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Reseña de la UAB

Entre febrero y junio de 2015, estuve estudiando Traducción e Interpretación en la UAB como parte de mi año de intercambio. Durante ese periodo, hice Traducción del español al inglés, Introducción a la traducción del inglés al español, Lengua francesa para traductores, Traducción especializada e Historia de la traducción. En este post comentaré alguna de las experiencias que viví como estudiante en esta universidad (tanto buenas como malas). Espero que sea de ayuda a quien esté considerando venir aquí de intercambio.

Alojamiento

El campus Bella Terra se encuentra a 35 minutos de la Plaza Catalunya de Barcelona, justo al lado de la estación de trenes. El viaje es muy fácil y barato, sobre todo si lo comparas con los precios de los trenes ingleses. Súbete al S2 o al S55 desde la estación de Bella Terra o la de Universitat Autónoma y te llevará directamente a la ciudad. La única desventaja es que, a diferencia del metro que funciona hasta las 2 de la mañana, el último tren pasa antes de las 12 de la noche. Esto significa que tendrás que escoger entre ponerte un límite de hora para volver o coger el bus nocturno si te quieres quedar en la ciudad hasta altas horas de la noche. Otra opción sería coger el primer tren de la mañana, pero yo no soy lo suficiente valiente como para hacer eso.

El campus está a solo 10 minutos caminando colina arriba desde la estación de Bella Terra. El hecho de que sea prácticamente imposible perderse es un punto a favor. Hay cuatro opciones de alojamiento, tres de las cuales implican compartir piso con varias personas y compartir habitación con por lo menos una persona. Ahora bien, una cosa es compartir piso y otra compartir habitación. Yo soy hija única y nunca he tenido que compartir habitación, ¡y no iba a empezar a hacerlo a los 21 años! Así que opté por la cuarta opción, el Tipo D, que significaba tener un pequeño piso para mi sola. Cuando lo solicité me dijeron que esta opción no estaba disponible, pero yo lo puse por si acaso ¡y tuve suerte!

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(Una foto mientras de mi cuarto medio decorado)

En teoría, en el piso debería haber espacio para dos personas, pero no estoy muy segura. Era muy cómodo para una persona: una pequeña cocina, un baño con ducha y un dormitorio con dos camas individuales. Ha sido uno de los mejores alojamientos de toda mi vida universitaria. También descubrí que me encanta vivir sola. Tenía vecinos con los que me saludaba cuando nos cruzábamos por los pasillos, pero la mayoría del tiempo estaba yo sola tranquilamente en mi pisito disfrutando de mi propia compañía. Después de haber vivido con una familia en Lima, la soledad parecía un lujo. A menos de un minuto de mi piso había un supermercado en la esquina y dos bares, y a menos de dos minutos cruzando la plaza tenía una gran lavandería. El supermercado de la esquina tenía todo los productos de primera necesidad para un estudiante (helado de Ben and Jerry's, fideos instantáneos, pizza congelada... ) así como otras necesidades como verduras enlatadas, cereales, cerveza Estrella a 60 céntimos la lata, botellas de vodka Stolinchnaya a 11 euros y judías en lata de la marca Heinz. Estas últimas me fueron muy útiles cuando pillé el resfriado. Las junté con puré de patatas ya hecho y kétchup. Puedes sacar a esta chica de Inglaterra, pero no puedes sacar a Inglaterra de esta chica.

Quizás te extrañe el hecho de que me emocione tanto la lavandería, pero a mi me encantaba. Había lavadores de tamaños industriales que te lavaban la ropa en tiempo récord a la vez que las enormes secadoras te dejaban todo calentito y suave. Los bares, Frankfurt y El Cau, se parecían mucho, aunque El Cau era un poco más sofisticado. Las croquetas de El Clau eran mejores, pero ambos servían cerveza fría y vino y tenían una terraza que ocupaba toda la plaza. Tengo muy buenos recuerdos de mis últimas noches en el campus cuando vino mi madre a visitarme con el pretexto de ayudarme a hacer la maleta. Nos sentábamos en la terraza de uno de los dos bares en las cálidas tardes de verano intercalándolo de vez en cuando con sprints a la lavandería para lavar y secar mi ropa antes de que tuviese que meterlas en la maleta. A veces hasta me duele el corazón solo de pensar en esas tardes, veíamos el cielo cambiar de color poco a poco hasta que llegaba a oscurecer, con una cerveza fría en la mano y buena compañía.

