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Utrecht - Parte 3.25

Introducción

En este artículo nos vamos a tomar un breve descanso en la aventura por Utrecht, en lo que ver y hacer. En su lugar, te contaré uno de mis viajes preferidos que hice durante mi estancia allí. Merece la pena resaltar que los Países Bajos se encuentran en un lugar fantástico para visitar los países que tiene a su alrededor. En el norte tienes Bélgica, al este está Alemania. Al oeste te encuentras con Francia y hacia el oeste el Reino Unido. Lugares como Luxemburgo y Dinamarca están a tiro de piedra (según los criterios de viaje de un australiano). En ese momento, estaba haciendo cuentas, ya que debía regresar a Australia y comenzar a pagar el alquiler y demás gastos de nuevo. Así que, hice un pequeño gasto, pero me reservaba algo de dinero cuando veía la oportunidad. Aproveché esta oportunidad cuando hice un viaje económico a los lugares que quería y ahorré cientos de euros, que utilicé tanto en ocio como ya después en casa. Comencemos por el transporte. Es importante que sepas que hice este viaje durante las vacaciones, ya que duró aproximadamente 7-8 días. Quería ver tantas ciudades como pudiese durante este tiempo sin sacrificar tampoco demasiado su esencia por separado.

Además, tengo que destacar que esto será una guía de una experiencia en solitario. Te enseñaré cómo desplazarte si quieres hacer un viaje en solitario. Desgraciadamente, a veces tienes que viajar solo, si tus compañeros hacen planes que no te entusiasman. Por ejemplo, mis amigos iban a coger un tren a Berlín y se iban a quedar allí durante un tiempo. En cambio, yo quería ver más ciudades o al menos más de un país. Y esto es lo que exactamente acabé haciendo. Lo primero que hice para planificar mi viaje fue buscar mi vieja gran aplicación de confianza Flixbus. Flixbus ofrece una solución mucho más barata para viajar que los trenes o aviones. Por ejemplo, para medir la diferencia de precio de los viajes hablaremos de mi experiencia en Francia durante un semestre. Para utilizar el tren en mi semestre de intercambio en la ciudad de Reims hasta casi París (un viaje en tren de 40 minutos), me costaba casi un euro (unas veces menos, otras veces más) coger el TGV (tren de alta velocidad, no había otros disponibles) hasta llegar a París. En cambio, si cogía el Flixbus, era un viaje más largo. Me llevaba casi una hora y cincuenta minutos, si no había accidentes de tráfico por el camino. Me costaba no menos de cinco euros y no más de ocho euros, reconozco que algunos autobuses me costaron más, aunque es la cantidad que normalmente pagaba. Hay otra opción que es más barata, pero de menor calidad, se trata del Ouibus, más económico pero, menos cómodo para viajar (al final, acabas ahorrándote un par de euros).

Flixbus normalmente ofrece oportunidades de viaje baratas según mi experiencia en Utrecht y alguna más. Me gustaría mencionar que debes no solo mirar la aplicación Flixbus, sino también su página web, ya que a menudo los precios varían entre las dos. Suele suceder que la página web tiene los precios más baratos por algún motivo. Lo descubrí por accidente, desde entonces me aseguro de echar un vistazo cuando busco también en la aplicación. Reservé con Flixbus un trayecto que me llevaría desde Utrecht a Düsseldorf (escala), Hamburgo (visita), Berlín (visita) y Praga (visita). Te en cuenta que no tengas que preocuparte por cargar el teléfono o el ordenador. Todos los Flixbus modernos llevan un puerto de carga ubicado en medio de los dos asientos o en el que está en la ventana. Te recomiendo que reserves el asiento de la ventana, aunque normalmente son los que antes se agotan. Puede que tengas que pedirle a tu compañero de asiento que te deje cargar el teléfono o el portátil. Como no todos los pasajeros tienen el mismo destino, quizá alguno se baje antes y entonces puedas cambiarte de asiento.

