Un día perfecto - Parte 2

La parte refrescante del camino

Después de nuestra comida en el Hofbräuhaus no tuvimos que buscar mucho para tomarnos un helado, ya que la heladería de Alfons Schuhbeck estaba en la misma plaza. Incluso si era un helado más caro de lo normal, la variedad de sabores era mayor, y era de mejor calidad. Además, no teníamos muchas ganas de andar. Entramos al establecimiento y cada uno nos pedimos dos sabores diferentes. Era caro pero merecía la pena. Contentos con nuestro postre, seguimos por las pequeñas calles de Múnich (no sabía dónde estábamos, como cuando fuimos a Núremberg el día de antes) sin saber a dónde íbamos a ir. Como ya estábamos muy cansados de andar, pensamos en descansar un poco en un parque cercano. Por desgracia, no conozco ningún parque en el centro de la ciudad y el Jardín Inglés estaba muy lejos, así que buscamos en Google Maps y encontramos un parque que estaba al lado del Palacio de Justicia. Solo teníamos que llegar hasta el final de la zona peatonal hasta el "Stachus", que estaba a tan solo un cuarto de hora, y después cruzar la calle. El pequeño parque estaba en la esquina.

Mientras iba pensando que nunca había visto ese parque, nos terminamos nuestro helado y volvimos a la zona peatonal. Todas las tiendas estaban cerradas porque era domingo y no había mucho que ver en esa calle. Ambos teníamos sed, así que paramos en McDonald's para comprar alguna bebida y seguimos adelante. Llegamos al parque tras unos veinte minutos andando y vimos que había una fuente en medio de una zona con césped. Me dolían los pies, así que nos sentamos en la fuente, nos quitamos los zapatos y metimos los pies en el agua, que estaba fresca. Fue un placer hacerlo. Por desgracia, no estábamos solos en el parque, ya que la gente que iba a la estación de tren pasaba por aquí. Había dos mujeres que estaban intentando echarse fotos una a la otra en el medio de la fuente, donde había una estatua de Neptuno o algo así. Por desgracia, por la cabeza de la estatua también salía agua y una de las dos mujeres (que iba vestida de blanco en su totalidad) se mojó entera y su ropa empezó a transparentarse. A ella le dio igual y siguieron echándose foto. Tanto mi pareja como yo estábamos estupefactos y nos pusimos a reír a la vez. Afortunadamente se fueron pronto y pudimos descansar un poco. Nos pusimos a hablar sobre estereotipos alemanes (y tuve que convencerle de que no todos los alemanes eran iguales) cuando un grupo de hombres borrachos se sentó en la otra esquina de la fuente. No tenían buena pinta y llevaban bolsas de plástico llenas de latas de cerveza. Al principio solo estaban sentados bebiendo un poco, pero después de un rato empezaron a meter los pies en el agua. No me importó mucho, pero me asusté un poco porque uno de ellos iba muy borracho y se sentó en la fuente. Temía que se pudiera ahogar si se caía adentro.

No parecía importarle nada a sus amigos, quienes continuaron bebiendo y empezaron a echarse fotos con sus móviles. Era interesante verles, pero también era un poco triste, así que me puse a hablar con mi pareja sobre el día, sobre Múnich y sobre que íbamos a hacer por la noche, para intentar distraerme. Empezamos a hablar y a reírnos por todo. Esa era lo que me gustaba de nuestra relación, que no importa dónde ni cuándo, siempre encontrábamos algo de qué hablar o de qué reírnos. Así que nos quedamos en la fuente, con los pies metidos en el agua a disfrutar que estábamos juntos en ese momento. Me centré un poco en no pensar en lo rápido que pasaba el tiempo y que él se tenía que ir la mañana siguiente. Intenté pensar en la noche que íbamos a pasar juntos y en que lo bonito que había sido despertase con él esta mañana. Esperaba que nuestra relación tuviera un futuro y casi me pongo a llorar en el parque, pero pude esconder mis sentimientos un poco y forzarme en parecer contenta. Simplemente quería ser feliz y estar enamorada.

