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¡10 ventajas de estudiar en Lisboa!

Inspirada en los post semejantes que hice para Milán, me acordé que podría ser buena idea escribir/hacer algo semejante para Lisboa, ya que puede ser útil para muchos estudiantes que consideran o están con un viaje marcado para hacer un Erasmus en Lisboa.

Después de 3 años estudiando en la capital, y 2 viviendo en un apartamento compartido con otras compañeras en el centro de la ciudad, admito haber recogido información más que suficiente para poder dar una opinión bien consolidada sobre Lisboa.

Nota: Ya escribí otro post osbre las particularidades positivas de la ciudad: este post se va a enfocar más en las ventajas del mundo universitario, cosas que noté, por ejemplo, cuando finalmente experimenté otros mundos -Milán-. La facultad que frecuenté en Lisboa fue la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Lisboa y posiblemente mis impresiones estarán más basadas en esta experiencia, aunque algunos, si no la mayoría de los puntos, serán muy comunes a la realidad universitaria lisboeta, en general.

¡Vamos!

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1. Los comedores son baratos

En Lisboa, practicamente todos los campus universitarios tienen un comedor asociado. La facultad pública -La Universidad de Lisboa-y todas las facultades que le están asociadas tienen opciones bastante baratas en las inmediaciones de todos los edificios.

Por ejemplo, en la Facultad de Arquitectura, que se encuentra situada en el Campus de la Ayuda, existe un comedor, donde por 2, 5€ es posible almorzar con derecho a sopa, plato principal y postre. La comida no siempre es fabulosa, pero es una excelente opción para quien no tiene tiempo para cocinar o por algún motivo no tuvo un hueco en el dia anterior para organizar la comida para el día siguiente.

Estos espacios son locales acogedores, que muchas veces están exclusivamente abiertos durante un periodo alargado de tiempo, de modo que independientemente de la hora de almorzar de los estudiantes, éstos pueden siempre encontrar comida. En la mayoría de los casos, basta presentar el carné de alumno para poder tener accesos a estos precios.

2. El alojamiento es barato y agradable

A pesar de ser la ciudad capital, Lisboa mantiene precios bastante razonables en lo que se dice respecto al alojamiento. Aún son pocas las universidades que tienen sus propias residencias, pero la propia ciudad genera naturalmente la oferta necesaria para el número de estudiantes que todos los años llegan a la capital.

Algunas partes de la ciudad son evitables respecto al alojamiento por situarse en los ejes comerciales de la ciudad o en zonas muy turísticas, pero en el resto los precios son muy, muy razonables y prácticamente siempre seguros.

En mi caso, viví durante dos años en una casa compartida con otras chicas en el barrio de Alcantara, bastante cerca de mi facultad (aproximadamente a 10/15 minutos en coche). La experiencia fue buena, ya que el barrio es muy tranquilo y pacífico, mayoritariamente habitado por estudiantes y parejas de la tercera edad. En las proximidades, tenía todo lo que necesitaba y además del coche, podía también coger un coche eléctrico (lo que era una verdadera delicia). Desde la ventana de mi cocina, podía ver a lo lejos el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belén, dos importantes monumentos lisboetas, cerca del río, el Río Tajo.

Tenía un cuarto para mí, que funcionaba cai como un pequeño estudio ya que estaba dividido en dos: de un lado tenía mi cuarto y del otro un área de trabajo solo para mí, teniendo solo que compartir el servicio y la cocina. El apartamento no era muy grande pero era lo suficientemente grande para mí, en un edificio de 1910 muy tradicional y al estilo lisboeta. Por todo esto pagaba 180€ más gastos / mes.

A veces noto que cobran precios ligeramente más altos a los estudiantes de Erasmus, pero hay formas de superar esta situación. En las facultades, generalmente, existe un tablón donde algunos propietarios locales dejan anuncios - los precios suelen ser mayores teniendo en cuenta lo que se encuentra en Internet.

Otra buena idea, para aquellos que quieren llegar a Lisboa con la certeza de que ya tienen un alojamiento apalabrado, es hablar online con algunos alumnos de la Facultad. En Lisboa, es muy común hacer Erasmus, por eso los alumnos están abiertos a compartir casa con otros estudiantes extranjeros, lo que es siempre más divertido y promueve el intercambio cultural.

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3. Existen muchos espacios donde estudiar al sol

Lisboa es una ciudad elegante y acogedora, muy habituada al gran número de estudiantes. Más o menos por todas partes existen parques, cafés y explanadas ideales para estudiar al aire libre y aprovechar el buen tiempo que reina en toda la ciudad aproximadamente durante todo el año.