Es recomendable que te lleves buenas provisiones, si vas a hacer un viaje largo como el que hice yo. Depende de la persona, hay muchas que son capaces de sobrevivir con una comida al día o se alimentan a base de aperitivos y se dan un banquete cuando llegan. Yo me llevé lo que serían dos comidas completas. Me gusta que sean sanas, ya que suelo sentirme revuelto si como comida basura y estoy sentado todo el día. No es muy agradable que digamos. Aunque, si te sientes aprisionado durante un tiempo, no temas. Flixbus suele hacer paradas cada 3-6 horas en función del sitio. El momento que aprovecho para comprar comida preparada o simplemente algo para picar en supermercados/gasolineras en función de lo que tengan. Así, siempre tendrás oportunidad de pillar algo para comer. Como advertencia adicional, cuando llegue una de estas paradas, te pedirán que te bajes del autobús. Todos los pasajeros deben bajarse para así evitar robos y también cierran el autobús.

En cualquier caso, Flixbus no se responsabiliza de los objetos robados, te recomiendo que lleves contigo todas tus pertenencias imprescindibles y de valor. Nunca sabes lo que puede suceder. Otros dos aspectos que quisiera mencionar son que Flixbus dispone de wifi. Puede que no funcione dependiendo de las fronteras que cruces. El wifi tampoco es que sea de primera, es decir, no creas que vas a ver Netflix en calidad Ultra HD. Sin embargo, el wifi es suficiente para planear tu viaje, si es que no lo tienes muy bien pensado o ha sido de ultimísima hora. En segundo lugar, el autobús tiene un baño, normalmente en los viajes cortos está cerrado, pero en los viajes largos suele estar abierto y está bien. A veces, el conductor vende chocolatinas y patatas fritas, por si te entra el gusanillo o están realmente hambriento. Algunos autobuses tienen una máquina de café gratuita.

Aquí finaliza mi resumen acerca de Flixbus y por qué debes usarlo. Lo único que he olvidado mencionar ha sido la política de cancelación. Si cancelas el viaje hasta treinta minutos antes, puedes solicitar la devolución inmediata en forma de créditos, que podrás utilizar en próximos viajes. Una vez cancelé un viaje de 55 euros que me devolvieron. Utilicé ese dinero es varios viajes e incluso compré unos billetes a un amigo con tarifa de amigo para compensar el dinero. Tiene un funcionamiento más seguro que los aviones y que, a menudo, los trenes. El único inconveniente es la cantidad de tiempo que empleas en ir de A a B. Aunque ahorras bastante dinero que puedes usar en un Airbnb más céntrico y lujoso o en cualquier otro alojamiento. O también en alguna que otra cerveza más, una buena comida o dos o en lo que te apetezca.

Te prometo que esto ya es lo último que debes recordar. El servicio Flixbus se puede reservar hasta treinta minutos antes. Puedes reservarlos de forma individual de ciudad en ciudad, a no ser que haya una superoferta. De esta forma, te ofrece flexibilidad a la hora de elegir cuándo irte sin tener que preocuparte de tener muchos créditos de los que deshacerte. El único problema que puedas tener es que no haya billetes en ese autobús y tengas que reservar otro unas horas más tarde o incluso un día después.

Volvamos donde lo hemos dejado. Si estás en Utrecht y has reservado con Flixbus, tienes que irte hasta la estación principal en el centro de la ciudad. Desde allí, deberás ir a la parte trasera de la estación, done verás que hay una gran zona de estacionamiento. Una vez allí, identificarás un autobús verde enorme en la zona de aparcamiento despejada. Suele haber más de un autobús en la zona. Es muy fácil confirmar cuál es el tuyo, solo debes preguntar al conductor. Tiene un lector con el que escaneará tu billete o tu billete electrónico. Normalmente llego de los últimos, me ahorro esperas y suelo ser perezoso. No te preocupes, si te has olvidado el billete en casa, te los puedes descargar en el móvil o a través de la aplicación Flixbus.

Düsseldorf

¡Aquí comenzará tu aventura! Te recomiendo estar al menos treinta minutos antes por si hay tráfico y el Flixbus pueda llegar tarde también debido al tráfico. El trayecto de Utrecht a Düsseldorf no es muy largo. Recuerdo cuando cogí el autobús era muy temprano y el viaje solo duró unas dos horas y media. Era la primera vez que estaba en Alemania y estaba muy ilusionado. Estuve viajando al principio de la primavera del hemisferio norte y hacía algo de frío. Haz una maleta mirando el tiempo que hará y llévate una chaqueta abrigada. El autobús te dejará en una estación de bus que también está cerca de la estación de tren. Si acabas parando en una estación de tren alemana, entonces te recomiendo que mires a ver si hay alguna panadería cerca.

