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Águilas


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Cambiamos el abrigo y el frío por el bikini y el solecito

Publicado por Nerea Martínez

Murcia, Águilas

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El viaje de consuelo que nos quedaba del 23 de junio y del cual os había hablado un poco en la entrada anterior nos ayudó mucho a no estar tan tristes los últimos días, pensando que no nos volveríamos a ver todos juntos hasta dentro de mucho. No estuvimos todos, (nos falto Meri) lo bueno fue también que no fue el único viaje que hicimos. Después en octubre nos volvimos a juntar esta vez falto Meriem y también Miguel) en Zaragoza, en casa de nuestra Clau. Allí estuvimos unos días en Pilares, pero bueno eso ya os lo contaré más adelante en otra entrada ya que hay bastante de qué hablar. De momento esta entrada del blog va dedicada al viaje de Águilas, Murcia, tierra de dos de nuestros Erasmus: Jose y María. De hecho María vivía en Águilas por lo tanto estuvo con nosotros unos días. Álvari, Sara, Claudia, Pilar y yo nos alojamos en casa de nuestro Miguel, y por otro lado María (que es de allí) y Alicia (de Albacete) se vinieron unos días con nosotros a completar la familia. En la casa no había problema ya que era bastante grande y cabíamos todos de sobra.

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Como ya os conté anteriormente llevábamos hablando acerca deeste viaje meses y meses y teníamos miedo de que al final no se organizase, hubiese alguna baja o no se pudiese hacer por lo que fuera. Pero no fue así. Todo salió a pedir de boca y según volvimos todos a España, no habíamos desecho las maletas del Erasmus que nos pusimos a hacer la de Murcia, esta< vez cambiábamos el abrigo, los jeréis, el vaquero largo y todos los complementos de invierno por el bikini, el sombrero, las gafas de sol, shorts y complementos de verano. Así que esta vez la maleta iba mucho más ligera pero con muchos más complementos ya que la ropa de verano no ocupa nada comparándola con la de invierno. Así que, nos pusimos manos a la obra, no parábamos de hablar de qué llevarnos qué buses coger, todo relacionado con el viaje de verano. En el grupo de Whatsapp no había otro tema de conversación. Estábamos muy emocionados la verdad. Para mí era un alivio poderles ver de nuevo en menos de dos semanas, aunque como ya dije al principio nos faltó nuestra fiestera número uno, Meri. Pero bueno, no pudo venir… Nunca es tarde para poder reunirnos todos de nuevo así que no había problema. Además lo bueno era que casi todos en España vivimos más o menos “cerquita” en las zonas de alrededores de Madrid estamos Sara, Miguel, Meriem y yo. Y los demás no mucho más lejos así que al menos no era de punta a punta y sabíamos que podríamos vernos con asiduidad. Bueno después de este pequeño testamento de emociones me propongo contaros todos los detalles del viaje a la costa sureste de España, buen sitio para tomar el sol y unos buenos mojitos en familia.

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Águilas: preparación, llegada y acomodación a la casa

Bueno, antes de empezar a contaros cada una de las aventurillas del viaje me dispongo a poneros en situación. El sitio al que fuimos a veranear se llama Águilas, es un pueblecito de la provincia de Murcia que está más o menos a una hora escasa de la ciudad de Lorca, donde pasó el terremoto este famoso hace años. Se puede decir que es una ciudad con mucho encanto, las playas son muy bonitas, y sí, tiene más de una. Sus nombres son un tanto curiosos: una de ellas era la playa amarilla, otra se llamaba playa de la colonia y había algunas que otras más.

La casa de Miguel se encontraba en una urbanización moderna (véase la foto anterior) de casas amarillas, bueno más bien chalets, muy bonitos por cierto. Pero antes de llegar a su casa tuvimos que ponernos de acuerdo días antes del viaje para coger el mismo autobús Miguel, Sara y yo que éramos los que más cerquita estábamos unos de otros en España, y era mejor ir en grupitos que cada uno por su cuenta, está claro. Lo cogimos por internet en la página de avanzabus. Nuestro autobús a Murcia salía temprano por la mañana desde la Estación Sur de Autobuses de Madrid. No se si lo sabéis pero no todos los autobuses hacia todas las ciudades de España salen de aquí, muchos otros, como por ejemplo el de ciudades como Zaragoza sale desde Puerta de América, otra estación diferente. Al final de la entrada os haré una lista de los buses que salen de una y de otra estación por si queréis hacer turismo por España alguna vez (no lo dudéis).

