Loca por el café

Loca por el café

No sé qué ha pasado, pero me he vuelto adicta al café. Antes de venir me gustaba y lo bebía tres veces a la semana, ¡pero desde que estoy aquí me vuelve loca! Siempre he tenido la norma de beber solo un café al día y nunca bebía más de eso, solo en caso de emergencia. ¡Pero estos últimos días, he estado bebiendo café dos veces al día y se ha vuelto algo normal! Una razón puede ser que hemos comprado una cafetera italiana nueva y tenía ganas de probarla. Hace un café completamente distinto al que solía tomar. Quiero decir, me gusta más el expreso de la cafetería, pero comparándolo con el instantáneo, hay una gran diferencia.

Loca por el café

La cafetera italiana tiene tres partes y funciona de la siguiente manera: pones agua fría en la parte inferior de la cafetera y llenas un embudo con café molido. A continuación enciendes el fuego de la cocina y pones la cafetera encima. Cuando el agua se calienta, genera vapor, lo que aumenta la presión en la parte inferior y hace que el agua vaya hacia el filtro con café. Al mezclarse el agua y el café, van a la parte superior de la cafetera. La cafetera hace un sonido especial cuando todo el agua está arriba, lo que significa que el café está listo. ¡Es genial!

Hemos comprado una cafetera con un tamaño estupendo, para dos tazas. Por tanto, cuando una quiere café, se lo prepara también a la otra. Quizás por eso bebo tanto, porque incluso si se me olvida hacerlo, Romca se encarga. Y está riquísimo. Tuvimos que hacer algunos ajustes porque a mí me gusta el café con leche. Queríamos comprar una cafetera que incluyera leche, pero no encontramos una sencilla y una cafetera para café con leche ya era demasiado caro (la más barata eran 60 euros). Por tanto, compramos leche normal, la calentamos en el microondas y la mezclamos con el café de la cafetera. Está buenísimo. Si no la tuviéramos, no bebería tanto café porque en la cafetería cuesta unos 3 euros. Además, tenemos una cafetería para alumnos en la universidad y un cappuccino cuesta 1, 12 o 1, 46 euros.

Día duro en la universidad

El lunes por la noche por fin hablé por Skype con Nicolas, ¡fue genial! Es muy agradable hablar con alguien a quien conozco desde hace tiempo (bueno, solo dos meses, pero parecen más). ¡Aunque Internet iba fatal, estuvimos hablando más de una hora! Pudimos hablar casi de todo, pero claro, no fue suficiente. ¡Me animó diciéndome que podría venir a Ámsterdam a visitarme con Haitham! ¡Sería increíble! También estoy planeando ir a Milán, pero aún no he concretado la fecha porque no quiero gastar tanto dinero. Parece que incluso solo tres días de viaje ya son 160 euros, que no es poco. Además, Nicolas quiere ir a ver a su hermana a París y yo quiero ir pronto a Francia, por lo que igual podemos quedar allí. Me di cuenta de que me alegraba de haber cancelado el viaje a la República Checa porque así puedo ir a ciudades nuevas.

Empecé a estar cansada el martes en la universidad. Teníamos clase de Econometría a las 11:00 y cuando terminó, todo el mundo parecía estar reventado. Pero nada nuevo, supongo que siempre estaremos así después de Econometría: demasiada información. Fuimos a por un café a la cafetería. Aún tenía agujetas del ejercicio del domingo, a pesar de que el lunes descansé. Me gusta tenerlas porque al menos sé que estoy haciendo algo. Después tuvimos clase de Valoración. Los martes acabo con la cabeza llena de cosas porque tener seis horas de clase es duro. Había entendido la última clase, pero cuando el profesor empezó a mezclar conceptos sentí que me quedaba atrás y que tenía que estudiar más. También nos recordó la importancia de la asignatura y decidí no ir a Róterdam el viernes. Me dio pena, pero tenemos un trabajo importante y me quedan dos días de trabajo, por lo que no sería una buena idea.