Respecto a los jardines existen existen dos que merecen mención: el Jardín del Campo Grande y el Jardín de la Gulbenkian. El Jardín del Campo Grande es un sitio muy acogedor, recientemente remodelado, bastante cerca de la Alameda de las universidades junto al Campus de la Ciudad Universitaria. Además del área verde, campos de juegos y bancos, existe un café muy agradable estratégicamente posicionado en el medio del lago que anima el local. Recientemente, también fue construido un edificio de apoyo al estudio, donde los alumnos se pueden recoger confortablemente a estudiar cuando los días no sean favorables a estudiar en el exterior. El edificio tiene dos pisos, siendo el piso de abajo ocupado por un McDonalds, servicios y un espacio Internet. Para el que no estudia en las inmediaciones, también es accesible, ya que se encuentra a menos de 5 minuto a pie de la estación de metro del Campo Grande (Línea verde y línea Amarilla).

Otro parque al que también me gustaba mucho ir es el Parque de la Fundación Gulbenkian. Este es un espacio que es un pequeño sueño para estudiantes relacionados con áreas artísticas. La Fundación Museu es uno de los espacios culturales más dinámicos de Lisboa, con un calendario constantemente lleno de exposiciones a precios reducidos para los estudiantes, conferencias y eventos. En el interior, existe una biblioteca donde es posible trabajar en silencio y una pequeña cafetería con explanada.

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Sin embargo, en los días de sol, lo mejor incluso es llevar una toalla y ocupar una de las esquinas a la sombra del verdoso césped. Es un sitio tranquilo y al cual muchos otros estudiantes recurren también para estudiar para los últimos exámenes antes de las merecidas y grandes vacaciones de Verano. Se sitúa en las proximidades de la estación de metro de San Sebastián (Línea Roja) pero a partir del Marqués de Pombal también es muy fácil llegar en coche.

Podría estar aquí nombrando eternamente espacios divertidos, pero también hace faltar llegar allí e ir descubriendo a dónde le gusta ir a los compañeros de cursos y descubir los sitios más escondidos con vistas al río.

4. Todas las facultades tienen una Asociación de Estudiantes

Aquí en Milán aún no he entendido bien como funciona esto, pero en caso de que existan asociaciones de estudiantes no son tan dinámicas y activas en la vida estudiantil como en Lisboa.

Prácticamente todas las facultades tienen una asociación de estudiantes, esto es, un gurpo de alumnos voluntarios, a quien nos podemos dirigir para resolver algunas cuestiones academicas o preguntar dudas. Generalmente, estos grupos tienen un papel imprescindíble en la llegada de los estudiantes Erasmus y garantizan que las situaciones sean resolvidas de un modo más informal y basado en la experiencia de otros estudiantes que ya pasaron por lo mismo y por situaciones semejantes.

A veces, estas Asociaciones organizan también semanas de bien-venidas en el inicio de los años lectivos para los estudiantes que acaban de llegar ¡Es bueno saber que siempre habrá alguien a quien recurrir!

En las facultades mayores, donde existen muchas y variadas asignaturas, aún es común la existencia de los Núcleos de Asignatura, grupos aún más específicos responsables del apoyo a los alumnos y la dinamización de las actividades de la asignatura específica.

Mi experiencia me dice que esta pequeña pero importante particualidad facilita la integración de los alumnos de Erasmus en los ya existentes grupos de compañeros de las asignaturas que irán a frecuentar y crean un ambiente más receptivo para quien lelga con algunas dudas.

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5. La comunidad es receptiva a los estudiantes Erasmus.

Los portugueses son de naturaleza un pueblo bastante acogedor y simpático. En general, la nueva generación es muy buena en inglés, no siendo la comunicación una barrera.

La experiencia Erasmus también está muy ligada a nuestra comunidad académica, ya que más de la mitad de los alumnos pasa seis meses o un año en una experiencia de mobilidad internacional. Esto convierte a la comunidad académica bastante abierta y curiosa con respecto a los estudiantes europeros que escogen hacer Erasmus en Lisboa.

Por lo menos en mi facultad, gran pate de los estudiantes de Erasmus tendrá a lo largo de su estancia innumerables posibilidades de entrar en contacto con estudiantes locales, que muchas veces los invitan para planes de grupo o para grupos de trabajo.

En este aspecto, pienso que Lisboa es una ciudad mucho más amigable que los tímidos que Milán, donde estoy haciendo Erasmus, por ejemplo. Tal vez el ambiente informal de la ciudad y sus dimensiones ayuden, pero sin duda que el calor y el ambiente acogedor creado por los portugueses ayuda.

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6. La mayoría de los profesores tienen un buen nivel de inglés

En la mayor parte de las facultades, la mayoría de los profesores habla inglés en un nivel muy aceptable. A pesar de que la comunidad docente esté un poco envejecida, se han hecho muchos esfuerzos para que el inglés sea la lengua de comunicación de modo a que se eviten situaciones complicadas, ya que el portugués es una lengua un tanto difícil de aprender, y aún más de dominar.

Algunas escuelas más vanguardistas, como por ejemplo la Nova Business School (Facultad de Economía y Gestión) ya ofrecen Másters enteros en ingles. En mi Universidad, la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Lisboa, los profesores tienen siempre la preocupación de preguntar si existen estudiantes Erasmus en la sala que no consiguen seguir la clase en portugués. Si ocurre esto, el profesor generalmente da la clase en inglés o va traduciendo lo esencial a medida que la clase avanza. En el caso de que un profesor no hable inglés, el alumno es generalmente aconsejado a acudir a la misma asignatura con otro profesor con la capacidad de hacerlo.

