Castañas, palomitas, y por qué los ingleses son culinariamente raros

Acabo de ir a la cocina, me he hecho castañas al microondas, y me las estoy comiendo mientras me dispongo a empezar la que va a ser mi primera entrada del blog. Si eres español, ahora mismo estarás pensando que por qué te estoy contando mi vida, y que deje de contar detalles tontos y empiece con la información útil. Sin embargo, si eres inglés, a estas alturas estarás preguntándote si de verdad con "castaña" he querido decir lo que tu conoces como "chestnut", eso que comen los animales y que posiblemente hasta este momento pensabas que el ser humano no estaba preparado para probar. 

Sí, amigos. Mi fruto seco preferido, ese que marca la llegada del otoño y que me acompañaba casi en mi día a día en España hasta enero, aquí como mucho lo usan como munición de su tirachinas (y literalmente lo de que solo lo usan para el tirachinas, que me lo dijo un amigo inglés la semana pasada, y me quedé a cuadros). Yo no sé cómo será para vosotros, pero para mí una de las cosas esenciales del otoño es que empieza la época de las castañas. Es uno de los recuerdos que tengo de mi colegio en lo que llamábamos "el día del otoño", es una de las cosas que nos mantenía a mi familia y a mi en el salón de mi casa, charlando y esperando a que terminaran de hacerse en el fuego, y es parte del paisaje urbanístico otoñal de mi ciudad, en la que siempre hay puestos de castañas, con humo brotando de la olla típica. Puede parecer una tontería, puede ser un fruto seco más, pero os juro que me ha chocado muchísimo que, en pleno siglo XXI, en pleno siglo de la globalización, siglo en el que todas las manzanas del supermercado han sido modificadas genéticamente, en el que existe hasta comida comprimida para los astronautas, en el que la mayoría de personas de los países occidentales llevan las mismas camisetas de H&M... en fin, que en un siglo como este, los ingleses aún no hayan descubierto que las castañas no solo son comestibles, sino que están riquísimas.

Así que en cuanto me llegó la caja que me enviaban mis padres desde España, en el que habían incluido un paquete de castañas que cuido como oro en paño, lo primero que hice fue darle a probar a mi compañera de piso, londinense, una de estas castañas. "Qué gracia, parezco una ardilla, no me puedo creer que esté probando una castaña", me contestó mientras masticaba. ¡Hay que fastidiarse! Pero seguiré optimista, probando suerte con ingleses selectos, a ver si alguno se enamora tanto como yo de ellas y monta una tienda o algo. ¡Que por mucho que he rebuscado en Tesco no las encuentro!

En fin, dejando las castañas aparte (aunque me cueste) quiero hablaros ahora del extraño y misterioso caso de las palomitas de maíz. Para empezar, en Inglaterra las palomitas con sal no saben a nada. No sé si es que en España le echan demasiadas mierdas a las que compramos (que imagino que sí), pero es que aquí te las venden como saladas y yo os juro que eso está sosísimo. Pero es que lo peor, es que los ingleses prefieren las palomitas dulces. Y no os hablo de las de colores típicas de España. No, no. Aquí directamente cogen el azúcar y se lo echan a las palomitas normales por encima. Aquí cuando van al cine, lo raro es pedirlas con sal o mantequilla. Sí, sí, yo también lo flipé. Pero he de admitir que lo flipé mientras probaba una de sus palomitas, que pensaba que sería como las nuestras, y de repente veo que tienen azúcar. Y no, no se habían equivocado. Pero he de admitir que estaba riquísima. Tanto que me había quejado del tema de las castañas, y nosotros llevamos todo este tiempo sin saber que la combinación palomitas y azúcar está rica. Aunque mejor que no lo sepamos mucho, ¡que luego vienen los problemas de salud! Bueno, y lo más gracioso de todo, es que este momento de fliparlo con las palomitas dulces sucedió en medio de una fiesta. Sí, me repartieron palomitas en medio de una fiesta. Yo no sé si esto es algo común aquí o no, pero a mí me ha pasado ya dos veces en dos meses, y en España ninguna en diecinueve años, o sea que... ¡Ahí lo dejo! Si alguien tiene alguna idea acerca de si es normal que repartan palomitas en las fiestas, ¡comentad abajo! A mí me pasó en una fiesta americana y en Halloween.

Otra de las cosas que me llaman la atención de la cocina inglesa son las pasas. Me siento taaaaaan comprendida en este país... Las aman, las adoran, se las ponen a casi todo, sobre todo a los "scones", que son panes de mantequilla deliciosos, y yo muero de amor. Eso sí, los echo al carro sin que me vean mis amigos españoles, porque sé que la mayoría me lanzaría una mirada de asco similar a la que recibo cuando digo que mi pizza favorita es la de jamón con piña. Pero bueno, para gustos los colores, ¿no?

Y por último, menciono una de las "comidas" que he visto a mi compañera de piso cocinar un día sí y otro también: atún de lata a la sartén en una tostada de pan bimbo. Comida universitaria donde las haya, pero hasta llegar aquí no lo había visto nunca, ¿sabéis si en España también lo hacen los estudiantes? Y es que en fin, aquí el pan bimbo es para todo, y es que sabiendo que le ponen alubias  por lo alto debería haberlo supuesto! Pero tampoco me voy a quejar... sería un poco hipócrita de mí sabiendo que hoy me he comido guisantes con jamón... en pan bimbo. ¡Creo que me estoy adaptando demasiado! 

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Respuestas a esta entrada (desde facebook):

(Aportación de David Rubiales Salas)

Me dispongo a comentarte desde mi punto de vista de español viviendo en el sur de U.K. los ingleses norteños se pierden muchos placeres, siento comunicarte que aquí abajo el Tesco tiene castañas. Eso sí, comprar un huevo de dragón o el anillo original del señor de los anillos te puede salir más barato. En cuanto a las palomitas he de reconocer que nos llevan años de ventaja, aquí también me dan gratis con cualquier excusa, ¡al igual que el chocolate o el algodón de azúcar! Aquí la diabetes tiene que ser como los resfriados en España con el cambio de estación. Lo del azúcar me chocó, aunque hay que reconocer que con el azúcar de frambuesa están deliciosas. A lo de las pasas solo puedo decir y uhh, cada vez que me dan a probar algo que parece delicioso acaba dejándome el paladar acorchado con sabor a pasa. VIVA LA PIZZA CON PIÑA, stop bullying, lleva fruta, por lo que es sano y te sientes menos culpable y además está rica rica. Y lo del atún en lata aún no lo he visto, de hecho aquí apenas usan atún (otra cosa que aquí está a precio de caviar), pero o que si estoy viendo es mucha lechuga a la sartén, weird. 

Bueno, y solo añadir que me encanta tu blog, sigue escribiendo con tu chispa e informándonos de todas tus aventuras por ahí arriba!


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