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Basílica de Superga


  - 1 opiniones

Para mi sorpresa, una iglesia que me gustó

Traducido por Inés Cambra Vidal — hace 1 año

Texto original de Lucero Ascarza

La Basílica de Superga es una localización turística a las afueras de Turín, Italia. Recomiendo mucho su visita por la belleza de su arquitectura y de la naturaleza que la rodea. Además, desde la parte alta de la basílica se puede ver Turín y hacer muy buenas fotos (por lo que recomiendo ir un día soleado).

Para llegar allí, hay que coger un tren desde la estación de Sassi. Para llegar a la estación:

  1. Coge el metro hasta la parada de Porta Nuova.
  2. Bájate en esa parada y coge el autobús 68 o 61. La parada de autobús está justo a la salida del metro.
  3. En unos 20 minutos, bájate en la parada de Sassi. Pregunta al conductor y no te perderás.

Cuando llegues a la estación, vas a sorprenderte. Es un pequeño y colorido tranvía antiguo que va directo a la basílica de Superga. Incluso la gente que trabaja allí va vestida con ropa de época, lo que le da un aire muy único. Al menos para mí, que vivo en una ciudad sin tren.

Para mi sorpresa, una iglesia que me gustó

(Un dato útil: el billete de ida y vuelta cuesta 9 €. No te preocupes si el tren no está en la estación, hace viajes cada media hora).

El viaje en tren dura otra media hora y, a medida que subes, se puede ver el bosque y algunos animales si tienes suerte. Es una vista increíble, todo es verde, rojo y marrón. Desde el tren también se pueden ver algunas casas preciosas y envidiar a la gente que vive allí.

Cuando llegues, verás que hay una cafetería donde comer si tienes hambre. Hay que caminar un poco para poder ver la basílica en todo su esplendor. Solo verla ya me impresionó. No me gustan mucho las iglesias, pero sí que valoro el arte y este edificio tiene tantísimo que no sabía dónde mirar primero.

En el interior de la basílica hay cuadros, el altar principal y otro altar más pequeño donde se pueden encontrar oraciones en varios idiomas, meditar, hacer fotos y admirar las magistrales esculturas.

Para mi sorpresa, una iglesia que me gustó

Para mi sorpresa, una iglesia que me gustó

Para mi sorpresa, una iglesia que me gustó

La entrada a la iglesia es gratuita, pero subir a la cúpula cuesta 2 € (creo que es muy recomendable, algunos de mis amigos no querían subir al principio pero acabaron muy satisfechos con su decisión). No estoy segura de cuántos escalones tuvimos que subir, pero me cansé bastante porque no estoy acostumbrada a hacer ejercicio.

Cuando por fin llegas a la parte de arriba, puedes pasear para elegir el mejor sitio para hacer fotos y para admirar las maravillosas vistas a Turín y a la naturaleza de la zona. También me pareció un buen lugar para sentarme a hablar con mis amigos mientras comíamos un sándwich.

Para mi sorpresa, una iglesia que me gustó

Al salir de la basílica, puedes dar un paseo hasta encontrar un claro en el bosque con mesas de pícnic. Allí puedes comer, charlar, jugar a juegos de mesa si te has traído uno, o echarte una siesta en la hierba si estás cansado. Yo comí allí con mis amigos y luego nos echamos una cabezadita, después de sacar muchas fotos, por supuesto.

Para mi sorpresa, una iglesia que me gustó

Cuando te apetezca caminar de nuevo, hay otro lugar interesante que puedes visitar. Uno de los motivos por los que, por desgracia, Superga es conocida es porque hace unos años se estrelló un avión en el bosque cerca de la iglesia. En el avión iban un equipo de fútbol, sus dirigentes y algunos periodistas.

Ahora hay un pequeño altar en el lugar del accidente con fotos de la víctimas y regalos de los aficionados, flores y otros objetos como banderas de otros equipos como muestra de respeto. También hay un mensaje escrito por la madre de uno de los jugadores, que era especialmente joven.

Cuando nos acercamos por allí, había una familia que tenía parentesco con uno de los jugadores. Los padres explicaban la tragedia a sus hijos, de unos 3 o 4 años, pero que se mostraban muy serios.

Para mi sorpresa, una iglesia que me gustó

Después de visitar el altar, hay unos caminos que la gente toma para ir al bosque o montar en bici. Había mucha gente en bicicleta o corriendo. Es un buen lugar para salir a correr y hacer deporte.

Aunque parezca una excursión fácil, he de reconocer que al final del día estaba agotada. Durante el viaje de vuelta me dormí en el tranvía. Pero como he dicho antes, la excursión valió la pena.

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