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Experiencia Erasmus: Algo personal e intransferible


¿Qué significa el concepto de Erasmus?

El programa Erasmus es la mayor y única oportunidad dada a los estudiantes universitarios para que tengan el privilegio de vivir un nuevo estilo de vida que les dará una visión más amplia del mundo. Nadie debería perdérselo.

La idea de trabajar con métodos de aprendizaje nuevos y diferentes, así como el proceso de adquisición de una lengua, y el aprendizaje de otra, no sólo tirando de la capacidad personal, fueron los factores principales que me hicieron considerar el hacer un Erasmus. Pensé que cursando una parte de mis estudios en el extranjero podría ampliar mis horizontes, así como que me ayudaría a tener más criterio durante el transcurso de mi curso académico.

También, considerando que con mi edad la gente se siente más motivada por el gusto por el conocimiento y la búsqueda de nuevas experiencias y retos, se me hizo atractiva la perspectiva de estar participando en el programa Erasmus.

En este programa tenía la expectación de que esto (el programa) me haría conectar con muchas culturas diferentes, haciendo de esta una experiencia gratificante y enriquecedora a nivel personal y profesional. Además, sería una ventaja para inspirarme en futuras oportunidades laborales mientras estoy en el curso de estudios europeos.

¿Por qué dar ese paso en nuestras vidas?

Era muy aburrido ir a la universidad todos los días, ver siempre a la misma gente, los mismos profesores, escuchar el mismo idioma todo el tiempo y todo eso, así que como estaba interesada en retos más duros e interesantes decidí probar algo completamente diferente, y por eso opté por el Erasmus. Sería mi última oportunidad de optar a esto porque sólo me quedaba un año más hasta que finalizase mi carrera, entonces tuve que decirlo muy rápido. No es que el Erasmus sea una locura, para nada, pero mi decisión del modo en el que fue tomada fue aventurada seguro. De todas maneras, después de todas las consideraciones y de comparar las ventajas y los inconvenientes de todos los países de la lista, me decidí por Polonia.

¿Por qué Polonia? Esta era, y aún es, la pregunta que mucha gente me hace. La respuesta no está tan clara pero al menos yo siempre digo: "Porque es el lugar más lejano y más diferente a Portugal al que podía ir y quiero la aventura, necesito un cambio mi vida". Sin embargo, Hay muchas otras razones que me hicieron elegir este país.

Lo primero de todo es que Polonia tiene una localización geográfica genial, lo cual me daría la oportunidad de explorar tantos países como quisiera alrededor de este país. Hay siete países que bordean Polonia: Alemania, República Checa, Ucrania, Eslovaquia, Bielorrusia, Lituania, y el enclave ruso, Kaliningrado.

También, tiene un sistema educativo diferente con la rigidez típica de los países de Europa del este que podría ayudarme a afrontar un reto académico, además de darme la oportunidad de mejorar mi inglés.

Además, ya que Polonia pertenece al último grupo de países que se han hecho miembros de la Unión Europea, parecía una buena opción para mí en cuánto a mi perspectiva de futuro profesional como estudiante europea. Sin embargo, en un contexto general, pensé que el simple hecho de que una estudiante joven portuguesa tuviese una experiencia en un país tan diferente al suyo con una base de un idioma tan diferente al suyo propio podría ser un triunfo por sí mismo.

Aunque tenía un largo recorrido ante de mí, con posibilidades fantásticas y oportunidades para crecer, no puedo decir que este período sea el más importante de mi vida. Sin embargo, estoy segura de que será el más sorprendente ya que mi vida ha cambiado a raíz de esta fantástica e incomparable experiencia.

Más allá del enriquecimiento cultural, y de los numerosos viajes que hice, era aparte una prueba de mi capacidad de adaptación a otras costumbres y a otras formas de vivir. Me convertí en una persona más fuerte e independiente con una visión diferente del mundo.

Al principio es normal que la adaptación no sea fácil, pero también depende de las circunstancias y de la persona. Es más duro, y el reto es mucho más grande si lo haces solo como yo lo hice. A veces es normal sentirse solo o inadaptado. Sin embargo, es necesario tener la mente abierta y un espíritu aventurero a la par que una buena sonrisa en tus labios y la voluntad de conocer a todo el mundo. También hay un sentimiento de ser más luchador, exigente, activo, y seguro de ti mismo que te invade al mismo tiempo.

