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Explorando Akihabara

El anime ha influido mucho en mi vida. Mi introducción a la cultura japonesa empezó con mi interés por el manga, cuando le pedí a mi madre que me comprara la colección de los mangas de Kitchen Princess por Amazon, porque mis amigos no paraban de hablar sobre ella.

Me hacía mucha ilusión leer mi primer manga, aunque me sorprendió un poco que la portada estuviera impresa en el lado «equivocado» del libro. Pensé que era un fallo de imprenta, pero mi madre, que trabajó en Japón durante unos años, me dijo que los japoneses leen los libros de derecha a izquierda, no como lo hacemos en Occidente.

Me pareció bastante raro, pero único. Mi interés por el manga fue el comienzo de mi amor por el anime. Poco después de terminar las historias de Kitchen Princess, empecé a ver animes como Kaichou Wa Maid Sama, Naruto, Prince of Tennis, y muchos más. Solía ver estas series en AniMax, un canal de televisión filipino dedicado al anime doblado en inglés.

No pasó mucho tiempo hasta que me entró la locura por el anime, y empecé a hacer cosplay de algunos de mis personajes favoritos. Hasta la fecha, he hecho cosplay de personajes de anime japonés como Usui Takumi, Zero de Code Geass y Mikasa de Attack on Titan.

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Cosplaying una versión genderbent de Zero. Foto en el Hotel Península de Tokio.

Aunque ya estuve en Akihabara con mi familia durante nuestro viaje a Tokio, sentí que mi viaje en solitario no estaría completo si no volvía a ir. Aunque no suelo hacer cosplay muy a menudo y no tengo mucho tiempo para ver los animes que quiero en Netflix, el anime tiene un lugar muy especial en mi corazón.

A pesar de que estuvo lloviendo todo el día, reuní todas mis fuerzas para viajar del templo Sensoji a el barrio de Akihabara. Cogí un tren hacia Akiharaba y cuando salí de la estación, me encont´re con la lluvia.

Aunque solo lloviznaba, también hacía viento, así que mi paraguas de viaje no era suficiente para no mojarme.

Por suerte, me había llevado un chubasquero de plástico. Me lo había comprado en un Japan Center Home en Filipinas por sólo 1,50 €.

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Fue un reto ponerme este chubasquero. Tardé un poco en acostumbrarme a llevarlo, pero no me mojé.

Para ser sincera, me sentí como si llevara puesta una enorme bolsa de plástico, pero fue mejor que empaparse bajo la lluvia.

Cuando llegué a la entrada al barrio de Akihabara, estaba deseando dar una vuelta por el lugar. Incluso en un día entre semana, había muchos fans y entusiastas del anime dando una vuelta, incluso algunos con bolsas y bolsas de artículos de anime que habían comprado.

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Estética de Akihabara.

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En vez de influencers y modelos, en los carteles de este edificio aparecían personajes de anime.

No tardé mucho en encontrarme con un grupo de chicas vestidas de criadas. Estaban anunciando cafeterías donde los clientes son atendidos y entretenidos por chicas jóvenes disfrazadas de criadas. Le pregunté a una de las chicas si podía echarle una foto. Pero se disculpó y me dijo que no.

En algunas de estas cafeterías los clientes pagan hasta 1 500 yen (13 €) para hacerse una foto con ellas.

Así que, en lugar de a ella, le eché una foto a la cafetería que estaba promocionando, MaiDreamin'. Es una de las más famosas de la zona.

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Las cafeterías de este tipo cobran un precio de entrada que no incluye comida, bebida y fotos. Puede llegar a ser caro, pero la experiencia vale la pena, sobretodo si es tu primera vez.

Mientras caminaba por el lugar, pasé por delante de varias tiendas que vendían figuritas, llaveros, pins y souvenirs. En una me pidieron que me quitara el chubasquero para no mojar los artículos que vendían.

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A los coleccionistas de figuras les va a encantar esto.

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Llaveros acrílicos con dibujos monos de personajes de anime.

Me hizo muchísima ilusión ver las figuras de Code Geass. Este anime no es tan famoso como Naruto, Ataque de Titanes o Bleach, pero me encantaba; es el único anime que hizo que me dudara de mis creencias. También ha sido el único anime que me ha hecho llorar con el final.

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Algunas de las figuras pueden llegar a costar hasta 4900 ¥ (42 €).

Cuando vi los precios de las figuras, oí a mi cartera llorar. Quería comprar las figuras de Lelouch y CC, pero eran muy caras y no tenía suficiente dinero encima.

Mi tarjeta de crédito la deje a caso hecho en el hotel, dentro de mi maleta. No me arrepiento de haberlo hecho, porque, así, me organicé mejor y controlé mis gastos. Si me hubiera llevado la tardeja, ¡me habría comprado todas las figuras de Naruto y Code Geass que hubiera visto!

Cuando salí de la tienda vi unas bolsas blancas de artículos de anime colgados en la entrada, y vi que uno de ellos tenía artículos de Code Geass y costaba 4 000 ¥ (34 €). Me llamó mucho la atención, y le pregunte al vendedor si todos los artículos que iban dentro eran de Code Geass, y me dijo que sí.

Quería comprarlo con locura, pero pensé en dar una vuelta y ver si lo encontraba más barato. Le eché una foto a la entrada de la tienda para acordarme de cual era por si quería volver.

