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Rockefeller Center


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La Gran Manzana vista desde arriba

Traducido por Belén Urrea Carbonell — hace 9 meses

Texto original de Martha S

Ver Nueva York desde lo alto del Rockefeller Center

El Rockefeller Center es uno de los edificios más famosos de Nueva York. Hay gente que dice que si no se ve Nueva York desde Top of the Rock (también conocido como el mirador del Rockefeller Center que se encuentra en la planta 70), no se ha visto Nueva York de verdad. Después de ver esa panorámica con mis propios ojos, tengo que decir que estoy totalmente de acuerdo con esa afirmación.

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Según esta foto, ¿creéis que merece la pena pagar una entrada para ver Nueva York desde lo alto del Rockefeller Center? Mi más sincera respuesta es sí.

Cómo llegar

El famoso Rockefeller Center se encuentra en Rockefeller Plaza 45 de Nueva York. Es muy fácil llegar a él en transporte público, ya que varias líneas de autobús y metro tienen paradas justo al lado o, al menos, muy cerca. La manera más fácil de saber cómo se llega es utilizando Google Maps.

Entradas y tiempos de espera

El Rockefeller Center tiene diferentes entradas. Podéis visitar el mirador durante el día, durante la noche o combinar ambas opciones e ir una vez durante el día y otra por la noche. La entrada normal cuesta treinta y seis dólares y si compráis la entrada Sun and Stars que permite ver Nueva York durante el día y la noche, os costará quince dólares más. Como veis, la entrada Sun and Stars merece la pena, pero solo si podéis ir a Rockefeller Center dos veces en el mismo día.

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Estas serán las vistas que tendréis de noche.

Al contrario de lo que ocurre en el World Trade Center, Rockefeller Center tiene unos horarios fijos para las entradas que se reservan con antelación, lo que quiere decir que no tendréis que esperar más de quince minutos para entrar. Está claro que en pasar la recepción del edificio (tendréis que pasar por un detector de metales y los empleados registrarán vuestras mochilas, etc. ) y llegar hasta los ascensores se tarda un rato (os podéis hacer una foto allí, pero si la queréis, cuesta casi lo mismo que la entrada, por eso yo no me la hice), pero eso es mucho mejor que esperar en cola casi dos horas por no haber reservado la entrada.

La entrada al mirador Top of the Rock os costará menos dinero si habéis comprado el llamado New York City Pass; este pase os otorgará descuentos en las entradas de todos los atractivos turísticos de la ciudad de Nueva York. Puede que este pase os parezca caro, pero si vais a visitar más de dos sitios de los que vienen incluidos en la oferta, os ahorraréis una gran cantidad de dinero.

Las vistas desde los diferentes miradores

Cuando paséis los controles de seguridad de la primera planta, os subiréis en un ascensor que os llevará disparados hasta la parte alta de Rockefeller Center. Digo que "os llevará disparados" porque sube muy rápido. De hecho, es uno de los ascensores más rápidos, así que preparaos para que se os entaponen los oídos. Mientras subís, las luces del techo del ascensor harán un espectáculo, pero antes de que yo me diera cuenta de ello, una voz mecánica dijo: "welcome to the Top of the Rock" y las puertas del ascensor se abrieron.

En cuanto salí, vi unas vistas que me dejaron sin respiración. Al venir de un pequeño pueblo, no me imaginaba lo grandes que pueden ser algunas ciudades. Desde allí arriba, Central Park es una zona verde que resalta del resto del paisaje gris. Al otro lado, se puede ver toda la ciudad de Manhattan hasta el final. Además, podréis ver la Estatua de la Libertad al fondo.

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Central Park rodeado de infinitos rascacielos.

En los miradores, hay paneles de cristal para mayor seguridad, pero con maña, podréis hacer que no se vean en las fotos. Cuando ya hayáis disfrutado de las vistas en el primer mirador, podéis subir las escaleras para llegar al segundo, que es más espacioso que el primero. Si tenéis vértigo, no miréis hacia abajo. Bueno, si tenéis miedo a las alturas no creo que subáis hasta allá arriba, pero nunca se sabe.

Cuando penséis que ya no queda nada por ver, esperad a lo siguiente. ¡Hay un tercer mirador! Es bastante estrecho y tendréis que subir por unas escaleras también bastante estrechas y empinadas, pero merece totalmente la pena. Este mirador es en el que menos gente suele haber, pero tampoco esperéis estar completamente solos.

La tienda de regalos

Cuando ya hayáis disfrutado lo suficiente de las increíbles vistas de la Gran Manzana desde el observatorio, podéis volver a bajar. Pero antes de hacerlo, echad un vistazo a la tienda de regalos. Evidentemente, todos los artículos son muy caros como para pensar en comprar alguno, pero la primera vez que fui, era también la primera vez que estaba en Estados Unidos, así que decidí darme un capricho y comprar un pequeño recuerdo.

Quería comprar el artículo más barato posible. Después de unos minutos de investigación, me di cuenta de que los llaveros era lo más barato que se podía comprar en aquella tienda de regalos del Rockefeller Center (y valían ocho dólares). ¡Madre mía! Supongo que es de esperar en una ciudad como Nueva York.

Resumiendo, la tienda de regalos vende artículos muy chulos, así que si estáis buscando un auténtico recuerdo de la ciudad y no una imitación barata de la calle, este es el lugar idóneo para vosotros.

Navidad en el Rockefeller Center

La plaza que hay en frente del Rockefeller Center es donde está el famoso árbol de Navidad gigante que ponen todos los años y donde también hay una pista de patinaje, aunque es bastante caro patinar allí. Si decidiera patinar allí, ya me quitaría la espina de hacerlo, pero gastarse tanto dinero no merece la pena.

Aunque me encantó ver el famoso árbol de Navidad y la pista de hielo, tenía tanto frío que no podría disfrutarlo al cien por cien. Si no os gusta el frío, no os aconsejo para nada que visitéis Nueva York en invierno.

Unas palabras para terminar…

Ver la Gran Manzana desde lo alto del Rockefeller Center era algo imprescindible en mi viaje a Nueva York. Vi las panorámicas desde el Rockefeller en tres momentos del día: por la mañana, por la tarde mientras atardecía y por la noche. No puedo elegir mi momento preferido del día porque me encantaron todos, pero si tenéis la oportunidad de ver el atardecer desde lo alto de Rockefeller Center, no dudéis en hacerlo. No volveréis a ver Nueva York de la misma forma.

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¡Está lleno de luces!

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