Reglas que debería seguir todo Erasmus cuando vuelve a casa 5º part

Publicado por flag-es Anthony Power — hace 9 años

Blog: Tramas experience in Lodz
Etiquetas: Consejos Erasmus

Ya siendo este el último artículo sobre mi vuelta a casa (por fin mamma mía que larga la saga) y hablando de los consejos o reglas que debería apropiarse uno cuando se encuentra en esta situación, resumiré por última vez los que llevamos hasta ahora, para rematarlo todo algo más tarde con los últimos consejos hasta llegar a la cifra de trece como dije en un principio:

1º- Coger el vuelo con antelación.

2º- Encontrar la manera de llegar a tu ciudad, antes de coger el vuelo.

3º- Informarse bien antes de pagar nada.

4º- Mantener el móvil siempre con batería.

5º- Lleva siempre dinero en metálico del país al que vayas.

6º- No avises a tus padres de la llegada hasta que no la sepas con seguridad.

7º- Tener siete ojos en las zonas desconocidas para evitar posibles robos.

8º- No dejarte cosas de excesivo valor durante tu vuelta.

9º- Comprobar que puertas y ventanas quedan cerradas y calefacción apagada.

10º- "Hacer gestiones" antes de salir de tu hogar.

11º- Si te pierdes en el trayecto, sólo debes pensar.

Y es que si todo iba bien cuando salimos y mientras duraba el GPS, además, gozándolo yo en este caso mientras conducía; todo tarde o temprano se desvía negativamente (para variar y rematarlo todo) y se cambia la situación tan tranquila y optimista que parecía en un primer momento, para después meter algo de tensión al asunto.

Como decía... todo transcurría con tranquilidad, mientras la compañera dormía recargando pilas para que luego fuera ella la conductora, el otro compañero y yo charlábamos e ibamos pasando un peaje tras otro hasta salir de Cataluña. Todo parecía que se iba haciendo bastante rápido y es que cuando nos fuimos a dar cuenta ya estábamos en Valencia. Decir que los peajes catalanes no eran muy caros, uno de algo más de 3 euros y el otro de menos de 2; pero es que el peaje valenciano sí que a primera vista debía de ser bastante caro, salieras por donde salieras. ¿Por qué? Pues por la sencilla razón que al entrar en la Comunidad Valenciana, en vez de pagar sin más el correspondiente peaje, lo que te dan es una tarjeta, que deberás pasar a la salida del correspondiente destino al que vayas y que variará el precio pues según la distancia que cubras hasta la salida. Lógicamente el salir de nuevo de la Comunidad una vez te has metido era la opción más cara y esa fue la que escogimos porque lógicamente era la menos transitada (precio total, 23,90 euros, hala).

No hubo problemas de ningún tipo por la "Autopista del Mediterráneo" como se llamaba, y es que había poco tráfico ese día y siempre dejaban ir a 120 por el trayecto, por lo que se iba cómodo y sin complicaciones. Buen asfalto y buen día también el que hacía, casi sin viento, ni lluvia, ni niebla ni nada que pudiera dificultar el trayecto.

Tal fue la cosa que hice casi las cinco primeras horas de trayecto en un santiamén y para sorpresa nuestra, tan sólo una flecha del depósito habíamos gastado. Claramente o se estaba consumiendo muy poco o es que el depósito de ese coche era enorme (pues eran ciertas una y otra característica y es que el depósito era interminable y de hecho caben más de 100 euros allí dentro y por otro lado el llegar a Jerez de la Frontera tras pasar más abajo hacia San Fernando por esos 100-110 euros de gasolina total, era un chollazo).

Y es que ya era hora de hacer la primera parada, no porque estuviera cansado, que no lo estaba; sino porque la batería del móvil ya hacía tiempo lo apagamos porque tocaba seguir más de 300 km por la misma carretera, y algo de comer teníamos que meternos al cuerpo; por lo que hicimos bien. Había que seguir el punto número cuatro de nuevo, "Mantener el móvil siempre con batería",  y he de decir que no era tarea sencilla; porque mi móvil murió tras activar el GPS tras la hora más o menos de encenderse, por lo que no había muchas esperanzas puesta en él. Eso sí, carga también rápido (o eso dice el móvil) y nada más entrar en la zona de "descanso", lo primero que hice fue ponerlo a cargar.

Estuvimos allí algo más de media hora y tras comprar agua y algo para merendar, cogí mi móvil con un sorprendente "batería cargada completamente" (ni él se lo cree aun que eso fuera verdad). También rellenamos los 27 euros que hasta el momento habíamos gastado de gasolina al ver que el precio era bueno y emprendimos de nuevo el viaje esta vez con mi compañera de piloto y yo de copiloto. Le tocaría pues al gaditano descansar mientras.

Puse el GPS en funcionamiento y aun quedaban más de 150 km para llegar a la siguiente desviación, por lo que charlamos tranquilamente con algo de música de fondo. La desviación en concreto era una que ponía "Córdoba, Albacete, Manzanares, Ciudad Real", y tal era la tranquilidad que nos daba el que el GPS sólo hablara cuando en breve había que cambiar de vía, que llegó el momento en el que nos olvidamos de él. Fue entonces cuando solté un: "voy a mirar cuánto queda para coger la desviación" y tacháaannn, mi móvil estaba apagado, muerto sin batería y quizás tan solo hubiera pasado algo más de una hora. Impensable que dure tan poco un móvil a estas alturas de la tecnología, pero en fin.... era lo que había y fue cuando saltaron un poco las alarmas, porque quién sabía si nos habíamos pasado la desviación o no.

