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Muy divertido, pero muy enfocado para niños.

Publicado por Paola Villegas — hace 4 años

¿Cómo llegar?

Para llegar al Museo de la Tecnología se puede ir fácilmente en metro, bajándose en constituyentes queda cruzando la avenida. Es una zona muy conveniente puesto a que se encuentra en la zona de Chapultepec, así que al visitar este museo puedes tomarte el tiempo para conocer museos aledaños como el del Papalote Museo del Niño (muy recomendable entrar a la Megapantalla Imax y al Domo Digital), el bosque de Chapultepec, visitar el castillo, el museo de antropología e historia, el de arte moderno etcétera.

Historia del museo y costos

Este museo fue creado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) con el fin de promover la educación tecnológica de la población en las áreas de matemáticas, y física principalmente, por lo que su entrada no tiene costo.

Descripción del museo

El museo cuenta con gran parte de áreas verdes, donde se encuentran antiguos aviones del gobierno. Dentro del museo hay dos salas en el piso inferior y dos en el superior. Una de las salas inferiores se concentra en la electricidad, la creación y transmisión de la misma.

Es muy didáctico y se pueden probar los principios físicos de primera instancia. En esa sala hicieron esponjar mi cabello y ponerlo de puntas al tocar una gran esfera cargada. Es genial para ir con niños, ya que estos se divierten mucho.

Fuente

Como adulto no es tan divertido ir, ya que muchos de esos principios ya los sabemos por la escuela, por lo que la mayor fuente de diversión es jugar con el material didáctico que tienen y darse un par de toques. La siguiente sala es más visual, hay muchos espejos que te hacen ver más gordo o flaco, crean ilusiones ópticas etc. El área que más me gustó es en la que tienen un robot creado con la tecnología de inteligencia artificial.

El área más aburrida de todas es la de educación vial, sin embargo es muy recomendable para los niños pequeños ya que aprenden por qué hay que traer cinturón con una simulación de choque. A la entrada hay un planetario con funciones a horas determinadas. También cuentan con una tienda de recuerdos, la tienda no es muy vasta ni los recuerdos tan padres. No recuerdo haber visto un restaurante, pero se puede comer afuera, ya que es zona de muchos puestos en la calle, pero si se tiene desconfianza se puede comer en el área de comida rápida del papalote, que está cerca caminando.

Recomendaciones

Es recomendable ir vestido con ropa cómoda, y no se necesita mucho dinero. No volvería a ir sino hasta que tenga hijos, está muy enfocado a niños pequeños. Si se desea visitar, que sea una opción secundaria en el plan. Fue bonito saber que el gobierno hace este tipo de inversiones para la educación.

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Galería de fotos



Contenido disponible en otros idiomas

Exótica experiencia gourmet en el Café Ruta de la Seda

Publicado por Maya Wong — hace 4 años

El día 20 de noviembre se celebra la Revolución mexicana. Este año, el día fue un viernes pero el calendario de la SEP (Secretaría de Educación Pública), que regula también los calendarios de muchas escuelas privadas, cambiaba el día de descanso del viernes 20 al lunes 16. Supongo que se hizo contemplando el empatarlo con el llamado “Buen fin” en el que –supuestamente –muchos negocios ponen su mercancía en barata; ofertas y grandes descuentos son abundantes pero en realidad suelen ser un engaño. Pero aquí el punto no es quejarse del “Buen fin” donde el tráfico y las filas para entrar a cada plaza y negocio se vuelven un verdadero embrollo casi casi infernal, sino señalar que mi universidad –la Universidad Autónoma Metropolitana –sigue un calendario propio diferente del de la SEP. Por ello, asistí a clases el lunes 16 de noviembre, pero el 20 de noviembre lo tuve libre.

Casualmente, tocó que éste día se encontraba mi madre de visita aquí en el Distrito Federal. Ella solía vivir aquí y como yo tenía antojo de unas galletas de té verde especiales del salón de té-patisserie “Ruta de la Seda” en Coyoacán, decidimos ir juntas.

Yo suelo tener muy mal sentido de la orientación así que ir a lugares nuevos suele representar todo un reto porque –para no perderme –suelo utilizar el metro, sea el camino más conveniente o no. Lo cual, lamentablemente no significa que no me pierda un par de veces antes de encontrar el camino correcto o a alguien que se vea confiable para preguntar.