La calidad del pan alemán no es quizá muy conocida, especialmente entre gente no es de Europa. Recuerdo cómo salivaban mis compañeros cuando pensaban en la idea de regresar a Alemania desde Australia únicamente para comer pan de verdad. Admito que durante mi viaje he disfrutado de un pan exquisito acompañado de diferentes tipos de carne por poco dinero. Creo que deberíamos importar los métodos de elaboración de estos tipos de pan en Australia para variar nuestra ingesta de pan. Al final me comí un pretzel. Nunca antes había probado un auténtico pretzel, sin contar los que vienen en aperitivos salados de bolsa que solía llevar al instituto. Recuerdo que tenían unos pretzels muy sencillos con mantequilla y finas hierbas. Puede que cebollino. No me acuerdo bien, aunque estaban deliciosos. Compré un par y solo me costaron unos pocos euros. También tenían una bollería increíble que deberías probar. Algunos panes bañados completamente en queso y con trocitos de beicon, por ejemplo. Sin embargo, todo lo que probé estaba muy salado.

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Fuente

Estuve dando una vuelta por la estación de tren con ligero viento durante un par de horas antes de coger el siguiente autobús. Todo fue una experiencia muy amena. Al contrario que lo que piensa mucha gente que he conocido, a mí me gusta escuchar hablar alemán. No es tan melódico como cuando hablan los italianos y también, es imposible de comprender para los que no sabemos, como yo, pero tiene cierto encanto. La pronunciación de ciertas palabras y sonidos hace que sea agradable de escuchar. Repito que he pasado mucho tiempo con estudiantes de intercambio alemanes, así que quizá escucharles me produce cierto sentimiento de nostalgia. En cualquier caso, me monté en el siguiente autobús y continué hasta mi primer destino: Hamburgo. Fue una pena no tener más tiempo para visitar Düsseldorf, aunque la ciudad no se va a mover y ya tendré más oportunidades de conocerla en un futuro. Es mejor decir "hasta luego" mentalmente que "adiós".

Hamburgo

No me acuerdo exactamente cuántas horas, pero creo que fueron como unas cuatro, quizá cinco en total desde Düsseldorf a Hamburgo. El viaje fue tranquilo salvo el paisaje espectacular que pudimos ver durante el trayecto. Llegué a Hamburgo a última hora de la tarde. Por aquel momento, se produjo la crisis de refugiados de lleno. Conocí a varias personas que parecían no ser de allí. Su ropa no pegaba con el ambiente en el que estaban. Sin embargo, escuché a muchos de ellos hablar en alemán y me quedé sorprendido por lo rápido que te puedes adaptar cuando la desesperación y la necesidad acechan. La estación en la que me bajé estaba en el centro y justo al lado de mi hostal. Me quedé en el hostal Generator de Hamburgo. Es un edificio enorme rectangular que despunta el cielo. Llegué allí con mi fiel mochila y me sorprendió gratamente lo moderno que era.

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Suelo reservar hostales baratos cuando viajo solo (aunque si viajo con amigos elevamos la calidad), ya que apenas paso por el hostal cuando visito la ciudad. En la recepción había un personal muy agradable. Como todos los hostales, disponen de muchas guías y visitas guiadas por si lo deseas. Si subes las escaleras, verás que hay varios ordenadores disponibles. Los utilicé durante mi estancia para planificar los sitios a los que quería viajar dentro y fuera de Hamburgo. Una vez que te hospedas, das tus datos personales y tus detalles de pago, te darán una tarjeta. No solo te sirve para abrir tu habitación, también la tendrás que utilizar para abrir la puerta del hostal cuando llegues tarde por la noche. Había bastante trasiego cuando llegué. Mucha gente entrando y saliendo, que no sabías si llegaban o se iban. El hostal de por sí también rebosa actividad. No es sorprendente, ya que eran las vacaciones de Semana Santa, momento en el que aprovechas a regresar a tu casa o a Alemania.

