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Green Vilnius Hotel


  - 1 opiniones

Mi "residencia"

Traducido por Inés Cambra Vidal — hace 1 año

Texto original de Rachel Kl

Por la noche, llegué a las puertas del Green Hotel, en la calle Pilaites. Pero antes, os voy a contar cómo acabé allí.

El Green Vilnius Hotel es un hotel situado a siete minutos a pie de la International School of Law and Business (ISLB). Cuando me aceptaron allí, lo primero que pregunté a mi coordinador fue dónde me podía alojar. Entonces, ISLB no tenía residencia, así que daban tres opciones a los estudiantes: quedarse en el Green Hotel, en el Corner Hotel (del que hablaré en otra publicación) o alquilar un piso.

Me daba un poco de pereza buscar piso y estaba un poco harta de mudanzas (había cambiado de piso dos veces en dos años y medio en mi país), así que me decanté por una opción más fácil.

Al final, elegí el Green Vilnius Hotel porque quedaba más cerca de ISBL y me resultaría más fácil ir a clase con regularidad. El único problema es que estaba lejos del centro de la ciudad, a unos 20 minutos en autobús.

Mi

Fuente

Pues bien, el Green Hotel es algo caro para Lituania. Pagaba unos 220 € al mes por una habitación compartida con todos los gastos incluidos. Tiene nueve plantas y las dos últimas están reservadas a estudiantes Erasmus. Las habitaciones eran coloridas y agradables, pero algo pequeñas para dos personas. Mi compañera de habitación, Elif de Turquía, se sorprendió bastante por el tamaño de la habitación cuando yo llegué. Al cabo de un tiempo, nos las apañamos para vivir sin problemas, nos adaptamos al espacio y lo organizamos tan bien como pudimos. La nevera de la habitación tampoco tenía mucho espacio para dos personas. Además, nos limpiaban la habitación dos veces al mes y nos ponían toallas limpias, pero a veces los trabajadores no seguían el horario y nos complicaban las cosas. La calefacción funcionaba bien y siempre teníamos agua caliente.

Con respecto al resto de instalaciones: en cada una de las plantas para los Erasmus había una cocina. La cocina era pequeña para tanta gente (14 habitaciones), y se limpiaba cada mañana de forma superficial. Tampoco había horno. Había una lavandería, pero solo en la planta en la que vivía yo, así que a veces no era suficiente. Mi habitación estaba al lado de la cocina, lo que tiene sus pros y sus contras. Puesto que las paredes eran tan finas, se escuchaba todo desde mi habitación y a veces era imposible dormir. Por suerte, mis amigos eran muy comprensivos al respecto. Había también dos balcones para fumadores, porque estaba prohibido fumar dentro del edificio (de hecho, algunos amigos tuvieron que pagar multas por ello). Todas las plantas disponían de wifi, pero muchas veces fallaba la conexión, sobre todo cuando queríamos hacer Skype con nuestras familias.

Con relación a fiestas y diversión, la administración del Green Hotel no era demasiado estricta. Hicimos muchas fiestas en los pasillos y en las habitaciones, y siempre traíamos invitados que se quedaban varios días y no nos decían nada.

Además, el hotel ofrecía un buen desayuno que estaba bien de precio.

Los empleados del hotel hablaban inglés; algunos eran muy atentos y nos ayudaban mucho, pero otros eran bastante maleducados.

En general, viví bien allí. Me adapté a los problemas y tuve la oportunidad de conocer a gente maravillosa. A fin de cuentas, es lo que más importa.

P. D. Os dejo una foto con mi compañera en nuestra habitación, la 805.

Mi

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