Un día perfecto - Parte 2

Ya estábamos listos para irnos porque queríamos cenar en Ratisbona en lugar de en Múnich. El grupo de chicos borrachos también empezó a moverse. Como los dos queríamos ver como el hombre borracho salía del agua, decidimos esperar unos diez minutos mirándolos. Lo que vimos nos dejó atónitos: el grupo de hombres se fue, dejando atrás al borracho, que estaba sentado dentro del agua. Intentó levantarse varias veces pero al final se cayó hacia atrás y se sumergió totalmente. Estaba pensando en ir y ayudarle, cuando un hombre del grupo volvió y le ayudó a salir del agua. Nunca había visto nada así, estaba atónita. No sabía qué hubiera hecho si lo hubieran dejado solo de verdad y no quería pensar en ello. Solo quería terminar este día increíble con la persona que estaba a mi lado sin tener que pensar en gente borracha en fuentes. Nos levantamos y empezamos a andar en otra dirección hacía la estación del metro de la plaza Stachus. Desde aquí nos fue un poco más complicado el llegar a Fröttmaning de nuevo, pero como ya sabíamos cómo ir por metro, no era un problema para nosotros.

Un día perfecto - Parte 2

La última noche

Llegamos a Fröttmaning y tuvimos que buscar mi coche, lo que era difícil porque el aparcamiento era increíblemente largo y no nos acordábamos del número de plaza dónde habíamos dejado el coche. Después de un rato llegamos al coche. Nos montamos en el coche y dejamos el aparcamiento. Estaba muy cansada y casi le dejo conducir a él, pero estaba un poco reticente a dejarle el coche, porque él también estaba cansado. Tardamos alrededor de una hora para volver a Ratisbona y como habíamos comido tarde no teníamos mucha hambre al llegar. Así que volvimos a mi apartamento a descansar un poco antes de salir a comer algo. Dormimos un poco y como hacía buen tiempo salimos para que le enseñara los alrededores de mi casa. No había mucho que ver, pero en la zona había dos parques que eran perfectos para pasear, y siempre he querido llevar a mi pareja ahí. Así que dejamos la casa y le enseñé el parque, que tenía un pequeño lago con patos. Era gracioso ver a los patos y nos lo pasamos muy bien simplemente sentados ahí mirándolos y viendo a los perros pasear con sus dueños. Era un momento maravilloso, otro en que quería que el tiempo se parase para siempre, como todos los momentos buenos de estos dos últimos días.

Un día perfecto - Parte 2

Un día perfecto - Parte 2

Después de un rato fuimos al segundo parque, que era menos romántico pero tenía más actividad. Este era el parque dónde salia a correr de vez en cuando. No solo podías correr, andar o pasear a tu perro, sino que también podías hacer ejercicio de verdad. Habían instalado máquinas de gimnasia, dónde podías entrenar con tu propio peso ponerte en forma. Nunca había usado ninguna de esas cosas porque o hacia mucho frío en invierno o tenía un gimnasio pagado y prefería hacer ejercicio con máquinas más caras. Pero esa noche fue perfecta, nos lo pasamos muy bien. Mi pareja, que estaba más en forma que yo, me enseñó a hacer un ejercicio y me puse a intentarlo, pero no me salía bien. Algunos ejercicios eran muy difíciles para mi cuerpo, que no había pisado un gimnasio en seis meses. Continuamos jugando un poco más hasta que nos cansamos y el sol empezó a ponerse. Además, empezamos a tener hambre, así que nos sentamos en un banco a pensar dónde íbamos a cenar. Teníamos dos opciones: volver al centro de la ciudad para cenar en un restaurante o pedir algo a domicilio y quedarnos en la cama.

Como estábamos muy cansados y ya habíamos estado mucho tiempo en el centro de la ciudad, decidimos quedarnos en casa y pedir algo a domicilio. Así que volvimos al apartamento y busqué en Internet que podíamos comer. Encontré algo, lo pedí y empezamos a ver una película mientras esperábamos a la comida. Intenté centrarme en la película, pero solo podía pensar en el día siguiente a la misma hora iba a estar sola. El pensamiento era insoportable, pero tenía que ser realista, ya que sabía que no podía cambiar nada por mucho que quisiese. Me distraje un poco cuando la comida llegó, y nos pusimos a cenar en la cama. Estábamos haciendo lo mismo que hacíamos en Amiens unas semanas antes, aunque esta vez solo fuese por un día. Después de la cena terminamos de ver la película y nos quedamos durmiendo pronto, porque estábamos muy cansados de toda la acción y de los momentos increíbles que habíamos vivido este día.


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