Deshice la maleta, guardé mis cosas en una taquilla con llave y salí. Se iba a hacer de noche, así que decidí dar una vuelta rápida por la zona y coger algo de cenar por allí. Andar por las calles de Hamburgo es un regalo en todos los sentidos. Encontrarás casas y edificios impresionantes y, además, se observa mucha vida en la ciudad. Pasé al lado de unos músicos que formaban una pequeña banda. Habían atraído a mucha gente que se quedaba con curiosidad a escuchar lo que tocaban. A veces, te encuentras con guitarristas tocando solos; en una ocasión vi a una joven tocando el violín. Se trata de un fenómeno muy común a nivel internacional. Tanto si vas a España, como a Australia o a Alemania, siempre habrá una joven tocando el violín en un sitio concurrido en estas ciudades.

Supermercado

Finalmente, me dirigí al supermercado un poco antes de ir a cenar. Siempre me resulta interesante ir a supermercados en países extranjeros, porque nunca sabes qué cosas nuevas podrás descubrir. Puedes ver una variedad de comida local y productos que son de gran calidad y con gran sabor, es realmente emocionante. A menudo, los productos típicos suelen ser bastante baratos. Por ejemplo, cuando estuve en Francia y en los Países Bajos (ambas experiencias de intercambio independientes), pude degustar los exquisitos productos de panadería y en especial, los quesos (los quesos son verdaderamente algo fuera de lo común) por poco dinero. Muchos de los quesos cuestan solo unos pocos euros. Me alimentaba a base de pan (en Francia compraba pan de baguete de gran calidad por solo un euro) y queso, eso era para mi una comida. Tu estómago no te estará muy agradecido al final, pero tu alma se verá recompensada.

Alemania es conocida internacionalmente por sus salchichas. Pude ver una gran variedad de salchichas diferentes, que me moría por probar.

Decidí que cenaría salchichas. Seguí investigando y vi distintos tipos de chocolates y dulces. La tienda en la que estaba no era un gran supermercado, aunque estaba a rebosar de todo tipo de productos. Lo siguiente que hice fue ir a ver la sección de bebidas alcohólicas. En Australia, no puedes comprar alcohol en el supermercado. Está totalmente regulado. Lo debes comprar en una licorería. Por suerte, las licorerías suelen estar muy cerca de compañeros los supermercados, así es muy fácil entrar. En Adelaida, las licorerías suelen cerrar alrededor de las 9 p. m., después ya no puedes comprar alcohol. No te dejan margen para la espontaneidad. El verdadero motivo es la seguridad y evitar que los ciudadanos quieran emborracharse a altas horas de la noche. Aunque, probablemente no se quiera comprar alcohol a esas horas.

La sección de bebidas alcohólicas era una locura total. Había una variedad enorme de cervezas en las estanterías. Nunca había visto esa concentración de tantos tipos de alcohol en una zona tan pequeña (hasta que fui a Bélgica). Uno de mis amigos que sabía de mi aventura, me recomendó que probase un cierto tipo de bebida. Me llevó un rato encontrar lo que quería, no sabes la de tipos diferentes de cerveza que había. Anécdota: Muchos admiramos a los alemanes en lo relativo a la cerveza y se dice que son los mejores fabricantes de cerveza en Europa (no lo puedo confirmar ni denegar, si es cierto), pero no se puede incluir a su cerveza en la lista de patrimonio de la humanidad de la Unesco. La lista específica es la que se refiere a alimentos y formas de hacer cosas (como la comida gastronómica de los franceses).

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Cuando rechazaron a Alemania, otro país aprovechó la oferta: Bélgica. Esto no quiere significar que Bélgica tenga mejores cervezas que Alemania. Sin embargo, al fin y al cabo, no puedes realmente comprarlas, ya que hay tanto tipos diferentes de cerveza que no puedes meterlas todas en el mismo saco. Si vas a Alemania, te recomiendo que hagas una visita guiada de degustación de cervezas. En realidad, puedes hacer la misma visita guiada por tu cuenta en un supermercado. strong>Con amigos o tu solo te puedes gastar quince euros (si no compartís botellas o reunís el dinero y compráis cervezas para probar) y comprar diferentes tipos de cervezas en los supermercados.

Otra opción algo más cara, pero es una gran experiencia es hacer una ruta de bares. Podrás probar diferentes cervezas artesanales en cada bar. Si eres un amante de la cerveza (seguro que alguno de tus amigos lo es), puedes ir apuntando en un cuaderno y asegurarte de que pruebas todas: desde la tipo Ale alemana hasta las cervezas rubias. Es una experiencia más enriquecedora, ya que en los bares encontrarás más variedades que no verás en los supermercados. ¡No te la debes perder! Eso sí, bebe con responsabilidad. Estás en un país extranjero y debes estar siempre alerta (de igual forma que debes hacer en tu propio país, pero más aún si estás fuera). Tienes a menos gente en la que puedes confiar cuando has bebido de más, y puede que se aprovechen de ese hecho. Disfruta de la bebida con cabeza.

