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Paseo por París

Publicado por Alicia Álvarez Penela — hace 2 años

Blog: VIAJA, SIN STOP
Etiquetas: Blog Erasmus París, París, Francia

Me inicio para hablar de un viaje nuevo y la verdad es que no ha estado nada mal, aunque supongo que este año, viajaré bastante menos que en mi año Erasmus.

Se trata de un viaje a varias partes de Francia. Tengo la suerte de tener una hermana que vive en París por lo que no os podré hablar de alojamientos ya que me ha salido totalmente gratis. :)

Tengo que reconocer que incluso el sofá del pequeño apartamento de mi hermana es muy cómodo y mejor a muchos de los sitios donde he estado anteriormente. No sé si recordáis mi primera estancia en Praga...

Desde mi ciudad la mejor manera de viajar en avión es desde Oporto, no la mejor, pero si la más económica. En temporadas que no sea ni Navidad ni Verano(sobre todo Julio y Agosto) puedes encontrar vuelos entre 60 y 100 euros. Asi que así lo hice, me fui a Oporto y aterrice en París Beauvais.

Paris Beauvais es el aeropuerto más alejado de todos. En realidad lo llaman París para vender más y porque tienen buses directos a todas horas que te dejan en el centro. En realidad una vez que coges el bus tardas aproximadamente una hora e media y el trayecto te sale a 16 euros.

Yo tuve la suerte de que mi hermana me vino a buscar en coche por lo que el viaje se hizo menos pesado aunque son 90 km y como llegue tarde no había mucho tráfico por lo que en 1 hora ya habíamos llegado.

Voy a dividir mi estancia por días, aunque resulte un poco aburrido.

Primer día

El primer día en esta gran ciudad desconocida para mí, me encontré sola ya que mi hermana y su novio trabajaban. Así que decidí visitar los lugares más conocidos que ellos están ya cansados de visitar. Si si, al parecer por muy raro que nos parezca la gente que vive en Paris no le suele gustar pasear por la torre Eiffel o los Campos Elíseos.

Así que me cogí el metro con las grandes indicaciones de mi hermana y me dispuse a visitar la ciudad.

Tengo que decir que el metro es algo bastante sencillo además tenéis una página web donde puedes hacer cualquier itinerario y siempre te va a decir el mejor itinerario según de los horarios. Si tenéis la suerte de tener internet en el móvil podéis descargaros la aplicación. Seguramente no encontrarás ninguna persona que viva en París más de un mes que no tenga esta aplicación.

Primero, tras dos cambios de metro, me dirigía a la Torre Eiffel, y ¿qué voy a decir que no sepáis?

Cuando llegue a la Torre Eiffel y la vi de lejos no me impresionó pero cuando me plante debajo aquello era increíble. Dada la cola de espera que había, no subí. A pesar que me dijeron que merecía la pena, estar 3 horas en la cola y pagar 16 euros no me pareció muy motivante y decidí que prefería ver otra cosa.

De allí me dirigí a la zona de la Ópera y paseé un poco por delante de las Galerías Lafayette. La verdad es que esa zona me sorprendió bastante por la hermosura de todos los edificios y por supuesto que decir de la Ópera, un edificio que deslumbra por todas sus esculturas doradas.

No voy a entrar en detalles sobre estos monumentos ya que son muy conocidos y todo el mundo sabe aunque sea un poco su historia.

Después me cogí un metro y me fui al Arco del Triunfo y a los Campos Elíseos. Sinceramente tengo que reconocer que no fue de mis partes preferidas. En los Campos hay una extraña mezcla entre turistas, lujo y pobreza. Desde mi punto de vista todo está relacionado. El lujo llama a los turistas y estos incitan a las mafias a instalar a gente para pedir dinero y en muchas ocasiones a engañarlos. Pero esto es otro tema que daría para un post entero.

De todos modos me gustó pasearme ver tiendas como Cartier, Luis Vuiton, entre otros y ver como muchos chinos y árabes con todas sus mujeres gastaban su dinero ahí.

Mi hermana me había recomendado darme un paseo por los Jardines de Luxemburgo así que como me quedaba de camino a casa en metro me pare un poco.

Es muy interesante ver como los habitantes de esta ciudad tan pronto sale un poco de sol se vuelven locos y salen a los parques. Me han contado incluso que en verano cuando al calor aprieta, puedes encontrar a gente en bikini en los alrededores del Sena o en los parques. A mí personalmente es algo que me choca ya que en mi ciudad la gente cuando se pone el bikini es porque va a ir a la playa.