Con mi madre aquí, aproveché su conocimiento de la ciudad, su excelente sentido de orientación y su compañía para que juntas pudiésemos ir a éste salón de té, al que quería ir desde hace un año, después de que una amiga de mi madre me diera a probar esas deliciosas galletas.

Así mismo, dado que mi madre tuvo una reunión justo el día anterior con sus amigas, le preguntó la dirección de la “Ruta de la Seda”. Al hacerlo, resultó que todas las amigas –porque todas viven aquí –ya habían visitado el café e inmediatamente le dijeron que es muy concurrido y rico por lo que hay que llegar temprano para no tener que esperar tanto a que te den una mesa.

Por esa razón, aproximadamente a las 9:30 de la mañana fuimos desde donde vivo –cerca de Galerías Coapa a Coyoacán, tardándonos aproximadamente una hora en llegar. Lo que hicimos para nuestro transporte –puesto que no tenemos un carro aquí –fue tomar un camión en Avenida Canal de Miramontes del lado contrario al Bazar Coapa, es decir, del lado de Galerías. Es necesario prestar a tención a subirse a algún camión que anuncie ir al paradero de Metro Tasqueña pero no la UAM-Xochimilco porque, aunque ésos también te dejan en Tasqueña, primero te dan un largo recorrido por Calzada del Hueso. Lo otro que se puede hacer para asegurarse de que no van a irse de paseo cerca de la UAM-Xochimilco, es algo muy muy sencillo: cruzarse la calle hacia la plaza de enfrente que tiene una tienda de herramientas Sekiguchi, una tienda Camas Atlas y un gimnasio en planta alta y queda en diagonal con respecto del Bazar. En ésa esquina, prácticamente todas las rutas que pasan, lo llevan a uno hasta Tasqueña.

Elección de camión

Los camiones grandes te cobran $5 pesos mexicanos por el trayecto y los pequeños –que son a los que se suele referirse cuando se habla de peceros o microbuses –te cobran $4 pesos mexicanos; la decisión de subirse a uno o a otro suele reducirse a cuál es el que pasa primero pero, en lo particular, aconsejaría que se suban al camión grande porque: primero, la diferencia de precio es casi nada; segundo, los pequeños suelen ir al tope de capacidad de personas; tercero, la distancia no es tan corta como para que no sea incómodo ir parado todo el trayecto; cuarto, los pequeños son incómodos para la gente que mide de 1. 65 metros para arriba, a razón de sus techos bajos, asientos aún más bajos, falta de espacio y falta de postes de los cuales sostenerse.

Otro consejo que me parece necesario para gente como yo, que fácilmente se pierde, es pedirle al conductor que les avise cuando lleguen a su parada si es que no saben bien el camino o dónde bajarse. Con varios de los camiones que van a Tasqueña el problema no es tan común porque Tasqueña es un paradero –la última parada de varias rutas de camión –pero hay algunas rutas que solo pasan por ahí y se siguen al metro General Anaya u otros lados. Esto también lo digo porque la primera vez que yo fui a Tasqueña en camión no entendí dónde bajarme y se me pasó la parada.

Siguiendo con el camino…

Hay que considerar que junto al metro Tasqueña se encuentra la terminal de autobuses del Sur, el paradero de camiones y un pequeño mercado. Puede parecer un lugar muy bullicioso y confuso pero el punto aquí es encontrar una ruta que anuncie ir al Metro Miguel Ángel de Quevedo y –al subirse al camión –preguntar si se sigue por toda la Avenida de Miguel Ángel de Quevedo. Aquí también se elige entre camiones o peceras, pero como es un paradero, los tiempos de espera pueden ser largos porque los camiones no empiezan su camino hasta que el conductor lo considere suficientemente lleno. Ahora, como yo sólo pregunté eso, a la hora de pagar fueron $9 pesos mexicanos por el pasaje de ambas, pero en sí no le dije al conductor en dónde nos íbamos a bajar y no sé si a alguien más que intente la ruta le cueste más. No creo que debiese costar más porque en sí el trayecto me pareció corto.

Como yo iba con mi madre y ella ya conoce ésta parte de la ciudad, ella me avisó dónde debíamos de bajar por lo que no podría decir con seguridad cómo saber dónde exactamente bajar. Lo que sí puedo señalar es que la calle que se busca es Pino y se encuentra a unas cuantas calles de un Starbucks azul que se encuentra después de una farmacia Derma.

