Día 4 | De visita a Šibenik, la ciudad croata más antigua de la costa

El siguiente destino de la lista era Šibenik. Es el típico lugar que hace que te enamores al verlo. Por ahora no conozco a nadie que haya ido y no le haya gustado. Tiene mucha historia y puede que no sea muy grande, pero tras sus muros se esconden muchas cosas interesantes relacionadas con la cultura, la arquitectura y la vida en general.

Después de pasarnos el día anterior entero en la isla e ir a nadar a Vodice de nuevo, decidimos enseñarle a Madoka la ciudad más antigua de toda la costa, que fue construida por los croatas. La noche de antes fuimos a la estación de autobuses para ver los horarios y decidimos coger el de por la mañana, a una hora a la que no tuviéramos que madrugar mucho pero que tampoco nos hiciera perder todo el día. También podéis comprobar el horario por Internet en la página oficial de la ciudad de Vodice.

Recogimos todo después de desayunar, compramos un par de botellas de agua (nunca está de más en verano, porque enseguida te da sed y si no encuentras ningún sitio donde comprar agua, no mola) y a esperar. Me eché la cámara analógica a la mochila, mi fiel compañera, la he llevado conmigo en los últimos viajes que he hecho dando la vuelta al mundo. Mientras esperábamos al autobús en la estación, había ya un montón de turistas amontonándose. Como dije antes, últimamente Vodice se ha vuelto muy popular, no solo funciona de conector entre las ciudades locales, sino que también conecta toda la costa, e incluso para el norte supone un importante nexo. Además, los autobuses salen cada pocos minutos durante todo el día. Pero eso no siempre es bueno.

Los viajes en autobús siempre son interesantes. Llevad cuidado con los señores con bigote.

"Interesante" es una palabra bastante interesante, la verdad es que no sabría encontrar otra palabra que describa mejor nuestros autobuses del sur. Puede que a veces lleguen tarde y no sepas qué línea es la que está llegando (incluido el personal de la taquilla de la estación), ni cuándo va a aparecer. Los que menos me gustan son los autobuses urbanos, los que cubren un municipio o van entre dos, pero para ser más concretos, odio los autobuses de Dalmacia. En el 90 % de los casos, te lo pasas bien la primera vez que te subes al autobús. ¿A qué me refiero con esto? Bueno, pues quiero decir que los conductores están un poco locos. Si hablas croata (o serbio, bosnio, etc. ), sabrás a qué me refiero. Si no es el caso, tienes suerte. Los conductores de autobuses son por lo general hombres mayores, que normalmente va acompañado de otro más joven que se encarga de validar los billetes y darle conversación al conductor. El hombre no suele hablar inglés, pero si lo intentara, una de cada diez palabras sería en inglés, el resto sería una mezcla de croata con palabras alemanas e italianas. Y se creerán que lo has entendido todo a la perfección.

Por ejemplo, esta frase: "Un segundo... Un billete son 16 kuna por favor, tome asiento", traducida al inglés de los conductores de autobuses sería más o menos así: "Uno momento... Jedan tiket je 16 kuna, eno tamo jedan sic, jes". Nunca se si está hablándole a algún turista para poder ayudar al turista si está perdido y necesita ayuda, a veces simplemente hacen como que lo han entendido todo, asienten y se sientan donde pillen tras haberle dado al conductor 20 kuna o más por no haberse enterado de nada. Mi hermana y yo nos tiramos casi todo el tiempo escuchando con atención a la conversación de los conductores (e imagino que el resto de personas del autobús también si hablan alto) y nos lo pasamos muy bien. Pero a veces pueden llegar a resultar un poco arrogantes y maleducados, de hecho no sería la primera vez en la que alguien se ha tenido que callar con tal de evitar tener problemas con ellos. Por suerte, a mi no me ha pasado. ¿Que a qué me refiero?

En la estación de autobuses, en el bus que iba a Šibenik (nosotros estábamos de paso, nuestro destino era Split, pronto lo veréis), escuchamos a un tipo que quería entrar al autobús; el tipo, que venía de la parte continental de Croacia, se pensaba que podía comprar los billetes directamente en el autobús (es lo normal en el norte). Pero el conductor del autobús le dijo bruscamente:

—¿No ves que ahí pone billetes?

