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La Isla de la Libertad


  - 1 opiniones

Un paseo en barco perfecto hacia uno de los monumentos más famosos del mundo

Traducido por Noelia Valverde — hace 5 meses

Texto original de Mina Trandafilovski

Era una día de otoño (a mediados de octubre) absolutamente maravilloso en Nueva York. Era mi segundo día en la ciudad y estaba muy emocionada por descubrir qué más podía ver y experimentar en la Gran Manzana. Ese día dimos un paseo en barco para ir a visitar la Estatua de la Libertad, que es sin duda el monumento más famoso y reconocido del mundo.

Todo el mundo siempre dice que la Estatua de la Libertad es enorme, y en verdad lo es. Sabía que era grande, pero lo que no sabía es que era tan grande. Mientras el ferri se va acercando cada vez más a la isla, os daréis cuenta de que los franceses fueron muy generosos cuando le regalaron a Estados Unidos la Dama de la Libertad.

Mi viaje a Nueva York no lo hice sola o con un grupo de amigos, y tampoco planifiqué el viaje sola.

La University of Ottawa's International House planea un viaje anual a la ciudad de Nueva York durante el puente de Acción de Gracias canadiense, que siempre se celebra a mediados de octubre. La universidad recibe una subvención para realizar este viaje, y el precio está muy bien para todo lo que veréis, haréis, experimentaréis y todos los recuerdos y amigos que haréis. Los tres días en Nueva York solo cuestan 310 dólares canadienses, incluyendo el transporte y el alojamiento. Aunque, os advierto que las plazas para el viaje se agotan increíblemente rápido, así que os recomiendo que reservéis vuestra plaza lo antes posible.

Dimos el paseo en barco durante las últimas horas de la mañana, o las primeras horas de la tarde. Esa misma mañana, nuestro guía turístico nos llevó a Wall Street, a Trinity Church, al 9/11 Memorial y a Battery Park.

Todas estas atracciones turísticas están a corta distancia unas de otras caminando. Así, se pueden ver muchos monumentos en muy poco tiempo y tendréis más tiempo después para hacer otras actividades.

Os recomiendo también ir a visitar los monumentos que yo visité y a las mismas horas en las que yo fui porque, de esta manera, veréis y haréis muchas más cosas en Nueva York.

Battery Park debería ser la última atracción turística que visitéis antes de montaros en el barco que os llevará a la Isla de la Libertad, porque el ferri salé justo de Battery Park. Este parque está rodeado de edificios altos decorados con art déco y tiene unas vistas impresionantes del océano y de la Estatua de la Libertad. Es perfecto para hacer un pequeño pícnic (digo pequeño porque no creo que querías vomitar en el barco). Es un parque precioso, el lugar perfecto para tomarse un descanso.

Ahora, hablemos del paseo en barco en sí. Os recomiendo encarecidamente que que reservéis o compréis vuestras entradas para el crucero con antelación, porque la cola para comprar las entradas es enrome. Podéis perfectamente quedaros haciendo cola durante horas. Y esto es solo para comprar las entradas; recordad que además tendréis que pasar por un escáner de seguridad, un detector de metales y un cacheo solo para asegurar la seguridad de todos los pasajeros. Por lo tanto, intentad no llevar muchos objetos de metal ese día. Intentad no separaros de vuestros amigos, ya que en la zona de seguridad hay mucha, pero que mucha gente y es muy fácil separase del grupo. ¡Permaneced juntos!

Además, aseguraos de que os montáis en el mismo ferri, ya que se llena muy rápido y es muy fácil perderse entre la multitud. Cuando subáis al barco, id directamente a la cubierta superior. Desde allí, contemplaréis las mejores vistas de los famosos rascacielos de Nueva York. Disfrutaréis de la brisa marina y del calor del sol otoñal.

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El paseo en barco no es tan largo como os imagináis. De hecho, dura menos de media hora, entre quince y veinte minutos. Disfrutad de las vistas y sacad tantas fotos como podáis. Os quedaréis impresionados. No puedo expresar con palabras lo emocionada que estuve durante todo el paseo. Es una sensación increíble, os encantará cada segundo.

Cuando lleguéis a la Isla de la Libertad, percibiréis el olor a agua salada; esto fue los que realmente más me impresionó, el olor del océano. Me recordó mucho a mi infancia cuando pasaba los veranos junto al mar con mi familia.

La Isla de la Libertad no es muy grande. Se trata de una isla de forma circular y se encuentra en muy buenas condiciones. Podéis rodear la isla entera fácilmente en una media hora. Aunque yo no tuve la oportunidad, os recomiendo que, si tenéis tiempo, subáis a lo alto de la Estatua de la Libertad, porque es posible subir hasta la parte más alta de la estatua. No estoy segura de si hay que pagar para subir o no, pero os puedo garantizar que probablemente valdrá la pena. Las vistas desde ahí arriba deben ser espectaculares.

Y dejadme decir que, la Dama de la Libertad, es una dama bastante bonita, ¿nos os parece?

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Después de visitar la Isla de la Libertad, tendréis que volver a montaros de nuevo en el ferri. La siguiente parada es: ¡La isla Ellis! No se habla mucho de esta isla, en absoluto. Yo personalmente no había oído hablar antes de ella hasta que di este paseo en barco. La isla Ellis es también una pequeña y hermosa isla, pero hay muchísima más historia en ella. Como todos sabemos, los Estado Unidos de América se construyeron básicamente gracias al trabajo de los inmigrantes. El Museo de la Inmigración de la isla Ellis es una lugar que merece la pena tomarse el tiempo de ir a visitarlo. Es importante informarnos acerca de la inmigración y honrar a los inmigrantes que sacrificaron todo lo que tenían para venir a Estados Unidos y empezar una nueva vida. Desafortunadamente, como yo estaba con un grupo turístico y no íbamos muy bien de tiempo, no pude pasar tanto tiempo como me hubiese gustado en la isla Ellis. Aunque, por lo que vi, es un lugar muy interesante y educativo. Y es una gran experiencia turística alternativa.

Cuando hayáis terminado la visita en la isla Ellis, el ferri os llevará de vuelta al punto de partida: Battery Park. Como Battery Park está muy cerca de todo, os recomiendo ir a almorzar o cenar a Little Italy o a Chinatown.

Mi último consejo para aquellos que vayáis a coger el ferri hacia a la Isla de la Libertad es que vayáis temprano por la mañana. Así, esquivaréis las grandes multitudes de turistas y veréis todo lo que queráis ver sin que nadie os meta prisa, al ritmo que deseéis. Y así también tendréis más tiempo luego para explorar otras zonas de la ciudad.

¡Traed vuestra cámara de fotos, disfrutad de las vistas y del aroma del océano y sonreíd!

Un paseo en barco perfecto hacia uno de los monumentos más famosos del mundo

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