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Miguel y yo habíamos quedado en la renfe de Guadalajara para coger el mismo tren y poner rumbo a la Estación Sur de Madrid donde encontraríamos a Sara. Como ya os comenté en otras entradas la conexión Madrid-Guadalajara es muy buena, ya sea por cercanías-renfe o por bus. Allí nos esperaba ella en la Rampa A. La Estación es grande pero no tiene pérdida ninguna, está todo super bien indicado. Hay dos baños nada más subir de la renfe y no hay problema para encontrar la dársena donde se encuentra tu autobús. No os he dicho que para llegar a esta estación desde Guada es necesario hacer un cambio en Atocha. Una vez llegados allí cogemos el tren (en Atocha) de Fuenlabrada y su primera parada es siempre Méndez-Álvaro donde se encuentra la Estación Sur de autobuses. Bueno una vez llegados allí, encontramos a Sara que nos estaba esperando justo donde había dicho y después de darnos un fuerte abrazo fuimos a mirar los paneles para ver cual era el número de dársena de nuestro bus. Hay paneles enormes donde puedes encontrarlo con facilidad en la entrada y si bajas abajo donde se cogen hay mini teles donde te indica los buses que llegan y los buses que van a salir. De hecho pone en grande Llegadas y Salidas. Creedme que no hay ningún problema, es imposible perderse y en ese caso siempre se le puede preguntar a algún guardia de seguridad o a cualquier persona y estoy segura de que te echarán una mano.

Una vez encotramos nuestra dársena nos hicimos a la idea de que teníamos que estar metidos en un bus durante casi ocho largas horas ya que encima de estar lejos y que de por sí tardaría, iba a ir haciendo paradas en ciudades como Albacete, Lorca y Murcia. De hecho cogimos este bus (hay otro que va directo) ya que Alicia otra chica que se venía a Murcia era de Albacete e iba a montar desde esa parada y así ya estaba con nosotros. Bueno, por otro lado, Pilar y Claudia (de Zaragoza) tenían que coger el autobús o en tren desde su ciudad. Eligieron tren si no me equivoco y las pobres tardaron muchas horas, no recuerdo ni el número. Lo mismo le pasó a mi Ál que tenía que venir desde Salamanca y el pobre se pegó la paliza de su vida también. Porque fue a Madrid en autobús y después cogió BlaBlaCar allí hasta Murcia. Lo peor de todo fue que después tuvo que esperar a Claudia y a Pilar en Murcia para coger el tren a Águilas juntos. Así que después de un día super ajetreado y agotador de la paliza del viaje llegaron por la noche a la ciudad. Nosotros llevábamos muchas horas ya.

Volviendo a Sara, Miguel, Alicia y yo, llegamos a Murcia por la tarde (no muy tarde) y cogimos el autobús en Murcia que iba a Águilas donde María nos estaba esperando (la chica que era de allí) en la Estación con su padre para llevarnos a donde necesitásemos ir. Qué majos y qué bien se portó su familia con nosotros. Bueno una vez llegamos a Águilas nosotros fuimos a Mercadona a hacer la compra de comida y bebida para los días que íbamos a estar, la intención era cogerlo ya todo para no tener que volver a bajar al supermerado ya que no estaba precisamente cerca de la casa de Miguel. Así que llenamos el cargamento y el padre de María nos llevó a casa de Miguel. Allí lo que hicimos fue dejar las maletas (que ya pesaban) y meter todo al frigorífico y guardar la comida en su sitio, para tenerlo todo más o menos colocado. Miguel nos enseñó la casa, abrimos las ventanas y la acondicionamos a nuestro gusto. La casa era super chula, era muy grande y además estaba nueva, me gustó mucho. La urbanización molaba bastante.