—Sí, pero la cola es muy larga y si la hiciera, perdería el autobús —contestó el chico.

—Ese no es mi problema —respondió el conductor.

—Lo siento, no soy de aquí y no lo sabía.

—Eso es cosa tuya, a mí me da igual.

Y cerró la puerta del autobús y se fue. Todos nos sentimos bastante incómodos, nos dio mucha pena ese pobre hombre de la estación.

Cosas como esta pasan a diario un montón de veces, así que mejor quedarse con los buenos momentos (aunque no sean tan divertidos) de la carretera. La verdad es que coger el bus para ir a cualquier lado es una aventura, sin los autobuses los viajes serían más aburridos. Tengo otra anécdota que pasó con un conductor loco de autobús, y es que un turista (croata) le preguntó al señor cuántas horas se tardaba en ir de Split a Vodice, a lo que el conductor le respondió que quién sabe. Por lo general, si te toca un conductor viejo con bigote, no es buena señal.

En el próximo artículo os contaré una cosa muy graciosa que me pasó en el viaje de Split a Vodice.

Con esto ya acabo. Al entrar al autobús que iba a Šibenik, que venía del oeste, estaba tan abarrotado que algunos tuvieron que quedarse de pie. Nos tocó a mi hermana, a otras cinco o seis personas más y a mi. Obviamente dejamos que Madoka se sentara donde pudo (justo detrás de los conductores locos) mientras nosotros cargábamos con las bolsas de equipaje. No me importó la verdad, de hecho me hizo gracia porque me recordó a los viajes en tranvía de Zagreb, donde la mayoría de veces me quedo de pie por propia voluntad. Por suerte, tan solo fueron 20 minutos, me hubiera costado más tener que quedarme de pie si el viaje hubiera sido más largo. Y os estaréis preguntando que si de verdad es posible comprar un billete y quedarse sin asiento, pues sí, todo es posible en Dalmacia. ¡Bienvenidos una vez más!

El puente de Šibenik (Kurabrücke Šibenik)

Nos llevó 20 minutos llegar hasta Šibenik. De camino, el autobús hizo una parada en Srima para recoger a unos cuantos pasajeros y por eso llegamos a la estación diez minutos más tarde, o más. Al llegar Madoka pudo presenciar el típico paisaje del centro de Dalmacia (o el estereotipo que hay de Dalmacia más bien), llanuras con colinas, un montón de autobuses, alguna que otra zona quemada, piedra, el cielo azul y el horizonte borroso a causa del calor, se ve como si estuviera líquido. Es muy divertido, sobre todo cuando vas en la bici solo de camino a algún sitio por la carretera, "en mitad de la nada" y notas cómo el sol te quema mientras los grillos cantan y el horizonte se mueve de fondo. Dejando eso aparte, uno de los paisajes más impresionantes que verás de camino a Šibenik desde Vodice, será el puente de Šibenik. Mide unos 350 metros de largo y 40 de alto; parece que mide mucho más. Desde el puente se ve el cañón del río Krka, se puede apreciar dónde se junta el río con el mar justo al lado de Šibenik, un poco más allá de la isla de Zlarin y cerca de Prvić. El fuerte de San Nicolás queda a la vuelta de la esquina, así que no se ve. También más allá, detrás de Šibenik, podréis apreciar otras ciudades y otras islas. El puente es muy famoso porque la gente va allí a hacer puenting. Junto al puente hay un restaurante, la gente suele parar en el aparcamiento para descansar o tan solo por parar a ver con los niños cómo saltan la gente.

Al cruzar el río, ya estás en la ciudad de Šibenik, pero tienes que seguir un poco más. En esta parte, las carreteras son un poco enrevesadas porque la ciudad no solo se construyó junto al mar, sino que también se levantó en mitad de las colinas y de los valles. Tras dar unas cuantas vueltas en círculo, por fin conseguimos llegar hasta la estación central. ¡Ya tocaba bajarse de ese bus que estaba hasta los topes y ponerse a ver cosas chulas!

