Descubriendo Cinque Terre


Durante la Semana Santa de 2017 visité Italia con mis amigas ya que una de ellas, Marta, estaba de Erasmus en Módena. Fuimos a muchas ciudades, pero sin duda lo que más nos gustó fue Cinque Terre. En español significa "Cinco Tierras" y se trata de cinco preciosos pueblos en la costa oeste de Italia: Monterosso al Mare, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore. Cinque Terre se encuentra junto a la ciudad La Spezia, situada en el Golfo dei Poeti.

Ir hasta ahí fue toda una aventura. Habíamos ido a una fiesta el día anterior y aunque procuramos volver pronto, estábamos un poco cansadas. Marta, que ya había visitado Cinque Terre, prácticamente nos tuvo que arrastrar hasta la estación de tren, intentando convencernos de lo mucho que merecía la pena. Más de una durmió en el viaje de ida y eso que tuvimos que coger varios trenes.

Era primavera, pero aquel día hacía mucho calor. En cada parada se subía más y más gente, cuando llegamos a nuestro destino el tren ya estaba lleno de jóvenes turistas atraídos por este icónico lugar de la costa italiana. Por un letrero que vimos junto a las vías al bajar supimos que estábamos en Riomaggiore. Cogimos un poco de aire y cuándo nos disponíamos a seguir a todos los turistas que se adentraban en el pueblo, Marta nos paró y nos dijo que debíamos coger otro tren. Nos explicó que la mejor forma de visitar Cinque Terre es yendo hasta el pueblo más lejano, Monterosso al Mare, e ir visitando los otros hasta llegar de nuevo a Riomaggiore, que pasaría a ser la última parada después de la cual cogeríamos el tren de vuelta a Módena.

De modo que nos quedamos esperando un tren que nos llevaría a Monterosso al Mare. Cuando lo cogimos podíamos sentir como nos adentrábamos en las montañas en ciertos tramos. La topografía de esta zona de la costa es un elemento importante, se trata de montañas pegadas a la costa. Este terreno tan accidentado también da a estos pueblos su característica forma. Dentro del tren pasábamos de estar bajo tierra a tener unas vistas del mar maravillosas, tierra, mar, tierra, mar, tierra, mar.... era algo mágico.

Monterosso al Mare

Al llegar a Monterosso al Mare vimos que no había demasiada gente. Habíamos evitado el exceso de turistas y nos encontramos con un pacífico pueblo costero en el que algunas familias estaban pasando esos días de vacaciones. Recuerdo que recorrimos el paseo, al llegar al final de ese paseo bajamos a la playa y nos adentramos en un pequeño malecón junto al puerto desde el que había una vista preciosa del pueblecito.

Volvimos paseando por la playa con los pies metidos en el agua. Recuerdo que en esa playa solo había una madre con su hija. Cuando terminamos de ver este pueblo cogimos de nuevo el tren.

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Vernazza

El siguiente pueblo era Vernazza. Aquí sí que había mucha gente, pero no se hacía molesto. Primero subimos a una plaza desde donde se podía visualizar toda la calle principal del pueblo. En Vernazza se pueden encontrar numerosos comercios y restaurantes, puede ser una buena elección para comer o comprar algún souvenir. En nuestro caso la comida consistió en unos bocadillos preparados el día anterior que pudimos disfrutar sentadas en el paseo frente al pueblo. Pudimos así contemplar los múltiples colores de Vernazza, característicos de Cinque Terre. Y bajo nuestros pies podíamos ver todas las barquitas de pescadores que había amarradas en un pequeño puerto que encierra el paseo.

Después de descansar y comer nos dirigimos a coger el tren para ir al siguiente pueblo. Cuando pensábamos que ya lo habíamos visto todo, bajo la montaña de la que parecían colgar las casas vimos una pequeña cueva que decidimos atravesar ignorando el cartel de "Peligro". Al llegar al otro lado encontramos una pequeña playa de piedrecitas a la que habían llegado los más aventurados.

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Manarola

Manarola fue la siguiente parada. Es uno de los pueblos más fotografiados, ya que se puede subir a un acantilado desde el cual se ve muy bien este colorido pueblo. Antes de subir nos tomamos un helado paseando por las calles del pueblo y bajamos a las rocas donde había niños jugando y otros jóvenes escuchando música e incluso bañándose. Pasamos un agradable rato y cogimos fuerzas para subir y hacer fotos.

Tanto durante el recorrido como una vez arriba nos encontramos con gente, fotografiándose a sí mismos y al paisaje que era espectacular.

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Corniglia

Cogimos de nuevo el tren, ya solo nos quedaban dos pueblos. Ahora tocaba Corniglia. Al llegar no vimos nada, ¿dónde estaba el siguiente pueblecito? Pues había que subir una increíble escalinata hasta llegar arriba del todo. Algunas de mis amigas se desanimaron e incluso una de ellas sugirió quedarse abajo, pero Marta no nos lo permitió y nos hizo subir hasta arriba.

Este pueblo era diferente a los demás porque estaba muy elevado y no tenía playa, pero las vistas eran increíbles y además ese punto de vista permitía ver todos los campos de cultivo de los agricultores locales que formaban un paisaje precioso. Cuando nos vimos con fuerzas para bajar la escalinata fuimos por el tren y nos dirigimos al último pueblo.

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Riomaggiore

El último pueblo se trataba de Riomaggiore, el primero en el que habíamos parado antes de coger el tren e ir al más lejano. Primero subimos a una plaza desde donde se veían las calles y los puestecitos de comida. Luego continuamos subiendo sin saber muy bien a donde íbamos y nos metimos por unos callejones, llegó un punto en el que había que bajar por un sitio estrecho. Habíamos tomado el camino más largo, pero así nos adentramos más en el encantador pueblo. Llegamos al mar e hicimos algunas fotos. Luego fuimos a un pequeño restaurante a merendar, ya estaba empezando a caer el sol.

Finalmente cogimos el tren que nos llevaría hasta Módena. Estábamos completamente agotadas, pero al contrario que en el viaje de ida, en el que muchas nos dormimos, ahora comentábamos entusiasmadas lo bonita que había sido la excursión y lo mucho que merecía la pena. Mientras tanto atardecía y dejábamos atrás la maravillosa costa italiana.

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Comentarios (2 comentarios)

  • Alba Civera hace 4 años

    Creo que en el viaje de vuelta tambien nos dormimos en el segundo tren de vuelta jaja

  • Marta Alonso Martinez hace 4 años

    Que subiste las escaleras???
    GHOSTS BUSTERSSSSSSS

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