Al llegar a Pino, se dobla a la derecha y se sigue todo Pino hasta encontrar la esquina, otra vez a mano derecha donde está la Patisseire-Salón de té “Café Ruta de la Seda”. Se ubica enfrente de un pequeño parque, así que si tocara la necesidad de esperar a que haya una mesa disponible, se puede esperar uno en alguna banca del parque…mientras se mantenga alerta a que lo llamen por supuesto.

Exótica experiencia gourmet en el Café Ruta de la Seda

Aquí se ve el toldo de la parte de afuera del Café... y mi dedo tapando el exceso de luz, perdón.

Exótica experiencia gourmet en el Café Ruta de la Seda

Aquí ya se ven las mesitas de afuera.

Exótica experiencia gourmet en el Café Ruta de la Seda

El acercamiento al aparador que está justo a la entrada del Café y la caja para pagar.

En realidad, el establecimiento es bastante pequeño pero tiene mucha demanda. En las ocho mesitas de afuera, uno puede ir con su perro o aprovechar para fumar. El hecho de que se acepte que vayas con mascotas no significa que tengan platos de comida o agua para los caninos ni que tengan un lugar específico dónde amarrar la correa, simplemente significa que no te corren por traer a tu compañía canina contigo.

Exótica experiencia gourmet en el Café Ruta de la Seda

Ya se ve un poco más adentro del Café: la cocina y los estantes llenos de café arriba de la máquina profesional de café y bebidas calientes.

Comida y especialidades de la casa

Las siguientes dos fotos corresponden a una de las hojas del menú el cual está disponible completo para su consulta por internet desde la página oficial del Café, la cual ya mencioné.

Exótica experiencia gourmet en el Café Ruta de la Seda

Desde aquí se puede notar la característica única del Café con respecto a la variedad de comidas exoticas, orgánicas de calidad que ofrece a su clientela.

Exótica experiencia gourmet en el Café Ruta de la Seda

En ésta foto me gustaría señalar la ensalada de flor de basanti, la cual incluye varias flores de distintos colores, todas comestibles. Esta es una ensalada que se puede aprenciar tanto por el sabor como por la maravillosa experiencia visual.

El café tiene desayunos, sándwiches con pan de la casa, ensaladas orgánicas (a partir de las 14 horas), panadería orgánica y una gran variedad de postres. Toda la comida es bastante exótica porque incluye platillos con kimchi coreano, platillos de comida persa, comida con flores comestibles, etc. Todos sus productos son de alta calidad, son orgánicos y/o artesanales. Pero, entre sus desayunos, de todos modos se encuentran platillos típicos mexicanos como lo son los molletes y los chilaquiles.

Las siguientes dos fotos corresponden a los desayunos que pedimos mi madre y yo. A ella le suelen gustar los sabores amargos por lo que su desayuno -kuku sabzi (omelette persa de hierbas frescas que incluye cebollín, eneldo, perejil, cilantro y menta, con nueces y jocoque al centro) con café americano y jugo de manzana -le encantó. Aún así, debido a que la porción era tan grande, terminó pidiendo la mitad de su omelette para llevar.

Exótica experiencia gourmet en el Café Ruta de la Seda

El kuku sabzi.

Un rato después en la casa, yo me preparé cuscus con queso parmesano que comí en combinación con lo que restaba del omelette. Gracias al cuscus y queso, la amargura se diluyó lo bastante como para poder decir que a mi también me gustó mucho el platillo. Además, los ingredientes se notaban de muchísima calidad, lo cual hizo a todo el platillo mucho mejor.

Exótica experiencia gourmet en el Café Ruta de la Seda

La segunda foto, viene siendo el desayuno que yo pedí: el croque madam (pan campesino con queso alpino derretido y rebanadas un poco gruesas de delicioso jamón de pavo, servido con salsa bechamel, una de mis favoritas, y encima un huevo estrellado) con té negro y jugo de manzana. Todo estuvo encantador, los sabores se complementaban y todo en conjunto fue genial.

Así mismo, cabe señalar que gracias a la especificidad de los productos, el contenido frutal de los tea cakes, pasteles y panes está restringido por la temporada de producción de éstos.