Bienvenidos a Šibenik, una ciudad croata rica en cultura e historia

Bueno, la estación de autobuses está junto al mar, en el paseo marítimo. Si estáis sedientos, podéis beber agua fresca del pozo que hay, o si no también podéis simplemente llenar la botella. Hay varios repartidos por la ciudad. Decidimos ir a darnos una vuelta por la calle peatonal que bordea el mar; de hecho, tan solo nos llevó 10 minutos llegar hasta uno de los centros históricos más antiguos e históricos. De camino, pudimos contemplar las casas antiguas tradicionales que hay construidas en las colinas, con escaleras por todas partes. En lo alto se encuentra el fuerte de San Miguel, que también se veía desde el autobús. Por desgracia, coincidió que estaba cerrado cuando decidimos ir a verlo, así que no os puedo contar cómo era por dentro, pero tampoco creo que fuera muy importante (no le deis mucha importancia). Conforme íbamos avanzando, pasando entre cafeterías y restaurantes a la sombra de las palmeras, nos íbamos acercándonos al centro histórico de Šibenik, el corazón del Renacimiento. De camino, nos habíamos cruzado con un montón de pósteres con fotos de Croacia que había sacado un periodista del National Geographic. Las fotos las había echado desde arriba. ¡Eran muy interesantes! Además, cada una iba acompañada de un texto. Me gustaría tener algún póster de esos para colocarlo en mi cuarto. Pasamos por el Museo de Šibenik, tiene dos cañones expuestos en el patio, así que podéis aprovechar y echaros una foto sentados encima. Y al fin llegamos al centro histórico de la costa, a la infame Catedral de San Jacobo, de la época del Renacimiento.

Bienvenidos a la ciudad más antigua que han construido los croatas en la costa (no cono Zadar, Split o Dubrovnik, que originalmente fueron construidas por otros de origen étnico, como los romanos y los griegos). Se descubrió hace aproximadamente 1000 años. Šibenik fue la capital durante el reinado del rey Peter Krešimir IV durante la segunda mitad del siglo XI. A continuación os daré algo de información, incluyendo los edificios que vimos después.

Población, geografía e historia

En Šibenik viven aproximadamente 45 000 habitantes, es decir, su población es cuatro veces mayor que la de Vodice. La ciudad se levantó en la orilla este del río Krka, pero también ocuparon la zona en la que el río desemboca en el mar Adriático. He escuchado que el agua de la playa sabe dulce porque el río tiene más fuerza que el mar, que el agua salada está a unos cuantos cientos de metros más adentro, pero no me he atrevido a comprobarlo.

Šibenik se encuentra en el centro de Dalmacia y del centro administrativo del municipio (Šibensko-Kninska), además es la ciudad más grande de la zona, seguida por Knin y después Vodice. Está junto al río Krka y cerca del Parque Nacional de Krka. No creo ni que sea necesario comentar lo bien conectada que está con el resto de ciudades de Croacia. En esto último incluyo tanto los autobuses como los trenes. Šibenik también cuenta con un puerto relativamente grande y con un astillero, cuya tradición se remonta muchos años atrás. Como dije ya antes, Šibenik tiene playa desde hace poco, la playa Banj. Antes de que tuviera una, la gente solía ir a la de Jadrija.

A lo largo de la historia, Šibenik ha vivido bajo diferentes mandatos, reinos e imperios. Entre estos "eternos rivales", podemos destacar los venecianos, el Imperio Bizantino, los húngaros, más tarde vino el Imperio austrohúngaro y, por último, las fuerzas fascistas la ocuparon durante la Segunda Guerra Mundial. Salió perjudicada durante la Guerra de la Independencia en los años 90, algunos elementos pertenecientes a la UNESCO también se vieron comprometidos, pero consiguieron reparar todo y restaurar la ciudad.

Catedral de San Jaime

Es posible que esta catedral fuera la obra más importante que construyeron durante el periodo del Renacimiento. Estuvo en construcción durante más de dos siglos, dos de los arquitectos que podemos destacar responsables de esta obra fueron Juraj (Jorge), el dálmata, y Nicolás de Florencia. Si te gusta el arte, la arquitectura y el Renacimiento, no te puedes perder esto. La entrada cuesta 10 kuna, pero a veces te dejan entrar gratis (los niños entran gratis).

