Malasia es un país con una gran diversidad de religiones; ya sean templos chinos, hindúes o mezquitas musulmanas, siempre habrá algún sitio religioso que visitar. Uno de los sitios hindúes más impresionantes y famosos de Kuala Lumpur es el templo de las cuevas de Batu.
Cómo llegar
Las cuevas de Batu no están cerca de ninguna estación de LRT (metro), pero sí que están cerca de una estación de KTM. En mi caso, siempre cojo algún taxi para llegar a las cuevas de Batu, pero el KTM también es bastante sencillo. Primero, tienes que ir a la estación central de Kuala Lumpur, a la que puedes ir con LRT (tren ligero). Desde allí, tienes que acercarte al mostrador de KTM para comprar tu billete, que cuesta unos 2 RM (0,40 céntimos). A continuación, seguirás hasta la entrada y llegarás al andén llamado "perlabuhan klang". Una vez que llegues a la estación de las cuevas de Batu, tienes que cruzar el estacionamiento para llegar a la entrada principal.
En mi caso, como he mencionado antes, prefiero llegar en taxi. Utilicé una aplicación para taxis llamada "Grab", que es muy conocida en Kuala Lumpur para reservar viajes. Los precios son más baratos que los taxis normales, y ellos pueden recogerte donde quieras.
Descripción y experiencia
Creo que lo más impresionante de las cuevas de Batu es la estatua de oro de 42 metros de altura que hay en la entrada, llamada "estatua de Muruga", que es el símbolo del templo. El Thaipusam es una ceremonia religiosa que se realiza allí cada año, en torno a enero y febrero, y es la principal razón por la que muchos turistas visitan este lugar todos los años. En nuestro caso, visitamos este lugar en marzo y después de una larga sesión de fotos con la estatua gigante, subimos las escaleras. Sinceramente, perdí la cuenta de cuántas escaleras había, pero eran muchísimas. Creo que no sabía que iba a tener que ejercitar tanto mis piernas.
Mientras subíamos las escaleras, podíamos ver un montón de monos. Ojalá alguien me hubiera avisado de su interés por la comida y bebida de los turistas, por no decir de los móviles o las carteras. Lo que intento decir es que, por favor, hay que tener cuidado con los monos o te podría pasar a ti también.
Sí, esa es mi bebida energética que el mono me quitó de las manos. Aunque tengo que reconocer que nos reímos mucho de la situación.
Aquí podemos ver la entrada a la cueva, después de subir millones de escaleras.
Finalmente, al final de las escaleras, entras en la cueva, y ahora aquí, además de los monos, también puedes ver murciélagos, aunque no te preocupes, no roban nada. En el interior de la cueva, hay una pequeña plataforma y área de templo donde los monjes hindúes realizaban sus ceremonias religiosas, como por ejemplo, poner "kumkuma" en la frente de la gente y susurrarles alguna oración. Un lugar precioso, lleno de buena vibración.
En el camino nos compramos algunos cocos frescos y disfrutamos muchísimo bebiéndolos, ya que teníamos toda la espalda mojada por el sudor.
Un consejo: intenta visitar las cuevas de Batu por la mañana o por la tarde, ya que hace demasiado calor al mediodía y te sentirás muy cansado por el sol.
¡Hasta pronto!