Yo me enfrenté a esta experiencia cómo una oportunidad para irme de casa, para encontrarme con situaciones normales de la vida cotidiana que normalmente resolverían nuestros padres, aprender a cocinar, aprender a lidiar con la colada, a cómo manejar el dinero que se nos da y cómo pagar las facturas, cómo organizar nuestras rutinas y cómo ser lo suficientemente responsable para levantarnos por la mañana para ir a clase sin que nadie tenga que llamarnos, incluso aunque sólo hayamos dormido dos horas.

Cómo he dicho antes, si eres una persona tímida o callada y decides irte solo te enfrentarás a un reto muy duro porque la comunicación y el contacto con lo desconocido no es ninguna elección. La importancia de conocer gente diferente, entrar en contacto con culturas diferentes y tener que hablar con todo el mundo en algunas situaciones se hará más complicado. Incluso si no quieres hablar, ni comunicarte, tendrás que hacerlo. En mi situación particular, estaba completamente sola en un lugar extraño, con un idioma que no entendía, con costumbres que no conocía, una vida que era un reto en sí para mí. Yo era una persona que nunca había necesitado hacer nada por si misma y esta vez no tenía a nadie que me ayudara.

Aunque, considero que este es un aspecto social del programa Erasmus en el cuál tienes que poder adaptarte a cualquier cosa que pueda pasar y hacerle frente. También te enseña a aceptar el hecho de que ser diferente puede ser la cualidad de algo o de alguien.

Su carácter europeo

Para ser un estudiante Erasmus, aparte de la integración y del sentimiento de estar dentro de la cultura Erasmus también es una gran responsabilidad si consideramos que eres un representante temporal de tu país, pero en este caso creo que no podría ser una misión menos interesante y enriquecedora. Es esencial la voluntad de divulgar lo que sabemos acerca de nuestro país, cultura, hábitos, y al mismo tiempo saberlo todo sobre el país del que vienen nuestros nuevos amigos, intentando comprender su forma de ser y saber cómo convivir con ellos.

El programa Erasmus no es más que un vehículo para entrar en la nueva Europa de manera que te ofrece una experiencia inolvidable y única que prepara a la gente joven para vivir en una nueva Unión Europea. Hoy en día, uno de los mayores retos es la creación de espacios más competitivos a nivel mundial, que pueden lograrse cuándo existe una cohesión, capacidad tecnológica y la creación de un conocimiento específico. Este es una ejemplo único de por qué los programas Erasmus promueven la movilidad y el intercambio de ideas entre la gente joven.

Para ser un ciudadano europeo se requiere una gran capacidad de integración en otras culturas lo que nos da más que un sentimiento europeo, uno nacional. Esta proximidad a los cambios europeos y la percepción de nuestro país nos hace verlo todo más claro. En esos aspectos peculiares que no te gustaron antes de que se hicieran insoportables, y otros que aprenderemos a valorar y a los cuáles nunca les habíamos prestado atención.

Así que, de acuerdo al nuevo conocimiento que hemos adquirido, descubrimos que hay más cosas en común entre personas y países que diferencias. Esto me hizo ver que mi país es más grande de lo que parece y que el mundo es a la misma vez más grande y más pequeño de lo que jamás me habría imaginado.

Desde esta perspectiva podríamos creer que todo el mundo debería vivir la experiencia Erasmus aunque sea de otra manera, eso sería lo ideal. No es difícil de entender si pensamos que después de esta experiencia no tenemos ninguna opción a ser cerrados de mente de nuevo.

Estamos obligados a aprender que todo el mundo es diferente y que debemos respetarlo, lo que hace que también nuestras diferencias sean respetadas.

El descubrimiento de los viajes

Viajar también es un ingrediente muy importante en la vida Erasmus. Para mí, vivir en Polonia significó que tuve que ir a Varsovia y descubrir que más tenía que ofrecerme este país. Considero que esto me hacía falta para adquirir más conocimiento sobre el país y saber cómo de diferente podía llegar a ser en cada una de sus regiones.

Sin embargo, aunque la parte "viajera" de la experiencia puede considerarse cómo la más importante, ya que nos da la capacidad de ver el mundo de un modo justo, hay que ir más lejos.

Aparte de la importancia de conocer el país en el que vivimos y estudiamos, no es menos importante o quizá incluso lo es más el viajar al extranjero. Uno de mis propósitos allí era viajar mucho, tanto cómo el dinero y el tiempo me permitiesen, abrir mi mente y enamorarme de cada ciudad que visitara, cada país en el que entrara y cada persona que conociera.