Day 4 Visiting Šibenik - the oldest Croatian town on the shore

Para Madoka, todo aquello era nuevo, era la segunda vez que entraba a una iglesia cristiana (católica). Como mi hermana y yo estamos estudiando diseño, intentamos sacar algunas cosas, como por ejemplo el tipo de arquitectura de la iglesia, como que es una basílica de tres naves con tres ábsides. En el centro cuenta con una cúpula. Subimos por las escaleras de las calles que hay junto a la catedral para poder ver tanto la cúpula desde arriba como el tejado. Esta catedral lleva en la lista de la UNESCO como patrimonio de la humanidad desde el año 2000.

Tened cuidado si entráis a las iglesias, sobre todo en Dalmacia, porque son más religiosos y son bastante sensibles frente a ciertos tipos de comportamiento. No entréis con gorras ni nada por el estilo sobre la cabeza, obviamente no entréis en bañador, no llevéis la toalla colgada del hombro o en las manos (guárdala en la mochila) y, lo más seguro, es que se quejen si echas fotos con la cámara. Pero si no pones el flash (es una tontería) no se suelen quejar.

Day 4 Visiting Šibenik - the oldest Croatian town on the shore

Después de darnos una vuelta por la entrada, bajamos por unas escaleras que te llevan hasta el baptisterio. La verdad es que a mi ya no me impresiona ya por la de veces que lo he visto, de hecho me parece ya hasta aburrido, es como en el colegio, cuando contaban algo que nadie quería escuchar y preferías ponerte a dormir. Hay dos formas de salir del baptisterio: podéis subir las escaleras por las que he dicho que bajamos nosotros y salir por la entrada principal de la iglesia, de hecho yo volví por aquí y como no me siguieron mi hermana y Madoka las perdí, así que acabamos buscándonos por toda la catedral; o salir por la puerta que da directamente afuera y te lleva justo hasta el Museo de la ciudad de Šibenik, o a una de las calles que da al patio de la plaza principal, donde se encuentra el ayuntamiento.

Aunque hay algo muy chulo que seguramente veréis y no sabréis qué historia esconde. Se trata de las 72 cabezas de piedra que hay rodeando el edificio, en la fachada de la basílica. Las hizo Juraj Dalmatinac. Al parecer, representan a los mercaderes que ayudaron, a base de donaciones, a la construcción de la catedral.

Cafetería, bar y discoteca Azimut

Day 4 Visiting Šibenik - the oldest Croatian town on the shore

Cerca de la catedral está el famoso bar Azimut, seguro que os llamará la atención cuando lo veáis. Lleva abierto un par de años y, no solo es famoso entre los más jóvenes, también entre el resto de los habitantes. Su único oponente era la mismísima catedral, que está a 50 metros, donde quejaban porque ponían la música demasiado alta. El resto, es decir, todos los ciudadanos, defendieron al bar porque era el único sitio al que ir a tomar algo y al que ir a disfrutar de la buena música, entre otras cosas. Fuimos dos veces y vimos cómo era por dentro, era moderno y estaba muy guay. La decoración de dentro está muy a la moda, con objetos colgados de las paredes y muebles alternativos, como las sillas por ejemplo. Hay muchos motivos mediterráneos por las paredes, como redes de pescar o ropa mojada colgada de la pared, sacos de dormir, mesas de madera, barriles a modo de mesa y muchas más cosas. Es un lugar de lo más cómodo, la impresión que da es de ser muy colorido y no solo por los colores de la decoración, sino también por la variedad de materiales que han empleado.

Os recomiendo que vayáis a daros un respiro, parad en el Azimut a tomaros algo con los amigos. ¡Estoy seguro de que os encantará!

Subiendo y bajando por el laberinto de calles

Day 4 Visiting Šibenik - the oldest Croatian town on the shore

Day 4 Visiting Šibenik - the oldest Croatian town on the shore

Una vez fuera de la basílica, fuimos a la Plaza de la República de Croacia. Al lado contrario de donde está la catedral, se encuentra el ayuntamiento, que es muy diferente de los que podréis encontrar en el norte. Es como un palacio, de hecho puede que en el pasado fuera el de una familia noble. Ahora viene el típico problema de Šibenik, ¿por qué calle vamos ahora?