Con respecto a los jardines de Luxemburgo, solo tengo que decir que son impresionantes. Toda la tranquilidad que se respira a pesar de estar en el medio de la ciudad, las esculturas... Eso sí os toméis nada en los bares que hay en el interior si no queréis que os cobren 6 euros por una coca cola.

Después de todas estas visitas me fui a casa de mi hermana a esperar que llegaran de trabajar. El día no había acabado, aún habían planeado llevarme a Montmatre.

A pesar de mi cansancio, no dude ni un momento, hay que aprovechar todos los momentos que tenemos así.

Montmatre se encuentra en el norte de París, para llegar solo tenéis que coger la línea dos y pararos en la estación de metro Pigalle. Hay más líneas que llegan hasta allí pero ahora no tengo los datos.

Una vez que llegamos nos metimos por una pequeña calle llena de tiendas de “souvenir”. Que, atención al dato, seguramente sea la zona más barata de París para comprar esos regalitos que siempre queremos llevar a nuestros seres queridos y que en realidad no sirven para nada.

Es una cosa curiosa, que seguramente pase en muchas otras ciudades turísticas pero el precio de un mismo “souvenir” puede cambiar de una zona a otra como si estuviera hecho de otro material.

Una vez que pasamos esa calle, llegas a lo que es la parte de debajo de la basílica de Montmatre, para mí fue algo distinto a la arquitectura que había visto hasta ahora pero no por ella peor.

Una vez allí, tienes la opción de subir las miles de escaleras que hay o coger un funicular que cuesta lo mismo que un billete de metro.

Por supuesto decidimos subir todas las escaleras.

Una vez arriba las vistas que tenemos de París son impresionantes. Hay que tener en cuenta que esta basílica está en uno de los puntos más altos de la ciudad (por no decir el más alto, pero no puedo asegurarlo) por lo que podemos visualizar todos los punto de la ciudad y, con un poco de ayuda muchos de los monumentos.

Lo que más me gustó y recomiendo a todo el mundo es pasear por las calles traseras de la basílica, la Plaza de los Pintores, y todas sus pequeñas calles. Tienen un encanto especial comparado a las grandes avenidas que había visto hasta ahora.

Me llevaron a comer a una crepería, lamento no tener el sitio para aconsejaros, pero me comentaron que saliendo un poco del ajetreo turístico y perdiéndote un poco encuentras restaurantes no muy caros con las mejores especialidades francesas.

En este sitio solo hacían crepe y por supuesto nos comimos una salada y de postre una dulce que tenía hasta helado. Ya sabéis mi predilección por los postres.

Más tarde ya caída la noche, fuimos a visitar el Moulin Rouge así como la calle Pigalle y a sacarnos la foto obligada delante (es la que podéis ver en este post). Es un sitio lleno de sex shops y de clubs de striptease. Aunque debo de reconocer que el ambiente que se respiraba a esas horas no me gustó mucho.

Para los que vayáis de Erasmus, es un sitio bastante frecuentado para salir, pero no os lo recomendaría por el ambiente e igualmente me han contado que no es muy seguro.

Con esto se acabó el primer día. Seguiré escribiendo sobre los siguientes días.

Segundo día

En mi segundo día ya no estaría sola, tanto mi hermana como su novio me guiaron un poco por esta ciudad.

La verdad es que nada como visitar una ciudad con alguien que lleva un tiempo viviendo ahí. Seguro que no hubiera conocido muchos sitios interesantes si no hubiera sido por eso.

Por la mañana decidimos ir al museo del Louvres. Pese a los consejos de mi hermana de no perder el tiempo en el museo, yo no podía irme de París sin ver a la Mona Lisa.

Y parece que no era la única turista que piensa esto. Es impresionante como una vez que entras vas apreciando como te vas acercando a la zona de la Mona Lisa. Ya que hay más y más gente. Para después llevarte la gran decepción de la que habla todo el mundo que no entiende mucho de arte. ¡Es muy pequeña! Seguro que ya habéis escuchado decir, "me ha sorprendido más el cuadro que hay enfrente". Pues yo lo comparto y además al haber tanta gente casi no puedes ni apreciarla.

De todos modos, nosotros seguimos visitando esculturas y cuadros por los largos pasillos. Tengo que decir que el museo en sí es precioso tanto por dentro que por fuera y os aseguro que después de un par de horas dentro ya no tenéis más ganas de seguir viendo cuadros.

Se dice que un experto en arte tendría que pasar 4 días para de verdad ver todos los cuadros y esculturas que hay, para que os hagáis una idea de lo inmenso que es.

Lo que más me llamó la atención del museo son sus exteriores, el edificio es precioso y la famosa pirámide, que muchas gente opina que no pinta nada ahí, hace una mezcla entre antiguo y contemporáneo, muy interesante.

