Aprendiendo a sobrevivir sin mi madre

Publicado por Paulina Palestina Ruezga — hace 5 años

Blog: Vida, amor y sonrisas
Etiquetas: Recetas Erasmus

Sobreviviendo

Hay un momento que llega en la vida de todo ser humano, incluso me atrevo a comentar que en la vida de todo ser vivo, la independencia.

Se presenta en el momento que menos esperas, lo habrás imaginado alguna vez, pero pocas veces se parece a lo que imaginas, llega tan inevitable como la vida misma, puede llegar a los 20, 30, 40... puedes retrasarlo todo lo posible, pero finalmente, llega.

En mi caso, ese balde de agua fría llegó el día en que me di cuenta de lo lejos que me encontraba de la comodidad del hogar, pero sobre todo de la comodidad de darme cuenta que conocía todo en mi ciudad, la comida, la gente, los precios, todo! y que con una llamada o una visita podría solucionar mis problemas más graves. Sin embargo, una tarde después de la escuela en Toledo, España, me di cuenta que no podría seguir comiendo sopas instantáneas para siempre, así que me propuse cocinar arroz blanco.

¡Arroz Blanco para el mundo!

Recuerdo que alguna vez lo había intentado, pero siempre me quedaba mal, algunas veces incluso incomible, pero bueno, algún día tendría que salir...

Los ingredientes básicos son muy simples:

1. Arroz 

2. Sal

3. Aceite

4. Un pedacito de cebolla blanca

5. Un diente de ajo

4. Zanahoria picada en cuadros pequeños (no es precisamente un ingrediente indispensable, pero a mi me encanta)

5. Agua

Veamos, lo primero que se debe hacer es lavar el arroz, esto según sé es para quitar el almidón en el, bueno, la verdad es que sí queda mejor una vez realizando este paso, pero como les digo, son cosas que he aprendido de los mismos errores.

Una vez lavado, el arroz se escurre y se pone en una cacerola con un poco de aceite, el pedazo de cebolla y el ajo, se fríe el arroz a la vez que se bate para que no se queme y vaya agarrando el saborcito del ajo y la cebolla.

Al tiempo que se fríe el arroz, ya deberíamos estar hirviendo el agua, se ponen dos tazas de agua por cada taza de arroz.

Esta es la clave chicos

Uno de los errores más comunes es tratar de poner la cantidad de agua al "tanteómetro" como decimos en México, pero la realidad es que aveces ni las muy expertas logran dominar esa regla, así que lo ideal es como les digo, dos de agua por una de arroz. SIMPLE.

Bueno, una vez freído el arroz y el agua hirviendo de verdad hirviendo, se le agrega el agua al arroz frito, agregamos la zanahoria en trocitos pequeños y sal, se tapa y se pone a fuego super lento. 

Debemos esperar de 10 a 15 minutos máximo, podemos revisarlo de vez en vez y batirlo un poco sólo cuando aún haya mucha agua, la idea es que el arroz quede uniforme, esponjado pero no chicloso.

Y voilá, se supone que deberíamos tener un arroz blanco con zanahoria perfectamente comible, y el cual nos hará recordar a mamá pero sintiéndonos orgullosos de nosotros mismos y nuestra capacidad de supervivencia.

La verdad es que esta vez que lo hice en Toledo si me salió bien, por primera vez en la vida, mi felicidad fué infinita y le mandé una foto a mi mamá para que lo viera jaja.

Así que espero que esta receta les sea de utilidad, y vamos que para eso estamos, para ayudarnos ante el cruel mundo.


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