¡Parece imposible hasta que lo haces!

Hola de nuevo. Ayer fue un día de no hacer nada. Después de la fiesta del domingo por la noche, era evidente que no iba a madrugar el lunes. Pero aun así me fue de fiesta, como una tonta. Al final, el lunes me quedé en casa y no hice nada productivo. Tenía que arreglar un asunto con la agencia de seguros, a eso al menos sí fui. También tenía intención de quedar con Matej después de tanto tiempo, por lo que, cuando supe que tenía el día libre, le mandé un mensaje. ¡Para mi sorpresa no tenía nada que hacer! Por lo tanto, quedamos para tomar una limonada en Flora. Fuimos a la cafetería de la última planta del centro comercial Flora. Parece muy lujosa y hacen una limonada casera buenísima. Me encanta porque ponen las bebidas sin alcohol en tarros. Yo me pedí una de frambuesa. Nos sentamos en la terraza tranquilamente. Me alegraba poder sentarme sin hacer nada. Estuvimos hablando un buen rato. Entonces, Matej se puso a hablar de restaurantes. No fue buena idea porque tenía hambre y no me apetecía nada cocinar. Por eso fue bastante sencillo convencerme para ir a comer y cuando dijo de cenar juntos me apunté sin pensarlo, solo teníamos que elegir el sitio.

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Por mi cumpleaños, fuimos a un restaurante italiano llamado Coloseum. Uno de sus rivales se llama Grosseto. Tiene bastantes locales en Praga. Decidimos compararlos y fuimos al Grosseto que hay cerca de Budějovická. Tenía un aspecto genial. Tenían un jardín cerrado, pero la parte superior se podía abrir. Primero, quería pedir pasta, pero no pude resistirme a pedir pizza porque es lo que pido siempre en los restaurantes italianos. Como entrante, comimos pan con mantequilla a las finas hierbas, que nos encanta. Por un lado, es un poco raro que te lo sirvan incluso sin pedirlo y que luego encima te lo cobren. Por otro lado, lo habríamos pedido de todos modos porque está riquísimo. Estábamos de acuerdo en que el entrante estaba mejor que el de la pizzería Coloseum. En general, los precios eran muy parecidos. Matej se pidió los espaguetis a la boloñesa y yo, la pizza Grosseto. Estaba muy buena, llevaba pollo, gorgonzola y mozzarella. Aunque la verdad es que esperaba más de su plato principal (porque el restaurante se llama así). Fue una tarde muy agradable con Matej. Cuando llegué a casa, no me quedaba energía para nada y me dormí.

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El día anterior, había vuelto a casa sorprendentemente temprano de Adelitas. Era la primera vez que abría el restaurante. Cuando abres el restaurante, nunca sabes a qué hora terminarás porque depende del número de clientes. Ese domingo no fue mucha gente, Por lo que me dejaron irme antes de lo normal. Estuvo todo el día lloviendo, pero paró cuando acabé de trabajar. Estuve como una hora hablando con mi madre de todo lo que me había pasado esos días y como no había salido a correr en toda la semana, me pareció el momento ideal para hacerlo. El tiempo era perfecto. No hacía calor y el ambiente refrescaba después de la lluvia. Me puse solo una camiseta de deporte porque cada vez que me pongo una sudadera, acabo pasando mucho calor. No pensé en la distancia que iba a hacer, simplemente fui a correr al parque Stromovka donde voy siempre.

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No suele pasarme, pero me sentía llena de energía para correr y tenía que pensar en algunas cosas. Como había estado ocupada los últimos días, no había tenido tiempo de pensar en nada. Primero, tenía que decidir mis planes para agosto. Odio ser tan indecisa. Siempre me cuesta hacer elecciones y decidirme. Al empezar, tengo que elegir entre dos cosas y cuando hago una elección, entonces quiero justo lo contrario. Esto es lo que me pasó con mi último plan de vacaciones: Grecia. Ya había quedado con David en ir allí una semana en agosto, pero cuando vi el festival Sziget en Hungría, empecé a considerar esa otra opción. La verdad es que me moría por ir al festival porque parecía que iban todos mis cantantes y grupos favoritos. Al principio, ir al festival era tan solo un sueño. Vi el anuncio en París y me quedé alucinada. Tenía un cartel perfecto para mí. Por desgracia, cuando miré el precio de los billetes, era carísimo y decidí pasar. Hasta el domingo, la opción obvia era Grecia. Estábamos buscando alojamiento de última hora, pero no nos gustaba ninguno. Encontramos un buen hotel, pero era bastante caro y encima, la comida no iba incluida. Por eso siempre acabábamos posponiendo lo de mirar hotel. No me hacía mucha gracia porque quería saber los días exactos que iríamos para organizar mis turnos en el trabajo y asegurarme de que no iba a pedir días libres en vano.

