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Caos a la napolitana

Publicado por Angela Giménez — hace 1 año

Blog: Caos a la napolitana
Etiquetas: Blog Erasmus Nápoles, Nápoles, Italia

Este verano tuve el placer de pasar unos días en la ciudad italiana de Nápoles, conocida por su caos inmenso, por las historias de la mafia que la habitan y por tener tan cerca suya la ciudad romana de Pompeya y la gran desconocida: Herculano.

Lo imprescindible que hay que conocer sobre esta ciudad es que puedes morir intentando cruzar la calle, ¿mi recomendación? Lánzate por el paso de cebra, o por donde mejor te venga, y ya que sea lo que Dios quiera. En cuanto al transporte público, el metro funciona muy bien, y es una buena forma de moverse por la ciudad sin ningún problema, mejor que los autobuses ya que en ese caso te enfrentas al problema del tráfico. Decir, y muy importante es que también hay metro que te lleva al aeropuerto de la ciudad.

Nosotros acabamos cogiendo un taxi en más de una ocasión, y haciendo honor al caos napolitano, fue una experiencia casi religiosa. Los taxistas podrían participar en carreras de la formula 1 si quisieran y las curvas para ellos no existen, así como los semáforos o pasarse de una dirección a otra en plena via. SI quieres pasar un mal rato y echarte después unas risas recordando el momento yo te recomiendo coger un taxi. Es imprescindible decir que aunque todos llevan taxímetro (contador) ninguno lo usa por lo que hay que negociar previamente cuando te va a cobrar por trayecto.

La comida por excelencia como cualquier otra ciudad italiana es la pasta, en todas sus variedades. Típica de la zona es la “pizza al forno” (la Margarita es original de allí en honor a la Reina Margarita, y lleva los colores de la bandera italiana, rojo el tomate, verde la albahaca y blanco con la mozzarella)  y la “fritatina”, siendo los mejores lugares para comerlas el centro histórico de la ciudad dentro de la muralla que la rodea. Un sitio que personalmente nos pareció excelente fue el restaurante Atanasio, en la Plaza Garibaldi, una relación calidad – precio muy correcta, y una comida deliciosa.

Lugares que se deben de visitar obligatoriamente si se va a Nápoles es la catacumba de San Gennaro en el norte de la ciudad, donde se ofrecen tours guiados en ingles o en italiano a elección de las personas. Esta catacumba es donde los cristianos enterraban a sus muertos y celebraban sus misas, un espacio muy amplio donde se pueden ver en las paredes los huecos donde se disponían los cuerpos de las personas, también de acorde a su estatus social.

Caos a la napolitana

También se tiene que visitar el cementerio de la Fontanela, “Cimintero Delle Fontanelle”, en la parte más humilde de la ciudad cerca del metro aunque se tiene que andar una cuesta muy empinada para llegar a ella. De acceso gratuito, y llena de calaveras, la historia de este lugar se remonta a la Edad Media, ya que los cementerios se destruían por las corrientes de agua y los cadáveres salían a flote, la gente los volvía a enterrar en estos sótanos y adoptaba un muerto para cuidarle, veras en las fotos que les ponen collares, velas, flores… Es único en el mundo, y merece absolutamente una visita aunque haya que subir una cuesta demencial para llegar hasta él.

Caos a la napolitana

Mientras paseas por las calles, hay algo curioso que te llamara la atención, y es que puedes encontrar por todo Nápoles altares dedicados a personas fallecidas, algunos de lo más pintorescos. Son pequeñas hornacinas  en las que colocan una foto del difunto, con una imagen religiosa y lleno de flores y dedicatorias. También observaras en los portales de las casas, que en algunos cuelgan lazos y imágenes infantiles, si son azules ha sido niño si son rosas… niña.

Por el centro histórico recomiendo entrar por la Plaza de Dante, parada de metro Dante, allí recorrieron sus callejuelas podrás encontrar un grafiti real del artista Bansky del cual no mucha gente sabe de su existencia. También por estas calles, y escondidas se encuentran entradas a los túneles que dieron cobijo a los napolitanos durante la segunda guerra mundial, hay un tour para recorrerlos.

Las estrechas calles del centro están llenas de cuerdas para tender las ropas de una casa a otra, lo que le da un gran colorido, también puedes ver como suben la cesta de la compra de la calle a un piso con unas poleas. En el Quartieri Spagnoli, en la Vía Toledo, es uno de los lugares más destacados de la vida cultural y comercial de Nápoles desde el siglo XVI. Bajando por la calle veras todos los comercios importantes de la ciudad, y llegando al final entras en la Galeria Umberto I, merece la pena tomarse un capuchino.

 

POMPEYA

Uno de los yacimientos arqueológicos romanos más importantes que podemos visitar. Tras la erupción del volcán Vesubio hace casi dos mil años la ciudad quedo enterrada bajo metros y metros de cenizas durante siglos se encuentra la espectacular Pompeya, y su menos conocido vecino: Herculano.

