Receta de chocolate a la taza

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Seguramente, de pequeños, todos hemos probado esa cosa dulce y marrón a la que si encima le echábamos leche, nos volvía locos. Estaba tan buena y tenía tantos beneficios que nos la tomábamos siempre que podíamos. Igual os estáis preguntando de qué bebida hablo... ¡Pues del cacao a la taza o caco caliente, más conocido como chocolate caliente! Da igual cómo lo llaméis, lo importante es que es una bebida que me encanta, sobre todo en mucha cantidad. Seguro que estáis de acuerdo conmigo si digo que el cacao hace que la leche esté buenísima. ¡Tanto que no quieres que se acabe nunca!

Recuerdo que de pequeña no me gustaba mucho la leche. Bueno, sigue sin gustarme mucho. Quizás es por el sabor tan peculiar que tiene... Pero no dejaban de decir que era buena para la salud y que tenía que beberla de vez en cuando para tener los huesos sanos y ser alta, etc., etc. Así que me la bebía. Cuando me resfriaba, también me hacían bebérmela... A veces hay que obligar a los niños a hacer cosas que no quieren por su propio bien, porque cuando crezcan, te recordarán esas cosas que no hiciste por ellos y cuestionarán tus decisiones. Por tanto, me alegro de que me hicieran beber leche aunque no me gustara mucho.

Receta de chocolate a la taza

Sin embargo, no era tan selectiva cuando se trataba de chocolate caliente. Cuando lo tomábamos, me lo bebía de un trago. ¡Estaba buenísimo!

El otro día estaba en casa viendo la tele y me acordé de ese chocolate caliente. Me dio un antojo tan fuerte que hasta podía olerlo y saborearlo. Y ya sabéis, cuando se quiere algo, hay que ir a por ello. Aunque llovía, decidí salir a comprar los ingredientes para preparar el chocolate caliente y disfrutar de mi tarde en casa. Dicho y hecho.

Hay muchos tipos de leche, todas en envases distintos y de diferentes marcas. ¡No sabía cuál debía comprar! Algunas llevan más vitaminas, otras son bajas en grasa... Normalmente me paso un rato en el pasillo del supermercado, mirando y leyendo las botellas, sin saber cuál llevarme. Una vez tardé tanto tiempo que casi no compro ninguna. Finalmente me decidí por una que solo contenía un 3, 2 % de materia grasa, elaborada en mi país, Georgia. El otro día, sin ir más lejos, de camino a casa, entré en un pequeño mercado. Tenían productos del campo y, como no, lácteos. Como habréis imaginado, se trata de productos naturales, más sanos que los que venden en los supermercados. Pregunté por la leche y la compré. ¡Era justo como la que bebía de niña! Creo que hay una gran diferencia entre algo natural y lo que viene de fábrica.

Receta de chocolate a la taza

Cacao en polvo

Otro asunto fue el cacao en polvo. Hay muchos tipos distintos y el sabor es diferente, por lo que no sabía cuál comprar. Si hubiera solo un producto, no tendríamos que elegir entre varias marcas. Pero eso no va a pasar, así que hay que elegir en el momento lo que se va a comprar. Igual que con la leche, suelo quedarme parada frente a todos los tipos de cacao en polvo, leyendo las etiquetas y decidiendo cuál llevarme. Lo bueno es que no solo van en cajas, sino también en sobres pequeños de unos 25 gramos más o menos. De esta manera, puedes llevarte varias marcas y probarlas. Así, la próxima vez sabrás cuál te gusta más. Está bien como teoría, ¿eh? Pues aún no la he puesto en práctica. Al llegar a casa, no se me ocurre otra cosas que mezclarlos todos para hacer el chocolate. ¡Ni idea de cuál es más dulce o más amargo! Hace unos días, cuando quise preparar chocolate caliente y fui al supermercado a por cacao en polvo, vi que en algunos paquetes ponía cómo prepararlo, las cantidades adecuadas y demás pasos a seguir. Desafortunadamente, cuando mismo llegué a casa y saqué la compra de la bolsa, vi que no llevaba la preparación escrita. Compré dos tipos de cacao diferentes, pero en ninguno de ellos ponía nada... Fue decepcionante, pero bueno, al menos ya tenía cacao y sabía cómo hacer el chocolate, por lo que tampoco necesité que llevaran las instrucciones en la caja.