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Así que, cuando salí a correr, fue en plan: «Vale, tengo todo el tiempo del mundo para pensar y no voy a dejar de correr hasta que tome una decisión. Elegiré algo que me convenza y no cambiaré de idea». Sonará raro, pero siempre hago lo mismo. Me preguntaba a mí misma: «¿Qué me apetece más? ». Llegué a la conclusión de que Grecia me encantaba, pero me moría por ir a festival. Miré el cartel de nuevo. De verdad, iban todos mis grupos y artistas favoritos. Muse dio un concierto tan impresionante en Praga que iría al festival solo por verlos otra vez. Cuando salgo a correr, siempre escucho a Sum 41. Me encantan sus letras y su música. ¡Y también van al festival! En el festival Colours, me enamoré de John Newman y Bastille. ¡También están en el cartel! Además, echo de menos el ambiente festivalero: verano, cerveza, relax, música, cero preocupaciones. ¿Qué más podía pedir? Era algo extraordinario. Encima era una oportunidad perfecta para ir porque es raro que me quede en la República Checa todo el verano.

El verano que viene quiero viajar. Ya estaba prácticamente decidida a ir al festival. Puedo ir a Grecia cuando sea, pero el festival era solo una vez. Lo único que me echaba para atrás era el precio de las entradas. La entrada para los siete días costaba 200 euros, una locura. Las entradas para cada día eran 59 euros. Hice los cálculos de los gastos totales mentalmente. ¡Era muchísimo, incluyendo entradas, comida, bebida y transporte! Por el contrario, seguía siendo casi la mitad de barato que ir a Grecia. No sé cómo, pero de repente mi problema se solucionó. Solo sabía que quería ir al festival sin dudarlo y me sentí aliviada. Ya no tenía dudas ni preocupaciones. Creo que a veces solo hace falta encontrar la mejor opción. Hasta se me olvidó que estaba corriendo. Ya llevaba cinco kilómetros y no estaba para nada cansada, por lo que seguí.

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Empecé a correr para tener tiempo para mí misma. Puedo ir hasta donde quiera con mi música y mis pensamientos y nadie puede pararme. Nadie puede interrumpirme, no tengo trabajo que hacer ni mensajes que responder. Por cierto, ¡ese día hice 10 kilómetros!

Ahora seguiré con conversaciones y cosas serias que tenía en la cabeza. De hecho, no he hecho nada especial recientemente. No sé cómo, pero empecé a pensar en todo lo que he cambiado gracias al Erasmus. Sonará a lo típico, pero me siento una persona totalmente diferente desde que volví a la República Checa. Antes de ir, estudiar en el extranjero y viajar era tan solo un sueño para mí. Recuerdo perfectamente estar en mi silla en el instituto escuchando a mis compañeros hablar de sus planes de viaje. ¡Qué envidia! Habían estado en un montón de países con sus padres. Para ellos era muy fácil. No tenían nada que hacer, por lo que se iban de vacaciones con sus padres a explorar el mundo. En algunos casos, sus padres les pagaban una escuela de verano en el extranjero o un mes viajando por ahí. Conmigo no pasaba eso. Yo fui una vez al extranjero con mi madre de manera excepcional. Mi padre nunca decía de viajar juntos o de pagarme algo en otro país. Me daba mucha envidia porque sabía que si quería viajar, tendría que ganar mi propio dinero.