Para llegar hasta Pompeya desde Nápoles, se puede coger un tren desde la estación Garibaldi, que va a ir lleno de gente de todas partes del mundo cuya ilusión es conocer esta ciudad perdida durante tanto tiempo. Al ir lleno hasta arriba, estuvimos obligados a permanecer de pie todo el trayecto, que dura algo más de una hora. En cuanto a las vistas del tren, esperábamos que estas fueran agradables y apacibles, y en su lugar nos encontramos con edificios a medio construir o en ruinas y campos mal cuidados. Un desastre sin decir menos.

Al llegar allí, y se debe de andar hasta la puerta principal del recinto arqueológico bajo el sol, ya que cuando yo fui era Julio, así que, recomiendo sin lugar a dudas mantenerse hidratado y con un gorro a mano. De camino a dicha puerta hay una serie de bares y lugares donde encontrar suvenires de todo tipo y donde comprar una botella de agua si uno se encuentra sediento.

Ya en la puerta, había una cola monumental para comprar las entradas. En nuestro caso ni hizo falta pues ya las habíamos adquirido online, o al menos eso pensábamos nosotros ya que aun así tuvimos que hacer cola para que nos dieran una nueva entrada. En su totalidad un caos y lleno de burocracia innecesaria.

Cuando por fin pudimos comenzar el tour por Pompeya quedamos asombrados. Se trataba de una ciudad que había sido originalmente griega, aunque había sido conquistada y reformada como se podía ver en su arquitectura por el imperio romano.

Estuvimos caminando durante dos horas por todos lados, viendo la plaza donde se celebraba el mercado todos los días, las termas y el lupanar, tan famoso por sus mosaicos tan descriptivos. También vimos los pequeños mostradores (origen de los bares) donde los pompeyanos tomaban vino y comida.

A nuestro pesar, encontramos también muchas instalaciones de Pompeya cerradas al público lo cual fue una desilusión y mucha gente que hace que la experiencia pierda un poco de encanto, aunque imagino que esto último sucede en cualquier lugar que sea tan turístico y cree tanta fascinación como Pompeya. De ahí que se recomienda la visita al Museo Arqueológico de Nápoles donde se vislumbra todo aquello encontrado en Pompeya.

Una cosa que si debo de decir sobre la visita a Pompeya que me decepciono mucho fue que la gente tirara al suelo sus botellas de plástico y demás basura que hubieran generado. Me dio mucha pena y rabia ver la situación. Un patrimonio de la humanidad como este debería de ser tratado con más respeto.

La vuelta en tren no se hace tan pesada ya que el tren suele ir más vacio y es más fácil encontrar un asiento donde pasar el trayecto de vuelta a la ciudad de Nápoles.

Personalmente, Pompeya me desilusiono un poco. Tal vez tenía las expectativas muy altas por todo lo que disfruto de la mitología romana y de su historia pero sí que puedo decir que no era lo que esperaba.  La verdad es que en los múltiples documentales que se han realizado lo puedes ver todo mejor, pero bueno la experiencia es la experiencia.

 

LA ISLA DE CAPRI

Para llegar hasta la isla de Capri tuvimos que coger un ferry que sale desde el Puerto de Nápoles, junto con otros miles de personas. Hay muchos barcos disponibles, al igual de horarios para embarcar. El viaje dura aproximadamente dos horas, las cuales las puedes pasar sentada en unas butacas cómodamente leyendo o disfrutando de las vistas al Mar Mediterráneo.

Al llegar a la isla lo primero que ves es que está llena de gente por todos lados. Es un terreno tan pequeño que te tienes que pegar por moverte entre tanta gente. Y por eso es una batalla campal el poder acceder al funicular que te lleva a la parte superior de la isla. Una bandada de gente se pega por tener un sitio en el funicular al cual únicamente pueden acceder alrededor de ochenta personas y cuyo trayecto dura más o menos cinco minutos.

Caos a la napolitana

Ya arriba te das cuenta porque dicen que Capri es una isla de lujos y para ricos. Tanto si miras a la izquierda como a la derecha ves tiendas de lujo internacionales de muy alto calibre, joyerías que relucen cuando les da el sol y restaurantes en los que te puedes dejar un riñón.

Sí que es cierto que las vistas son preciosas, el mar azul es su máximo esplendor mientras le da el sol del mes de julio, hay una masa forestal con flores preciosas que hacen de este lugar idílico.

La esencia de la isla se pierde al estar tan llena de gente. La masificación nunca es buena y este es un caso claro de lo perjudicial que puede ser. Aun así, es un lugar imprescindible de visitar para completar tu viaje a Nápoles.

 

Caos a la napolitana

En conclusión, después de haber viajado a tantos lugares, Nápoles me pareció un caos: sucio, lleno de gente, tráfico a cualquier hora del día, ruidoso… y aún así hay un encanto y una belleza surgida de este caos que no había presenciado en muchos años, Recomiendo visitar esta ciudad italiana tanto como cualquier otra, todos los lugares tienen mucho que ofrecer y Nápoles no se queda atrás ni mucho menos. Por eso, te invito a ir, y descubrir todos los secretos de esta ciudad al sur de Italia.


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