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Sao Paulo

¡Hola a todos! Con esta publicación estaremos llegando a los últimos instantes de este gran viaje, hasta el momento hemos recorrido las ciudades de Bogotá, Medellín, Cali, Ipiales, Quito, Baños, Cuenca, Piura, Lima, Cusco, Puno, La Paz, Sucre y Santa Cruz de la Sierra; y les he dado algunos importantes consejos para los lugares más turísticos o impresionantes para ver como lo son: Machupichu, el Salar de Uyuni, la Catedral de la Sal, la Mitad del mundo, la Huacachina, el columpio del fin del mundo y algunos pocos más; todos estos lugares son muy populares para las fotos de Instagram y son destinos muy visitados, pero aún falta lo mejor de éste viaje pero tendrán que aguantar una ciudad más antes de hablar del destino final de mi viaje.

La frontera Bolivia – Brasil.

Había tomado en Santa Cruz un autobús que me iba a llevar a Sao Paulo, en realidad nunca me mencionaron bien como es que iba a funcionar el traslado, y lo aprendí un poco por las malas, resulta que el boleto que compré, incluía el boleto de dos autobuses, uno de Santa Cruz hacia la ciudad o mejor dicho, poblado de Puerto Suárez, y de Puerto Quijarro a Sao Paulo, pero en Puerto Quijarro tenía que tomar una combi, taxi o transporte que fuera para moverme a la segunda ciudad, y ese costo no estaba incluido, para serles completamente francos se me sentí timado, si no hubiera tenido un ligero ahorro de monedas no se como hubiera hecho para poder llegar, además nunca me especificaron el horario exacto del segundo autobús por lo que me estresé bastante y me entró el miedo de perder mi transporte.

Afortunadamente (la fortuna estuvo de mi lado la mayor parte de mi viaje) nos juntamos entre varios para compartir un taxi hasta la frontera y el costo no nos salió muy alto, eran casi las ocho de la mañana y el servicio fronterizo aún no empezaba. Fuimos haciendo fila, una fila bastante tardada y que minuto a minuto iba aumentando por la falta de servicio, no había muchos lugares a los que ir, ni muchas tiendas para surtirte de comida o algo de bebida, yo cargaba mis casi quince kilos en mi maleta y empezaba a salir el sol, en una fila que parecía iba a durar horas sin un techo ni cosa que te diera sombra, lo menos que querías era tener al Sol picándote la cabeza.

Sao Paulo

En la fotografía: El cruce fronterizo del lado de Bolivia.

No recuerdo con exactitud si fue una o poco más de dos horas las que tuve que esperar para “salir” de Bolivia, para posteriormente cruzar el puente de la frontera y volverme a formar pero ahora para “entrar” a Brasil, le pregunté en algunas ocasiones a las personas de los diferentes países que tan forzoso era realmente el tramite fronterizo, llega a ser engorroso y cansado y pareciera que es sin un fin, pero aunque puede que no hagas el tramite y te cruces caminando la frontera, si alguna autoridad o policía revisa tus papeles y se da cuenta que entraste de manera ilegal al país te puedes meter en muy serios problemas.

Es importante tener en cuenta que Brasil es uno de los países a los que se recomienda o casi se obliga al turista, a vacunarse contra la fiebre amarilla, ¿qué es la fiebre amarilla? Es prácticamente un virus que se transmite por mosquitos, la enfermedad puede ser letal y sus síntomas son la fiebre, dolores musculares, vómitos y cansancio; sin importar que sea o no obligatoria para entrar en algunos países de Sudamérica, yo decidí no pensármelo mucho e ir a un centro de salud de México para que me la pusieran, no se como funcione en otros países, pero en México hay muchas medicinas y vacunas que si no son gratuitas el costo es muy bajo, por ejemplo, el ponerme la vacuna en un centro privado me costaba cerca de veintiún dólares americanos, en la clínica del viajero,  solo pagué cinco dólares, de igual manera, en la frontera se acercó una señora a la fila y nos informó que en el control fronterizo de Brasil nos iban a exigir la vacuna para poder entrar (cosa que nunca ocurrió) y que levantara la mano quien no la tenía para que se la aplicara un doctor por no se cuantos reales (creo que era una cantidad similar a los diez dólares), yo sí recomiendo que a la manera de lo posible, a donde sea que vayan a viajar, se informen de todos los posibles virus y se apliquen todas las vacunas necesarias para no terminar sufriendo en un hospital el resto del viaje.