Ahora estoy contenta de haber encontrado un modo de viajar de todos modos. Todo empezó hace tres años. No tenía ningún plan para las vacaciones de verano. Traté de explorar todas las posibilidades y sabía que quería vivir algo distinto, pero no tenía dinero. Por eso, busqué trabajo en otro país. En esa época, no hablaba inglés. Pensaréis que entonces no había nada que hacer, pero encontré algo. Tras buscar en Google, di con una página web maravillosa llamada aupairworld.com. No conocía a nadie que fuese strong>aupair (niñera), pero quería intentarlo. Me hice un perfil en la página y busqué una familia. Era un poco arriesgado. La página era gratuita, así que no había garantía de encontrar familia. Me llevó mucho tiempo dar con una familia que buscara niñera para solo tres meses en el país al que quería ir. Parecía imposible, hasta que lo hice. No recuerdo cuándo pasó, pero me dijeron que sí y fue a Inglaterra en verano como aupair. No fue fácil, pero cumplió mis objetivos. Aunque no gané mucho dinero, fue una experiencia inolvidable. Principalmente, empecé a hablar inglés con fluidez, viajé un poco, conocí a mucha gente y me convencí de que de momento no quiero tener hijos. Fue mi primera experiencia viviendo por mi cuenta en el extranjero y superando obstáculos. De hecho, me alegró volver a la República Checa, pero expandí mis horizontes en general. Desde entonces, estaba segura de querer estudiar fuera y participar en el programa Erasmus.

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Otra experiencia que al principio solo era un sueño fue Sri Lanka. Llevaba mucho tiempo soñando con viajar a Asia. No planeaba ir el verano pasado ni estaba buscando trabajo, pero ambas cosas acabaron sucediendo. Un día, a mi amiga Lucy se le ocurrió que podíamos trabajar en el restaurante español La Casa Blu porque estaban buscando camarera. No estaba segura de que nos fueran a contratar, pero hicimos la prueba. Al principio, no me gustaba, pero con el tiempo, me fui sintiendo como en casa. Era increíble. A veces, ni siquiera quería irme a casa al terminar mi turno. Y lo mismo con Lucy. Además, gané bastante dinero, lo que me permitió llevar a cabo mis planes de viaje. ¡Sí, me fui a Sri Lanka tres semanas! Me lo pasé genial allí. Valió la pena trabajar y ahorrar para ir. De nuevo, parecía imposible hasta que lo hice. Esta idea empezó a gustarme mucho. Me funciona muy bien. Siempre se me ocurre alguna idea inalcanzable. Entonces, empiezo a darle vueltas. Luego, intento llevarla a cabo y al final, ¡me sorprendo cuando acaba bien! Os pongo otro ejemplo:

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Cuando David se fue a estudiar a otro país, decidí volverme una adicta al trabajo. Estaba muy triste porque no me habían aceptado en el Erasmus. No conseguía superarlo. Me llevó mucho tiempo hacerme a la idea de que no iba a estudiar en el extranjero. Por tanto, acepté dos trabajos todo el semestre y no me importaba trabajar más que irme de fiesta porque me gustaban ambos trabajos y me motivaba ganar dinero. De hecho, solo fueron tres meses. Cuando ya había hecho las paces con el hecho de quedarme en Praga, ocurrió algo increíble. ¡Me dijeron que podía ir a estudiar a Francia!

¡Menuda sorpresa! No me lo esperaba en absoluto, ni siquiera estaba segura de querer ir. Pero lo hice. Dos meses después, me mudé a Lila, en Francia. Fue algo totalmente espontáneo porque tuve que dejar los dos trabajos y no me dio tiempo a despedirme de mis amigos. No lo esperaba y de repente, estaba en Francia. Durante el Erasmus, tuve momentos buenos y malos. Tuve que adaptarme a un país distinto, hacer amigos (porque fui sola y solo había otra chica checa), adaptarme a la nueva universidad y aprender otro idioma. Pero fue divertido. No me arrepiento nada de haber ido. Hasta ahora, ha sido el mejor semestre de mi vida. Todo era nuevo. Todo era emocionante. No tenía trabajo ni obligaciones. Vivía el momento y no me preocupaba por nada. La cosa es que una vez que empiezas a explorar nuevos sitios, se vuelve una droga. No puedes dejarlo. Te obsesionas, lo normal es demasiado aburrido. Además, todo lo que viví fue tan increíble que al volver me sentía muy triste. No solo de mal humor, me pasé más de dos semanas llorando porque quería volver. De locos.

