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Las chicas sin techo de Venecia

Publicado por Sofía Alfaro — hace 2 años

0 Etiquetas: Experiencias Erasmus Venecia, Venecia, Italia


Esta es la historia de cómo dos chicas españolas de Erasmus en Polonia acabaron abandonadas a su suerte en las calles de Venecia, aunque fueron rescatadas por una señora, su perro, y un chico mexicano 

Todo el mundo sabe que una de las cosas más famosas que tiene eso de irse de Erasmus es viajar, ¿verdad? Bien, pues aquí empieza esta historia, en uno de esos viajes. Sara, mi compañera de resi en Wroclaw (Polonia), y yo, Sofía, decidimos un buen día irnos una semana de diciembre a Italia.

Nuestro vuelo llegó a Bolonia: allí comimos en Pizza Casa (recomendada por todos y cada uno de los Erasmus de Italia), conocimos a un chaval que tocaba la guitarra y por primera vez en meses, entendimos algo de lo que ponía en los carteles (el polaco es más bien imposible). De ahí viajamos a Florencia, en uno de esos trenes que recuerdan al expreso de Hogwarts. Ahí visitamos a algunas amigas, visitamos arquitectura, seguimos comiendo pizza... en fin, hasta ahí un viaje normal y divertido.

Pero no sabíamos lo que se nos venía encima: pillamos un tren hacia Venecia ya entrada la noche. Si habéis estado en Venecia de noche sabréis lo vacía y oscura que se queda de noche; y dos chicas solas a las tantas de la noche no era algo con lo que estuviéramos muy cómodas.

Al final, y gracias a Google Maps, conseguimos llegar sobre las once y algo de la noche. Cuál es nuestra sorpresa cuando leemos: "check-in until 9 pm". Sara y yo nos miramos: eso no había salido en ninguna parte en el momento de hacer la reserva.

Tocamos al timbre y respiramos aliviadas: un chico nos contesta.

*Diálogo en inglés*

-¿Sí?

-¿Hola? ¿Es el hostal *******?

-Sí, pero estamos cerrados. Lo siento.

-Pero teníamos una reserva... hemos tenido problemas con los trenes y no hemos podido llegar antes. ¿Puedes abrirnos?

-No, lo siento, el check in es solo hasta las nueve. 

-¡Pero no tenemos otro sitio en el que quedarnos! ¡Por favor, esto es ya una cuestión de humanidad!

-¡No es mi problema! Lo siento, no puedo hacer nada.

*No es el fin del diálogo, pero estuvimos así durante un largo rato*

Tras unos diez minutos discutiendo con la voz del timbre, lo único que sacamos en claro es que "habíamos llegado tarde y no habíamos avisado", y que "nos buscáramos otro sitio, que en Venecia hay muchos hoteles, y que volviéramos mañana" (palabras textuales). 

Ahí estábamos a las doce de la noche, solas, con un frío de muerte y sin techo, discutiendo con la pared (literalmente). Cuál es nuestra sorpresa cuando vemos que alguien abre la puerta del hostal: un chico mexicano había estando oyendo nuestros gritos y quería ayudarnos (empezamos hablando en inglés hasta que nos dimos cuenta de que todos alí éramos hispanohablantes).

Esto entra dentro de la normalidad. Pero de repente vemos como, en mitad de la noche, una señora de unos sesenta años, rubia y vestida de calle venía hacia nosotras paseando a su perro. La situación no podía ser más surrealista cuando nos dijo que era de Madrid (como Sara), pero que vivía ahí desde hacía nosecuántos años. En fin, el destino, el karma, los planetas alineados, un golpe de suerte, una casualidad... lo que sea, definitivamente actuó esa noche.

Cogí el teléfono y desperté a mi madre, que es recepcionista de hotel y la verdadera heroína de esta historia: tras calmarnos un poco nos encontró un hotel a unos diez minutos andando de allí por 10€ más y desayuno incluido. 

Esta historia termina con dos chicas Erasmus calmadas después de un ataque de nervios, un chico mexicano que se estaba recorriendo Europa solo, una señora y su chiuaua, todos en fila india (por las calles de Venecia se va así o no se cabe) dirigiéndonos al hotel donde nos acogieron durante la que previsivamente iba a ser una noche, aunque acabaron siendo tres.

Ni que decir tiene que el otro hostal y su magnífica atención al cliente quedó en el olvido, y que nunca le he estado más agradecida a esos "you pay when you arrive to the hotel" (gracias a eso no tuvimos que desembolsar los 40€ del hostal).

Ahora nos reímos de la situación, y al menos nos quedamos con que nuestro viaje a Venecia al final tuvo desayuno incluido :)


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