Una vez que salimos del Louvres fuimos a ver la Catedral Notre Dame y pese a la cola entramos sin pensarlo. Un pequeño consejo, aunque la cola de parezca enorme va muy rápido así que no dudéis en entrar porque merece la pena. Me quedé alucinada con todos los detalles que hay tanto dentro como fuera del edificio. Tuve la inmensa suerte que cuando fuimos estaban tocando el órgano y no os podéis imaginar que sonido tan agradable que salía del aquel inmenso instrumento.

Después nos fuimos a comer al barrio latino, un sitio que no os podéis perder si vais. Es muy turístico pero podéis encontrar menus con un precio asequible y sin que te timen demasiado.

Esa noche teníamos que ver la final del campeonato de rugby, del que mi futuro cuñado es seguidor y después nos habían invitado a una peniche en la orilla del Sena. Así que estaba dispuesta a vivir mi primera noche parisina.

Tengo que decir que cuando me dijeron peniche no sabía lo que era. Se trata de un tipo de barco, este en concreto estaba anclado al borde del Sena y lo tenían para hacer fiestas de todo tipo. Pagamos 30 euros por entrar, barra libre y algo de pinchar. Al parecer es un precio más que asequible comparado con una noche cualquiera en la ciudad de la luz. Lo organizaba gente española por lo que no tuve problemas con el idioma.

Cuando volvimos a casa me di cuenta de diferente nivel de vida que puede haber entre diferentes ciudades.

Pese no haber mucha distancia, pagamos por volvernos en taxi 30 euros.

El metro funciona solamente hasta las 2:30, depende de la línea. Hay lo que se llama Noctilien, que son buses nocturnos. Si no quieres pagar un taxi es la mejor opción.

Como ventajas, cuesta lo mismo que un billete de metro, como inconvenientes, a esas horas la gente está ya un poco pasada y nunca sabes lo que te vas a encontrar. El consejo que yo os daría por lo poco que vi es que no lo cojáis si vais solos.

Tercer día

En mi tercer día estaba ya un poco cansada por lo que fue un poco más relajado.

Nos fuimos a conocer el Marais. Este sitio es conocido porque hay muchos bares y ambiente gay. Se le considera uno de los barrios más cosmopolitas del viejo continente. Está situado entre el tercer y el cuarto distrito de París. También es conocido por ser el barrio judío de París. Lo podemos comprobar cuando andamos por las calles y vemos muchos restaurantes que venden comida judía. La verdad es que es el mejor sitio si te quieres comer un buen falafel, y dicen que es muy habitual encontrarte con presentadores y actores de la televisión francesa.

Algunos de los sitios más emblemáticos que vimos fueron el hotel de Sens, la place de Vosges y la iglesia Saint Merri entre otros.

Lo que más me gustó fue perderme por sus calles y ver las pequeñas tiendas de jóvenes diseñadores que hay.

Este día también visitamos la torre Montparnasse. Es una torre en la que hay muchas oficinas y que seguramente (sin contar los edificios de la Defense) es la más alta de París. En principio no hay nada interesante que ver en la torre pero en la parte superior hay un mirador.

Como consejo de mi hermana, ya que el día antes no no había subido a la torre Eiffel, decidimos subir y pagar los 18€ que costaba. Me habían dicho que era la mejor vista de todo Paris pero no me parecía que lo mereciera por el precio. Y la verdad es que tenían razón, puedes contemplar todo París sin problema, además en las diferentes partes de la azotea tienes explicaciones para que puedas localizar todos los edificios emblemáticos de la ciudad.

Esa noche fuimos a cenar al restaurante que ya os comenté en otro post, simplemente delicioso. En la cena mi hermana y su novio me estuvieron hablando un poco sobre la vida en esta ciudad y me gustaría compartirlo con vosotros por si tenéis idea de hacer Erasmus allí. Es una opinión particular por lo que supongo que cada uno tendrá su visión.

París no es una ciudad tan grande como pensamos ya que a pesar de su fama solo cuenta con dos millones trescientos mil habitantes. El problema de su densidad de población en el día a día viene porque su metrópoli tiene más aproximadamente doce millones de habitantes.

Esta gente que viene de las afueras de París, la gran mayoría trabaja en la ciudad por lo que los transportes son un caos. Pese a las mejoras hechas en los últimos años, podríamos comentar con muchos habitantes el caos de algunas líneas de tren en las horas puntas.

Esto hace que el día a día sea seguramente más duro que en muchas otras ciudades.