Muchos de los profesores también hablan otras lenguas, como el francés o el español. Ya que la mayor parte de los profesores tienen 50/60 años, y cuando ellos frecuentaban la enseñanza secundaria la lengua estudiada era el francés, muchos están bastante familiarizados en esa lengua ¡Ya vi profesores de mi facutlad haciendo exámenes en francés!

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7. Las universidades dinamizan varias actividades extra-curriculares

Las universidades en Lisboa tienen vida propia y los alumnos tienen la libertad de contribuir para el dinamismo local donde estudian. No me refiero solo a las fiestas, sino tambien a ciclos de conferencias, a eventos, a exposiciones, entre tantos otros.

Paso a dar dos ejemplos. En mi facultad, todos los años se realiza una exposición anual con el trabajo de los alumnos que desatacaron en los diferentes años y en las diferentes asignaturas, de modo a que los alumnos más nuevos tengan una idea de la progresión esperada y que los alumnos de enseñanza secundaria que visitan las instalaciones pocos meses antes del ingreso a la enseñanza superior puedan tener una idea más clara de lo que se hace realmente en cada una de las asignaturas, para que hagan una elección más consciente e informada.

Otra actividad desarrollada por la facultad es el Ciclo de Conferencias. Varios profesionales de varias áreas relaccionadas con las asignaturas son invitados cada cierto tiempo para presentar el trabajo que tienen desarrollando y para responder a preguntas curiosas de los alumnos.

No solo es fabuloso para los estudiantes locales que consiguen tener una idea más concreta de como funciona el mercado de trabajo en el área que escogieron, sino que también me parece extremadamente didáctico para los estudiantes Erasmus que tienen el placer de conocer en primera mano profesionales portugueses y quedar para conocer mejor como se trabaja en nuestro país.

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8. Los compañeros son hospitalarios

Los portugueses son en general muy hospitalarios. Hablo por mí, siempre tuve una inmensa curiosidad por los alumnos Erasmus que estaban incluídos en nuestras clases. Los portugueses - creo que puedo generalizar - son habladores y tienden a querer saber un poco más sobre como funcionan las cosas en los países de los nuevos compañeros, lo que los motivó a ir para Lisboa y las pequeñas particularidades sobre su forma de trabajar.

En cuanto al aspecto personal, Lisboa es una ciudad que pienso que no frustra las espectativas de ningún estudiante. Quizás sea hasta un poco lo contrario: para quien viene de una cultura más cerrada, será un poco extraño inicialmente, pero la alegría y el dinamismo se contagian rápidamente.

9. La ciudad tiene una dimensión acogedora

Lisboa no es una ciudad ni muy grande ni muy pequeña, tiene el tamaño ideal. La gran mayoría de las cosas se pueden hacer a pie, y cuando no, existe siempre el metro que garantiza acceso a prácticamente todas las zonas de la ciudad de forma bastante eficaz.

Se hace muy conveniente tener todo tan próximo de casa, a la distancia de una corta caminada. Es también una ciudad en la que es posible andar y conocerla en 6 meses - si bien hay mucho con lo que entretenerse durante un año-. Es posible acceder a grandes áreas verdes y al mar en menos de media hora desde cualquier punto de la capital, lo que es también un punto muy positivo.

Esto significa también que la gran parte de los compañeros viven a una distancia moderada, creándose naturalmente una red de amistad y ayuda muy útil para quien está lejos de casa. Por ejemplo, yo siempre viví en el barrio donde la mayor parte de mis compañeros también optó por alquilar casa. Era extremadamente comfortable saber que por si acaso estuviese atracanda o necesitase simplemente de alguien con quien hablar, tenía gente conocido a pocos pasos.

Por otro lado, en el semestre pasado, tuve también una compañera ucraniana que estaba también en mi clase de Urbanismo viviendo a pocos metros de mí. Me acuerdo que nos aproximamos bastante y cuando por azar su lavadora se averió, le pude ayudar permitiéndole que la lavase en la mía sin tener que ir a gastar dinero en las lavanderias self-service.

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10. Es una ciudad con mucha luz

Esta és quizás una de las particularidades por la cual más anhelo Lisboa: la luz. Hay hasta quien la llama Ciudad de la Luz. Lisboa tiene un índice de radiación solar muy bueno comparado con la mayoría de las restantes capitales europeas, a lo largo de todo el año.

Dicen que se debe a las condiciones particulares de la geografía de la ciudad - que las colinas reflectan la luz, como las aguas del Tajo. La verdad es que es una ciudad muy alegre y atractiva por este motivo ¡La luz ayuda a evitar estados depresivos y a tener más voluntad de trabajar y estudiar!

Es también muy bueno tener una tarde libre y saber que probablemente vaya a haber una luz agradable para un paseo al final de la tarde en el parque. Debido a su latitud, incluso en Invierno, existen horas de sol tan reducidas como en otras ciudades más al Norte.

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