Hay varios caminos y calles estrechas, por eso en cada esquina teníamos que parar y pensar por dónde íbamos a continuación para saber dónde acabaríamos. Nos guiamos por nuestra intuición y fuimos por la izquierda del ayuntamiento, donde encontramos unas escaleras que nos llevarían hasta arriba. Dejamos atrás la tienda de recuerdos y las cabezas de piedra y subimos las escaleras. Un problema típico de verano, es que te cansas enseguida y hace muchísimo calor, al final tan solo apetece quedarse tumbado a la sombra tomando algo fresquito y echarse una cabezada. Si pudiera hacerlo sería el primero, pero ese día no podía ser, había muchas cosas que hacer.

Queríamos subir hasta arriba para enseñarle el fuerte de San Miguel y sus jardines a Madoka. Y sí, al estar acostumbrado al verde y a los parques del norte y del centro de Croacia en general, en Vodice lo echo de menos (tan solo tiene un parque cerca del centro, la segunda zona verde más grande que hay es el césped que hay frente al hospital). En Šibenik no es exactamente igual, pero se parece. Las dos zonas verdes más grandes (de más de un metro cuadrado) dentro del casco antiguo de la ciudad costera son: el cementerio y el jardín del monasterio medieval de San Lorenzo (Sv Lovro). Este ahora es una plaza que hace de jardín botánico. Hay un pequeño restaurante en el que puedes pedirte algo de beber, o pedirte un helado. Hay varios bancos repartidos por el jardín, pero casi siempre están ocupados. Sin embargo, siempre puedes sentarte en alguna piedra a la sombra. El jardín es muy colorido aunque predomine el verde. Hay un campanario que no se puede ver, en la torre. Y si no recuerdo mal, justo en el centro hay un pozo en el que puedes rellenar las botellas o echarte un poco de agua en la cara para refrescarte.

Day 4 Visiting Šibenik - the oldest Croatian town on the shore

Pero antes de llegar nos perdimos un poco. Sabíamos que teníamos que seguir subiendo hasta arriba. Por suerte, encontramos unos carteles que nos indicaron por dónde era el camino. Ese momento en el que tienes que pasearte por esas calles tan estrechas para arriba y para abajo para explorar la ciudad, es lo que hace que merezca tanto la pena ir y que acabe gustándote tanto el viaje. Andaréis sobre escaleras, piedras y baldosas que tienen ya no solo cientos, sino miles de años. Podréis ver las antiguas casas de piedra y sentir ese fresco que corre a la sombra (que se conserva casi todo el día) y también os encontraréis con un montón de gatos que aparecen y desaparecen por medio de las calles. Lo que me gusta de allí, puede que me repita, pero es la simplicidad de la vida que llevan allí, a menudo dejan las ventanas y las puertas abiertas, por no decir que la mayoría de puertas y ventanas son verdes; luego, también están todos esos tendederos con la ropa secándose al sol. Sin todos esos detalles, Dalmacia y el resto de la costa que va desde Istria hasta Dubrovnik no serían lo mismo. El único ruido que oirás será el que hagan los turistas. Estando allí, una mujer que vivía allí me pidió ayuda para sacar el frigorífico de su casa. Y la ayudé.

Después de llevar una hora o más andando bajo el sol, acabó dándonos hambre. Decidimos hacer una pausa antes de ir al fuerte (que estaba al otro lado del jardín) y parar en un sitio para comer, ya teníamos claro dónde queríamos ir. Tuvimos suerte y llegamos en el momento justo. Pronto veréis por qué. Nuestro viaje del día siguiente dependía mucho de eso.

Pizza y Pizzería Toni

No sé como pero al final conseguimos llegar hasta la calle que bajaba a la catedral, que era el punto de referencia que habíamos cogido para orientarnos por la ciudad. De camino, encontramos otro pozo público donde pudimos rellenar las botellas con agua fresca. De vuelta a la catedral tan solo podíamos pensar en comer y descansar una hora.

Habíamos decidido ir a la Pizzería Toni (sí, ¡hay una igual en Vodice! ), que estaba algo escondida en la calle Zlarinski prolaz 1. También es cervecería, así que tienen bastante variedad con las bebidas. Nos la encontramos abarrotada de gente, pero por suerte pudimos sentarnos en el mismo sitio que nos sentamos cada verano (en 2013 vinimos con otro estudiante japonés, en 2014 con un amigo de Serbia que conocí en Lyon y ahora con Madoka). Lo mejor es que la calle en la que se encuentra está casi todo el día a la sombra y, por si hace falta, también tienen sombrillas, se está fresco pero no hace frío, sobre todo cuando sirven la comida. Nos pedimos 2 o 3 pizzas y algo de beber. ¡Qué gusto! Y fue entonces cuando alguien me tocó el hombro.

