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Tolminska Korita (Tolmin Gorges)


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Un tesoro escondido en el corazón de la naturaleza

Traducido por flag- Belén Urrea Carbonell — hace 5 años

Texto original de flag- Martha S

Si estáis buscando el plan perfecto para pasar una soleada tarde de domingo y os gustan los sitios al aire libre, conozco el lugar idóneo para vosotros: se llama Tolminska Korita. En las guías turísticas, suele aparecer con el nombre de Tolmin Gorges y es muy famoso en la zona. Hace unos meses fui con mi familia, así que he decidido contaros mi experiencia ahora que todavía tengo los recuerdos más o menos recientes.

Todavía no me creo que haya un sitio tan increíble cerca de mi ciudad (está situado a media hora de la casa de mis padres) y solo haya estado una vez. Creo que no valoramos las cosas que tenemos cerca tanto como deberíamos. En lugar de eso, solemos subestimarlo todo. Creedme cuando digo que al caminar por esos cañones e increíbles formaciones rocosas me sentía como una turista, a pesar de estar muy cerca de mi casa.

Podéis buscar el sitio en Trip Advisor y veréis que ha recibido muy buenas críticas y todas tienen razón porque este lugar es impresionante.

Cómo llegar

El parque Tolminska Korita (voy a utilizar el nombre esloveno en este artículo) está muy cerca de Tolmin, una ciudad que se encuentra en un pequeño y precioso país occidental llamado Eslovenia. De hecho, Tolminska Korita está a un paseo del centro de la ciudad de Tolmin, aunque yo creo que se tarda aproximadamente una hora en llegar al punto de partida que conduce al cañón, por lo que es posible que cuando lleguéis a ese punto ya estéis cansados. Si decidís ir andando, os aconsejo que salgáis por la mañana temprano antes de que el sol empiece a apretar, sobre todo si vais en verano. Por desgracia no hay casi ninguna sombra en el camino.

El camino también es el mismo si vais en coche. Vengáis de la dirección que vengáis, os encontraréis con una intersección con semáforos en mitad de la ciudad de Tolmin. No tiene ninguna pérdida porque esos semáforos son los únicos que hay en la ciudad. Sí, Tolmin es muy pequeña. Así que, cuando lleguéis a esos semáforos, tenéis que girar a la izquierda. Esa carretera va en dirección a Zatolmin. Cuando ya hayáis girado a la izquierda, llevad cuidado porque hay varios límites de velocidad engañosos (como de 10 km/h), ya que en esa zona hay dos colegios y una guardería, así que prestad atención.

Al llegar al final de Tolmin, la carretera se volverá más empinada y un kilómetro o así después, llegaréis a un pequeño pueblo llamado Zatolmin. Pero, no hay nada interesante que ver allí. De hecho, el único sitio que merece la pena es un restaurante en medio del pueblo, aunque su época dorada ya queda muy lejos. Si queréis comer en ese sitio, puede que os digan que volváis otro día porque no habéis reservado mesa, a pesar de que el restaurante esté vacío. Así que no merece la pena que perdáis el tiempo.

Después de pasar el restaurante, veréis una pequeña intersección en la que tenéis que girar a la derecha. También habrá una señal que os indique que giréis a la derecha. Después de esa intersección, la carretera se volverá muy estrecha y aunque es muy raro que os encontréis con otro coche, tampoco podréis retroceder. Cuando nosotros estábamos en esa carretera, nos encontramos con un minibús y tuvimos que ir marcha atrás hasta llegar a la rotonda.

Pero todo merece la pena con tal de ver la belleza de Tolminska Korita. Tres kilómetros más adelante, veréis un aparcamiento donde podréis dejar el coche sin tener que pagar. Al otro lado de la carretera, hay un pequeño restaurante, pero no sé si sirven comidas o no. En la fachada pone el nombre de 'Restaurant Korita', pero no he visto a nadie comer allí. Si creéis que os va a dar hambre, lo mejor que podéis hacer es comer en Tolmin antes de ir a Tolminska Korita.

Un tesoro escondido en el corazón de la naturaleza

Junto al aparcamiento, hay una caseta donde podréis comprar las entradas. Sí, hay que pagar por entrar, ya que con ese dinero se mantiene el parque. La entrada cuesta dos euros por persona y cuando la compréis, os darán un mapa del parque. También podréis donar algo de dinero después de pagar la entrada.

Un tesoro escondido en el corazón de la naturaleza

La mejor época para visitar Tolminska Korita

Por lo general, el sendero del parque está abierto todo el año, pero hay inviernos en los que nieva mucho y el lugar se vuelve inaccesible. En mi opinión, la mejor época para visitar este increíble lugar es en primavera, a finales de verano y en otoño.

En cuanto a la mejor hora del día para ir, os recomiendo que vayáis por la mañana temprano o a última hora de la tarde para evitar los tumultos de gente. La caseta que vende las entradas abre todos los días desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde y está prohibido ir fuera de ese horario.

Cuando digo "para evitar los tumultos de gente" no me refiero a que haya tanta gente que ni siquiera podáis andar, no. Lo que sucede es que os encontraréis con pequeños grupos de gente y si hay muchos grupos a la vez, es más perjudicial para la naturaleza, solo eso. De hecho, me sorprende que no visite el lugar más gente.

¿Cómo es la ruta?