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Cuando vi la bolsa con artículos de Code Geass se me paró el corazón.

Al lado de la tienda había un puesto de comida que vendía Magikarp Taiyaki. Estos pasteles con forma de pez eran súper adorables.

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Los taiyaki son las versiones más grandes los ningoyaki y con relleno de crema.

No me compré uno de estos pasteles porque todavía no tenía hambre. Había una larga cola para comprar los pasteles, se estaban vendiendo como churros.

Unas cuantas calles después, entré en un edificio de ladrillo donde habían muchas tiendas. Subí por una escalera larga e interminable hasta que llegué a una tienda donde vendían bolitas gashapon. ¡Había muchísimas máquinas de estas por todos lados!

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Una fila de máquinas de gashapons.

Eché un vistazo por los alrededores a ver si encontraba alguna de estas máquinas que dispensara gashapons de mis animes favoritos: Naturo, Code Geass o Ataque de Titanes. Encontré una de Code Geass, pero desafortunadamente estaba vacía.

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Que mal, no habían rellenado la máquina todavía.

Antes de volver a salir a la calle, me encontré con un interesante cartel en una puerta marrón. En el ponía que por esa puerta se entraba a una cafetería.

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La puerta tenía una cerradura electrónica con reconocimiento de huellas dactilares. Me pareció algo bastante extraño y único. Visto así, el mensaje de la señal de «abierto» era inspirador, pero no pude evitar pensar que también era un tipo de desafío en el que tenía que buscar la manera de abrir la puerta.

En vez de intentarlo, me fui del edificio, porque quería seguir explorando el lugar, y visitar sitios que no estuvieran escondidos detrás de una puerta cerrada.

Cuando salí a la calle, me di cuenta de que se estaba haciendo de noche, y que estaba parando la lluvia. A pesar de las nubes y los cielos grises, había un lugar que podía ver fácilmente desde donde estaba: el enorme salón de juegos de SEGA.

Sabía que tenía que intentar no gastarme todo mi dinero en los recreativos, pero al final me gasté unos 300 ¥ (3 €). Pagué con mi tarjeta SUICA; cada recreativo tenía un aparato para pagar con estas tarjetas con Touch ID.

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En el primer piso del edificio de SEGA.

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En el primer piso predominaban los recreativos con temáticas de diferentes animes.

Desgraciadamente, no pude conseguir el peluche de Pikachu que quería. Como el resto de personas, quería jugar un poco más, pero decidí guardarme el dinero para gastármelo en otras cosas, como comidas y bebidas riquísimas.

Mientras exploraba el lugar, me sorprendió mucho ver una máquina expendedora de personajes de anime. Sí, lo habéis leído bien. Solo tienes que pulsar el botón del personaje que quieras y tendrás una figurita de dicho personaje.

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Japón tiene máquinas expendedoras de todo.

Conforme pasaba el tiempo, me iban doliendo más los pies y estaba más cansada. Lo único que me hacía seguir es que quería comprarme la bolsa de artículos de Code Geass con todas mis fuerzas. Le di muchas vueltas a comprarlo o no porque me iba a gastar gran parte del dinero que me había llevado para pasar el día.

Lo hablé con mis amigos y me dijeron que tenía que comprarla, que estaba dentro de mi presupuesto y que los artículos que iban dentro de la bolsa me servirían para recordar mi viaje a Akihabara.

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¡Al final lo compré!

Aunque me gasté casi todo el dinero que llevaba encima. Pero tenía suficiente para volver a casa, ya que, antes de ir a Akihabara, había recargado mi tarjeta SUICA. A las personas que vayáis a visitar este barrio, os sugiero que recarguéis vuestro bono transporte u os guardéis dinero para la vuelta a casa. Tenedlo en cuenta si vais a hacer grandes compras como esta.

De vuelta a casa, cuide la bolsa de artículos como si fuera un tesoro. No lo solté por nada del mundo. Viendo la bolsa que llevaba, todo el mundo sabía que había estado en Akihabara.

Estaba deseando llegar a casa para saber que había dentro de la bolsa. Esperaba que hubieran artículos de los personajes principales; Lelouch y CC. Cuando abrí la bolsa, me sorprendió mucho ver esto.

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CC en su traje rojo y blanco.

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Lelouch con u traje de Alicia en el País de las Maravillas.

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Un personaje de Akito the Exiled, una historia que tiene lugar en el mundo de Code Geass. Cuando abrí la caja vi que era el personaje de pelo naranja, Ashley Ashra.

Estaba súper feliz de tener dos figuras grandes de Code Geass hechas en Japón. No me arrepiento de haberme comprado esa bolsa de artículos de anime. Al final, mereció la pena.

Estuve en Akihabara cuando llovía, y las calles estaban llenas de charcos. Pero, aunque no era un clima ideal, disfruté mucho de este barrio. Mi consejo para todos aquellos que queráis ir a este lugar en verano, conocida como la temporada de los tifones, es que os llevéis un paraguas y un chubasquero.

Aparte de eso, sentiros libres de ser todo lo frikis que queráis. Para mi, Akihabara es y siempre será un lugar seguro para los amantes de anime y del manga.


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Comentarios (1 comentarios)

  • Jose Lopez hace 6 meses

    ¡Qué chulas las fotos!

    Jose - https://www.japonalternativo.com

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