A diez minutos andando del piso estaba el gimnasio del campus, con piscina incluida y todo tipo de clases como yoga. También tenían una piscina exterior más pequeña dentro de la zona residencial del campus a unos cuatro minutos andando de mi piso. Venía muy bien en los días calurosos, pero abre a las 10 de la mañana y a veces se llenaba mucho de estudiantes que tomaban el sol. A mí me gusta madrugar, así que no me importaba andar un poco más hasta el gimnasio. Las facultades de la universidad también estaban muy cerca de las residencias, aunque el trayecto está un poco inclinado. Desde el piso hasta la plaza principal era todo cuesta abajo, después desde la casa hasta la facultad de Traducción era todo cuesta arriba. Había veces en las que me sentía como una cabra montesa, pero ante todo me mantenía en forma.

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(El dulce cantar... que susurra la cabra montesa)

Bella Terra en sí es un pequeño pueblo que cuenta con un supermercado Condis (de nuevo, bastante bien provisto para un pueblo catalán), una peluquería, una tienda de accesorios para animales, una pastelería, un gimnasio (otro aparte del de la universidad) y una agencia de viajes. Sí, pintoresco. pero cuando llega el verano y las calles de la ciudad se llena de turistas sudando y de mosquitos, el aire montañesco de Bella Terra y sus amplias calles será casi como un milagro.

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(¿Sientes ya el aire fresco? )

Nota: acuérdate de pedir de vuelta la fianza cuando finalice tu estancia. Yo casi me olvido de ir a recogerlo (lo pagué en efectivo). Solo me di cuenta cuando encontré el contrato del alojamiento el día antes de coger un vuelo por la mañana y si llego media hora más tarde la oficina estaría cerrada. ¡Aprende de mis errores!

Registro y matriculación

Instalarme en mi piso fue la parte más fácil de todas, el registro ya fue otra cosa. Te aviso: la burocracia en la UAB no es un proceso fácil. Yo lo describo como el décimo artículo del purgatorio si Dante lo hubiese llegado a escribir. Hay páginas y páginas que hay que rellenar, después te tienen que poner un sello y te lo tienen que firmar por varias oficinas que normalmente se encuentran en lados opuestos del campus. Además este proceso tienes que repetirlo al final del semestre, cuando el director del curso tendrá que aprobar todo. O a lo mejor no, porque el mío decidió tomarse una semana de vacaciones justo cuando al departamento de internacional llegaban cientos de estudiantes que necesitaban su firma.

Ya me habían avisado de antemano que esta universidad no era la mejor en cuanto a los procesos académico y burocrático. Y yo te lo vuelvo a confirmar. Fue definitivamente la peor parte de estudiar allí. Las buenas noticias son que solo tardarás tres días en total: matricularte en la universidad, registrarte para las clases una semana más tarde y conseguir el sello que lo aprueba todo. Ven ya preparado y tráete originales y fotocopias de todo: pasaporte, carta de aceptación, todo. Lo mismo para tu NIE.

Escoger tus clases no es algo que lo haga un sistema online en el que tu seleccionas el curso que quieres y el ordenador te dice si esa combinación es posible. Si no que tú tienes que ir asegurándote si la combinación de las clases escogidas te valen y tienes que pedir cita con la oficina de gestión para organizar todo. También descubrí que aunque me dijeron que podía elegir cualquier asignatura siempre y cuando estuviera dentro de la Facultad de Traducción algunas combinaciones no eran posibles (por ejemplo Introducción a la Traducción B-A y después Traducción B-A). Obviamente se les olvidó decírmelo antes de seleccionar todas las asignaturas y solo me lo comunicaron después de haber tenido que escoger todo minuciosamente para que me cuadrase en el horario y de haber ido a la oficina de gestión en persona. Tuve que volver a empezar de cero. Que no te sorprendan los recepcionistas inútiles, trabajadores bordes y una frustración general. ¡Ah! Y si quieres estudiar un tercer idioma (como por ejemplo Francés para traductores si tu idioma materno es el inglés y tu segundo idioma es el español), entonces necesitarás una carta de tu profesor de tu universidad de origen confirmándote que es completamente necesario para tus estudios.

