de la mañana a 10 de la noche y en muchas ocasiones sirve como lugar de paso para atravesar de la zona del Parlamento-Luxemburgo a la zona de la Comisión-Schumann.

La entrada principal del parque se localiza en la rue Belliard, enfrente de la Place Jean Ray; pero también hay entradas secundarias por el camino d'Etterbeek, la avenida de Maelbeek y la calle Vautier.

Parque de Leopoldo

Echando una vista al pasado, su historia se remonta a cuando el parque pertenecía al antiguo valle de Maelbeek donde cerca de los riachuelos y molinas se edificaban numerosas residencias que eran propiedad de la aristocracia belga. En los dominios del parque se encontraba la torre Eggevoort, fundada en la Edad Media y que sigue en pie hoy en día. El parque era propiedad del señorío de Bruselas y más tarde fue comprado por la familia Dubois Bianco en 1819. En aquel entonces el parque ocupaba una superficie de diez hectáreas que incluía una casa de campo de
dependencias, un jardín, invernaderos, una huerta y varios estanques. Cuando Bélgica logró la independencia, Bruselas necesita expandir sus fronteras, fue cuando partes de las diferentes comunas fueron anexadas a la capital, por un lado para
frente al crecimiento acelerado de la población y también para cumplir con las
aspiraciones de una clase media en busca de espacio y embellecimiento. Así fue como nació el distrito de Leopoldo en el valle de Maelbeek. Con todo este panorama de expansión y crecimiento, la familia Dubois Bianco vendió la propiedad en 1851 a la Real Sociedad de Zoología, convirtiendo al parque en una especie de zoológico, espacio donde la burguesía podía pasear, los más pequeños jugar y observar la fauna y flora que albergaba. 

En 1880, el antiguo zoológico se convierte en lo que hoy conocemos como el Parque de Leopoldo, unos jardines donde está instalado el Museo de Historia Natural. Este museo fue fundado en 1772 y ocupa la parte superior del parque, consta dos edificios, uno se levanta sobre el antiguo convento de las Hermanas Redentoristas, y fue construido en 1860 por el arquitecto Henri Beyaert en nombre de la Sociedad Zoológica, y el segundo edificio es una torre diseñado en los años 30 por el arquitecto modernista Lucien de Vestel. Las colecciones del museo ilustran la evolución, minerales, prehistoria y biodiversidad así como los laborarios de investigación. 

Pero la ambición de algunos célebres belgas iba más allá y pretendiar crear en el interior del parque una especie de "ciudad de la ciencia", fue así como el empresario Ernest Solvay y el médico Paul Heger ordenaron la construcción entre 1892 y 1914 de cinco edificios dedicados a la ciencia: los Institutos de Fisiología, Salud, Anatomía, Sociología y la Escuela de Comercio. Incluso intentaron crear un campus de la Université Libre de Bruxelles en el parque, pero el proyecto no fue llevado a cabo con éxito debido a la falta de espacio.

Parque de Leopoldo

Sin embargo, algunos de los instituciones de investigación médica que anteriormente estaban situados en el Campus universitario de Solbosch de la ULB, si que fueron trasladados al parque, como la Escuela Emile Jacqmain, el Instituto Dental Eastman o el MUNDANEUM.

En 2002 y 2003, el parque tuvo una renovación de gran envergadura porque era necesario darle el lugar que le correspondía como espacio público dentro de un barrio que estaba siendo transforma urbanísticamente a ritmos imparables por la implantación de las instituciones europeas. Nuevo mobiliario urbano, nueva iluminación, nueva señalización, desarrollo de áreas de recreación y descanso, la limpieza de la laguna etc son algunas de las medidas que se tomaron para adaptarlos a las nuevas condiciones del barrio. Pero el elemento más llamativo de esta remodelación fue el de la priorización de la circulación Alrededor de los edificios situados alrededor del parque, se construyeron nuevos accesos. El tráfico de coches se canalizó, mientras que los circuitos fueron rediseñados de acuerdo con las pistas originales. 

El Parlamento Europeo es la institución europea que se localiza más cerca del parque, es mas, a tan solo cuatro pasos de la puerta principal del Parlamento está una de las puertas de entrada al Parque de Leopoldo.

En cuanto a la fauna y flora que residen en él, destacan las aves que se ven atraidas por el estanque como las garzas o los periquitos. Cerca de cincuenta especies de árboles de gran belleza crecen en sus rincones, algunos propios de la Región de Bruselas como el castaño, el fresno, el arce, el cripés de los pantanos o el platanero oriental.

En definitiva, un parque de una riqueza ecológica, científica y cultura inmensa que continúa su expansión en un barrio donde lo que presiden todas las esquinas son altos edificios de oficinas, instituciones, agencias y lobbies. Sin embargo, el parque no se rinde y ha aprendido a convivir con todos estos gigantes de la construcción.

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