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El Coliseo de Roma

  • Roma, el corazón de Italia

Pasé 3 días en Roma. El primer día, visité la Ciudad del Vaticano. El segundo, el Coliseo, y el tercer día me dediqué a deambular por las calles de la ciudad y a comprar souvenirs de recuerdo. Conseguí una beca Erasmus para estudiar en Europa durante 10 meses, así que mi plan era viajar y conocer todas las ciudades europeas que me fuera posible. Aunque, sopesando la situación, me di cuenta de que prefería explorar cada ciudad detenidamente, con calma. No se trata solo de llegar a tu destino y ver un par de monumentos para sentir que "has estado en Roma".

Así pues, pasé unos 2 o 3 días en cada ciudad que visité, más o menos. En París me quedé 7 días y en Viena 5. Roma es una ciudad que tiene mucho que ofrecer, y, a pesar de haber pasado 3 días explorando sus calles, todavía no soy capaz de comprender al cien por cien su historia cultural. Tuve que leer mucho y buscar información en Internet sobre el tema.

  • Preparativos previos a la visita

Tras haber hablado con otros viajeros a cerca de sus experiencias con el Coliseo de Roma, decidí comprar la entrada por Internet previamente, porque todo el mundo me contó que la cola para comprar las entradas in situ es bastante larga. La entrada me costó 2 dólares más cara al comprarla en la página web del Coliseo, porque los tickets claramente no cuestan lo mismo si los compras por Internet (como pasaría, por ejemplo, al comprar una entrada para ver el David de Miguel Ángel). Aunque había comprado mi ticket el día antes, decidí presentarme en el Coliseo temprano. El centro de Roma no es muy grande, así que se tarda unos 10 minutos en llegar al famoso anfiteatro.

El Coliseo de Roma

A las 7 de la mañana, ya hay una cola enorme frente al monumento. La mayoría son turistas y solo algún que otro grupo de estudiantes de arqueología o de historia ocupan el lugar. Yo fui a desayunar y me relajé un poco hasta las 8. A esta hora, comienzan a vender las entradas en las taquillas del anfiteatro y abren las puertas al público. Así que, para aquellos que todavía no hayáis venido a Roma, no os preocupéis demasiado por las colas. Si compráis vuestra entrada online, a las 8 de la mañana entraréis en el Coliseo; la cola de los turistas que ya tienen entrada no es muy larga. Pero, tened en cuanta que es difícil entrar a la hora del almuerzo.

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Normalmente, la gente suele contratar visitas guiadas; se pueden ver grupos acompañados de un guía turístico o pequeños grupos de 2 a 5 personas con guías privados. Ya que el Coliseo es un lugar que trasmite mucho misterio y cuenta con un significado histórico muy importante, yo os aconsejaría que contrataseis un guía. No hay nada mejor que tener a un experto que te guíe por todos los rincones del monumento y que te cuente anécdotas e historias interesantes que te llevaría meses y meses aprender de otra manera.

Yo decidí explorar esta gigantesca maravilla por mi cuenta, en parte porque no tenía dinero para contratar a un guía privado y porque prefería disfrutar de la visita yo solo. Una vez que presenté mi entrada en la taquilla y me dejaron pasar, me interné de llenó en el Coliseo. A esta hora no hay muchos turistas, afortunadamente. El aspecto del anfiteatro más popular del mundo recuerda a una fortaleza inexpugnable gracias a sus tres pisos de altura construidos con enormes losas de piedras puestas una encima de la otra.

  • El Coliseo

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  • El símbolo de Roma

El símbolo de la ciudad de Roma fue construido entre el 70 d. C. y el 72 d. C. En él se llevaban a cabo luchas entre gladiadores que actuaban para divertir al público. Además, también se realizaban batallas navales falsas, cacerías de animales y representaciones de obras dramáticas clásicas. Actualmente, el edificio se usa para representar obras ambientadas en la Edad Media. Más tarde, el anfiteatro sirvió como casa, almacén y templo religioso.

Al principio, cuando entré en el Coliseo, ¡me sentí muy bien! Para entrar, tienes que pasar por un pequeño túnel, el mismo por el que pasaban los gladiadores en su camino hacia la arena. Puedes imaginar perfectamente que eres uno de estos luchadores, que se mantiene en pie frente al público, que enfurecido grita y arroja sus hogazas de pan a la pista, mientras oyes el desgarro de tus tripas y el relinchar de los caballos. Y todo para divertir a un emperador. No puedo creerlo.

Subí al segundo piso y salí a la arena. El enorme podio tiene la forma circular de un estadio y la arena se encuentra justo en medio. En ella cabría todo un ejercito perfectamente. Parado en medio de esta arena, puedes sentirte como aun autentico gladiador de la película «Gladiator», luchando con tus contrincantes cuerpo a cuerpo en un combate mortal y escuchando cómo los espectadores te animan. Caminé alrededor de la arena dos veces, después regresé al primer piso pasando por el segundo.

