Rodrigo Díaz de Vivar: El Cid, su muerte

Publicado por flag-es Anthony Power — hace 10 años

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En breve llegaría la batalla del siglo y es que dos que nunca habían perdido hasta entonces, se verían las caras en una batalla para el recuerdo. Hablo del Cid y del almorávide Yusuuf, que con los potentes almorávides furiosos, intentarían recuperar un territorio que hasta no hace mucho era suyo.

¿Dónde fue la batalla y en de qué año estamos hablando, Antonio?

Pues esa batalla empezó en el 1097, cuando una incursión almorávide intento recuperar Valencia para el islam, pero estando situados cerca de Gandía, fueron derrotados por el Cid de manera impecable. Ellos eran más, pero el hecho de atacar por la noche como lo hicieron los del Cid, hizo que cogieran desprovistos a los almorávides y la sorpresa fue tal que algunos de ellos huirían a toda velocidad para unirse a frentes moros ante la inexplorable muerte que les esperaba sin mucha myor dilación. El Cid mantendría la mayor parte de sus fuerzas y es que el ejército era muy profesional, con armas no demasiado avanzadas en su época y es que de hecho los almorávides tenían mejores; pero ante todo y tal en su libro de Sun Tzu, “el arte de la guerra”, la estrategia es lo que hace que un grupo de guerreros se hace vencedor o muere sin más y siendo olvidado en poco tiempo.

¿Pero es que ahí terminó todo y los almorávides no lo volverían a intentar?

Lo cierto es que los almorávides se la tenían jurada al Cid y compañía, y si bien fue en 1097 cuando en Gandía ganaría al primer ejército almorávide; en ese mismo año serían aplastados con mayor contundencia gracias al apoyo que dieron Alfonso VI y Rodrigo de Aragón con las fuerzas del Cid. Un equipo absolutamente invencible aquel y por ello no podían más que ganar. La batalla de la que hablo es la de Consuegra, siendo sumada Almenara al territorio cristiano en ese mismo año 1097 d.C. Cerraban así las rutas del norte de Valencia y al siguiente año conquistarían todos juntos la difícil ciudad de Sagunto, conquistando así una de las taifas más difíciles de las que llevaban.

Parecía que todo era perfecto en esos momentos, con unas victorias claras sobre los almorávides que hacñian presagiar al reino cristiano que estaba todo muy hecho y es que no les faltarían razón; pues todo el norte de España (excepto algunas ciudades cerca de Aragón), estaban controladas por los cristianos, lo que hacía que los reyes de los distintos reinos y condados, pudieran seguir expandiéndose gracias a los tributos de las taifas amenazadas restantes, y por otro lado gracias a las iniciativas propias que se potenciaban con las nuevas repoblaciones financiadas desde los reinos propios castellanos debido a la mayor riqueza que se iba teniendo con el paso de los años.

¿Ya los almorávides lo tendrían todo perdido, o la venganza se serviría en plato frío?

De momento se podían dar por muertos, porque con esta declinación de intenciones, tarde o temprano empezarían a perder más territorios en parte por la corrupción de sus reinos independientes y en gran parte por toda esa división de fuerzas de las que disponían sin un poder central claro. Ante eso, un reino que estuviera unido como lo parecía en los últimos años el cristiano, haría que conquistara mucho en poco tiempo y con ello más y más fracturas al otro lado.

Pero todo no seguiría siendo bueno por mucho tiempo; porque si bien en el este y en todo el mediterráneo en general, eran los cristianos los que mandaban sin paliativos; en el oesta pasaba todo lo contrario (y en el sur claro). Andalucía era claramente mora, y Extremadura si bien en gran parte también lo era; lo sería más aún en años venideros por las victorias de Yusuuf y los suyos. Esto no duraría con la muerte de Yusuuf a finales del siglo XI, dejando sin un líder claro de nuevo a los almorávides y con ello el reino cristiano respiraría tranquilo muchos años sin ese “villano” que les había vencido con fuerza durante tanto tiempo y en tantos lugares con esa concepción de que en cualquier caso que quisiera, vencería a los cristianos, y no lo hacía más frecuentemente era simplemente porque een el fondo era hasta buena persona con los cristianos (los pobres cristianos).

¿Hasta cuando duró el Cid vivo?

Su muerte se produciría en su amada Valencia a lo largo del verano de 1099 (los expertos no se ponen de acuerdo), debido a muerte natural, y no habiendo nunca una batalla con el ejército a sus órdenes. Tendría por tanto ahora el reino de Valencia como reina a su esposa, que seguiría defendiéndola hasta el fin de sus días.

Continuará....

Vamos, vamos, vamos, vamos, vamos, vamoooss, vamooooooossssssssssssss gente seguimos aprendiendo, seguimos mejorando.


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