Pero me extendí de más en ese tema, pero es para que no les pase como a mí, que me encontraba con una constante incertidumbre y duda de que hacer y como actuar en aquel país, y era principalmente el hecho de que yo no hablo portugués, y por más “similar” que sea con el español, sigue sin ser el mismo idioma.

Todo el proceso de migración fue tardado, pero aún así llegué a la terminal del autobús y tuve que esperar otras dos horas en lo que salía en autobús (salía a las 02:00pm), el calor era ya muy evidente, fui demasiadas veces por vasos de agua helada al mostrador, y me sentaba directamente frente al ventilador, fue una larga espera, pero aún más largo fue el viaje, la duración del recorrido de la frontera de Bolivia hasta Sao Paulo es de casi veintidós horas, por lo que me iba a hacer ya al momento unos dos días de viaje sin visitar alguna ciudad, un nuevo amigo que me hice en la fila de la frontera de Brasil me dijo que me diera una vuelta por Campo Grande que quedaba de pasada y tenía buena fiesta e interesantes cosas que hacer (no se que tan cierto sea) pero me quedaban ya pocos días de viaje y quería aprovechar para estar aunque fuera unos dos días en Sao Paulo, además ya tenía comprado el boleto y sería todo un lío el resolver esa situación.

Una gran vista en el recorrido.

A pesar de que fueran demasiadas horas de viaje, hoy en día no recuerdo que se me haya hecho pesado, recuerdo especialmente los lindos paisajes y la belleza de la naturaleza que tiene Brasil, es sorprendente la cantidad de vegetación que hay, por miles de kilómetros lo único que veía era de un lado la carretera y de fondo árboles, lagos y de vez en cuando una que otra montañita, aunque me dio más la impresión de que el país era casi plano en su totalidad.

Sao Paulo

En la fotografía: un cielo claro y limpio contrastando con el verde de la naturaleza.

Sao Paulo

En la fotografía: más verde por doquier, y a lo lejos pareciera que todo tiene el mismo nivel.

Sao Paulo

En la fotografía: un conjunto de árboles que en mi vida había visto, eran tan altos y tan cercanos los unos a los otros que parecían un ejército, lamento la calidad de la foto pero el movimiento no me dejó tomar bien la foto.

Ya en Sao Paulo.

Sao Paulo es una ciudad increíblemente enorme, sabía que era una ciudad que tenía muchísima población, pero nunca visualicé realmente que tanta, para los que ya hayan visitado la Ciudad de México, es fácil compararla con esta, la población de la megalópolis brasileña es de alrededor de doce millones de personas, y de casi nueve millones la de México, la diferencia es la extensión territorial en la que se distribuye esa población.

Al momento que llegué a la terminal, me encontré completamente desubicado y sin saber que es lo primero que tenía que hacer, la terminal es un centro multimodal (donde puedes encontrar diversos métodos de transporte en un solo lugar) y con tantas opciones hacia donde dirigirme me era confuso saber por donde empezar, había investigado muy poco de la ciudad y no me era muy fácil comunicarme con las personas, lo primero que se me ocurrió fue el buscar un lugar en donde pudiera dejar mi maleta y así poder moverme más libremente por la ciudad, además no tenía una idea clara de si me iba a poder hospedar ahí o si era mejor opción seguir directo hacia Rio de Janeiro donde me iba a encontrar con un grupo de amigos.

Una vez más ligero, seguí mi criterio de buscar un sitio donde se juntarán muchas líneas del metro y se vieran lugares interesantes por visitar y hacia allá me dirigí, el destino era la Parque do Ibirapuera, no recuerdo que ruta tomé pero recuerdo que tuve que caminar un tanto para poder llegar, es un enorme parque con museos, planetario, auditorio y áreas de recreación, algo así como el Parque de Chapultepec en México, no me dio tiempo de recorrerlo todo ni de tomar fotografías, la mayoría de la gente que conocí, incluyendo brasileños me metieron el miedo a Brasil, me platicaban de su inseguridad y que no era seguro que estuviera por ahí con la cámara por lo que la mayoría de mis recuerdos de la ciudad están únicamente grabados en mi memoria y me arrepiento de ello, en especial porque recuerdo que este parque era muy bonito y tenía muchas diferentes vistas y paisajes interesantes, para todos aquellos amantes de la arquitectura, pueden encontrar una obra del arquitecto brasileño ganador del Pritzker (Oscar Niemeyer), se trata de el auditorio ibirapuera  que es un triángulo blanco del que sobresale una especie de lengua roja para darte la bienvenida.

