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Madrid en otoño

Publicado por Teresa Hernández — hace 2 años

Blog: España es diferente
Etiquetas: Blog Erasmus Madrid, Madrid, España

Fui a Madrid con mi grupo de amigas durante otoño el año pasado. Ya había estado en Madrid otras veces porque tengo familia allí, incluso estuve con muchas de ellas cuando visitamos la ciudad con el colegio en cuarto de la ESO.

Esta vez fue una experiencia completamente diferente, nuestro objetivo principal era ir al concierto de Imagine Dragons, que por ese entonces nos encantaban. Pero también queríamos aprovechar y ver juntas la ciudad. Nos íbamos a alojar todas en casa de una amiga que se había mudado allí con su familia al empezar la universidad. Su duplex era muy bonito, a todas nos encantó.

Ella nos acompañaba y nos enseñaba cosas de Madrid que no conocíamos. Lo cierto es que el Madrid que conocimos esos días fue algo más nocturno, más de fiesta, un Madrid que no se ve con tus familiares. La noche estaba llena de jóvenes que se movía entre bares y discotecas a las que podíamos entrar desde hacía poco tiempo.

El viaje fue en bus y no lo pudimos realizar todas juntas por temas de horario. Salimos un viernes temprano y algunas tenían clase. Yo y otras dos amigas fuimos temprano, mientras que otras tres vinieron más tarde.

Al llegar a la estación con el bus cogimos el metro, no sabíamos muy bien como guiarnos allí, en nuestra ciudad, Zaragoza, no hay metro. Cogimos el metro en dirección contraria, pensábamos que iba a resultar mucho más sencillo pero había tantas líneas y direcciones. Madrid es una ciudad inmensa. En seguida nos dimos cuenta del error, bajamos y lo cogimos en la dirección correcta.

Nos bajamos cerca del parque El Retiro, que se encuentra en el centro de la ciudad. Es un parque muy grande, una zona de recreo para los madrileños, ahí es donde van a pasear, a hacer deporte, a pasar la tarde... al aire libre. Yo ya lo había visto otras veces, pero nunca en otoño, las hojas de los árboles habían adoptado colores cálidos, algunas caían y revoloteaban hasta llegar al suelo, otras simplemente yacían en él formando una especie de manto. Valoré mucho poder ver El Retiro así, en otoño, mi estación del año favorita, la decadencia.

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Entramos por una de las puertas laterales del parque, fuimos caminando entre los árboles, para ser otoño no hacía demasiado frío. Nos parecía como un bosque encantado, la luz pasaba entre los árboles y miles de pequeñas hojitas amarillas parecían caer del cielo. Encontramos como una plaza con una estatua en una fuente, nos sentamos en los escalones que ascendían hacia ella, comimos allí unos bocadillos, luego seguimos caminando.

Encontramos un gran camino con árboles en los lados, al final de él otra estatua, esta vez mucho más grande y mucho más alta. Recorrimos ese camino hasta llegar al final, ahí quedamos maravilladas. Habíamos llegado hasta el famoso estanque con barquitas. Primero dimos vueltas por la zona donde se encontraba la estatua, nos hicimos alguna foto con el estanque de fondo. No sabíamos si nos daría tiempo a coger una barca.

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Al final decidimos coger una, tras ir en la dirección contraria y acabar en una especie de cafetería del parque. Allí divisamos donde se cogían las barcas y fuimos a por una. Fue muy divertido, no entraba en nuestros planes pero en cuanto vimos que habíamos llegado a ese lago nos entusiasmó la idea. 

Podía remar una persona, hicimos turnos porque nos cansábamos y además empezaba a hacer calor. No paramos de dar vueltas por todo el lago, incluso nos intercambiamos el móvil con unos chicos para hacernos fotos mutuamente, fue graciosos porque el intercambio fue tenso. Lo cierto es que antes de la hora, cuando quedaban veinte minutos para hacerla, ya nos sentíamos cansadas y abatidas, nos dejamos llevar un poco por el agua. Flotando nos hicimos alguna foto.

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Finalmente llegó la hora de irse, dejamos la barca y nos dirigimos a la salida del parque. Una vez fuera entramos en una boca del metro, cogimos el metro, esta vez correctamente y fuimos hacia la casa de nuestra amiga.

Una vez allí nos preparamos para salir por la noche, nos arreglamos. Primero fuimos al concierto de Imagine Dragons que nos encantó y una vez finalizado dicho concierto fuimos a cenar por Madrid. Cenamos en un sitio de tapas que según nuestra amiga estaba bastante de moda, luego fuimos a una discoteca para la que teníamos entradas.

Volver a casa después de salir de fiesta nos resulto muy diferente a cómo se hace en Zaragoza, allí es más complicado porque la ciudad es mucho más grande. Tuvimos que buscar donde coger el metro que nos llevase a donde estábamos instaladas y el regreso se nos hizo muy largo.


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