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La Sidrería


  - 1 opiniones

Menú bonito y barato

Traducido por flag- María López Bernal — hace 3 años

Texto original de flag-it Emanuele Benetti

Llevo casi cuatro meses viviendo en Vilanova y, si algo he aprendido en todo este tiempo, es que si quieres picotear, tomarte algo fresco o una tapa rápida, lo mejor que puedes hacer es ir a algunos de los locales que hay en la Rambla Principal. Por una parte, una buena comida en un restaurante de verdad te llena más, pero es mucho mejor ir a la parte derecha de la Rambla (de espaldas al mar), sobre todo por las calles de la zona antigua de la ciudad, La Geltrù. O si no también puedes ir a darte una vuelta por Carrer dels Caputxins, la última calle de aquí se llama Carrer del Comerç: te cruzarás con plazas acogedoras donde hay muchos restaurantes en los que querrás entrar y que os aseguro que sí o sí encontraréis uno a vuestro gusto.

Menú bonito y barato

Una de estas plazas es la Plaça dels Cotxes, aquí se encuentra el restaurante La Sidrería. A simple vista la primera vez que fui la imagen que vi fue un poco chocante por la señal de la policía que había (que por supuesto no tiene nada que ver con el local), fui a preguntar por el local porque la verdad es que tenía buena pinta. A pesar de ser algo pequeño, por dentro es muy peculiar, tienen botellas verdes colgando del techo que te hace entrar en la temática. Si no consigues una mesa dentro o si simplemente prefieres quedarte fuera y disfrutar del sol (como en mi caso), puedes pedir que te pongan una mesa fuera. Te cobrarán un coste adicional de un euro por persona, pero merece la pena por el ambiente acogedor que se respira en la plaza.

Menú bonito y barato

Aunque aún no lo haya mencionado, el precio es muy asequible y cargan bien los platos del menú, estos dos factores influyeron mucho en mi decisión: el menú completo me costó 10 € (incluía primer y segundo plato, postre y bebida). La calidad de la comida estaba a la altura de las expectativas. Dudaba entre varias opciones, pero al final escogí los ravioli con roquefort de primer plato. Tenía curiosidad por saber cómo preparaban allí una de las especialidades de mi tierra, Emilia, y la verdad es que no me decepcionó para nada. Después de los ravioli me pedí una hamburguesa con patatas fritas como plato fuerte. Puede que creáis que esta opción es muy típica y aún os chocará más mi elección cuando sepáis lo deliciosos que sonaban los demás platos a elegir, eran o bacalao en salsa, o pescado frito o revuelto de huevos con sobrasada mallorquina. Me dejé llevar por la recomendación de la camarera de la hamburguesa casera, pero no me decepcionó en absoluto porque tanto la carne como las patatas sabían de muerte.

Menú bonito y barato

El menú acabó con una crema catalana que estaba para chuparse los dedos. Era la primera vez que me pedía este postre típico y, doy fe, estaba a la altura de los demás platos del menú. Con todo, puedo decir que os recomiendo que vayáis a la Sidrería, no solo por lo barata que es y por la calidad de los platos, sino también por el ambiente tan agradable que hay y, además, por el maravilloso trato (y encima multilingüe) por parte del servicio.

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