Vinos

Merece la pena mencionarlos si estás viajando por Europa (y que no eres de este continente), puedes degustar fácilmente vinos de alguno de los mejores países productores de vino del mundo. En concreto, los de Italia, España, Francia y alguno más. La razón es que estos productos se exportan generalmente por todos los países vecinos europeos. La Unión Europea aplica tarifas más reducidas (si las hay) a algunos productos, por lo que verás que son más baratos los vinos de Italia en lugares como Alemania, que los mismos que importan a Estados Unidos y Australia, que cuestan bastante más. Ya sabes, si viajas por Alemania aprovecha a disfrutar de los vinos, así como de las cervezas. Además, prueba también la comida que veas. Al final de ese día, terminé cenando en un restaurante especializado en diferentes tipos de salchichas.

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La cena

Recuerdo que pagué una cantidad importante por un plato grande de salchichas. Venían un par de salsas de acompañamiento al lado, aunque me dijeron los camareros que solo las solían tomar los turistas. Debes comer las salchichas solas, de modo que nada te interfiera en el sabor y las especias. Hice caso a su consejo y disfruté de mi cena junto con una cerveza. La cerveza también me la recomendó la camarera, ya que me dijo qué cerveza debía tomar junto con la ración de salchichas para mejorar el sabor. ¡Disfruté tanto de la experiencia! Además, me llené bastante, ya que era una ración para dos. Estaba decidido a comerme todo, pues estaba muy bueno y suelo comer con los ojos, así que hasta que el plato no esté vacío, yo seguiré comiendo. Las raciones para dos no suelen ser lo suficientemente grandes para dos personas en ciertos establecimientos para que (paranoia conspiratoria) el cliente pueda pedir postre, entrantes y mucho más.

Cuando terminé, me fui arrastrando hasta el hostal. Era ya tarde, pero la ciudad todavía tenía mucho ambiente. Fue muy alentador visitar una ciudad tan viva. Tiene casi 1,8 millones de habitantes. Es ligeramente más que los escasos 340 000 habitantes de Utrecht, donde vivía y muchísima más población que cuando estaba en Reims, mi casa durante el segundo semestre de intercambio. Esa pequeña ciudad tenía una población de aproximadamente 185 000 habitantes. Una ciudad más grande implica más gente ociosa, que conlleva a más bares y restaurantes en activo y a pleno rendimiento. Llegué al hostal, me relajé y terminé quedándome dormido. Como en muchos hostales, aquí te sientes en un territorio internacional, puesto que estás escuchando hablar a gente en cualquier idioma desde español, francés, italiano, mandarín, árabe y muchos más.

Ni una noche tranquila

Dormí como un bebé. Las camas eran bastante cómodas. No esperaba demasiado de la cama de una litera. El hostal no era especialmente ruidoso a pesar de que había jaleo. Puede que las paredes fuesen de buena calidad, y no las que hay en otros hoteles que parecen cartón. Dormí como un bebé la primera parte de la noche, hasta que sonó la alarma de incendios. Fue como un chillido en mitad de una noche en calma. Todos en masa se despertaron. Mis compañeros de habitación estaban bastante tranquilos al despertarse. Uno de ellos estaba echando pestes por la boca con su otro compañero. Éramos seis personas en la habitación. Cogí todos mis objetos de valor que tenía guardados, me puse los zapatos y bajé por las escaleras. Había un montón de gente también bajando. Me sorprendió que la mayoría fueran mucho más jóvenes que yo. Muchos seguramente todavía estaban en el instituto.

Tenía sentido, ya que muchos estarían de vacaciones de Semana Santa. Me sorprendió ver tanta gente del sur de Europa estando tan lejos de casa y ya a esa edad con sus amigos. Mis amigos, que crecieron en Europa, me dijeron que es de lo más normal en los países europeos. Esto me reforzó la idea de la riqueza que hay en ciertas partes de Europa. Incluso en las que están padeciendo la deuda y el desempleo, sus ciudadanos pueden permitirse fácilmente que sus hijos se vayan de vacaciones a otro país.

