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Al Bicerin


  - 2 opiniones

Un café italiano lleno de historia

Publicado por Nuri Mercury — hace 4 años

Mi verano en Italia fue maravilloso: ¡no me quedaron más que ganas de volver! De las tres ciudades que visité, Torino fue mi favorita: es relativamente pequeña pero no deja de ser una ciudad con mucha historia y una infinidad de lugares que visitar y con los cuales maravillarse. De hecho, apenas me enteré de que Torino fue la primera capital de Italia (un poco como Lyon con Francia). Eso explica por qué cada calle que recorren es prácticamente un descubrimiento histórico.

Y hablando de viajes, descubrimientos e historias... Para mí, un viaje sin haber probado algo típico del lugar que visito, no es un verdadero viaje. Es por ello que antes de ir, investigué qué platillo o bebida tradicional se podía consumir en Torino. Fue así como supe del “bicerin”: un vaso con café, chocolate y nata de leche. Como buena amante del chocolate, me dije que tenía que probar esta bebida y nada mejor que hacerlo en el lugar donde nació: en el café Al Bicerin.

(Nota: la pronunciación de “bicerin” es “bicherín”. En italiano, “ce” se pronuncia “che”; ) )

Un café italiano lleno de historia

Señoras y señoras, con ustedes… ¡el bicerin! ¡Muy rico! ^^

Fundado en el año 1763, el café “Al Bicerin” forma parte de la vida de Torino. Es un lugar obligatorio de Torino, lleno de pasado y de historia. Digo esto no sólo porque haya sido aquí donde se inventó esa famosa bebida turinesa: grandes personajes han pasado por este café. Ejemplo de ello son los escritores Alexandre Dumas, Ernest Hemingway, el pintor Pablo Picasso, el compositor Giacomo Puccini y hasta el filósofo Friedrich Nietzsche. Los dueños del lugar están tan orgullosos de ello que dedican una de las páginas de su carta diciendo esto.

Además de eso, el saber que es un lugar que no ha cambiado gran cosa desde hace doscientos años, hace aún más especial la visita. Dicen también que el café Al Bicerin se hizo famoso debido a su estratégica ubicación. Como queda justo en la plaza donde se encuentra también al Santuario della Consolata, pues cada vez que los feligreses salían de misa o de comunión, pasaban a este café para comprarse y disfrutar de rico bicerin. Además, un amigo me dijo que durante mucho tiempo el precio de esta bebida fue muy bajo. Tanto, que todas las personas podían permitirse este pequeño placer: desde los más humildes, hasta los más adinerados.

Pues había leído en internet opiniones buenas y otras no tanto del café “Al Bicerin”. Unos decían que era obligatorio ir, que habían sido atendidos muy amablemente. Otros decían lo contrario: que lo único que tenía este lugar era la fama y que no hacía tanto mérito a eso. Además, también había leído que habían tenido que esperar casi media hora para poder entrar al lugar, que había hasta fila para ser atendidos.

Me decidí a ir a ese lugar y ver con mis propios ojos qué era verdad y qué no. Me esperaba a que hubiera mucha gente y ya iba preparada psicológicamente para esperar de pie antes de poder ocupar una mesa… ¡y no! No sé si fue cuestión de suerte o qué, pero cuando fui estaba vacío. Sí, exacto: no había ningún otro cliente más que yo :O Me sentí realmente privilegiada.

Había dos señoras (me imagino que son las dueñas del lugar) y una de ellas me atendió pero en un inicio lo hizo algo secamente. Eso me desanimo, así que decidí salirme y me dije que iría más bien a otro café para poder probar el famoso bicerin.

Pero mientras pensaba a qué otro lugar podría ir, recordé que ese café era un lugar histórico, donde había sido inventada esa célebre bebida italiana. Así que finalmente decidí regresar. Pensé que tal vez les parecería algo raro a las señoras el verme regresar, pero jajaja de hecho, ni en cuenta. Creo que estaban tan ocupadas en el chisme, que ni siquiera se percataron que la chica que entraba al lugar era la misma que había salido hacía algunos instantes :P (Ah y de lo que platicaban, entendí algo así de que el hijo de una señora se había casado, que necesitaba dinero, etcétera, etcétera. Pues con esas dos señoras pude practicar también mi comprensión oral del italiano jajaja).