Fue en ese momento de tensión cuando empezó a nublarse todo y a correr un viento bastante rápido hasta tal punto el mal tiempo que las señales se veían a escasos segundos antes de pasar por ellas. Y acto seguido, minutos después de mirar de nuevo la señal en cuestión que era, (la mencionada anteriomente), pude ver por el rabillo del ojo alguna señal en la que ponía "Manzanares" en tercera posición, blanca también, por lo que le grité rápidamente que se fuera a la derecha. No estaba seguro de si era o no era la señal, pero encajaba todo, por lo que seguimos un rato por esa carretera hasta que llegó el momento en el que había que decidir entre derecha e izquierda en un "stop" y las dos direcciones te ponían señales de pueblos, y no el "Córdoba" que todos esperábamos; y ahí fue cuando dijimos.... "nos hemos perdido".

Es en esos momentos en los que la paciencia y la razón deben triunfar y si no sabemos el camino lo mejor era parar y asegurarse. Llamar a cualquiera o que alguno conectara su Internet, o mismo parar en otra gasolinera y cargar yo el mío. Todo, menos continuar, que fue lo que hicimos, y claro nos la jugamos a una dirección que no era la buena, tirando dirección Madrid que claramente no podía ser la buena.

Pero no pasó nada, simplemente hicimos unos cuantos kilómetros de más hasta encontrar el camino correcto, por lo que finalmente todo fue bien y cogiendo la carretera que pilla por Ciudad Real, tarde o temprano ya pone Córdoba y poco después Sevilla. La solución fue que mi compañero conectó el gps y nos lo pudó guiar sin problemas.

12º- Si tienes sueño no conduzcas.

Y es que tras todo ese percal, se bajó la compañera y la relevó el gaditano, que se había dormido un poco para ahora coger el volante. A mi me tocaría dormir, pero es que ella decía que tenía sueño, por lo que fue ella la que se echó y yo seguí hablando un rato con el piloto. La cosa estaba en que pronto empecé a dar cabezadas, y es que por si no os acordáis, llevaba tres días sin dormir, por lo que era normal que me entrara sueño. Dijimos de estar siempre dos despiertos, pero es que era imposible que aguantara más, y me tocaba a mí la siesta por lo que acabé sucumbiendo y echándome un rato. Lo bueno era que el gaditano estaba bastante despierto, por lo que de nuevo evitamos una situación complicada.

Pasó el tiempo y ya él llevaba cuatro horas, por lo que me tocaba a mi de nuevo conducir. No tenía sueño en un principio, pero si bien es cierto que fue empezándome a dar el "hombre del mazo" al rato, cuando ellos mientras estaban dormidos. Era de madrugada, tras 12 horas de conducción y estábamos todos fatigados ya. Lo mejor y recomendable era descansar unas horas durmiendo, pero queríamos llegar ya a casa y no lo hicimos.

Desde aquí lo recomiendo totalmente, pues no pasó nada por suerte, pero podía haber pasado, porque alguna cabezada recuerdo haber pegado, de estas que cierras los ojos durante aunque sea medio segundo, pero ya te dices a ti mismo: "ufff no estoy del todo bien", ya sea para atender a un profesor malísimo o para como en esta ocasión conducir un coche. Pero Sevilla estaba ya ahí, por lo que terminamos llegando, desperté a mi compañera que era la que debería bajarse, y encontrando el sitio sin problemas, la dejamos y nos despedimos de ella.

Y si bien nos comimos antes de emprender la marcha alguna hamburguesita del Mcdonald, ahora vendría lo peor, y era que más de una cabezada pegué de camino a Jerez, si bien al verlo mi compañero, empezó a hablar conmigo y empecé a despertarme hasta que finalmente llegamos al segundo destino; si bien finalmente pensamos que lo mejor era que yo lo dejara allí en San Fernando y que con su DNI entregara yo mismo el coche en el lugar que correspondía, Jerez. Me bajé al llegar a Jerez en un lado y él fue el que condujo hasta San Fernando mientras yo dormía un rato, porque ya no podía más.

Se me pasó esa media hora rapidísimo y cuando me di cuenta, ya habíamos llegado al lado de su casa, el cogió las cosas, nos despedimos y tras echar gasolina hasta arriba, yo cogí el coche en el tramo final hasta mi casa. Sólo me quedaba escasa media hora, pero era un peligro el que yo en ese estado condujera, por lo que al verme que no estaba del todo despierto empecé a gritarme y gritarme cosas del tipo: "Vamoossssssssss Antonio, ya estás llegando, lo vas a conseguir", hasta que por fin, llegué a la ciudad y ya ahí más tranquilo y sin tráfico en torno a las seis de la mañana estuve en mi casa.

13º- Has llegado, da igual que despiertes a tus familiares.

No que empecé a llamar a la puerta con el puño y silenciosamente. Qué más da, ya has llegado, llama y despiértalos, están preocupados y quieren verte. No te lo pienses y llama al timbre.

Pero como no quería tampoco despertar a todos, pues encendí por casualidad mi móvil y mi sorpresa que tenía batería, llamando a mi hermana y haciendo que me abriera. Manda cojones que ahora el móvil si respondiera tras habernos dejado tirados en medio del viaje.

La abracé..... y fin de los consejos, lo demás me lo guardo para mí.

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