Una vez hayas hecho todo esto, vete a casa y sírvete una bebida (o córtate un cachito de tarta si lo prefieres) como premio.

Estudiar

Cuando se haya acabado todo el estrés de la matrícula, será entonces cuando puedas empezar a estudiar. Mi asignatura favorita fue Traducción A-B (del español al inglés). La mayoría de la clase tenía que traducir desde su idioma nativo al inglés, pero yo tenía que traducir hacia mi idioma nativo. Mi profesor se llamaba Berni Armstrong, y era muy animado, entretenido y siempre estaba abierto al debate (algo muy raro en el sistema educativo español, según yo). Además de ser una clase entretenida que me ayudó a mejorar mis técnicas de traducción, aprendí algunas cosas sobre gramática inglesa. Hay otra profesora que se llama Deborah que también da esa asignatura, era muy amable pero su actitud hacia la traducción era muy diferente de la de Berni: su prioridad era llegar a la esencia del texto, asegurar que las referencias culturales se podían entender y a veces hasta editar repeticiones innecesarias. Era muy firme en lo de que se tenía que ser fiel al texto, a pesar de que el original puede que no tuviera sentido en otra cultura. Son dos posturas muy respetables, aunque al final dieran lugar a traducciones distintas.

Ahora paso desde la clase en la que más nota saque a la que menos: Historia de la Traducción. No tengo ninguna duda de que esa clase era muy interesante. Me encanta la historia. Pero cometí un grave error al escoger una asignatura de último año que además era en catalán, y mi nivel de catalán era de un A2 en ese momento. La profesar era muy agradable y se notaba que le apasionaba ese tema, pero para mí esta pasión se tradujo en hablar a la velocidad de un conejo Duracell en cocaína. Como resultado de todo esto, yo probablemente no entendí ni la mitad de todo lo que pasaba en clase y se refleja muy bien en mis apuntes. Si le echas un vistazo a mis apuntes, verás que algunas frases están sin terminar en una combinación de inglés, catalán y español, incluso a veces francés si a mi mente venía el término en ese idioma. Los exámenes era muy fieles al sistema educativo español: escribe cosas, lee estos libros, memorízalos y regurgítalos (sin argumentos contrastados o análisis crítico). Los resultados de mi examen reflejaban perfectamente que no entendía lo suficiente como para memorizar palabra por palabra... Creo que saqué un total de 3 de 60 puntos en total en los tres exámenes. Pero mirando el lado bueno, la UAB no pone notas negativas como en otras universidades, eso podría haber sido todavía peor.

Uno de los problemas más importantes que tengo con el sistema educativo español es la actitud hacia el aprendizaje que ya he mencionado anteriormente. En mi universidad de origen, nos enseñaron a leer textos, pensar sobre qué quieren decir y cómo, considerar si están influidos o por qué alguien lo escribió de esa manera o reflejó su opinión y después crear argumentos basados en nuestro análisis crítico de estos textos y su contexto. Este proceso de absorber, analizar, aprender, pensar por uno mismo y defender tus argumentos con pruebas y fuentes no lo hice en la UAB. Todo se rebajaba a memorizar lo que los profesores recitaban como loros el suficiente tiempo como para ser capaces de repetirlo en el examen. Quizás a ellos les funcione, pero a mí me molesta la falta de pensamiento independiente y crítica. Incluso me he topado con varios profesores españoles en el Reino Unido que obviamente estudiaron así y se esperan que sus estudiantes hagan lo mismo. Pero yo creo en perspectivas nuevas, argumentos nuevos con puntos válidos... creo que son factores importantes del progreso, la creatividad y el desarrollo. Mucho más importantes que simplemente reescribir las opiniones de otras personas. Fin de la discusión