Noche de San Juan:

Una vez dejamos todo en su sitio nos bajamos a la costa a tomarnos unas cervezas y a esperar a los que faltaban por venir. Como ya os dije, se retrasaron bastante porque además tuvieron problema con el tren que venía hacia Águilas ya que hubo huelga o algo así y los trenes no estaban funcionando con normalidad. De hecho casi pierden el último tren y casi se tuvieron que quedar a hacer noche en Murcia, menos mal que luego se arregló todo y consiguieron venir y llegar sanos y salvos. Eso sí, llegaron los pobres cuando ya era de noche, llevábamos nosotros allíi ya más de 6 horas. Bueno, y no os lo he dicho antes, justo esa noche, el 23 de junio, era la noche de San Juan, para los que no sepáis de que estoy hablando, es una fiesta que se suele celebrar sobre todo en las zonas costeras con hogueras, música y también la gente se reúne con sus amigos para irse de fiesta después. En la playa se lía bastante. Yo había estado en San Juán una vez hace ya muchos años, en Salou (Tarragona) y la verdad que está chulo verlo. Hacen hogueras por la playa y la gente las salta y tira papelitos con deseos o cosas que no les gustan y quieren cambiar, es bastante personal, cada uno puede arrojar lo que prefiera. Hay bastante ambiente, os recomiendo que vayáis. Además el tiempo acompaña, ya que ya por esas fechas es verano y además en las zonas costeras hace muy buen tiempo casi siempre. Así que nada, estuvimos esperándoles ya en la arena de la playa hasta que los pobres llegasen, además venían cargados con las maletas y todo claro.

Cuando llegaron se unieron a nosotros no sin antes darnos un abrazo fuerte y comenzamos a disfrutar de la noche. Yo tenía muchas ganas de darle un beso a mi niño ya que la última vez que le había visto había sido en Portsmouth aunque no hacía mucho tiempo de eso, ya os dije más o menos semana y media.

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En la playa había música y muy bien ambiente, había sobre todo grupos de jóvenes bebiendo en corros en la arena. Esta vez, como ya dije antes, cambiamos el abrigo y el frío por el bikini y el calorcito. Se estaba muy bien. Y la noche era joven. A la vuelta nos tocó coger un taxi e ir a la urba de Miguel ya que andando era muchísimo tiempo y de madrugada como que no. Por lo tanto llegamos y caímos en la cama, estábamos bastante cansados de todo el viaje y sobre todo los demás que habían llegado más tarde aun.

A la mañana siguiente tocaba piscina y playa. Había que aprovechar al máximo esos días y eso hicimos. Fuimos a la playa que estaba al lado de la casa de Miguel, el problema fue que no nos llevamos agua, vino el padre de María (pobrecillo) y nos trajo botellas y además nos llevó a casa en su furgoneta a todos. No sabíamos cómo agradecérselo. La playa era preciosa y nos habíamos dado un bañito y todo eso, pero nos estábamos muriendo de sed y de calor. Que por cierto yo había dicho de comprar una sombrilla y nadie me hizo caso pensando que habría alguna sombra o diciéndome que si teníamos calor teníamos el agua al lado... pero nada de eso, el calor pudo con nosotros y la única solución y salvación era el padre de María. Nos dejó en la casa de Miguel y nos pusimos a hacer la primera comida de las vacaciones. Antes de eso fuimos un ratito a la piscina que por cierto estaba genial, nos dimos un bañito antes de comer y después descansamos un rato antes de ir a la playa, pero esta vez a la otra, donde había chiringuitos y esas cosas por si acaso nos pasaba lo mismo, además llevábamos agua por si acaso.

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Recordad: Nunca vayáis a la playa sin protección solar, sin agua y sin algo de comer. Se pasa fatal si tienes sed y no tienes nada más que agua salada.

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Creo que fue (si mal no recuerdo) la segunda noche cuando fuimos a tomar algo a un bar restaurante del centro que se llamaba El Pimiento. Estuvo súper bien y la verdad que cenamos genial, nos tomamos unas cervezas y unos calis acompañados de unos buenos pinchos. Sí, unos buenos pinchos, de esos que tanto habíamos echado de menos en Portsmouth. Se nos hacía súper raro estar todos juntos pero esta vez en España, con calor y sin abrigos, era súper extraño vernos así. Volviendo a la cena, os recomiendo el sitio al 100%. Maria que era de allí fue la que dijo de ir porque nos iba a gustar, y qué razón llevaba. Además el sitio estaba a rebosar de gente, se notaba que había bastante gente fan de este lugar. Es cierto que ahora que hago memoria recuerdo que tuvimos que esperar un poco antes de poder coger mesa de la cantidad de clientela que tenían. Y bueno, después de cenar en la terracita de este bar fuimos a dar una vuelta y a casa.