Cada vez llegaban más turistas y algunos me pidieron que les hiciese algunas fotos. Después, tuve que saludarlos cuatro o cinco veces mientras continuaba con la visita porque no paraba de cruzarme con ellos. Aparte del primer y del segundo piso, el Coliseo también cuenta con un sótano donde los luchadores se preparaban antes de salir a la arena. Esta parte es fascinante y me parece muy misteriosa, pero al parecer tan solo unos cuantos privilegiados pueden bajar ahí. En ocasiones, tuve la oportunidad de acercarme sigilosamente a algunos grupos con guía privado y pude captar algo de lo que el guía contaba, información interesante e historias muy emocionantes.

  • La Antigua Roma

Mientras caminaba por la arena, me pregunté a mi mismo: "¿Ya está? ¿Ya lo he visto todo? Te gastas un dinero para terminar tan rápido la visita... Aunque merece la pena". Por la tarde decidí salir del Coliseo, aunque me hubiese gustado continuar dentro un poco más. Antes de venir, pensé que visitar todo el anfiteatro me llevaría todo un día. Pero no sabía que la misteriosa Roma todavía tenía mucho que enseñarme. Mientras caminaba por los alrededores del Coliseo, descubrí a un grupo de personas haciendo cola junto a una pequeña colina y que compraban entradas para visitar algo.

En esta colina se encuentran muchos de las restos de numerosos edificios importantes de la Antigua Roma, incluyendo el Foro. El Foro Romano era el centro administrativo de la ciudad; mayormente, se comerciaba con productos provenientes de todos los rincones del Imperio Romano. Para llevar a cabo sus actividades comerciales, construyeron un enorme edificio donde colocar sus puestos y vender sus productos al pueblo. Justo al lado, se alzaba la Domus Aurea, el palacio privado del Emperador Nerón, construido especialmente para satisfacer sus necesidades. Dentro de los Foro Imperiales también se encuentran la Columna Trajana, el Mercado de Trajano, las catacumbas, el Circo Máximo, las Termas de Caracalla, la tumba del Emperador Augusto, el Ara Pacis y el Arco del Triunfo de Constantino.

La visita a los Foros Imperiales duró dos horas, pero todavía no me sentía satisfecho. Todavía me aguardaban muchos otros lugares que visitar en Roma.

Visité el Circo Máximo, cuya función era simplemente entretener al emperador y sus generales. Fue construido en forma de óvalo, no redonda como el Coliseo y mide 600 metros de largo y 150 metros de ancho. Además, cuenta con un aforo de 375 personas.

En mi opinión, antes de visitar Roma deberíais prepararos para descubrir toda su historia, su religión, su arte... vivir la apasionante Antigua Roma. Sus monumentos encierran historias muy interesantes, y hay tantas que ni siquiera tendréis tiempo para escucharlas todas. Mi pasión por escuchar estas anécdotas me llevó a recorrer todo el recinto de los Foros Imperiales, disfrutar de su grandeza y, ocasionalmente, pararme a escuchar las explicaciones que un gruía daba a su grupo de visitantes.

  • Una ciudad típicamente mediterránea

Roma es en toda regla una ciudad mediterránea, soleada, con cielos azules muy claros y sus calles están llenas de colores cálidos, aunque puede hacer un poco de fresco a la sombra. Me parece que todavía camino por este paraíso terrenal, y me encuentro tumbado en uno de sus verdes prados o bebo el agua fresca de alguna de sus fuentes. Las calles de Roma pueden parecer tan ajetreadas como las de las ciudades asiáticas, y te da la sensación de que te encuentras en una ciudad que ilumina a la humanidad con su luz. El agua de sus fuentes es completamente potable, uno de sus puntos fuertes, y todo el mundo puede beber tranquilamente de ellas.

El nombre de esta metrópoli proviene del latín y los italianos llaman Roma tanto a la parte antigua donde se encuentran todos los monumentos de la Antigua Roma como a los suburbios periféricos. No hay que olvidar nunca que esta simple palabra representa a una de las civilizaciones más poderosas que una vez gobernó todo el Mediterráneo.

  • La leyenda de Roma

La leyenda de Roma se basa en un oscuro cuento de hadas influenciado por la civilización griega, y los romanos se sienten tan orgullosos de su pasado que aparece por todas partes, no solo en la capital italiana, sino por todo el país. Cuando los griegos atacaron la ciudad de Troya, el príncipe Eneas, el hijo menor de Anquises y de la diosa Afrodita, huyó a la península itálica con su padre, su mujer y sus hijos, trayendo consigo las sagradas estatuas de sus ancestros. Y fue aquí donde construyó su imperio, cuya capital comenzó siendo Alba Longa, hogar de los troyanos expatriados.

