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Cusco 1

Publicado por Erik Falcon — hace 1 año

Blog: Sudamérica, belleza Latinoamericana
Etiquetas: Blog Erasmus Perú, Perú, Perú

Llegada a Cusco.

Como lo iba mencionando en mi publicación anterior (Lima 6), mi tiempo en Lima se había terminado y el día siguiente a mi visita al Circuito mágico del agua, me llevó la mamá de una de mis mejores amigas al aeropuerto para tomar el vuelo a Cusco, un vuelo de prácticamente hora quince o veinte minutos con un costo de unos mil quinientos pesos mexicanos (actualmente unos setenta y cinco dólares aproximadamente), este fue creo que el único vuelo que tomé durante todo mi viaje por Sudamérica y no fue por capricho, el recorrido de la ciudad de Lima hacia Cusco en autobús, es de alrededor de veintidós horas o más, ¡imaginen eso! Hubiera perdido todo un día de mi tour en un autobús, creo que estarán de acuerdo conmigo que fue una sabia decisión.

El inconveniente de viajar de ciudades a nivel del mar directamente a ciudades con gran altitud (como lo es Cusco) es que no le das tiempo a tu cuerpo a adaptarse y acostumbrarse a la diferencia de altura, y por ende ocurre frecuentemente el famoso mal de altura.

El mal de altura.

También conocido como el mal de montaña, es considerada como una enfermedad que comúnmente afecta a alpinistas, excursionistas, esquiadores, o viajeros a grandes alturas (generalmente arriba de los 2,400 metros u 8,000 pies).  Se debe principalmente por una reducción en la presión atmosférica y a que los niveles de oxígeno a estas alturas son menores, y es justo la falta de oxígeno el principal detonante de esta enfermedad.

¿Cómo saber distinguir si tienes el mal de montaña? Los síntomas irán dependiendo de la altura en la que te encuentres, el esfuerzo al que te veas sometido en esta altura, y tu condición física y otras características particulares de tu cuerpo, los síntomas más comunes suelen ser:

  • Sensación de fatiga.
  • Mareo o sensación de vértigo.
  • Falta de sueño o dificultades para descansar.
  • Inapetencia.
  • Dolores de cabeza.
  • Náuseas y/o vómitos.
  • Pulso elevado o rápido.
  • Dificultad para respirar.

Pero no se desanimen, el mal de montaña se puede tratar fácilmente y prevenir si se toman en acción varias consideraciones y consejos.

En zonas como cusco, es muy común ver anunciado el té de coca, dulces de coca, o tanques de oxígeno en tamaños compactos; escuchar de la planta de la coca puede que te resulte extraño o que sientas que infliges de cierta manera la ley, descuida, la droga de la cocaína si se extrae de esta planta pero tan solo es un pequeño eslabón en la fabricación de ésta, para producir la mortífera droga, se utilizan también químicos como el ácido sulfúrico, acetona, gasolina, diesel, carbonato de sodio, permanganato de potasio y cemento; son justo la combinación de todas esas sustancias y químicos los que hacen tan letales efectos al organismo, no la planta per se.

El consumir y masticar las hojas de esta planta, se remonta a una tradición de más de mil años por parte de la cultura Inca, entre los beneficios de la planta de la coca esta el beneficiar el tratamiento de enfermedades fisiológicas, restaura la energía, regula la presión arterial y equilibra el metabolismo, es rica en calorías, proteínas y grasas, es usada para curar signos de artritis, reumatismo, heridas, úlceras tópicas, y a aliviar dolor en las fracturas, ayuda a combatir el hambre, la ansiedad y oxigena al cuerpo (lo que la convierte en un antioxidante natural muy poderoso y así procura alargar tu tiempo de vida).

Cusco 1

En la fotografía: El té de coca, para prepararlo es básicamente igual que con cualquier hierba, la pones a hervir para que suelte la mayor cantidad de sus propiedades y listo, pero más adelante les hablaré del mejor método de consumir esta milenaria planta. 

Cusco 1

En la fotografía: La vista de como será más común que te encuentres a la planta, en hojas secas vendidas por bolsas (en los mercados), ésta y la fotografía anterior fueron obtenidas de (https://www.vix.com/es/imj/salud/4947/usos-medicinales-de-la-hoja-de-coca). 

Yo en cuanto llegué seguí las recomendaciones que me dieron, no realicé esfuerzo físico, tome mucha agua, descansé y me compre dulces de coca, porque a pesar de vivir toda mi vida en una ciudad a gran altura como lo es Toluca (2700 metros sobre el nivel del mar) me sentí pesado desde los primeros momentos en los que me bajé del avión, y en gran medida debe ser a la diferencia de seiscientos noventa y nueve metros de diferencia entre mi ciudad y Cusco.

Por lo que les recomiendo ampliamente no hacerse los fuertes, no poner aprueba su organismo y tenerle respeto a la naturaleza.

Busqué mi hostal después de haber tomado dos autobuses y haber caminado unas cuantas cuadras, dejé mi equipaje en el cuarto, y me senté en uno de los puffs a descansar, revisar mi celular y actualizarme del mundo.

Cusco 1

En la fotografía: Una parte de mi trayecto inicial rumbo al hostal, la ciduad esta en una especie de llano y algunas calles son muy inclinadas y con muchas escaleras, y ésa en particular me llamaba mucho la atención, por la vista, la puerta de ingreso, y los increibles atardeceres que se podían apreciar.

Pasando una media hora de descanso, salí en búsqueda de provisiones y alimento para pasar la noche, la mañana siguiente y tener la posibilidad de prepararme algo de comer, porque aún no tenía ni idea acerca de los boletos de Machu Pichu y no sabía por cuanto tiempo estaría en Cusco, aún a la fecha, me gustaría haber tenido más tiempo y habérselo dedicado con más paciencia a Cusco, la ciudad tiene tanto que ofrecer y tiene una maravilla enigmática que emana de sus calles, su gente y su historia. 


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