"El arte reside en el espectador y no en la obra ni en el artista."
De nuevo, grandes nubarrones amenazantes ocultan el sol mientras las gotas de lluvia arrastran con ellas cualquier asomo de buen tiempo. Las calles están encharcadas y la gente corre para ponerse bajo resguardo. Voy al armario y recupero la gruesa sudadera que esperaba no tener que volver a sacar y el paraguas que, en las últimas semanas, he utilizado más que nunca. Está claro, en un día así, toca trabajar un poco la mente con las incomprensible obras de los artistas contemporáneos así que me pongo camino al curioso Centre Pompidou. Así que aferro toda mi imaginación y dejo mis prejuicios sobre el arte abstracto de lado, dispuesta a comprender la magia de todas esas obras y pinturas que durante mucho tiempo consideré una burla a los grandes pintores de la historia.
Una vez dentro, camino por los pasillos y salas sin llevar un rumbo fijo, dejándome guiar por aquellos extravagantes trabajos que, por mucho que me esfuerzo, sigo sin comprender. Sin embargo, sigo paseándome entre algunos entendidos que contemplan los cuadros con gran interés, veo un Matisse, un Miró e, incluso, algún Picasso y no puedo soportar la idea de no encontrar nada bello en las obras de tan grandes artistas. Decido dejar de mirar los cartelitos, los títulos -a veces más incomprensibles que las pinturas mismas- que intentan describir un contenido indescriptible y simplemente me paró ante aquellos cuadros que más me llaman la atención, tratando de ponerme en la mente del artista. Y me descubro sintiendo la tranquilidad que me transmite un simple móvil colgado del techo, el horror ante las caras deformadas de un lienzo cuyo pintor desconozco, la tristeza de una figura encogida sobre sí misma... Sin embargo, aún no he visto la gran obra maestra de ese museo.
Miro a través de las paredes de cristal, ha dejado de llover. Salgo al balcón junto a unos pocos valientes. Hace frío y el pelo -movido por el violento viento- me tapa la cara. Pero miro hacia el horizonte, hacia la ciudad que se encuentra frente a mí y soy testigo de la mayor obra de arte que se expone en el museo.
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