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Aunque por fin superé mi tristeza post-intercambio y en vez de estar triste, empecé a planear cosas nuevas. Sin embargo, me sentía una persona totalmente distinta. Una persona que conocí en Francia me enseñó algo muy importante. No hay vuelta atrás. No puedo pasar el resto de mi vida recordando lo que viví en Francia, eso ya era el pasado. Lo único que puedo hacer es transformar mi experiencia en cómo trato a los demás y cómo vivo mi vida. Ahora soy más optimista y pienso que nada es imposible. Siento que puedo hacer cualquier cosa que me proponga y soy más feliz por ello. Para los que me lean, por favor, creed en vuestros sueños. Creo que podemos tener todo lo que queramos. Las cosas solo necesitan su tiempo para cumplirse y tenemos que ser pacientes y esperar al momento justo. No dejéis de soñar ni de intentarlo. Creo que a veces es bueno pensar en todo lo que hemos conseguido y dar las gracias por los objetivos que ya hemos realizado, en vez de quejarnos de nuestros fracasos. Siempre habrá fracasos en nuestra vida. A veces no estamos preparados para lo que queremos en ese momento. Estoy muy contenta por todo lo que me ha pasado en la vida y no puedo esperar a mi nueva aventura en Ámsterdam en un mes.

Tras volver de Francia, sabía que necesitaba planear algo para dejar de pensar en mi Erasmus. Lo di todo para que me aceptaran en la Universidad de Ámsterdam. Más tarde, me dijeron que me habían aceptado. No sabía que esperar de esa loca ciudad. No tenía ni idea de si me iba a gustar. La cosa es que los momentos inolvidables empiezan cuando salimos de nuestra zona de confort. Estoy segura de que no todo será perfecto. Estoy segura de que lo compararé con el intercambio en Lila y que me costará estar en un ambiente nuevo sin amigos al principio. Pero ya he decidido lidiar con ello, espero que valga la pena. Es otro paso en mi vida porque estaré allí al menos un año. Creo que necesitaba tiempo para decidirme. En enero, no sabía si quería irme. Ahora sé que es la decisión correcta. La Universidad de Ámsterdam es una de las mejores universidades de Economía de Europa y después de relajarme y pasarlo bien en Francia, es hora de ponerme seria y centrarme en los estudios. Quizás este sea uno de mis últimos años estudiando.

A lo largo de mi vida, me he dado cuenta de que soy una persona que se adapta a todo. Puede pasarme que odie estar en un sitio y con el tiempo lo acabo adorando. Por eso la gente que me rodea me influye con facilidad. Puede ser algo bueno y malo a la vez. Por ejemplo, hace un mes, todo lo que quería era irme de Praga. Sin embargo, encontré un trabajo genial en Las Adelitas. Hasta ahora, estoy genial allí, por lo que ya no quiero irme de Praga. Pero soy una persona que necesita cambios y que odia la rutina. Por eso creo que debería aprovechar para estudiar en otro país y aunque ahora no quiero irme, lo haré. A ver lo que me depara el futuro.

Eso es todo por hoy. Supongo que ha sido suficiente charla profunda. Lo principal que quiero que entendáis es: haced lo que os haga felices. Me llevó un tiempo descubrir que me encanta viajar, los nuevos desafíos y conocer gente. Decidí hacerlo todo lo que pudiera. Por eso empecé a escribir este blog y ya tengo tres planes increíbles preparados. Ya os hablaré de ellos. También he cambiado mi opinión sobre los demás. Decidí pasar tiempo con gente que tenga buena influencia sobre mí. Todos saben lo que les hace feliz y con quién se sienten bien. Por eso vuelvo a casa (a Hradec) tan a menudo, porque me encanta estar con mi madre y con mi hermana. Se trata de estar juntas y es una sensación maravillosa. Como ya he dicho, suficiente por hoy. Que os vaya bien.

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