Ahora bien, el francés es diferente. Me encanta aprender idiomas nuevos y el francés es uno de mis favoritos. Para practicar la pronunciación francesa, memorizamos poesía de Verlain y Baudelaire, e incluso una canción de Serge Gainsbourg. Este es el tipo de sistema anticuado al que me puedo adaptar. La clase tenía a dos profesores, uno francés y uno catalán. El primero era Rubenesque y tenía los pies en la tierra, te ayudaba a sentirte cómodo hablando en francés y discutía sobre problemas de actualidad y noticias. La segunda era mucho más estricta (una vez utilicé una preposición mal y me dijo que no me entendía porque "no estaba hablando francés"), pero aun así obtenía resultados. Así que en el fondo depende de las preferencias de cada uno a la hora de decir cuál es tu profesor favorito. Pero en general fue una clase muy interesante y útil.

Aficiones

La "vila universitària", la residencia, organizaba muchas actividades y clases: de hip hop, de yoga, de guitarra, etc. Yo decidí probar las clases de guitarra ya que se describían como clases para principiantes en español. Sin embargo, yo era la única persona que no era catalana y la única persona sin experiencia tocando la guitarra y eso acabó siendo una clase intermedia en catalán. El lado bueno fue que me dieron muchas hojas de acorde para canciones populares y los otros estudiantes eran muy amigables. No puedo prometer que mejoré mucho tocando la guitarra (aprendí mucho más mirándome tutoriales en internet), pero sí que es verdad que hice un par de amigos y era algo que hacía todas las tardes de los lunes. Así que si estás buscando amigos alejados de las fiestas semáforo (algo de lo que nunca había oído hablar antes de llegar a la UAB) te recomiendo que cojas una clase y lo pruebes. Tienen un precio muy razonable y ya tienes un interés en común con la gente que encuentres ahí.

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(Tocando mi guitarra con mucho más entusiasmo que talento)

También pasé mucho tiempo en la piscina del gimnasio, que ya os he mencionado antes. La piscina en sí era muy espaciosa y tenía varios carriles, perfecto para no chocarte con nadie que vaya en la dirección contraria. Muchas veces estaba lo suficientemente tranquilo como para tener un carril por persona, aunque hubo algunas veces en las que tuvimos que ser dos personas por carril, pero todavía había mucho espacio como para que fuese un inconveniente. La natación era probablemente mi actividad favorita en la universidad, hasta el punto en el que iba cuatro veces a la semana. Podría haber perdido peso si no fuese por el hecho de que descubrí la piscina al mismo tiempo en el que descubrí las tortitas de plátano, que me hacía siempre como premio por haber ido a la piscina. Puede que no tenga una tableta de chocolate como abdominales, pero fue divertido nadar y las tortitas estaban deliciosas, así que todo mereció la pena al final.

Conclusión

El tiempo que estuve en Bella Terra fue uno de las mejores etapas de mi vida adulta. El piso estaba genial, la localización era perfecta, podía ira nadar y salir a correr cuanto quisiese... Fui muy feliz sobre todo cuando aprendí a usar el hornillo. Había varios clubes y grupos a los que te puedes unir, pero también puedes disfrutar de tu propia compañía y relajarte. Además la ciudad se encuentra a menos de 40 minutos de distancia.

A la universidad le pongo algunas pegas, a veces con respecto al sistema educativo en general y a veces más específicas de la UAB. Una de las cosas que me llevé al enfrentarme a tal caótica administración fue que aprendí a organizarme mucho más rápido. Cuando te da la sensación de que estás en un manicomio y de que la gente no te está ayudando nada, no te queda otra opción que coger las riendas e intentar solucionar la situación por ti mismo. Esto te proporciona además unas habilidades interesantes en el futuro. Le estoy muy agradecida a la universidad por darme la oportunidad de vivir en Cataluña por primera vez, animó mi amor hacia Barcelona y me motivó a volver después de acabar la carrera. Además, ¡conocí a unos muy buenos amigos y me llevo muy buenos recuerdos!

Reseña de la UAB

(Aquí estaba fuera de mi edificio el día que me mudé. Fue el inicio de un semestre fantástico).

Si te ha gustado la universidad, échale un vistazo a este artículo.

Y recuerda, elegir universidad puede que sea una de las decisiones más importantes a las que te tengas que enfrentar, asegúrate de elegir la mejor.


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