Volviendo al asunto, nos dijeron que saliésemos del hostal y que dejásemos entrar a unos corpulentos bomberos que acababan de llegar. Tan rápido como empezó, se terminó. Creo que alguien estaba fumando dentro de hostal. Sinceramente algo muy estúpido bajo mi punto de vista. Estaba mirando a un cartel que había colgado en las paredes del hostal. Si te pillaban fumando o pulsando la alarma de incendios, tendrías que pagar una multa de 500 euros. Es un castigo duro, aunque es de sentido común seguir la regla de un hostal. Una nota sobre el sentido común: no es muy común. Después de estar de pie en la noche fría de Hamburgo, nos llevaron dentro de hostal y volví a meterme en la cama. Como no volvió a pasar nada, seguí durmiendo.

Puesta en marcha

Me desperté temprano. Me preparé y bajé a los ordenadores. Hice una pequeña búsqueda de lo que hacer ese día. Llegué hasta una panadería para tomar algo de desayuno. Lo que me gusta de las panaderías es que encuentras diferentes productos que puedes tomar juntos para desayunar, ya que sirven tanto porciones grandes como pequeñas. Me comí un pretzel, unas salchichas y también algo dulce. Fue una experiencia maravillosa y no me costo nada comparado con lo que pago en Australia por lo mismo.

El día fue mucho más caluroso que la tarde, hasta iba paseando en camiseta durante un rato.

Después de ese maravilloso desayuno dulce y salado, continué mi camino para explorar lo que Hamburgo me tenía preparado. Visité bastantes sitios y no recuerdo el orden exacto. Fui a la iglesia de San Miguel. Me dijeron que esta iglesia tenía unas vistas espectaculares de toda la zona. Perfecto para saber cómo es Hamburgo. Por el camino, pude ver bonitas casas, que por su diseño eran de hace algunos siglos, al lado de otros edificios mucho más modernos. Hamburgo es una ciudad muy bonita (tiene sus pros y sus contras). Además, es la segunda ciudad más grande de Alemania. Hay mucho que ver. No me quedé tanto como hubiese querido. Aunque, así es la vida. Hay veces que tienes viajes en los exploras poco tiempo, ves algo del país y sus ciudades para ver si te gusta. Si el país o las ciudades están fuera de este mundo, puedes volver a visitarlas. En cualquier caso, el paseo hasta la iglesia me encantó. Te recomiendo que, si visitas una ciudad extranjera, emplees algo de tiempo en pasear y ver lo que te puede ofrecer la ciudad. Como regla general, evito viajar en transporte público, y tampoco en taxi ni Uber. Prefiero pasear por la ciudad para poder descubrir más de ella. Te deja una mejor sensación de la ciudad. En el único momento que te recomiendo que cojas el autobús es si no tienes ningún interés en ver lo que hay a mitad de camino y solo quieres ver el punto final. Es aceptable también si tienes poco tiempo.

Me sorprendió ver la gran cantidad de heladerías que había en la ciudad de Hamburgo (las partes de visité). Me tomé dos por el camino. Ten en cuenta que al ir andando (al menos yo) por la ciudad, quemas muchas calorías que te permitirán comer casi todo lo que desees. Claro está, es recomendable darte algún capricho cuando vas de vacaciones. Puedes darte un descanso en la dieta y disfrutar de las experiencias al completo. Valoro igual el turismo gastronómico que cualquier otra parte de mi experiencia. Si una ciudad no tiene una buena variedad de comida, reduciré su calificación en mi lista personal de favoritos. Relájate y disfruta de las especialidades locales contundentes para vivir de lleno tu viaje. No te sientas culpable y pásalo bien. Es lo que yo hice durante todo mi viaje. Como has visto, mi desayuno fundamenta esta idea.

Iglesia de San Miguel

Y ahí estaba con la iglesia frente a frente, me quedé maravillado de lo alta que era. Había un pequeño grupo esperando a subir las escaleras. Si no recuerdo mal, tuve que pagar una entrada para poder subir a la torre. Me costó un rato subir todas las escaleras. La altura que tiene era estremecedora. No ayudaban nada las familias y mayores que atascaban los recorridos estrechos con su particular ritmo. Es muy cruel decir esto, pero me llevó mucho más tiempo del que debería. Finalmente, conseguí llegar (casi sin aliento) hasta la parte superior. Había unas barandillas de protección para evitar que la gente intente escalar por fuera de la torre.

