Sorpresas en el supermercado

No es una actividad lúdica como tal pero a mí, me gustaba ir al supermercado en Francia. He llegado a pasarme más de una hora allí dentro recorriendome los pasilllos y viendo como era la alimentación de los franceses. Recuerdo perfectamente como era, con sus pasillos y secciones que no dejaban de sorprenderme.

En primer lugar aclararé que hablo del Leclerc, situado en el polígono próximo a la residencia universitaria. Había otros supermercados en Lannion pero yo, al igual que la mayoría de habitantes de la ciudad, prefería ese. Había también un Carrefour en la ciudad pero que era pequeño y el más caro. Algo más intermedio en precios era el Geant Casino sin embargo, casi siempre estaba vacío. En otro artículo profundizaré en la zona en la que se encontraba este supermercado. 

Como iba diciendo, el Leclerc era digamos "mi supermercado de confianza", donde había un poco de todo, y más. Destacaría uno de los pasillos iniciales casi siempre muy concurrido, donde se encontraban los productos ya preparados y tenían gran éxito. Me gustaban mucho los paquetes de cartón de pasta con salsas que venían ya listos para meter en el microondas. Estaban BUENÍSIMOS y eran más baratyos que la clásica pasta rellena también lista para comer pero que: requería un tiempo de cocción superior al que le dedicas al microondas y, no traía una rica salsa. El precio de estos cartones rondaba los 2,50-3,00 dependiendo del que te gustase. 

La zona de panadería era otro clásico. Había muchas barras pan aunque yo no solía comprarlas ya que para mi solo, una barra larguísima, era demasiado. También solía coger los fines de semana los packs de croissants o napolitanas que había. Los desayunos del fin de semana lo merecían. 

Frutas y verduras frescas había un montón, aunque también destacaría las latas de conserva de estas últimas que te sacaban de cualquier apuro. 

Con respecto a la sección de carnes y embutidos no tengo un buen recuerdo. El jamón y demás eran productos caros por lo que evitaba comprarlos. 

Otra sección a destacar era la de lacteos y derivados. Un pasillo entero de yogures y otro entero de quesos, una maravilla para los que somos fans de la leche. No me dio tiempo a probarlos todos. Algo que sí era caro, era el queso en lonchas, recomiendo comprar otros de la zona y que además, merecía la pena gastar en ellos. 

Por último me encantaba la zona de las galletas, cereales y demás bollería. En Francia, no quise recucir mis desayunos a leche y cereales sino que quise apostar por lo de allí. Por ello, me gustaba comprar algún bizcocho, pan de tostadas "brioche", magdalenas bretonas (reconocidas por su forma de concha) o, las galletas también típicas. Creo que haré otro artículo sobre panaderia y productos relacionados porque me merece la pena.  

En cuanto a los precios: Francia no es tan caro como se cree. Los productos eran baratos por lo general, incluso diría que la mayoría de productos perecederos era bastante barato. Sí destacaría el elevado precios de las frutas y, como ya dije, la sección de carnicería. 


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