Cómo prepararse para los exámenes y algunos consejos

Os doy la bienvenida a mi nuevo blog. La semana pasada terminé mis exámenes de fin de semestre y tengo que decir que fue bastante duro lidiar con la presión de la cantidad de material que tenía que revisar. Al final no tenía otra alternativa que la de hincar los codos y empollar. Durante el periodo de exámenes, los estudiantes llegamos a acumular un estrés considerable y en mi caso, como estudiante de Medicina, es lo peor. Simplemente hay demasiado material que empollar y es literalmente imposible cubrirlo todo para antes del día del examen. Esta misma situación se repite en los demás grados, por mucho que no se estudie medicina; todo estudiante tiene que estudiar lo suyo y cada asignatura tiene su propia dificultad. Como estudiante, no puedo daros ninguna fórmula mágica para sacar dieces; no obstante, me gustaría compartir con todos vosotros una serie de pautas que creo que os serán de utilidad para hacerle frente al estrés del periodo de exámenes.

El prepararse desde el principio es la primera cosa y la más importante de todas que hay que hacer. Todos sabemos perfectamente que tendremos un examen al final del semestre, así que no esperéis al último día. Empezad a prepararos desde el principio, cuando lleguen los exámenes no tendréis tiempo de pararos en frente del libro a pensar. Si vais poco a poco es mucho más fácil de comprender y de leer que dejar todo para el final y que se acumule para acabar sufriendo cuando quedan dos días. El mantenerse actualizado con lo aprendido cada día os permitirá dedicarle más tiempo a estudiar el tema que más dificultades os esté dando. Esperar a los exámenes para estudiar no os aportará nada en absoluto, solo os generará más estrés. Tened siempre en cuenta que hacer el vago no os aportará nada en la vida.

El segundo consejo que me gustaría daros es que toméis apuntes de vuestro puño y letra. Cuando leemos anotaciones escritas en nuestra propia letra memorizamos las cosas más rápido que cuando leemos de un libro, por ejemplo. Cada vez que vayáis a clase intentad tomar apuntes, garabatead algunos esquemas o gráficos que os permitan entender mejor el tema, si algunos términos son difíciles utilizad técnicas mnemotécnicas o encontrad una alternativa más fácil para recordar, etc. Podréis encontrar un sinfín de técnicas de nemotecnia en Internet. Os permitirá prepararos más fácil para vuestros exámenes ya que no tendréis que volver a pasar por las 1000 o 2000 páginas del libro una vez más. Podréis revisar más rápido y recordar con más precisión que buscando directamente en el libro. En este artículo puedes ampliar información sobre estas técnicas de estudio y otros sistemas de organización.

Fuente

Lo próximo que tenéis que hacer es encontrar el tema más complicado para vosotros dentro de la asignatura que estéis estudiando. Mucha gente dice que no hay nada que sea fácil, yo incluido, pero si estudiáis diariamente, al final veréis que hay temas que son fáciles y temas que son más difíciles para vosotros. Subrayad los temas con un rotulador fluorescente o con post-it. Acordaos de revisarlos cada vez que tengáis el tiempo. Al repasar a menudo los temas en los que os veis más flojos, poco a poco la asignatura quedará en la palma de vuestras manos.

Seguramente recibiréis el horario de los exámenes con, al menos, un mes de antelación. Una vez lo tengáis en vuestras manos, planead un pequeño programa de estudio que seguiréis. Sé que es difícil ceñirse a estos planes y que a menudo acaban fallando, como me ha pasado a menudo. Pero con práctica llegaréis a ceñiros a vuestro programa de estudio antes de los exámenes. Programad un horario en el que tengáis una hora o dos dependiendo de vuestra soltura con cada materia. Esto no quiere decir que tengáis que estar empollando las 24 horas del día. Daos un tiempo para relajaros cuando estéis estudiando, pero cuando estéis hincando los codos concentraos y no dejéis distraeros. Si conseguís ceñiros a vuestro plan podréis estar orgullosos de dos cosas: primero, no tendréis que sufrir inútilmente el día antes del examen y, segundo, habréis adquirido la capacidad de autoregularos.