A la mañana siguiente más de lo mismo, empezamos a coger la rutina de ir a la playa por la mañana, llegar a casa, meternos a la piscina y después preparar la comida para comer juntos. Si es que somos como una auténtica familia, sin duda. Por cierto, al pobre Miguel le dio una insolación justo a los dos días de estar allí y estuvo con fiebre y encontrándose bastante mal, encima era su cumpleaños... ¡vaya día! El día de su cumpleaños le hicimos una pequeña sorpresa. Le compramos una tarta en el Mercadona aprovechando que se habia encontrado mal y se había tenido que ir a casa por la insolación de esa tarde. No le fue nada bien estar tanto tiempo al sol...

Y una vez él se había ido aprovechamos para prepararle la sorpresa y hablar de ella sin tener que estar escondiéndonos por las esquinas. No voy a decir que nos vino bien que el pobre se tuviese que marchar a casa porque no se encontraba bien, pero sí que es verdad que de este modo no iba a sospechar nada. Pobre Miguel... Una vez planeado todo y tras haberle comprado la tarta y los globos fuimos para casa. Nos repartimos en dos grupos, Sara, Claudia y Pili se irían a casa de Miguel con la tarta y Álvari y yo íbamos a buscar un chino para comprarle globos y tonterías para decorar. Lo malo fue que no encontramos ningún chino y nos tuvimos que ir a un supermercado a comprarlo y por cierto vaya palo, seis globos de nada costaban como un euro y algo, una exageración. Pero bueno, le cogimos dos bolsitas y fuimos para casa. Ahora mismo no recuerdo bien qué excusa le pusimos por tardar un poquito más, pero vamos el no sospechó nada en absoluto.

Buena estrategia: ¡sorpresa, sorpresa!

La táctica que usamos al llegar a casa fue que como quisimos bajar a la piscina por la noche, Sara se iba a quedar un rato más abajo e iba a llamar a Miguel por teléfono diciéndole que había bajado un vecino abajo a decirle que ella no podía estar ahí, que de qué piso era. Como ya os dije, era un recinto privado, la piscina pertenecía al grupo de casas vecinas de la urbanización, y la idea perfecta era que el vecino no conocía a Sara y se pensaba que se había colado a darse un chapuzón a media noche. Por lo tanto Sara llamo a Miguel, a todo esto serían más o menos las 11 y media de la noche o 12 menos algo, hora perfecta para que el bajase abajo a echarle una mano a Sara y los demás nos quedásemos decorando la casa con globos y preparando la tarta y la sorpresa.

Así que, como ya os digo Sara le dijo a Miguel que el vecino empezaba a ponérsele un poco tonto y que le estaba preguntando a qué casa pertenecía. Sara le pidió que bajase y Miguel no tardó dos segundos en ponerse las zapatillas y bajar abajo. Estábamos un poco nerviosos por si acaso se enfadaba o algo, ya que era su casa y lo que menos queríamos era darle problemillas. Pero no, se lo tomó con humor. Y os preguntaréis, ¿qué paso cuando bajo abajo y vio que no había nadie? Estaba todo pensado:

Sara le dijo que se había marchado a su casa un poco cabreado, y de hecho le preguntó a Miguel si quería que le llamase (eso fue jugársela muchísimo, por cierto) menos mal que él le dijo que no, que no hacía falta, que seguro que se le había pasado el cabreo o lo que fuera. Uff…y menos mal. Después de eso subieron arriba, y mientras tanto nosotros habíamos estado hinchando globos como locos, sin parar. También había que ponerle velas a la tarta, que aunque parezcan cuatro tonterías de nada se tardaba un poco. Bueno ya por fin a duras penas conseguimos encender las malditas velas que se apagaban cada dos por tres y nos salimos a la terraza, apagamos las luces y esperamos a que entrasen a la casa. Estaba todo a oscuras y recuerdo que se le escuchó a Miguel decir algo así como ¿pero qué ha pasado aquí? Ahí fue cuando se olió algo, eran justo las 12 y una vez se puso a buscarnos por la casa y nos encontró en la terraza le comenzamos a cantar el cumpleaños feliz en ese momento. Le gustó un montón la sorpresilla, encendimos las luces y comenzamos a comer tarta todos juntos y a comentar cómo se sentía tras haber cumplido un año más.