Terminamos un poco antes, así que aprovechamos ese tiempo para ir a la cafetería a tomar una cerveza, pero pequeña, que esa tarde íbamos al gimnasio. Esa vez decidimos hacer algo de cardio y tenía muchas ganas, pero no me gustó. Además, tenía que decidir qué hacer con la inscripción porque no me quedaban más días de prueba y acabé pagando. No era muy caro y como no puedo salir a correr porque vivimos lejos del parque, era la mejor opción. Y tengo curiosidad por el efecto que tendrá hacer cardio.

Fuimos al gimnasio a la clase grupal. ¡Qué horror cuando entramos! Acababan de salir los de la clase de Zumba y no se podía respirar. También me decepcioné al ver a la profesora. Era la misma que tuvimos la otra vez y no me gustó demasiado. Pero ya estaba allí y quería intentarlo. Probamos a hacer ejercicio de alta intensidad, pero era imposible con esa temperatura, por lo que la profesora decidió que saliéramos fuera. Eso para mí era aún peor porque tiendo a resfriarme muy rápido si estoy sudada en un sitio frío, por eso estaba muy preocupado.

Nos dividió en dos grupos: uno tenía que correr alrededor del edificio y el otro mientras hacía ejercicio. Después cambiamos. Y otra vez. Y otra vez. No me gustó mucho. Primero, hacía bastante frío y al correr frente a un restaurante había gente bebiendo cerveza que nos miraba fatal. Encima, aunque la profesora sabía que solo hablábamos inglés, no quiso molestarse. Hablaba todo el rato en neerlandés, de vez en cuando soltaba una frase en inglés y luego más neerlandés. ¡Qué mal! Es ridículo. Cuando estaba en Francia y quería practicar francés, todos me hablaban en inglés. Y aquí, que el neerlandés me da igual, nadie me habla en inglés. ¿Pero por qué? Quiero decir, ellos saben inglés y son conscientes de que nosotras solo hablamos inglés porque se lo hemos dicho, pero no les da la gana hablarlo. Me alegré de que terminara la clase porque no tenía ganas de hacer ejercicio, me parecía inútil.

Cuando llegué a casa, fuimos a por un par de cervezas y hablamos de cosas como estudiar, viajar, trabajar... Me lo pasé bien. Sin embargo, todos estábamos muertos. Después de dos cervezas, lo único que queríamos era irnos a casa, y eso hicimos. Me dormí enseguida.

De compras

Esta mañana me sentía como si me hubiera pasado un camión por encima. Quería madrugar, pero fue imposible. Desayuné rápido para irnos de compras, ya que necesitaba unos vaqueros nuevos. En la mesa no podía ni alcanzar el vaso, me dolía todo. Era increíble. Sé que he dicho que me gusta tener agujetas, pero esto ya es pasarse. Estaba muerta. Desde luego, no había sido inútil. Me cambié de ropa y fuimos al centro. Empezamos en H&M porque siempre me compro ahí los vaqueros. Fue muy conveniente que todo el mundo estuviera trabajando o en clase, la tienda estaba casi vacía.

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Lo de los vaqueros fue una locura. Encontramos un sitio con muchos vaqueros y me probé un montón porque no son todos iguales aunque estén en la misma tienda. ¡Entre todos, di con unos! No me lo podía creer. Elegir vaqueros es lo peor del mundo. Odio quitarme los pantalones y es difícil elegir, así que cuando lo hice me sentí aliviada, ya podía dedicarme a buscar otras cosas. Encontré una camiseta con diamantes muy bonita y un jersey. Era bastante caro, pero llevaba siglos sin ir de compras y había estado trabajando todo el verano, quería comprarme algo bonito. De hecho, no sé cómo me las ingenié en Francia porque tenía menos ropa que aquí y no pasaba nada, ¡pero aquí tengo más ropa y me siento como si me pusiera todo el rato lo mismo! Es raro. También quería unos pantalones cortos para hacer ejercicio porque a veces paso calor con pantalones largos o leggins. H&M tiene una colección de ropa de deporte, así que compré unos básicos. ¡Me gustan mucho! Me quedé contenta con las compras, ¡aunque por ese precio podría haber comprado mucho más en Primark! ¡Debería ir pronto!

