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La vuelta y una maleta demasiado pequeña...

Se acercaba el día de regresar a España y comencé a preparar mis cosas tras mi estancia en Bélgica para continuar mis prácticas Leonardo.

Para la ida, me eché algo de ropa y comida española (chorizo, jamón serrano de Chato Murciano, lomo... ), pero a la vuelta, al no tener toda esta comida, creía que podría cerrar la maleta sin problemas. De hecho, por ejemplo, no compré nada en las rebajas para estar segura de que no tendría que ponerme más ropa de la cuenta. Y es que para ir me puse tres capas de más, entre ellas un forro polar. Ya imaginaréis el calor que pasé... Para la vuelta, pensaba salir con lo mismo: una mochila con algunos jerséis a la espalda para pasar los controles del aeropuerto. Desgraciadamente, llevaba también tres jerséis que olvidó un amigo en Bélgica y que tenía que devolver. Así que, pese a que no sé cómo logré cerrar la maleta (y mira que no conseguí volver a hacer el tetris de la ida), de golpe me encontré con seis jerséis a la espalda y una maleta enorme a punto de reventar... ¡Sin contar con que había olvidado echarme las cosas de aseo y el pijama! A ver cómo hacía para apañar todo sabiendo que mi problema no era el peso sino el tamaño de la maleta y su contenido.

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Al final conseguí cerrar la maldita maleta; con tres bufandas al cuello, botas, un cinturón que no me hacía falta, seis jerséis que echarme a la espalda para pasar el registro y un sándwich en un bolsillo con la mitad fuera, cogí el avión en Maastricht desde Lieja rumbo a Alicante para después ir en autobús a Murcia. Este fue mi viaje en trayectos:

Lo primero de todo fue coger el tren. Se puede coger desde las estaciones Liège-Palais, Liège-Jonfosse o Liège-Guillemins. Si lo cogéis en Liège-Palais o Liége-Jonfosse, tendréis que hacer trasbordo en Liège-Guillemins. Lo mejor es comprar el billete días antes, comprarlo en la propia estación es mucho más caro. Aunque como no hay taquilla en Liège-Jonfosse, es posible que los precios sean los mismos. Sin embargo, en la propia taquilla de Liège-Palais el precio será mucho más elevado.

Entonces, ya en Liège-Guillemins cambié de tren y me monté en el que va dirección a Maastricht. No pude utilizar el «go-pass» (diez viajes por 50€) porque es un tren internacional (Maastricht pertenece a los Países Bajos). El trayecto duró unos treinta minutos desde Liège-Guillemins, más unos cincuenta minutos desde Liège-Jonfosse (tened en cuenta que hay que hacer trasbordo, de quince minutos, en Liège-Guillemins). Por tanto, compré un billete simple con descuento por pertenecer a una familia numerosa (si tienes la tarjeta, claro). Sin reducción el billete cuesta alrededor de unos 7€, con el descuento, la mitad; unos 3, 5€ como máximo.

Una vez que llegué a Maastricht, bajé del tren y busqué mi parada del autobús, que estaba justo enfrente de la estación, al fondo y a mano izquierda. El autobús que esperaba era el número 59, el que te lleva al aeropuerto. Tarda unos treinta minutos en llegar al aeropuerto, y pasa uno cada veinte minutos. Hay otro, pero hay que cambiar de línea durante el trayecto, así que preferí coger el directo para no perderme. El nombre de la compañía es Voelia; encontraréis los horarios en la página web que aquí os dejo: http://www.veolia-transport.nl/nederland/index.html. Estad atentos, los fines de semana no salen a las mismas horas.

En el aeropuerto (una hora y cuarenta minutos después de salir de Lieja), esperé al último momento para pasar el control. Así pude comer tranquila y no tuve que guardar la comida sobrante en la maleta, que estaba a punto de reventar. En cuanto al control, en Alicante no pesan las maletas, pero en Maastricht sí, casi por defecto. Es mejor cumplir las normas de peso al facturar. En cambio, en Maastricht nunca me han pasado la maleta por el pequeño triángulo de metal, en Alicante sí.

El aeropuerto de Maastricht se divide en dos partes (minipartes debería decir, el aeropuerto es minúsculo, la verdad). Desde fuera se puede ver justamente una edificación con un pequeño aparcamiento delante. No hay muchas plazas de parking donde aparcar, sobre todo cuando los vuelos van con retraso y todo el mundo se planta en la entrada durante muchos minutos... Os dejo una foto del aeropuerto visto desde el exterior:

En su interior, hay una primera ala con cinco cintas teletransportadoras y ventanillas; en el centro, la taquilla principal de información, pero casi nunca hay nadie; dos distribuidores de bollería y bebidas, y ya. Hay una escalera que conduce a una pequeña cafetería en la primera planta cuyos precios son de aeropuerto, creo que con eso lo digo todo. Junto a las ventanillas, para facturar, hay que hacer una pequeña cola, allí una persona verifica el peso de las maletas y los billetes antes de dejar que pases al control del equipaje que hacen en todos los aeropuertos, nada fuera de lo común. Luego hay un bar con mesas y sillas cuyos precios son más de lo mismo: 3€ por una bebida de pena. También hay una pequeña tienda de souvenirs/perfumes... y justo enfrente una librería con libros en neerlandés, inglés y más tiendas. Esta segunda ala es la última. Después están las vidrieras y puertas que conducen al exterior, pues para coger el avión, hay que andar por la pista uno cuantos metros.

Al aterrizar en Alicante, cogí el autobús hasta Murcia. Sería recomendable verificar los horarios en la página web de la compañía Alsa (alsa.es), ya que no hay autobuses a todas horas. Aunque bueno, depende de la temporada, en la de vacaciones hacen más viajes. Suelen salir cada hora y cuarto o dos horas. El trayecto a Murcia es de una hora, y el autobús que parte, la línea 32, pasa justo enfrente del aeropuerto. Está bien señalizado. Al lado están las paradas para ir a Benidorm y Alicante ciudad. El ticket se compra directamente al subir en el autobús, o a veces hay un chico que los vende en la misma parada para que la gente acceda más rápido. En España, las maletas se dejan siempre en el maletero. Normalmente, cuando el autocar se detiene, el chófer espera a que todos los pasajeros bajen para volver a abrir el maletero, aunque a veces, si en el trayecto se hacen muchas paradas, no se da el caso. Llevad cuidado y controlad por la ventana que nadie se lleva vuestra maleta... nunca había oído hablar de robos hasta ahora. El autobús me dejó en la estación de autobuses de Murcia, en el barrio del Carmen.


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