Esa noche la pasamos con él, no le apetecia salir de fiesta ya que no se encontraba bien del todo por lo tanto nos tomamos algo en casa de tranquis que era lo que a él le apetecía, y me hubiese parecido un poco mal salir de fiesta cuando él, siendo su cumple no tenía gana ninguna, así que eso, nos quedamos con él bebiendo algo y hablando y a lo tonto nos echamos unas risas, la idea era que él se lo pasase lo mejor posible y eso fue lo que intentamos.

Noche de chicas y de fiesta por Águilas:

Al día siguiente fuimos a la playa y a la piscina. Daba gusto con el buen tiempo la verdad. Esa noche la idea era salir de fiesta, así que cuando llegamos a casa empezamos a discutir sobre qué hacer. A Miguel no le apetecía mucho ya que no se encontraba bien del todo, así que Ál se quedó con él a cuidarlo porque no iba a quedarse solo y las chicas salimos un rato, aunque a decir verdad a mí tampoco me apetecía mucho, no os voy a engañar. Pero bueno, al final Claudia, Pilar, Sara y yo acabamos saliendo y nos encontramos a unas chicas de Jaén en una plaza con música, parecían bastante animadas y al final con la tontería acabamos juntándonos con ellas. Muy majas y simpáticas todas ellas. La cosa era que Sara quería comprar tabaco en un bar y justo las habíamos visto entonces al volver nos preguntaron algo y acabamos uniéndonos a su fiesta. Habíamos bajado de la urba en taxi y luego nos tocaba volver a cogerlo para ir, pero como éramos cuatro no nos salía caro. Aunque bueno, por la noche siempre suele ser más caro que por el día. Y nada, acabamos liándonos y volvimos más tarde de lo que pensábamos. Nos dieron las siete o así.

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Estuvimos en una discoteca del centro de Águilas, no recuerdo el nombre pero es cierto que estuvo muy bien, había ambiente, música variada y entramos gratis. ¿Qué más se podía pedir? Disfrutamos bastante la verdad. Una de las anécdotas de la noche fue que nos encontramos al Neng o más conocido ahora por su nombre real Edu Soto y las chicas dijeron de hacernos una foto con él, ahí la tenéis. Estaba justo en frente de la discoteca, yo no soy fan ni mucho menos ni si quiera le había conocido, lo que pasa que dijeron que estaba allí y ya pues nos pusimos todas en la foto, porque precisamente amable amable no fue. Además estaba con una chica que dijo algo así como qué pesadas, que yo por otra parte lo entiendo. Lo de ser famoso tiene que llegar a resultar bastante cansino y aburrido a veces, siempre haciéndote fotos con la gente de acá para allá te conocen en todas partes... pero es a lo que te arriesgas, si eres famoso sabes que tu vida a veces va a resultar agobiante y estresante, pero igual que el panadero se dedica a vender pan y tener a su clientela contenta, un famoso debe desempeñar también ese papel de mantener a su público contento e intentar, al menos intentar caer bien a la gente. Esa es mi opinión. Pero cada uno puede comportarse y hacer lo que le apetezca, por supuestísimo. Y nada después fue cuando estuvimos dándolo todo en la disco.

Una vez pasó la noche y volvimos a casa en taxi caímos a la cama y nos dormimos pero no sin antes tocarle un poquito las narices a Miguel y a mi Ál, pobrecitos. Nada más llegar a casa a Claudia no se le ocurrió otra mejor idea que despertarlos y no precisamente para decirles buenas noches, no debía de tener mucho sueño porque se puso a gritar y a molestarles, pobres. Pero bueno fue cuestión de minutos luego nos fuimos a nuestras camas y nos dormimos tan agusto.

Nos quedaban solamente dos días allí. A la mañana siguiente fuimos a la playa y a la piscina. En la playa estuvimos echando un volley-playa después nos dimos un bañito hasta por la tarde y al llegar a casa de Miguel invadimos la piscina como de costumbre. Por la noche estuvimos cenando otra vez en el restaurante bar que nos gustó tanto y del que os hablé al principio, El Pimiento. Allí nos encontramos con las chicas que conocimos la noche anterior, las de Jaén. Y esa misma tarde las habíamos visto en la playa también y habíamos estado un rato con ellas. Tenían una energía insuperable y el grupo que tenían estaba muy unido y parecían hermanas todas ellas. Después de la cena de esa noche fuimos a dar una vuelta por Águilas y a tomar algo en alguna terraza. Habíamos dejado las maletas preparadas en casa ya para no tener que estar haciéndolas al día siguiente, aunque es verdad que no colgamos nada en ningún armario ni nada pero teníamos cosas por ahí esparcidas por toda la casa, toallas, camisetas, bañadores etc.