¡No paré! Un día después de mi llegada a Varsovia iba a ir a Olsztyn dónde viví el mejor período de esta experiencia desde que llegué. Fue un mes perfecto dónde aprendí a descubrir, hablar, crecer, probar comida internacional, compartir (habitación, baño, cocina, y incluso el frigorífico). Y lo más importante a compartir mis miedos, felicidad, tristeza, preocupaciones, sueños y propósitos. Conocí a las personas más diferentes, de las nacionalidades más diversas: alemanes, turcos, británicos, franceses, italianos, húngaros e incluso nuestros vecinos españoles. El día después de nuestra llegada allí conocí a todo el mundo y una semana después éramos una gran familia, considerándonos cómo hermanos y primos. Era casi imposible imaginarse a nuestro grupo sin alguno de nosotros. Vivimos muchas cosas juntos y al final nadie quería decir adiós. Nos quedamos en contacto y nada más... abandonamos Olsztyn. Entonces, vine a Varsovia y la vida dura de verdad empezó. Voy a explicar de qué manera fue duro, pero antes os regalaré un poco de mi conocimiento acerca de los viajes.

Comenzó en Olsztyn cuándo el coordinador de nuestro curso intensivo preparó tres viajes geniales para nuestro grupo de Erasmus. El primero fue a Olsztynek, uno de los más grandes parques etnográficos al aire libre de Polonia inaugurado en 1938. Al principio tenía copias de casas de granjas traídas desde Koningsberg, hoy en día tiene casa originales y reconstruidas de Warmia, Masuria, Powisle y la Lituania Rusa. Era una oportunidad genial para ver los graneros, granjas, casas de madera, los molinos de viento, el campo y la iglesia. Además, el contacto con los animales hacía la experiencia mucho más realista.

Emocionados y a la vez cansados debido a la genial y veraniega mañana que habíamos pasado en Olsztynek fuimos a comer un helado y antes de lo que nos esperábamos el bus ya nos estaba esperando. Pensando en volver de nuevo a Olsztyn y ir a la residencia, nos sorprendió el hecho de que tenían algo más preparado esperándonos. Algún tiempo después llegamos al histórico y memorable Grundwall. Ahí estaba, el 15 de julio de 1410, la batalla medieval más grande de Europa en la cual se combinaron fuerzas polacas, lituanas y rusas bajo el mando del rey Wladyslaw Jagiello derrotaron al ejército de los caballeros teutónicos. Allí se puede visitar un museo, con una película sobre la historia de esta batalla y el campo de batalla de Grunwald, dónde se haya un monumento de granito y las ruinas de una capilla que fue erigida después de la batalla y el montículo de Jagiello. Además, en el museo podías acuñar una moneda cómo las típicas de la época. Después de ese día estábamos muriéndonos de cansancio pero fue un viaje muy gratificante.

El tercer viaje también fue muy interesante a un lugar de 1945. Aunque fue construido por la orden teutónica de Ordensburg y con Marienburg como su nombre, lo cual significa el castillo de Mary, desde 1945 se convirtió parte de Polonia, como Malbork. El castillo es un ejemplo clásico de fortaleza medieval, siendo el castillo gótico el más grande y uno de los más impresionantes de Europa. Y por eso, está registrado cómo patrimonio de la humanidad por la UNESCO. El castillo está rodeado de murallas defensivas con puertas y torres, y también el comedor de verano es la cámara más interesante que hay.

Estos viajes fueron hechos dentro de Olsztyn, pero intentamos descubrir un poco más acerca del sitio dónde vivíamos y por eso decidí ir a aventurar un poco por ahí con mis amigos, a buscar algo. Más que andar por el centro de la ciudad, que no es tan grande, al final decidimos que haríamos un recorrido por el bosque con temperaturas muy bajas y sin que brillara el sol. Mi mayor reto era intentar establecer comunicación con unos gansos, pero después de unos minutos percibí que yo no les gustaba tanto cuándo intenté empatizar con ellos. De todas maneras, seguimos andando por el bosque y un tiempo después, tuvimos otro problema: nos perdimos y necesitábamos encontrar el camino de vuelta. Bueno, no era tan fácil y nos llevó como dos horas, pero al menos sobrevivimos y llegamos a la residencia cantando y preparados para comernos un gran banquete que íbamos a preparar.