Al principio me quedé en shock porque no me lo esperaba, pero enseguida me giré para ver qué quería el mendigo. Pero resultó que no era un mendigo. Tenía detrás a dos de mis mejores amigos de la universidad, Mladen y Elizabeta, acompañados del novio de Elizabeta. No tenía ni idea de que estuvieran en Šibenik, ni ellos de que yo estuviera allí. Me reconocieron de espaldas, pero confirmaron que de verdad era yo al ver a Madoka. Iban de vuelta a Split y me dijeron que podríamos vernos en un par de días, que harían de guías y nos enseñarían la ciudad. Y así fue, pronto sabréis más sobre el tema.

Retomando las calles para ir a la playa

Después de comer en la Pizzería Toni, fuimos a darnos una vuelta por el paseo marítimo y ver cómo era la playa Banj. Al salir de la estación no nos llevó más de 20 minutos el llegar hasta la playa. Fuimos paseando por las calles "Obala Dr. Franje Tuđmana" y "Obala palih boraca", que te llevan directas al mar. Sin embargo, Madoka aún quería seguir curioseando un poco más por las calles de la ciudad, así que a mitad de camino nos salimos de la ruta y subimos de nuevo a partir de la catedral y de Azimut.

Por todas esas calles y callejuelas hay un montón de bares y restaurantes escondidos. En los restaurantes de la costa veréis mucho la palabra konoba, esta hace referencia a cualquier sitio en el que puedas comer o beber, o a cualquier tipo de lugar que se encuentre en el sótano. Volvimos a encontrarnos con unos gatos que había echados en una ventana, tomando el sol. No lo he dicho pero eran las 15:00 y, lo último que quedaba por hacer antes de volver a Vodice, era ir a la playa y darnos un baño si nos apetecía.

Day 4 Visiting Šibenik - the oldest Croatian town on the shore

Encontramos un par de calles que iban hasta el paseo marítimo, así que decidimos bajar hasta que encontrásemos algún hueco en la pared con unas escaleras para subir directos al paseo. Por fin estábamos al nivel del mar. Había alguna cafetería por la zona y muchos barcos amarrados en el agua. Seguimos disfrutando de las típicas casas de piedra con las ventanas de colores y los tendederos con ropa. Justo entonces dimos con una pequeña bahía, avanzamos haciendo un semicírculo y poco a poco fuimos dejando atrás la Šibenik antigua y tradicional. A partir de aquí se empiezan a ver más casas modernas y apartamentos que ya no están construidos con piedra. Como ya dije, este es el problema de la costa, cuando la zona antigua con la moderna colisionan. Son peores porque visualmente no parecen ni tan atractivos ni tan chulos. Vodice ahora está repleto de estas casas y se está quedando muy fea. En las islas estaban empezando también a construir estas casas, pero aún siguen preservando ese estilo único y antiguo de las casas tradicionales que le dan ese toque tan exótico y original.

Una de las mejores vistas de Šibenik

Day 4 Visiting Šibenik - the oldest Croatian town on the shore

Al cruzar al otro lado de la bahía y pasar por la escuela de buceo de Šibenik (que está cerca de la escuela de primaria de Juraj Dalmatinac), entonces tendrás que subir poco a poco hasta la esquina de una plataforma desde donde tendrás unas vistas geniales del casco antiguo de Šibenik. Es posible que sea uno de los mejores sitios que hay en Šibenik para echar fotos y, si vais en grupo, es genial hasta para echarse selfies o fotos grupales. Si te giras, verás que al otro lado tienes la playa Banj.