Todo lo bueno se acaba demasiado pronto y es tan cierto como que en Murcia te sobra el abrigo en pleno mes de julio. Así que nada, tocaba dar por finalizado el viajecito que habíamos organizado con tanta emoción y ganas desde hacía meses. Lo bueno es que no se iba a quedar ahí la cosa, es cierto que todos juntos iba a ser más complicado quedar por el tema de la distancia de las ciudades donde vivíamos cada uno pero como ya os dije Sara, Miguel, Álvaro, Meriem y yo íbamos a vernos más que a no vernos, y eso era un verdadero consuelo. María se quedaba en Águilas ya que era de allí como os dije. Así que habrá que hacer otra visita dentro de poco.

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Por otra parte mi niño se venía conmigo a casa por primera vez a quedarse unos días hasta mi cumpleaños, además se juntaría con el la fiesta del Orgullo de Madrid, que fue la noche del 4 de julio. Allí nos juntaríamos con Sara, así que tampoco iba a pasar mucho tiempo sin vernos con ella tampoco. Y bueno como ya os digo yo estaba muy emocionada porque mi chico se venía conmigo a casa y todavía no había que separarse para unos días (porque luego siempre hemos acabado viéndonos más tiempo que estar tiempo separados). Tocaba coger todo el equipaje, cerrar la casa a nuestras espaldas y volvernos en el bus a casa a seguir con el verano que parecía prometedor, y de hecho lo fue. Ya os contaré bien acerca de los meses de verano en otra entrada que haré después. Lo que más pereza nos daba de todo era montarnos en el autobús y estar ahí unas cuantas horas. Ál cogía un BlaBlacar en la provincia de Murcia hasta Madrid donde se volvería a reunir con nosotros y ya se vendría a mi casas por unos días. Quedaríamos con él Miguel y yo en Atocha y Sara ya cogería otro tren hasta su casa en otra dirección, diferente a la nuestra. Nosotros iríamos en la línea C2 rumbo Guadalajara, en la vía tres de Atocha. Después de eso Miguel iría rumbo a Cabanillas del Campo que es donde el vive y Ál y yo marcharíamos a mi casa para una semanita. Esta vez los dos con solos.

En resumen fueron unas vacaciones geniales, nos quedamos con ganas de más y estamos pensando en hacer algo así este verano para repetir la experiencia tan chula que vivimos todos juntos en la playa. Nos falta tiempo para decir que queremos quedar a hacer algo nuevo. Y por supuesto el retorno a Portsmouth está pendiente a ser posible cuanto antes. Eso de que la distancia separa a los amigos o parejas es un mito o es una forma muy fácil de librarse de ese cargo, por decirlo de alguna manera. Siempre se puede sacar tiempo para todo, y obviamente no vamos a vernos todos los días pero una vez cada mes o cada dos meses no hay problema y no hay excusa que valga. Si alguien os dice alguna vez que una relación a distancia no lleva a ningún sitio, yo tengo un ejemplo claro en mí misma, y creedme que se puede llevar mejor que bien. Obviamente estaría mucho mejor teniendo a mi novio al lado de mi casa pero como de momento no puede ser hay que llevarlo lo mejor posible, quedaros con esto: si se quieres se puede, que nadie te diga nunca que no puedes hacer algo, porque los límites solo te los pones tú. Y con esto os quiero decir que si quieres algo luchas por ese algo, y no hay barreras de por medio que te frenen ni te entorpezcan para conseguir estar con las personas a las que quieres. Porque llueva o truene o caigan millones de rayos jamás me distanciaría de ellos. De la misma forma me refiero también a mis amigos, a todas aquellas personas a las que quiero. Pero principalmente a él porque es el que más lejos está pero más presente le tengo en cada momento cuando estamos cada uno en nuestra ciudad.

Les quiero mucho.

Espero que os haya gustado y haya habido cosas que os sirvan a vosotros mismos.

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