Pues en fin, el caso es que regresé y dije: “Prenderò un bicerin, per favore” (O sea, ordené mi bicerin ^^). Me lo llevaron muy rápido y en menos de un minuto, ya tenía yo mi copa enfrente de mí. Sí, mi copa, porque esta bebida no es servida en taza, a diferencia de los cafés, expresos y capuchinos.

Un café italiano lleno de historia

El interior del lugar: como ven, es efectivamente de estilo del siglo XVIII… ¡un viaje en el tiempo!

En cuanto al lado histórico de “Al Bicerin”, el mobiliario es el mismo que desde que abrió sus puertas. Las mesas de mármol, las sillas, las banquetas de terciopelo no han cambiado nada o casi nada. Súmenle a esto el hecho de saber que en este lugar estuvieron grandes personajes célebres, de que están sentados donde estuvieron también grandes pensadores y escritores. Pues todo eso hace la visita aún más especial.

Y mientras estaba ahí, más personas empezaron a llegar. Llegó una señora japonesa con su hija de como 20, 22 años. Me recordó a mi mamá y a mí cuando vamos a comer juntas o a tomar un café en el Italian Coffee en Puebla. (¡Mamá, ya iremos tú y yo juntas :D) Llegaron también dos o tres parejas de franceses, que estaban de vacaciones en la región. Pero eso sí, el tiempo que estuve en Al Bicerin, no vi que hicieran fila.

Yo fui aproximadamente a las 3:30 pm. Pienso que es un muy buen momento ya que la mayoría de las personas están en los restaurantes comiendo. Les recomiendo que vayan entonces entre la 1:00 pm y las 4:00 pm, para que no tengan que esperar por una mesa; ) Tomen en cuenta, sin embargo, que en el café Al Bicerin no sirven paninis ni algo más consistente para comer. Es, como su nombre lo dice, un café. Así que es más bien un lugar para comer algo dulce.

Ah y en cuanto a la carta, si se les antoja más bien un capuchino, un expreso o algo más tradicional, pueden pedirlo.

Algo que me llamó la atención fue que el local está dividido en dos partes: una donde está el café donde se toman su rico bicerin y otra donde hay una tienda de dulces y recuerdos. Se me antojaba comprar alguna bolsa de dulces, pero ninguna se me antojó. Además, me pareció que estaban algo caros (bueno, pues es normal porque con la fama que tienen, se lo pueden permitir).

Un café italiano lleno de historia

Tienda de dulces, tés y recuerdos. Venden también galletitas, no sé qué tan buenas estén.

Respecto a los precios, hay quienes dicen que es un tanto caro. Mientras en otros lugares menos famosos puedes encontrar un bicerin a 3€, en este lugar te costará 5€. Es verdad que si uno toma en cuenta que por 10€ pueden pagarse un buffet de comida en el centro de Torino, esos 5€ pueden parecer caros. Pero la verdad, no sólo pagas la bebida, sino la oportunidad de disfrutar un momento en un lugar histórico. Yo los pagué con gusto, además de que estando de vacaciones, uno se puede permitir esos pequeños gastos extras. Que si no los hacemos… ¡no son vacaciones! Y nada como poder decir: “Yo estuve en el mismo lugar al que Alexandre Dumas iba a echar chisme con Hemingway” (Broma, que ya sé que no vivieron en la misma época x) ).

(Actualización: creo que subieron el precio del bicerin a 6€ o 7€ a partir de septiembre de este año. )

Ah, una última cosa: los baños están en el local de lado, en donde se encuentra la tienda de dulces; ) Sólo tienen que “pedirle permiso” a la señora para pasar ^^

Para ir al café Al Bicerin, les recomiendo lo hagan a pie desde el centro de Torino. No queda tan lejos y podrán disfrutar de un paseo en las calles de la zona. (Ah, aunque si es verano, lleven una pequeña sombrilla: cuando me dirigía hacia allá, se soltó una lluvia y me mojé un poco >. <)

Ya sea que lo visiten antes o después de entrar al Santuario de la Consolata (la iglesia que está justo enfrente), tienen que ir al café Al Bicerin. Es un lugar lleno de historia… ¡se los recomiendo ampliamente! :)

Un café italiano lleno de historia

Me tomó esta foto la señora japonesa que estaba con su hija :) Me dio tanta ternura verlas juntas, que hasta les dije que me hacían pensar en mi mamá y en mí :')

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Un sitio maravilloso para los amantes del café

Publicado por Băcăuanu Alexandra — hace 1 año

Como soy un amante del chocolate y del café y el fin de semana pasado viajé a Turín, no podría volver sin degustar la clásica y célebre bebida bicerin. La primera vez que entendí hablándose de esta deliciosa mezcla realizada con café, chocolate y crema fue en la familia de mi tía que vive en Italia. Me dijo que por una chocoadicta este sitio es un paraíso por las papilas gustativas. Además, su ambiente de la antigua ciudad de Turín te hace viajar a otra época mientras disfrutas de un buen café. Siendo curiosa y con muchas ganas de probar cosas nuevas, degustar el famoso bicerin fue unas de las cosas que no quería perder.    