Ahora ya tocaba bajar las escaleras de madera y unirnos a las cientos de personas que había bañándose en la playa. La playa tampoco es nada del otro mundo, pero si lo que quieres es nadar supongo que está bien. Nosotros solemos plantar la sombrilla al principio de la playa, así que tampoco sé realmente cómo de larga es, nunca he visto ni he llegado hasta el final. Hay algún que otro bar y restaurante, al igual que vestuarios para que te cambies de ropa (son como probadores) y sombrillas. También puedes ir y cogerte una hamaca (aunque seguramente tengas que pagar). Además, también hay una pista de volleyball y fútbol. Junto a la playa, se encuentra la carretera, así que también puedes venir en coche o en cualquier otro vehículo.

Lo guay de esta playa es que desde allí se tienen unas vistas maravillosas de Šibenik. Tan solo tienes que echarte en la toalla después de darte un baño, ponerte mirando hacia el sur y disfrutar de las vistas al casco antiguo de la ciudad y del fuerte, que sobresale entre cientos de casas de piedra.

En esta parte, aún estarás en el río cuando salgas a nadar, de hecho el mar está un poco más al sur de la desembocadura del río. Pero que eso no te pare, que no te incomode. Nadar en agua dulce es algo diferente a nadar en agua salada, porque esta última tiene más densidad, pero tampoco es tan horrible, sobre todo si lo que quieres es refrescarte. La playa está cercada por las boyas. Pero aquí no hay nada que temer, no es como en las otras playas, en las que si cruzas la zona de las boyas van en una lancha o en lo que sea a buscarte.

De vuelta a la estación de autobuses

Esta vez pensamos que lo mejor sería no bañarnos, porque luego ir con la ropa mojada nos daría problemas y tendríamos que esperar a coger otros autobuses que salieran más tarde. Así que, lo mejor que podíamos hacer era volver a Vodice, descansar un poco e ir a la playa antes de que se pusiera el sol. Y eso hicimos. Tardamos 20 minutos en llegar hasta la estación de autobuses. En el camino de vuelta, pasamos por calles que quedaban entre dos bloques tan solo para volver a experimentar esa sensación al ver las casas tan altas, con esas ventanas que quedaban a un montón de metros del suelo. Ya habíamos visto más o menos lo más importante de Šibenik. Está claro que aún nos faltaba mucho por ver, pero ya tendría que ser para la próxima.

Al llegar a la estación de autobuses y ver el horario, nos dimos cuenta de que aún teníamos 40 minutos hasta que saliera el autobús que iba a Vodice. Nos pusimos a pensar en qué podíamos hacer para no perder mucho el tiempo, pero estábamos muy cansados de andar tanto todos estos días, así que al final acabamos sentándonos. Llevábamos cartas para jugar al "Šnaps". Este juego es una tradición en mi familia, cada verano sacamos las cartas y jugamos. ¿Cómo podría explicároslo? Si no es verano, no jugamos. No se por qué solo jugamos en Dalmacia, cuando llegamos a Zagreb nos olvidamos por completo del juego. Pero bueno, nos sentamos en uno de los pozos que había por ahí. Como nos habíamos quedado sin agua, la rellenamos de ahí, la verdad es que estaba tan sediento que tuve que rellenarla una y otra vez, cada pocos minutos. Acordaos de que están los pozos, ¡son muy útiles!

Por último, hay una cosa más de la ciudad que resulta muy interesante.

Juego de Tronos en Šibenik

En efecto, lo has leído bien. Al decir Juego de Tronos en Croacia, lo primero que se le viene a la mente a la mayoría de fans es que Dubrovnik es la base del ficticio Desembarco del rey. Pero hay gente que también sabe que en Split también han grabado tomas, en el Palacio de Diocleciano (podéis leer más sobre esto en el artículo en el que hablo de Split).

Nos enteramos de que grabaron Juego de Tronos en Šibenik una semana o dos después de haber estado, ¡o que el reparto estuvo grabando allí unos días después de irnos! Imaginad cómo nos sentimos al saber que nos habíamos perdido el poder formar parte de esta famosa serie de televisión. Pero bueno, para la próxima.

Imagino que ya sabréis de qué lugar querían sacar algunos planos; en efecto, de la catedral. Por desgracia, no se mucho sobre el tema, lo único que sé es lo que vi en las noticias.