Una de las especialidades de la casas –aparte de los panes artesanales –es el pastel Kioto que es de té verde y va servido concoulis–una salsa espesa –de fresa. Todos sus pasteles tienen un costo de $65 pesos mexicanos por rebanada individual y $600 pesos mexicanos el pastel completo. La verdad, tengo que decir que si puedes costear el pastel completo vale la pena hacerlo, pero sino, una rebanada es suficiente para maravillarte y hacerte un cliente asiduo.

Otro detalle que me encantó es que en la mesa están sobrecitos de azúcar morena y stevia; regularmente solo está el azúcar canderel y la splenda y ninguna de las dos me gusta, así que éste es un detalle que me hizo muy feliz.

Entre lo que ofrecen de panadería orgánica, tienen kouign amann, pan hojaldrado de mantequilla y azúcar caramelizada, originario de la Bretaña francesa; concha de mantequilla que puede ser de jamaica y tener cobertura roja, de té verde o de chocolate amargo y cuesta $25 pesos mexicanos; pan de vino tinto y nuez, 200 gramos a $30 pesos y 1 kilogramo a $120 pesos; challah de aceite de oliva natural/matcha; babka de gianduia, pan suave trenzado, relleno de crema de avellanas y chocolate, un poco como el relleno de los chocolates Ferrero Rocher a $35 pesos el pan individual y $120 la pieza grande; chausson aux pommes, empanada de hojaldre con puré de manzana a $35 pesos la pieza y tea cakes a $45.

Debido a lo exótico de los sabores, hay muchas personas que se van a lo seguro y piden algún plato mexicano o los panes dulces y pasteles con los que no hay sorpresa de sabores pero, creo yo que, el punto de ir a éste establecimiento es explorar esta diversidad de ingredientes, especias y sabores a los que no se está acostumbrado.

Precios

Para un estudiante con bajo presupuesto puede que el Café parezca tener precios altos pero la verdad es que son precios justos de acuerdo a los ingredientes, los platillos y la cantidad que te sirven. Lo único que me pareció muy pequeño fue mi vaso de jugo, pero como también tenía mi té negro que venía incluido en un paquete de desayuno, ya no tuve más sed.

Las ensaladas, desayunos y sándwiches rondan el precio de $65 pesos a $95, pero son platos muy bien servidos. Para que los desayunos se hagan paquetes y les agreguen un plato de fruta o jugo y un café o un té (que por el día, sólo había la opción de té negro), al precio del desayuno se le agregan $30 pesos. Por ello, se espera que por persona se gaste aproximadamente unos $125 pesos si no se quiere postre, lo cual yo opino es una muy mala idea. Los postres y panes del lugar son de lo mejor que tienen que ofrecer y son únicos del establecimiento, por lo tanto, imprescindibles.

Ambiente

Como al llegar ya estaban ocupadas todas las mesas, nos tocó esperar. Por suerte, no mucho después de que llegamos, se desocuparon dos mesas de afuera. Ahí, pudimos observar toda la gente que pasaba –la cual no era mucha debido a la hora y a que era día de escuela –pero contribuyó a crear un ambiente lindo, tranquilo y al aire libre.

Es un ambiente que apela a toda clase de gente, desde jóvenes hasta madres y señores que leen el periódico. De hecho, un señor que leía el periódico en una mesa de al lado estaba fumando pero no me llegaba el humo por lo que no me molestó. Una chica pasó con su perro y se sentó a esperar su comida para llevar mientras el perrito se echó en su mantita en el suelo. Llegaron dos chicos, uno de ellos originario de un país de habla inglesa, junto con otra chica, todos ellos jóvenes. Había tres mesas con señoras con bebés, ninguno de los cuales jamás gritó o se puso a llorar. También había una pareja que llegó en motocicleta. Todo tipo de gente disfrutaba del ambiente sin que el barullo de voces fuese alguna vez demasiado alto.

Además, cuando llegamos había una chica cantando con su guitarra acústica y para cuando estábamos terminando de comer, llegó un dúo de música huasteca: un señor con una jarana y otro con un violín. Ambos eran excelentes, cantaban a dos voces y eran súper afinados.

Todo esto hizo que nuestra experiencia en el Café Ruta de la Seda fuera excelente y una que en definitivo repetiremos. Espero que muchos más vayan porque en definitivo vale la pena.

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