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Problemas por todas partes

Después quise resolver mi problema económico de una vez. Me estaba volviendo loca. Cuando llegamos aquí sabía que me quedaba dinero en la cuenta francesa y como es una tarjeta Maestro debería funcionar en todas partes, pero por alguna razón no siempre aceptan tarjetas VISA y Mastercard. ¡En serio! Me sorprendió mucho, pero, por desgracia, es así. Pero no pasaba nada, pagaba con la cuenta francesa porque no tenía una holandesa. Fuimos al banco, pero nos dijeron que para crear una cuenta teníamos que concertar una cita. ¿Cómo? En la República Checa puedes ir al banco cuando quieras, no esperar una semana para que te den cita. Da igual, la cosa es que hicimos la cuenta y estuve esperando a que me llegara la tarjeta con mi nombre. Cuando llegó, quise transferir dinero de mi cuenta checa a la holandesa, pero no era tan sencillo. Hasta ese momento, pensaba que GE Money Bank era el mejor banco del mundo, pero no. GE Money Bank es especial para las comisiones. En cualquier banco, puedes sacar o enviar dinero pagando una comisión fija. En GE, lo haces así, ¡pero además tienes que pagar un porcentaje adicional de la cantidad que quieras! ¿Estamos locos? Quería mandar dinero para todo el año que iba a estar aquí, por lo que iba a tener que pagar muchísimo en comisiones. Al menos aprendí cómo consiguen dinero los bancos. Le pedí a Romca si podía mandar el dinero a su cuenta checa porque ella no tiene que pagar porcentaje extra y su comisión fija es más baja.

Era una buena idea. Fuimos al banco ING, sacamos dinero de su cuenta checa y lo metimos en la mía. La idea de tomar café barato en la cafetería de la universidad, poder hacer fotocopias y otras ventajas sonaba muy bien. Que por cierto, allí es imposible pagar con una tarjeta que no sea ING. Por desgracia, esas ventajas no iban a llegarme. Cuando intenté meter el dinero, el cajero anunció: «Imposible transferir dinero a su cuenta». Estaba muy cabreada. ¿Por qué? Le pregunté al chico que trabajaba allí y me dijo que lo intentara otra vez. No lo entendí, quizás se pensaba que era idiota o algo, pero no dije nada y lo intenté de nuevo. Por supuesto, no funcionó. Encima se formó una cola enorme. Da igual, no pasa nada, solo tengo que esperar. Cuando llegó mi turno, el chico me dijo que lo miraría conmigo, pero que tenía que esperar un poco. Estuvimos esperando hasta que el hombre estuvo libre. Después fuimos con él al cajero y dijo que no sabía cuál era el problema, que podría solucionarlo en 40 minutos. ¿40 minutos? Se le había ido la pinza. Además, no entiendo por qué la gente en Holanda va tanto al banco. Cuando estaba en la República Checa, iba al banco una vez al año, pero aquí está siempre lleno. Estaba pensando qué hacer, de ninguna manera iba a esperar otros 40 minutos. Entonces Romca decidió probar con su tarjeta. Tenemos exactamente el mismo tipo de cuenta y las abrimos la misma semana, así que no esperaba que su tarjeta sí funcionara. ¡Pero funcionó! Odio este sistema. Es ridículo. Bueno, me alegré de que a ella sí le funcionara y pusimos dinero en su cuenta para que el chico lo mandara a la mía. Estaba sin palabras. No podía ser más complicado, en serio.