La dinastía de Eneas cuenta con 13 generaciones, y acabó con el rey Numitor. El hermano de Numitor, Amulio, le capturó y le robó el trono. Para que la hermana de Numitor, Rea Silvia, no pudiese tener ningún hijo que pudiese suceder a su tío, la obligaron a que se convirtiera en una sacerdotisa. La encerraron en un templo para preservar su virginidad. Pero, el dios Ares (el dios de la guerra, Marte en latín) amaba a Rea Silvia y esta dios a luz a dos hijos suyos mientras continuaba cautiva en el templo. Pero decidió abandonar a los bebés en el río, dentro de una cesta, con la esperanza de que murieran. Las aguas del río Tíber llevaron flotando la cesta hasta un banco de arena, y, allí, una loba encontró a los niños. Ella les rescató de las aguas y les alimentó. Poco después, un pastor descubrió a los dos niños en compañía de la loba, se los llevó de vuelta a la civilización y les llamó Rómulo y Remo. Los muchachos se criaron con el pastor hasta llegar a la edad adulta. Un día, Amulio se encontró con uno de los hermanos en la ciudad y descubrió que no era el verdadero hijo del pastor. Una vez que Rómulo y Remo descubrieron su verdadera identidad, mataron a Amulio, liberaron a su madre y recuperaron el trono de Numitor. una vez instalados en Alba Longa, los hermanos regresaron a ver a la loba que una vez les había salvado, y ellas les dijo estás palabras: "construid vuestra propia ciudad y gobernarla juntos". Rómulo eligió el Monte Palatino para erigir la ciudad de Roma, junto al río Tíber. Cuando se estaba construyendo los muros de la urbe, Remo saltó por encima de ellos y esto se tomó como una señal de que algún día la ciudad sería invadida y colapsada. A causa de esto, Rómulo se puso furioso y asesinó a su hermano, convirtiéndose así en el único rey. Una vez que Roma se encontró bajo su mando, Rómulo dejó que todos los ciudadanos de Troya que escaparon de los griegos (exiliados, criminales, prisioneros, etc. ) se instalaran en su ciudad.

El nombre de Roma provienen del nombre de Rómulo. Rea Silvia se convirtió en la "madre de Roma" y su hijo, tras su muerte, se convirtió en el dios Quirino (un antiguo dios de la guerra). Por lo tanto, los romanos tienen muy asumido que sus ancestros provienen del dios de la guerra, Marte, y de la diosa de la belleza, Venus. La ciudad fue fundada en el año 753 a. C., el mismo año en el que Remo fue asesinado. En el calendario romano se contaban los años partiendo de este año hasta que en el año 46 a. C. lo reformaron y comenzaron a utilizar el calendario juliano.

  • La loba amamantando a Rómulo y Remo

En Italia, podréis encontrar literalmente por todas partes estatuas que representan a la loba amamantando a los pequeños Rómulo y Remo. Se trata de un símbolo de la ciudad de Roma y de otras muchas ciudades de Italia.

El Coliseo de Roma

Durante mucho tiempo, el anfiteatro de Roma fue utilizado como cantera de donde sacar materiales de construcción. Las losas de mármol que decoraban la fachada del Coliseo, así como otros materiales que procedían del Foro Romano, se utilizaron para construir la basílica de San Pedro del Vaticano y muchos otros edificios de la ciudad, como el Palacio Barberini. En el siglo XVIII el pueblo empezó a darle la importancia que merecían a las reliquias de su ciudad, y dejaron de desvalijar el Coliseo.

Para alejarme un poco de la Antigua Roma, decidí dar un paseo por la orillas del Tíber. Este río no es tan famoso como el Sena de París o el Danubio de Budapest y Praga, pero yo me sentí mucho más feliz caminando por sus orillas. Esto se debe en parte a que, debido a la densa vegetación, no hay muchos turistas por la zona del río; tan solo unos cuantos artistas esporádicos pintando los preciosos atardeceres.

  • "¡Hola! ¿Podrías sacarnos una foto? "

Por supuesto, siempre estoy dispuesto a sacar una fotografía a todo aquel que me lo pide, pero definitivamente no esperaba que esta vez aceptar esta petición me costaría tan caro. A pesar de que mucha gente me había advertido de que esto podría pasar, y ya había sospechado algo cuando este señor me pidió una foto, me cogió totalmente desprevenido. Estaba demasiado ocupado haciendo la foto. Una vez que terminé de hacerle la fotografía, me marché rápidamente.

Pero, cuando abrí mi mochila para coger una chaqueta, me di cuenta de que los accesorios de mi cámara de fotos habían desaparecido. Me recuperé enseguida del golpe, pero en ese momento me sentí muy triste. Cada vez que recuerdo al señor que me pidió hacerle una fotografía... tuvo que ser él quién me robó mientras yo le hacía la foto. Me quedé desconcertado. Se había llevado todos los accesorios de mi cámara. Revisé bien mi mochila para comprobar que no había robado nada más.

Afortunadamente, no se llevó anda más que los accesorios. Y, a pesar de todo, todavía puedo hacer fotos con mi cámara. Sin embargo, no era la primera vez que perdía algo durante mis viajes por Europa en los últimos 3 meses. ¡En Sevilla (España) perdí uno de mis vienes más preciados!

¡Probablemente, escribiré otro artículo sobre cómo perdí mi cámara de fotos en Sevilla!

A continuación, os dejaré algunas de las maravillosas fotografías que hice del Coliseo de Roma:

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¡Posando como un verdadero dios romano!

El Coliseo de Roma

El Coliseo de Roma


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