El fin de una era

¡Me gradué! Y es el fin de una era. Por primera vez desde que entré en pre escolar hace tantos años, no tengo el estatus de estudiante. Ahora soy ingeniero, y como ingeniero, se espera de mí que trabaje, que me independice, que tenga dinero… que sea un adulto. Por primera vez, no tengo descuento de estudiante en el cine ni en el transporte público; no puedo justificar mi pereza con los desvelos de los exámenes finales; no puedo ir a la universidad a comer en el comedor o a ver una película en la biblioteca. Ahora, mi rutina es sólo mía, no la comparto con los otros 15 o 20 geofísicos con los que compartía el mismo horario, lo que nos permitía almorzar juntos, descansar juntos, irnos de fiesta juntos. Y por más feliz que estoy de haber culminado una etapa, no puedo dejar de sentirme nostálgica.

El fin de una era

Todos estamos de acuerdo en que la universidad es una de las mejores etapas de nuestras vidas, si no la mejor. Creo que lo que la hace tan especial es la libertad que nos provee. Siendo estudiantes nadie puede juzgarte: el estilo de vida que elijas, va a estar respaldado con el credo popular de que la universidad es el espacio y el momento para experimentar y descubrir. Nos sentimos los reyes del mundo, los cuidadores de la verdad absoluta, estando tan frescos los conocimientos en nuestras mentes. Pero para mí lo mejor de la universidad fue el sentimiento de comunidad, de grupo, de equipo. Vives en un espacio diseñado para gente como tú que, aunque con diferentes estilos y gustos, buscan lo mismo y sienten parecido. La universidad es el espacio común donde se habla un único idioma, donde la sintonía entre los jóvenes es alta, sin importar la carrera o la edad –porque los estudiantes no tienen edad, sólo tienen que decir su estatus y se evitan esa pregunta-. La gente que está a tu alrededor en la universidad, probablemente tiene las mismas prioridades que tú, el timing es perfecto y eso, para mí, es una de las razones por las cuales nuestras relaciones son tan sólidas –y divertidas- en la universidad.

El fin de una era

Pero nos graduamos, y cada uno tiene que buscarse la vida como puede. Los trabajos y post grados empiezan a separar lo que los salones unió. Incluso si no hay nada que hacer, ya no hay motivos para pasar todo el día juntos… las noches de estudio no vuelven, ni siquiera cuando decimos que las pijamadas y noches de películas sí se mantendrán. Ver a tus amigos se empieza a volver una responsabilidad más, algo que tienes que hacer porque sabes que las amistades tienen que cultivarse, pero pierden esa naturalidad y espontaneidad que las caracterizaba.

El fin de una era

Esta semana, cuando he tenido que ir a la universidad a hacer diligencias, observaba a los muchachos, su certeza de que cada preocupación era urgente, su estar siempre ocupados pero con obligaciones que son de fácil resolución, todo dentro del recinto sagrado de nuestra casa de estudios. Y cuando estaba allí, recordaba mis primeros años. Grameu, donde jugábamos Ultimate luego de la última clase, y el punto de encuentro del grupo para ir a almorzar. Recuerdo la desesperación que significaba tener clase en el período 5-6 (de 11:30 a 1:30) porque no podríamos almorzar con el resto del grupo; los mensajes diciendo que nos esperaran, las caminatas en banda hacia los comedores, los carros sobrecargados con 3 o 4 personas, unos sentados en las piernas de otros. Recordé los viernes de cervezadas, el evento universitario por excelencia, organizado por los mismos estudiantes dentro de la misma universidad: comida rápida, cervezas baratas y música. Recordé los JUVINES (Juegos Universitarios Venezolanos) donde nos pagaban todo para ir a jugar un deporte que teníamos años sin practicar por estar estudiando, durmiendo o rumbeando como locos. Recordé las noches de estudio, con pizza, Nestea y café y luego una película para terminar la jornada. Las noches de no hacer nada juntos, en una de las muchas residencias estudiantiles del Placer, hablando y viendo series, mientras un desafortunado siempre trataba de terminar un trabajo de última hora con el ruido de los demás. Las tardes de trabajos, las mañanas de café en Chip and Cookie antes de entrar a clase. Los encuentros en el Amper, el cafetín de geofísicos, físicos, profesores y padres errantes, con un café bastante malo, pero que soportábamos para no tener que caminar hacia el “centro” de la universidad, que nos queda especialmente lejos a los geofísicos. Subir a canchas después de clases para jugar tenis un rato mientras mis amigos jugaban Ultimate, o esperarlos en el césped de la cancha mientras leía un libro, para bajar todos juntos a cenar en el comedor. Los jardines, las caminerías, el Cromo Vegetal.

El fin de una era

La universidad es, sin duda, un paraíso, o al menos la mía lo fue. Ahora, la adultez hace su acto de entrada, pero me niego a dejarlo todo atrás. Mis amigos –los que quedan- siguen en la universidad y mientras estén allí siempre habrá una cervezada a la que ir, o una defensa de tesis en la que hacer acto de presencia. Estoy orgullosa de mí, claro que sí, pero soy consciente de que, de ahora en adelante nada será igual. Cuando regresé de Polonia la nostalgia era inmensa pero estaba volviendo a mi universidad a las rutinas que conocía y amaba y, a pesar de que eran rutinas diferentes a las del comienzo, seguían siendo rutinas de universitarios. Ahora sí, todo queda atrás: la USB y Polonia, porque hasta ese vínculo se desvanece un poco más al dejar de ser estudiante. Sólo me queda esperar el día en el que tenga mucho dinero para hacer una gran donación a mi Alma Mater, para retribuirle aunque sea un poco todo lo que me dio y todo lo que me permitió vivir en un país en el que nada es seguro ni fácil. Porque como dice nuestro himno:

 "Somos los forjadores del mañana obreros de un mundo por hacer, nuestra vida es llama y esperanza, es luz, alegría y florecer."  

"Somos la juventud, somos la aurora, de un día que comienza ya a nacer, nuestras manos están llenas de promesas, como los cielos al amanecer". 

 "Somos la juventud, somos la vida, heraldos del futuro que vendrá, con nosotros comienza un nuevo mundo, el rostro de una nueva humanidad".  

 (coro)

 " Unidos trabajemos por el hombre, la ciencia, la conciencia y la verdad. Que de América nazca un nuevo mundo regido por el signo de la paz"

El fin de una era


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