Parecía que desde que llegamos no habíamos tenido más que problemas con la burocracia holandesa. Primero, nos aceptaron en un programa diferente. Cuando pregunté por qué no había sido aceptada en el programa que solicité, se limitaron a responder: «Ha sido un error por nuestra parte. Sí has sido aceptada». Le dan respuestas distintas a cada persona. Cuando pedimos el carné de estudiante, un hombre nos dijo que teníamos que subir una foto y esperar tres semanas. Pero cuando nuestro amigo fue a por él, se lo dieron en 15 minutos. Otro ejemplo: necesitamos confirmación como estudiantes de la República Checa. A Tyna solo le dieron el documento en neerlandés y le dijeron que si lo quería en inglés tenía que rellenar una solicitud online. A nosotras nos lo dieron todo en inglés. Y por último, a una amiga que presentó su solicitud a esta universidad le dijeron que no la habían aceptado por un problema estadístico y luego le dijeron que lo sentían, que sí estaba aceptada. Un caos. Supongo que podría nombrar mil cosas más, pero es igual. Por fin tenemos nuestros carnés de estudiante y con un poco de suerte igual hasta tengo dinero en la cuenta holandesa.

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Quesería

Primero quería explorar muchas tiendas porque había muchas que no están en la República Checa, pero fue imposible. Sobre las 14:00 empezó a llegar gente y las tiendas se llenaron. Solo vi Forever 21 y decidí dejar las compras para otro día porque prefiero hacerlo en días laborables por la mañana a tener que hacer tantas colas. Romca sugirió ir a una tienda de quesos. Me emocioné al oír la palabra «quesos». Si tiene que ver con queso, me apunto. De hecho, tampoco es que esperara mucho. ¿Qué iba a tener de interesante una quesería? El sitio se llamaba Henri Willig. Al entrar, parecía una tienda de lo más normal, con muchos tipos de quesos. ¡Pero enseguida me di cuenta de que era un sitio maravilloso!

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¡Había platitos con trozos de queso por todas partes! Podías probar distintos tipos y decidir cuál era el mejor. Además de gouda y queso ahumado, tenían galletas gofre y salsas, por lo que podías probar el queso con alguna salsa especial. ¡Era el paraíso! Me encantaron casi todos los tipos de queso, menos el que llevaba vainilla. El olor era maravilloso, por lo que acabé convenciendo a Romca para comprar un queso pequeño. El precio no era demasiado alto, compramos un pequeño queso ahumado por 5 euros. Por la tarde nos comimos un pedazo, ¡estaba riquísimo!

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Estaba muy contenta porque hacía muy buen tiempo y estábamos disfrutando de Ámsterdam. Después quisimos comer una ensalada, pero acabamos yendo a nuestro restaurante italiano favorito. Está enfrente del supermercado Albert Heijn. Es un sitio muy particular. Parece una tienda de café y cafeteras, pero hay mucho más. También tiene un jardín con mesas. Siempre que vamos hay un chico sentado fuera. Dentro hay muchos carteles con: «Prohibido móviles, prohibido hacer fotos». El hombre que trabaja allí también se comporta de un modo extraño, pero tienen cosas riquísimas muy baratas. Tomamos pasta por 3, 40 euros. Yo pedí la básica con salsa de tomate y queso. ¡Estaba muy bueno! Además, después nos tomamos un café con leche para llevar por solo 1, 20 euros. Nos sentamos en un banco y me gustó mucho. De hecho, no esperaba estar tan llena, pero lo estaba. Cuando volvimos a casa estuvimos haciendo el trabajo de Valoración toda la tarde. Siempre lleva más tiempo del que planeamos. Mañana es mi primer día en el trabajo y estoy muy nerviosa. Espero que todo vaya bien porque la chica que me contrató se va a México y aún no he firmado el contrato. ¡Buenas noches!

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