Caffè Al Bicerin es un lugar que tiene más de 250 años y que todavía mantiene el mismo ambiente del pasado. Se encuentra en una calle del centro de Turín, más preciso en Piazza de la Consolata, en frente de la iglesia que da el nombre de la plaza.

El café puede ser encontrado fácilmente porque al lado hay también una tienda de dulces que te va captar la mirada y no vas a poder irte sin mimarte un poco con algo de allí. Además, hay casi todo el tiempo una cola donde la gente espera para entrar en este famoso lugar. Por lo tanto, es difícil que pases sin verlo.

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En este sitio que data del año 1763, se creó la famosa bebida bicerin que da el nombre al local. Bicerin significa literalmente vasito en dialecto piamontés y es una de las bebidas clásicas de la aristocracia de la antigua ciudad de Turín. Ese café pequeño, situado en el corazón de la ciudad, posee el secreto de la preparación de esta bebida exquisita. La receta tradicional se guarda celosamente desde el siglo XVIII.

El bicerin se hace con café expreso, chocolate fundido y crema de leche fresca. Se sirve en vasos altos de cristal para que puedas disfrutar también con el sentido de la vista de las tres capas superpuestas, con colores y densidades diferentes. Por los amantes del chocolate y café, esta bebida es una explosión de sabor en el paladar. Todo se mezcla en una perfecta armonía para deleitar las papilas gustativas más refinadas.

Cuando te lo llevas a la boca, la primera capa es fresca y vas a sentir una sensación de refresco antes de llegar a la mezcla caliente. Se recomienda que los ingredientes del bicerin no sean mezclados si no saboreados poco a poco porque deben mezclarse en la boca. Con cada sorbito vas a notar la mezcla de temperaturas y sabores. A mí me encantó el cambio de la sensación fresca de la crema de leche a la mezcla caliente que estaba ligeramente amarga y dulce.

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Gracias a su historia y a su famosa bebida, el local ha devenido una atracción turística para los turistas interesados en un viaje con sabor. El lugar es pequeño, acogedor y ha logrado a conservar el aspecto original. Es por eso que el ambiente te hace sentir que estás en otra época.

Este lugar que aún guarda la magia del pasado fue visitado por grandes personajes de la historia como Friedrich Nietzsche, Alexandre Dumas o el famoso pintor Pablo Picasso. Además, el escritor italiano Umberto Eco habla sobre el Caffè Al Bicerin en su libro El cementerio de Praga. Por lo tanto, mucha gente hace una parada en este café para disfrutar no solo de una bebida turinesa, sino de un viaje por la historia.

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Además, el ambiente mágico creado por la historia de este local se complementa perfectamente con la decoración. Con sus paredes decoradas con paneles de madera, espejos antiguos y frascos llenos de dulces, sus mesitas de mármol con velas encima, se transforma en el lugar perfecto para una cita romántica o para descansar un ratito mientras te mimas con un delicioso bicerin, acompañado de algún dulce o bombón.

Es un lugar estupendo que lo puedes ver solo en las películas sobre la Belle Epoque o algunas tarjetas postales de las tiendas de souvenirs. La única crítica que podría hacer es sobre el precio que me pareció un poco caro. Las bebidas cuestan alrededor de 6 euros mientras que en otros sitios pueden valer la mitad, solo que aquí puedes probar el bicerin original. Pero la verdad, no sólo pagas la bebida, sino la experiencia y estando de vacaciones te puedes permitir este tipo de gastos extra. Solo pensando que puedes decir que disfrutaste de un café en el mismo sitio que Pablo Picasso, Ernest Hemingway o Alexandre Dumas tomaban su café, vale la pena de entrar en este local.

De todas maneras, es un sitio en el cual tienes que hacer una parada si pasas por Turín. Lo que yo recomiendo es sentarse con tranquilidad, descansar y disfrutar de la famosa bebida turinesa.

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