Si estáis pensando en hacer Erasmus en París, espero que ya hayáis empezado a ahorrar. Los alquileres son extremadamente altos. Una habitación puede costar tranquilamente 500 o 600 euros y todo depende de la zona en la que estés. Además es bastante complicado conseguir un alquiler, hay colas para las visitas de los pisos y te piden infinidad de papeles y de garantías. El consejo que os daría es que busquéis una residencia o por internet alguien que busque un compañero, sin tener que declarar ni firmar un contrato.

Además la vida es bastante cara, sobre todo si te gusta salir. Mucha gente aquí lo que hace es organizar fiestas en casa para no tener que pagar las caras bebidas en los bares. Es muy gracioso porque a partir de las 8 o 9 en el metro ves a mucha gente arreglada con una botella de vino o cervezas. Eso quiere decir que van a casa de alguien a hacer una fiesta.

Por lo demás es una gran ciudad para venir como estudiante, eso sí, no te preocupes si los franceses son un poco más cerrados en un principio solo hay que darles un poco de tiempo y si te esfuerzas harás buenos amigos.

Cuarto día

En mi cuarto día dedicamos la mañana a ir de compras. No puedes ir a París y no ir de compras.

Ya que estábamos bastante cansados del ajetreo de los días anteriores decidimos ir a un centro comercial para tener que andar lo menos posible. Yo había leído que el “La Defense”, se encontraba el centro comercial más grande de Europa y así era.

“La Defense“es el centro de negocios de la ciudad y está repleto de grandes edificios, un poco a lo Manhattan pero con edificios más bajos, nada de rascacielos. En este centro comercial había de todo, marcas como las que tenemos en España, marcas francesas e internacionales. La verdad es que no me dio tiempo a verlo todo de lo grande que era.

Se llama "Les quatre temps" podéis visitar su web. Dispone de más de doscientas cincuenta tiendas,tiene así como de restaurantes y cines. Vamos que te puedes pasar un día entero sin darte cuenta.

Después de hacer nuestras compras por la tarde teníamos un tren para ir al sur de Francia, al pueblo donde nació mi futuro cuñado.

Me gustaría remarcar el sistema de trenes en Francia, llamado SNCF. Puede ser porque estábamos en la capital pero desde allí podíamos ir en tren a un montón de sitios y muy rápido. La tarifa no es estándar sino funciona como los aviones, dependiendo de la época y de la antelación los precios pueden variar y mucho. Nosotros tuvimos suerte porque a pesar de la antelación cogimos una oferta especial y nos costó solamente 30€ la ida.

El trayecto París-Bézier son aproximadamente 750 km y tardamos solamente tres horas y media. Así que dejábamos la capital y nos dirigíamos al sur de Francia, un lugar totalmente desconocido para mi.

Estuvimos alojados en la casa de los padres de mi cuñado por lo que aquí tampoco os puedo dar mucha información.

El primer día lo pasamos en el pueblo donde el vivió toda su infancia, es un pueblo que tiene unos 3000 habitantes marcado en muchos de sus lugares por la Guerra Mundial. Muchos de los pocos monumentos que hay en el pueblo hacen referencia a este terrible momento de Europa. La verdad es que poco tendremos que decir de este pueblo y seguramente ninguno de vosotros vaya a visitarlo nunca.

Pero yo me quedo con la buena impresión de haberme adentrado totalmente en una nueva cultura y vivido realmente como alguien de allí. Sinceramente el pueblo respira tranquilidad y paz y podemos apreciar unos paisajes magníficos.

Después de un día en el pueblo nos dirigimos a la ciudad de Carcassonnes. Está a una hora y media en coche y es uno de los lugares más turísticos del sur de Francia. Para simplificarlo se trata de una ciudad dentro de un fuerte. Ha sido construido en la Edad media aunque fue restaurado con fines monumentales a partir del siglo diecinueve.

Está declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1997. Igualmente está considerada como sitio de interés nacional y su castillo y murallas como monumento histórico por el gobierno francés. Es uno de los centros turísticos más visitados en Francia, excluyendo París claro.

La muralla tiene 3 km de longitud que los puedes recorrer a pie y disfrutar de las vistas que hay. En sus calles interiores podemos encontrar la catedral así como diferentes casas típicas de la Edad Media. También hay diversos espectáculos medievales con caballos y humoristas que no nos podríamos perder.

Una visita totalmente aconsejada. Es un poco complicado ir si no es en coche pero si tenéis la oportunidad no lo dudéis.

Sinceramente mi visita al sur de Francia me ha dejado con otra impresión que tenía de este país. Gente mucho más abierta y paisajes en el caso donde yo estuve muy parecidos a los del norte de España.

En este viaje me he quedado con ganas de conocer muchos más sitios, pero por suerte creo que no será la última vez que pueda visitarlo así que hasta la próxima.


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