Más tarde, después de mi llegada a Varsovia, empecé a ocupar mi tiempo con otras prioridades y los viajes dieron paso a cosas más aburridas y los fines de semana se convirtieron en un momento ideal para estudiar y prepararse para la próxima semana. Pero, incluso considerando el poco tiempo libre que tenía, fui capaz de hacer un viaje más: Praga y Viena eran mi destino. Este fue el mejor viaje de todos y el más bonito que he hecho, pero era también el más agotador debido a las circunstancias: un viaje en coche, poco dinero y poco tiempo para explorar muchas cosas y hacer muchos kilómetros.

Para mí en Praga lo más bonito no es el nivel cultural de los museos en su interior, sino más bien como eran en su exterior. El "Old Square" es algo admirable que da un sentimiento de paz. De todos modos, también me encantó el magnifico castillo y el puente de Charles. En mi opinión, la forma de iluminar con colores y la magnificencia de las construcciones antiguas son clave para crear esa admiración particular.

En Viena mi interés era otro. Estaba fascinada por los museos y la variedad de sitios culturales que había. Entre ellos, lo que más me gustó fue el palacio Schonbrunn por lo lujoso que era. También fui al Belvedere y al museo Leopold que por supuesto me iban a gustar, teniendo en cuenta mi interés por el arte y las técnicas de pintura. Para terminar el fin de semana con una buena perspectiva fui a la torre del Danubio para tener una vista panorámica de Viena por la noche. En un futuro quiero volver a estos sitios y verlos con más tiempo y más experiencia para ser capaz de apreciarlos de verdad.

Y hasta aquí mis viajes hasta el final del semestre. No obstante, quería y tuve un segundo semestre lleno de grandes oportunidades para explorar Polonia y más allá, cómo los países que la rodean. Así que, volviendo al principio de esto explicaré cómo y porqué mi vida no es sólo un sueño sencillo y cómodo.

Un poco de experiencia

Cuándo llegué a Varsovia, empecé a enfrentarme a situaciones acerca de problemas en la vida real que me hicieron pensar en rendirme y volver de nuevo a Portugal. Sin embargo, aunque todo era una locura para mi floja personalidad respiré, más de una vez para ser sincera, y seguí adelante.

No soy el tipo de persona a la que le gusta estar de fiestas todo el tiempo y, mucho menos, una que tenga paciencia para salir todos los días. Me gusta socializar con mis amigos y conocer más gente, pero también tengo unas responsabilidades como estudiante y tengo que terminar mi curso. Quiero disfrutar mucho de mi Erasmus pero sé que no puedo hacerlo como podrían hacerlo otros que no tienen que acabar tan pronto como yo, así que tengo que vivir con ello. Y es por eso por lo que decidí coger tantas asignaturas como pude, para estudiar mucho y tener un poco de tiempo libre. Y también decidí prolongar mi estancia en Polonia, así como mi plan de estudios, el cuál podría darme la posibilidad de disfrutar más de esta oportunidad en todos los sentidos. El total del dinero - de la beca-, tiempo libre - del trabajo y las exigencias de la universidad -, el hecho de vivir en una residencia - aunque ahora estoy viviendo en un piso propio -, la mejora de las condiciones en el tiempo - por el verano -, y incluso mi habilidad ahora para poder divertirme, es la combinación perfecta para el período más intenso de mi vida con un alto porcentaje de adrenalina.

En concreto...

es casi imposible describir la experiencia con palabras: dar una existencia concreta a acciones y sentimientos, dar voz a recuerdos, no es nada fácil. Esto es por lo que elegí este tema para mi artículo... Erasmus es más que una experiencia, es un período de nuestras vidas que es imposible de explicar o transferir a nadie.

No digas que no puedes hacerlo...con tesón y buena voluntad todo es posible, así que sueña. Sueña, intenta vivir lo que quieras. Cuándo sabes lo que quieres tus recuerdos te harán ver imágenes de tu vida diluidas en un pozo a medias entre la realidad y la ficción.

Así que, de esta manera, termino mi veredicto diciendo que, la experiencia fue tan importante para mi vida que me convertí en una amante del descubrimiento, del aprendizaje, de conocer, de hacerle frente a nuevas realidades y retos. Me estoy preparando ahora para un nuevo reto, adentrarme en la aventura que es hacer unas prácticas internacionales.



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