Galería Borghese | Qué ver en Roma
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Galería Borghese


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Galería Borghese

Publicado por Beatriz Chiner Sánchez

La Galería Borghese (Galleria Borghese, en italiano) es un museo de arte situado en los jardines de Villa Borghese, Roma. Dentro de la renombrada riqueza artística de la ciudad, es una de las pinacotecas esenciales, de visita obligada. El edificio de la Galería se encuentra enclavado en los jardines de Villa Borghese, cuyo conjunto conformaba anteriormente la Villa Borghese Pinciana, propiedad de la familia homónima. La Galería Borghese conserva una parte sustancial de la colección Borghese de pintura, escultura y antigüedades, la cual fue iniciada por el cardenal Scipione Borghese (1576 – 1633), sobrino del papa Pablo V (papado: 1605–1621). Scipione Borghese fue el primer mecenas de Bernini y un ávido coleccionista de la obra de Caravaggio, por lo que ambos artistas se encuentran extensamente representados en el museo. Además exhibe obras destacables de otros autores como Amor sacro y amor profano de Tiziano, el Entierro de Cristo de Rafael Sanzio y notables trabajos de Peter Paul Rubens, José de Ribera, Agnolo Bronzino y Federico Barocci. Debido a las reducidas dimensiones del edificio y al enorme flujo de turistas, la visita únicamente es posible con reserva previa por teléfono o internet. Los visitantes que acuden sin reserva tendrán que hacer cola. El amplísimo parque, actualmente bajo gestión municipal, fue en su época tan extenso como todo el centro histórico de Roma. Un pequeño tren lo recorre varias veces al día y tiene su parada a las puertas de la galería. Una de las virtudes de la Galería Borghese es su carácter compacto y accesible: la exposición se exhibe a lo largo de dos plantas que pueden visitarse cómodamente en aproximadamente dos horas. La planta principal está dedicada casi en su totalidad a las antigüedades clásicas. Son piezas del siglo I a III d. C., entre las que destaca el famoso mosaico de Los gladiadores de 320 d. C., encontrado en 1834 en la finca de los Borghese en Torrenova en la Vía Casilina a las afueras de Roma. Entre estas obras clásicas, destaca la escultura neoclásica de Paulina Borghese como Venus Vencedora de Antonio Canova, que completa un proyecto museístico realmente innovador. Los frescos del techo del primer piso a modo de trampantojo o el salone de artista siciliano Mariano Rossi son magníficos ejemplos del uso de la perspectiva tridimensional en la pintura. La planta superior alberga una asombrosa pinacoteca, con varias obras maestras universalmente conocidas. Hay dos de Tiziano, Amor sacro y amor profano, y Venus vendando los ojos a Cupido. Aquí se exhibe también una de las mejores pinturas religiosas de Rafael, Cristo llevado a la tumba (El Entierro de Cristo). Del mismo artista hay un retrato célebre, La dama del unicornio. De Caravaggio se exhibe un conjunto irrepetible, acaso el mejor expuesto en un sólo museo: Joven con cesta de frutas, Baco enfermo (posible autorretrato), La Virgen con el Niño pisando la serpiente (también llamada La Virgen de los Palafreneros), San Jerónimo y David con la cabeza de Goliat de la que se cuenta que Caravaggio se retrató a sí mismo en la cabeza decapitada del gigante. La lista de obras maestras incluye: La cacería de Diana, acaso la mejor pintura mitológica de Domenichino, La maga Circe de Dosso Dossi y el Retrato de hombre de Antonello da Messina. Es muy llamativo un tondo de la Virgen con el Niño y San Juanito rodeada de ángeles de 1,70 m de diámetro, atribuido a Botticelli. De la pintura no italiana destacan La Piedad de Rubens y Venus y Amor de Lucas Cranach. En fecha reciente se ha atribuído al español José de Ribera un cuadro tenebrista con el tema de El juicio de Salomón. Muchas de las esculturas están expuestas en los espacios para los que fueron ideadas, incluida la extensa obra de Gian Lorenzo Bernini, que comprende piezas de toda su dilatada carrera, desde trabajos de juventud como La cabra Amaltea con Júpiter niño y un fauno (1615) al dinámico conjunto de Apolo y Dafne (1622 – 25) o al David (1623) considerado como una de las primeras obras de la escultura barroca. También destacan tres bustos realizados por el escultor, dos del papa Pablo V (1618 – 20) y uno de su intuitivo primer mecenas el cardenal Scipione Borghese (1632). Otras de las obras de Bernini en la Galería Borghese son las manieristas esculturas de Eneas, Anquises y Ascanio (1618–19) y el El rapto de Proserpina (1621-22).

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