Avenida Paulista.

Para el momento que recorrí más del parque Ibirapuera, conocí lugares de sus alrededores y me dirigí a otro de lo que parecía ser un gran destino a visitar (Avenida Paulista), me había escrito uno de mis amigos con los que iba a verme en Río informándome que él también se encontraba en Sao Paulo y que iba a visitar a otro amigo y que nos podíamos quedar con él, acordamos una hora y un punto para vernos y continué con mi recorrido.

La avenida Paulista la podría semi comprar con Reforma en la Ciudad de México, y digo esto por la cantidad de torres, empresas y gente que circulan de manera constante, pero sin afán de ofender a nadie, Reforma es mucho más lindo, más amplio, con mayor vegetación y más limpio y organizado (algo difícil de encontrar en la Ciudad de México),

Una vez que hayan llegado a la avenida (con la línea 2 del metro), pueden decidir recorrerlo por sus más de tres kilómetros e ir observando los enormes rascacielos, restaurantes, negocios y museos, o visitar los sitios turísticos de mayor interés como el Museo de arte de Sao Paulo, el Parque Trianon, la Casa das Rosas, o el edificio de la fundación Cásper Libero, yo hice lo primero, y la caminé por toda su extensión hasta encontrar un lugar donde comer, irónicamente comí pasta italiana, pero posteriormente me explicaron que no era tan irónico, Sao Paulo y Rio de Janeiro (las dos ciudades más importantes de Brasil) son también las más multiculturales del país, es tanta la mezcla de culturas y rasgos, que es difícil definir como es un brasileño, solemos conocerlos morenos, delgados, con pelo crespo/chino/rizado/con rulos, pero también los hay blancos con ojos claros y pelo lacio, tienen rasgos japoneses de las tantas migraciones que hubo, rasgos de los africanos que trajeron los conquistadores (en su caso los portugueses) para su uso como esclavos, y de otras tantas naciones.

Finalmente recorrí entre calles nada turísticas y tomé la siguiente fotografía:

Sao Paulo

Dos casas de campaña en un parque común en medio de edificios, la primera pregunta que me entró en la cabeza fue ¿son turistas queriendo ahorrarse unas monedas o son vagabundos sobreviviendo al día a día? luego me entró la curiosidad de saber si la policía no tenía algún reglamento contra eso, en México si haces eso la policía suele llegar y pedirte que te retires, no se cual sea la ley específica o el motivo por la que lo hacen (uso del espacio público quizá), pero verlo en Sao Paulo me dejó muy intrigado.  

Sao Paulo

En la fotografía: el parque donde estaban las casas de campaña, se ven entre el poste de luz y la pequeña torre con pilares.

Qué más hacer en Sao Paulo.

Entre otras de las actividades que puedes hacer si no cuentas con demasiado tiempo como yo, es ir por la noche (o por el día también) a Museo de Arte de la ciudad, caracterizado por ser un enorme bloque flotando con ayuda de cuatro enormes pilares, que deja un espacio debajo que sirve como plaza donde por la noche se juntan grupos de jóvenes a platicar, escuchar música, beber cerveza y a quemar hierba.

De día, puedes visitar sus imperdibles colecciones de pinturas y esculturas catalogadas como dentro de las más importantes de Latinoamérica.

Otro tour que recomiendan es ir al museo del futbol, ya que como muchos de ustedes sabrán, Brasil es el país en donde parece que los niños llevan consigo un balón desde el nacimiento, está en el Estadio Pacaembú, y en sus diversas salas puedes encontrar imágenes y videos con todos los acontecimientos importantes y datos del futbol carioca.

O que me dicen de un recorrido por el barrio Liberdade, un barrio japonés lleno de encanto y asiáticos, que por momentos puedes sentir que ya no estás en Brasil, yo recomiendo que lo visiten cuando haya festividades asiáticas como el Año Nuevo Chino, para vivir toda una experiencia diferente.

El reencuentro.

Ya como a las siete de la noche, me fui a ver con uno de mis amigos de mi intercambio en Italia que hacia años no había visto, al final también estaba otro amigo del intercambio que no me esperaba encontrar, con ellos continué por el resto de mi viaje hacia un evento que todos debería vivir al menos una vez en su vida…El carnaval de Río de Janeiro.


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