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Había poca gente y las vistas eras totalmente espectaculares. Podrás ver los barrios que son más ricos, donde están los distritos de negocios o los lugares turísticos y mucho más. Puedes llegar a ver el puerto desde allí. Hamburgo tiene una gran zona del puerto, donde se comercia con productos del Reino Unido, países escandinavos y más. Es una locura lo grande que es. Hice innumerables fotos de la zona. No hace falta decir que ahí arriba hace bastante viento. Llévate ropa abrigada, si vas a ir en épocas frías del año. Ten cuidado de que no se te caiga tu cámara más cara o el teléfono, las ráfagas de viento no avisan.

Siempre me ha parecido que observar los andenes es una sensación agradable que inspira libertad. En estos sitios me siento más vivo, ya que escapas de la locura diaria que hay abajo y subes a una impresionante posición estratégica de las zonas aledañas. Me explico, puedes tener estas vistas en una postal, pero la sensación de estar ahí arriba es algo que debes experimentar en tu piel. Un lugar parecido sería la torre de Gálata que ha sobrevivido siglos. Esta famosa torre está en Estambul. Visité esta ciudad al final de mi segundo intercambio en Francia. Durante las vacaciones a mitad del semestre, resultó ser un destino común para la mayoría de estudiantes que viajaban en su semestre de intercambio. La torre tenía una gran altura respecto a toda la zona y ofrecía una vista espectacular de los alrededores. Si has estado alguna vez en Estambul, te habrás dado cuenta de que hay muchos ríos que se entrecruzan, que conduce la división del resto de Turquía y Estambul. Conseguí llegar ahí al atardecer. Ajusté el tiempo a la perfección, me sentí orgulloso de mí mismo, ya que había una gran cola para llegar hasta allí.

No compararía la iglesia de San Miguel con la torre de Gálata, puesto que tienen estilos diferentes. Cada una tiene su propio tipo de vista. La primera ofrece unas vistas más industriales y urbanas, mientras que la segunda también te muestra las vistas urbanas, al mismo tiempo que la belleza de la naturaleza con los ríos cincelando las sendas por la tierra.

Miniatur Wunderland

Uno de los sitios favoritos de los turistas es Miniatur Wunderland. No pensé en ir cuando lo busqué en Internet, aunque la recepcionista del hostal me recomendó encarecidamente ir. Como estaba explorando Hamburgo, pensé que debía ir para ver qué me podía ofrecer. ¡Fue una experiencia divertida! Es impresionante lo detallado que es esta ciudad modelo. Me pasé casi tres horas admirando y disfrutando de las vistas que ofrecía el sitio. Hay mucho que ver y es fantástico tanto para adultos como para niños. Te quedas pasmado con todo el trabajo que ha debido conllevar hacer tantos detalles. Iba caminando en círculos para no perder detalle de todo lo que había: coches, trenes, aeropuertos y más. Diferentes tipos de monumentos. La sección de ríos también estaba muy detallada con puertos y todo. Coincidió que fui en un momento bastante concurrido, había bastante gente. Sin embargo, no permití que eso me entorpeciese el paso en lo que estaba viendo.

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Era complicado imaginar por qué alguien emplearía tanto trabajo y esfuerzo en hacer algo así. Me alegro de que lo hiciesen porque es absolutamente precioso. Te recomiendo que vayas a visitarlo cuando estés en Hamburgo. Dejaría de lado cualquier prejuicio que diese pie a pensar que es una actividad para niños. Gente de cualquier edad puede disfrutar de contemplar los sitios. Te aconsejo reservar unas horas de tiempo libre para hacer una visita. Es algo que verdaderamente no debes perderte y se trata de piezas únicas del turismo mundial debido a la grandiosidad y a lo monumental.

Aquí concluye esta parte de nuestra experiencia. A la vuelta, indagaremos en más cosas que hacer en Hamburgo. Los museos, más bares, comida que degustar y mucho más. La ciudad tiene mucho que ofrecer y me lo pasé realmente bien. Recuerdo lo afortunado que fui porque esta fuera la primera parada de mi destino y que hubiese muchas más cosas que ver y experimentar. ¡Feliz aventura! ¡Sigue atento!


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