De vuelta a Vodice

Otra de las cosas con las que tienes que tener cuidado en la estación de autobuses es de no perder el autobús. Hace dos años, iba con mi otra amiga japonesa y perdimos el autobús. Tuvimos que pasarnos una hora más en Šibenik (y nos pasó de noche, osea que fue mucho peor! ), así que volvimos a Azimut a hacer tiempo allí durante 40 minutos. En la estación hay altavoces, pero no siempre se escucha bien por dónde llega el autobús, así que estad atentos y en cuanto escuchéis que el autobús ha llegado no le quitéis el ojo de encima. De hecho, puede que paren en el andén que no les toca, así que puede que pare en el 1 o en el 13, justo al lado contrario. ¡Estad muy atentos!

Esta vez no tuvimos ningún problema. Serían las 16:00 más o menos, así que llegaríamos sobre las 16:20 a Vodice, o 16:30 si hacía parada en Srima. En esta ocasión sí que pudimos sentarnos, fue genial después de estar todo el día andando. La parte del puente fue un poco aburrida, pero a partir de ahí siempre es emocionante mirar hacia abajo y ver lo alto que estamos y, si estas en el lado derecho y miras al norte, verás a lo lejos los Alpes Dináricos y tras las colinas, se esconde el Parque Nacional Krka con su oasis, su flora y su fauna.

Bueno, ¡se me ha hecho largo el viaje a Šibenik! Ya hasta el próximo verano seguramente. Bueno, eso será en 5 o 6 meses, ¡el tiempo vuela!

El autobús paró en Srima, pero llegamos enseguida a la estación de autobuses. Fuimos corriendo a casa al llegar para dejar las cosas, descansar un poco y prepararnos para ir a la playa.

Puedes ir a la playa del vecindario y llevarte a tus mascotas

Acabamos yendo a una de las playas que hay en el este. Pero para evitar meternos en todo el gentío, nos quedamos al principio de la playa, parece un muelle pero lo construyeron con piedra y cemento. Como ya dije en otra ocasión, cada año añaden hormigón para poder aplanar la superficie. Mide unos 40-50 metros de largo y, de día (por desgracia para los demás), se suele llenar de gente que va solo a tomar el solo.

Encontramos un sitio justo en medio y, por suerte, como el sol ya estaba bajando, muchos turistas se habían ido ya a casa. Mis padres no tardaron mucho en llegar con nuestra mascota. Nuestra perra se dio un baño de unos 5 o 10 minutos, pero cuando ya no quedaba nadie al final del espigón. En la zona que rodea espigón, el agua cubre 3 metros, aunque si eres alto puedes hacer pie donde cubre un metro y medio, pero de todas formas también hay escaleras para poder subir (o también puedes quedarte en las rocas que hay justo al lado).

A la gente le encanta ir allí para tirarse al mar, sobre todo a los niños y a mi. También es el sitio al que llevan a los perros a que se den un baño solos o a que pataleen con las patitas mientras les sujetas entre los brazos.

Si vas puedes llevarte a tu mascota. Los vecinos no se quejarán si vas tarde, cuando ya no hay gente. O tampoco dirán nada si os conocéis (todo va por enchufe, ya sabéis). Si queréis ir a la zona en la que no cubre, entonces quedaos al principio, ahora la han renovado.

Si queréis nadar un poco y poner a prueba vuestra resistencia, ¡hay un sitio perfecto para eso! A 180 m de allí, hay otro muelle o espigón. Ya tenéis a dónde ir. A este lugar no suele ir mucha gente y, aunque hubieran cientos de personas, siempre se quedan cerca de la orilla, así que puedes nadar de un espigón a otro sin que te interrumpan. Al estar a unos 30 metros de la orilla, aún estaréis a salvo de los barcos. Hay veces en las que no respetan la ley y se acercan hasta a 300 metros de la costa (y por desgracia a veces hay accidentes), pero llevad cuidado siempre con el sitio al que vayáis a nadar. Lo mejor es ir por la mañana temprano, antes de las 8:00 suele estar vacío y así puedes disfrutar del agua sin tener que aguantar el ruido ni de los turistas ni de las discotecas.

Tras darnos un baño, volvimos a casa a descansar. Nos cogimos unas frutas y unos batidos y nos fuimos a dormir temprano.

El siguiente destino de nuestra lista es la ciudad de Split. ¡Próximamente!

Muchas gracias por leer mi publicación.


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