Disfrutando en el Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia de Tokio

Siempre que salgo al extranjero, me gusta visitar los mejores museos o centros de ciencias de la zona. Estas exposiciones interactivas y educativas siempre me causan una emoción especial. Hay algo mágico en aprender cosas nuevas en un ambiente que invita a ello.

Por supuesto que podemos leer todos estos conceptos emocionantes en libros de texto. Sin embargo, creo que el hecho de aprender mediante la práctica es igual de importante. Es totalmente diferente cuando observas exposiciones o demostraciones sobre cómo las teorías científicas afectan a la vida real. Los museos y centros científicos son los mejores centros de aprendizaje, donde los niños pueden divertirse y aprender al mismo tiempo.

Mi pasión por los museos de ciencias comenzó allá por 2016, cuando hice las prácticas en el Museo de La Mente, un museo de ciencia galardonado en Manila, Filipinas. Entre mis responsabilidades estaban la de guiar demostraciones de ciencia delante de niños, ayudar con el trabajo de oficina y lanzar ideas para nuevos programas educativos.

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Disfruté muy enseñando a los niños la belleza y maravillas de la ciencia.

Fue en un museo de ciencias donde descubrí por primera vez mi pasión por comunicar la ciencia a niños y adultos.

Es por ello que no pude dejar pasar la oportunidad de saciar mi sed de conocimiento y entrar a curiosear un museo de ciencia en Tokio.

Después de pasar unas cuantas horas buscando museos de ciencias en Tokio, decidí visitar el Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia de Tokio, porque tenía un montón de exposiciones que me interesaban. Hay otro museo de ciencia en el centro de Odaiba, pero estaba más centrado en tecnología.

Durante mi cuarto día en Tokio, decidí visitar primero el museo y pasar allí unas dos horas. Desde mi hotel, fui caminando hasta la estación de JR Sugamo y cogí un tren con destino a la estación de Ueno. Allí, compré una entrada para el museo. Costaba unos 5 EUR para adultos.

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Esta es la entrada que compré en el mostrador del museo en la estación de tren.

Desde la estación de Ueno, crucé el parque Ueno donde está el Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia. Estaba empezando a hacer viento y las nubes cambiando a gris oscuro. Mientras iba caminado hacia el museo, empezó a chispear. Menos mal que llevaba un paraguas de viaje en la mochila.

Antes de entrar al museo, te recibe un tren negro enorme de aspecto retrofuturista.

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Creo que en esta foto no se llega a percibir su gran tamaño.

Vi un montón de exposiciones interactivas en el interior. Además, me di cuenta de que tenían una exposición móvil de dinosaurios de julio a agosto. No vi todos los dinosaurios, ya que decidí ver solo la exposición de Japón, que tenía una versión más grande que la real del dinosaurio marino Futabasaurus suzukii. La exposición americana tenía más de estos enormes dinosaurios.

Hice muchísimas fotos, pero he escogido las mejores. Aquí os muestro algunos de los impresionantes elementos que vi en el museo:

  • El telescopio astronómico de Troughton:

Este telescopio astronómico de Troughton fue el primero de este tipo en Japón. Según la página web Joyofmuseums.com, se importó desde el Reino Unido y se utilizó en el Observatorio Astronómico de Tokio tanto para la observación, como la educación.

El cuerpo está elaborado en hierro y latón fundido.

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El museo considera este telescopio como un importante artefacto cultural en Japón.

  • Una colección histórica de microscopios:

La completa colección de microscopios del museo a lo largo del tiempo cautivaría a cualquier científico.

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  • Un antiguo dispositivo chino que mide el tiempo:

Publiqué un vídeo en Facebook cuando utilicé este artilugio exclusivo. Los números están escritos en chino grabados en bloques de madera que puedes mover. Sinceramente, este elemento parece sacado de una habitación del juego de escape.

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Según mi amigo, este dispositivo que mide el tiempo y según cómo se ha elaborado, se creó a principios del 1900.

  • Animales a escala real:

El museo rinde homenaje a la raza Akita, la favorita de Japón, al incluirla en la exposición de animales a escala real. Había una descripción de la historia enternecedora de Hachiko debajo de la réplica.

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Entre los animales representados había un oso grisáceo con un aspecto bastante simpático y fotogénico.

  • Muchos esqueletos humanos:

Probablemente este es el único museo de ciencia que tiene muchos esqueletos humanos, en particular en la sección de antropología e historia. Aquí se dejan ver las diferencias y semejanzas de las estructuras óseas de los humanos que vivieron en las diferentes eras.

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  • Fósiles enormes con los que puedes interactuar:

Os juro que he visto fósiles enormes de cerca en vitrinas, pero este se lleva la palma, ya que pude interactuar con él. Esta gigantesca concha se trata de un Pachydesmoceras pachydiscoide. El animal que solía habitar esta concha es sorprendentemente un cefalópodo carnívoro que se mueve rápido.

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Este fósil tiene un tamaño increíble. .

  • Esqueletos de animal:

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Este es el esqueleto real de un ciervo macho. ¡Menudos cuernos!

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En realidad, pensé que era un esqueleto de dinosaurio porque tenía un aspecto intimidante y daba miedo: vaya dientes que dejaban verse. En realidad, estos esqueletos pertenecen a un dugón, un mamífero marino.

  • Una amplia variedad de criaturas marinas:

Había tantos animales marinos en esta vitrina, que te llevaría muchísimo tiempo observar a cada una en detalle.

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Todas estas criaturas provienen del océano o del mar. Es el paraíso para los biólogos marinos.

  • Variedades endémicas de arroz de Japón:

El arroz es un elemento básico en Japón, igual de importante que para la dieta de los filipinos. En Filipinas el arroz blanco es la variedad más popular. Pero también tenemos arroz integral y rojo.

Japón es famoso por su arroz blanco (que se mezcla con vinagre para hacer el arroz de sushi), pero en realidad, hay muchas variedades entre las que elegir.

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Puedes observar cuántas variedades de colores y granos hay.

  • Colecciones completas de piedras:

¡Los amantes de la geología estarían felices! No es muy frecuente ver en un museo una sección dedicada a los diferentes tipos de rocas en la Tierra.

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  • Un dinosaurio japonés:

El Futabasaurus suzukii es común en la región de Japón. Se trata de un plesiosaurio que residía en el lago de Fukushima a finales del periodo Cretácico. Tiene un cuello largo y estirado, y cuatro aletas.

Había una réplica del esqueleto del F. suzukii al final de la exposición de Japón. Al lado de esta réplica estaban sus huesos reales en una vitrina.

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Mi corazón se detuvo cuando vi esta enorme réplica del F. suzukii. Fue el punto culmen de mi visita al museo.

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El fósil real del F. suzukii.

  • Gachas del satélite de JAXA:

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Seguramente es lo más cerca que podrás estar de tener un satélite, no uno de verdad, claro está. Esta máquina expendedora gacha tiene diferentes satélites de JAXA por unos 2,5 EUR cada cápsula.


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