Preparación

Contenta de poder prepararme un chocolate caliente por fin, me puse manos a la obra. Primero, puse leche a hervir. Mientras hervía, hice una mezcla de cacao. Eché una cucharada de cada tipo en un cuenco, luego abrí dos sobres de vainilla, de unos 10 gramos cada uno y le añadí azúcar. Más o menos una taza, no es necesario echarle mucho; lo justito. Si se le añade ahora, te lo ahorras después y queda mejor. Ya estaba lista la mezcla, todo lo que tenía que hacer ahora era esperar a que hirviera la leche. Tened cuidado con ella, porque durante un rato no pasa nada, pero como os descuidéis un solo segundo, echa a hervir y se sale del cazo; es lo que más detesto. Cuando la leche empezó a burbujear, le bajé fuego y llené una taza. Entonces la eché en el cuenco de la mezcla seca y lo batí todo hasta que quedara bien mezclado. Después, eché la mezcla en el cazo de la leche y seguí removiendo. Todo lo que debía hacer ahora era subir el fuego y esperar a que empezara a hervir. Lo dejé hervir un par de minutos. ¡Ya tenía mi chocolate caliente!

Receta de chocolate a la taza

Hay algunas cosas que se le pueden añadir. Por ejemplo, helado. Mucha gente lo hace. Yo no, pero tengo que probarlo para ver si me gusta o no. Si un buen helado nunca hace daño, ¿por qué no mezclar temperaturas? Se puede beber supercaliente o dejar que se enfríe un poco antes de ponerle helado para no notar tanto el contraste. En verano, se puede beber fresquito. Ponle unos cubitos o helado si quieres una bebida refrescante. Hay quien lo hace con el café, pero el helado no lleva cafeína, ¡más saludable!

Qué más se puede añadir al chocolate

Otra cosa que podéis hacer es ponerle un poco de canela para que tenga sabor distinto. Pero cuidado, no le pongáis demasiada. Yo lo hice una vez y no salió bien. O sea, no estaba amargo, pero sabía mucho a canela. Desde entonces, no le pongo canela a nada. Aun así, no me bebí solo un vaso ese día. Preparé el chocolate caliente con un litro o medio litro de leche, tanta que me tiré varios días seguidos bebiendo. No se puede dejar mucho, si no se echa a perder. La canela, además de dar sabor, es buena para el organismo. ¿Por qué no le ponéis un poco a vuestros platos y bebidas? Va genial para la dieta, ¡tenedlo en cuenta! Podéis poner la canela en rama, no solo molida. Con una ramita en el vaso, además de quedar bonito, potenciará su aroma y su sabor. Encima, la podéis quitar cuando queráis. Es una muy buena opción si sois como yo y no queréis echarle canela en polvo a vuestra bebida. La verdad es que en polvo se queda como harinosa al ponerla en el líquido y no sabe tan bien al beberla. Acabo de acordarme de ese detalle. ¡Así que ya sabéis!

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¿Y si probáis con nata? Está riquísima y como decoración viene que ni pintada. ¡Con solo ver algunas fotos, querrás tomar chocolate caliente con nata! Y si no queréis mezclarla con el chocolate, podéis ponerle nata montada por encima. También podéis echarle chocolate fundido o sirope de chocolate por encima a la nata. No solo queda bonito, sino que está riquísimo.

Hay quienes usan nubes pequeñitas para decorar las tazas de chocolate caliente. ¡Qué monería! No sé cómo estará de bueno, pero puedes ponérselas solo por lo bonito que queda.

Una taza de chocolate caliente tiene unas 200 calorías. Depende mucho de la cantidad de azúcar que uses, del tipo de chocolate y del resto de ingredientes que quieras añadir.

Estoy segura de que os gustará tanto como a mí. Si lo probáis, querréis tomarlo hasta para desayunar. Está tan bueno... Invitad a vuestros amigos a un chocolate caliente, la decoración que le pongáis les encantará, ¡os lo aseguro!

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