La otra ventaja de prepararse desde el principio es que tendréis el tiempo de consultar a vuestros profesores los temas que se os hagan más difíciles para que os los aclaren. Los profesores estarán encantados de ayudaros con las asignaturas y así podréis entender los temas mucho mejor que solo acudiendo a clase. Si os da reparo preguntar a los profesores, también podéis pedir ayuda a alguno de vuestros compañeros de clase si sabéis que controlan sobre el tema. Sin embargo, tened en cuenta de que también son estudiantes y, como todo el mundo, pueden confundirse.

La noche antes del examen aseguraos de dormir bien y acostaros temprano. Este punto es esencial. Los exámenes están hechos para hacernos reflexionar y una persona no puede pensar si no ha dormido bien y su cerebro a descansado lo suficiente. Como muchos sabréis el cerebro es el único órgano que funciona incluso cuando dormimos. Entonces me preguntaréis: ¿qué cambia entonces si nos quedamos estudiando toda la noche sin dormir? Pues que daréis un descanso a vuestra vista, reduciréis la carga de trabajo cerebral y, lo más importante, vuestro cerebro estará mucho más irrigado, lo que os ayudará a que esté más fresco en el momento del examen y penséis con más claridad.

No os agobiéis antes del examen. Esto es algo que nos ocurre a menudo antes de entrar a la sala de exámenes. Según nos vamos acercando a la sala, empezamos a preguntarnos sobre cómo será el examen, si será fácil o difícil, si preguntarán algo que hemos estudiado o no... Nunca caigáis en esta trampa, confiad en vosotros mismos y en que haréis bien el examen. Si habéis seguido las pautas que os he dado, estaréis todavía más seguros de aprobar. Pero si entráis en pánico antes del examen, generaréis una tensión totalmente innecesaria e, incluso las preguntas más fáciles, acabarán pareciéndoos complicadas.

Cuando os entreguen la ficha del examen, antes de empezar cerrad los ojos y relajaos un rato. Si tenéis tiempo leed el examen una vez. En el caso de que no sepáis la respuesta a alguna pregunta o de que no os acordéis de la respuesta, no os pongáis tensos. Dejad esa pregunta para más tarde y seguid con la siguiente. No malgastéis el tiempo con una pregunta que no sepáis porque siempre podréis pensar en ella y dejarla para el final.

La gestión del tiempo es crucial. Sobre todo si estamos hablando de un examen en el que las respuestas que tenéis que dar han de ser sucintas. Incluso en los exámenes tipo test es importante controlar el tiempo. Tened cuidado de no echar demasiado tiempo en una pregunta porque acabaréis corriendo para acabar el resto. Y todo lo que se hace deprisa da mal resultado. Tomaos el tiempo adecuado para cada pregunta.

Fuente

Los exámenes y las notas son solo números. Lo que cuenta es lo que acabéis aprendiendo, así que dejad a un lado cualquier trampa para el examen. Intentad responder a las preguntas lo mejor que sepáis y así podréis estar orgullosos de vosotros mismos y de vuestras notas fruto de vuestro propio trabajo. No olvidéis que la honestidad siempre acaba recompensada.

Si desgraciadamente suspendéis el examen, no os deprimáis; el éxito y el fracaso son parte de nuestra vida. Preparaos mentalmente para el próximo examen y armaos de valor y trabajo. Con trabajo y perseverancia todo se consigue. Dad lo mejor de vosotros en el próximo examen y seréis recompensados.

Estás son algunas de las simples pautas que creo que una persona debe seguir para prepararse de cara a un examen. Como ya he dicho antes, no soy ningún profesor y se trata de pasos que yo mismo sigo. Incluso yo a veces no puedo cumplir con todas estas cosas, todos somos humanos; pero cuando consigo mantenerme fiel a lo que me propongo siempre acabo recompensado con buenas notas. Ahora queda en vuestras manos si hacerme caso o no. Cuidaos y seguid sonriendo, ¡nos vemos en el siguiente artículo!

Fuente


Galería de fotos



Comentarios (0 comentarios)


¿Quieres tener tu propio blog Erasmus?

Si estás viviendo una experiencia en el extranjero, eres un viajero empedernido o quieres dar a conocer la ciudad donde vives... ¡crea tu propio blog y cuenta tus aventuras!

¡Quiero crear mi blog Erasmus! →

¿No tienes cuenta? Regístrate.

Espera un momento, por favor

¡Girando la manivela!