Es un camino circular que lo podéis recorrer en el sentido de las agujas del reloj o al contrario. Es mucho más fácil si lo hacéis en el sentido de las agujas del reloj porque no hay tantas cuestas, pero lo malo es que la bajada por las escaleras puede ser resbaladiza, sobre todo si llueve. Si no estáis en muy buena forma física, os recomiendo totalmente que lo hagáis en el sentido de las agujas del reloj.

Escojáis el camino que escojáis, el tiempo que tardaréis a paso lento será el mismo: alrededor de una hora y media. Sin embargo, si os paráis a descansar de vez en cuando mientras subís las escaleras, tardaréis dos horas en total. Hay muchos bancos durante todo el camino, así que no tendréis que sentaros en el frío suelo.

Qué ver allí

Tolminska Korita forma parte de las rutas geológicas de Eslovenia. Además, durante el camino veréis interesantes formaciones geológicas con una descripción junto a ellas en los siguientes idiomas: inglés, italiano, alemán y esloveno.

Además de formar parte de las rutas geológicas de Eslovenia, también pertenece al Parque Nacional de Triglav y es conocido por ser su punto más bajo. En el parque tendréis que seguir una serie de normas para no ensuciarlo, para mantenerlo en buenas condiciones y para proteger el medio ambiente. Algunas de esas normas son llevar a los perros con correa, no tirar la basura al suelo y no coger ni flores ni insectos porque podrían ser especies en peligro de extinción. Tan sencillo como eso.

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Como ya he mencionado antes, la ruta comienza después de que compréis las entradas en la caseta. Como mi familia y yo hicimos el camino en el sentido contrario a las agujas del reloj, esa será la ruta que os cuente en este blog.

Al principio, la ruta por Tolminska Korita se adentra en el bosque, por lo que tendréis sombras.

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Después de unos cien metros, podréis ver el río Tolminka a vuestra derecha. Cuanto más avancéis, mejores serán las vistas. Nada más comenzar la ruta, las vistas ya son espectaculares y creeréis que no pueden ir a mejor. Pero, sed pacientes y esperad a ver los cañones.

Cuando lleguéis al final del bosque, el camino comenzará a ser cuesta abajo. Hay unas escaleras en medio para que os sea más fácil el descenso, pero llevad cuidado con las raíces de los árboles que se esconden bajo las hojas. Si os caéis, terminaréis en el agua y está bastante fría; su temperatura no supera los nueve grados, ni siquiera en los calurosos meses de verano.

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Al final de este corto descenso, hay un puente por el que podréis cruzar el río. Desde allí, disfrutaréis de increíbles vistas tanto a vuestra izquierda como a vuestra derecha. También os podéis hacer una foto muy guay, lo mejor es que os la haga alguien a unos metros de distancia de vosotros. El fondo de la foto le encantará a todo el mundo que la vea.

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Como veis, el puente cuenta ahora con una base metálica. La hicieron hace poco, más concretamente, cuando empezaron a recaudar dinero de las entradas para los cañones. Antes de eso, el puente era de madera y bastante más peligroso. Tras una lluvia muy fuerte, el nivel del agua aumentó tanto que se llevó por delante el puente. Entonces, esta parte del parque estuvo cerrada durante un año, pero se seguía pudiendo ver la parte que quedaba de él desde el otro lado.

Desde este puente, se puede ver otro que está situado a sesenta metros por encima del cañón y desde esta perspectiva, parece que une una piedra con otra. Ese puente recibe el nombre del Puente del Diablo (Hudičev Most). Lo mejor de todo es que se puede pasar por él al terminar la ruta. Escribiré más sobre este puente cuando lleguemos a él en esta ruta virtual por Tolminska korita.

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Después de pasar el puente, el camino se empieza a adentrar en el cañón. Las paredes son bastante altas, de unos cincuenta metros. Cuando caminéis por allí, os daréis cuenta de lo que pequeños que sois al lado de esa majestuosa naturaleza. También veréis el río Tolminka con su color verdoso formando remolinos y escucharéis el ruido que hace al bajar por esa zona.

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Será uno de los mejores sonidos que habréis escuchado nunca, incluso mejor que el sonido de las olas cuando rompen en la orilla. Mientras contemplaba el paisaje, pensaba en el tiempo que le habría costado al río llegar a formar esas impresionantes gargantas. De hecho, al visitar los parques naturales, se suele pensar en la vida y en la existencia en general.

Cuando os adentréis en los cañones, también caminaréis por cuevas. Puede que esa sea la parte más peligrosa y os preguntaréis por qué. Porque no hay ninguna luz dentro y el suelo es bastante resbaladizo. Por suerte, mi móvil tenía linterna y pude andar por ellas sin caerme, pero no sé por qué no ponen algún tipo de luz en el interior de las cuevas. Algunas personas dirían que eso es destruir la naturaleza, pero pensemos que los que han construido escaleras dentro de esas cuevas han sido ellos. Si eso no es destruir la naturaleza, ¿entonces qué es?

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En mitad del helado río Tolminka, hay un manantial de agua termal. Sí, lo habéis leído bien. Aguas termales que tienen una temperatura de veinte grados. Lo malo es que no se puede bajar a comprobarlo, pero hay una foto que muestra la ubicación exacta de ese manantial. Una ubicación bastante rara para un manantial, la verdad.

Un tesoro escondido en el corazón de la naturaleza

Un tesoro escondido en el corazón de la naturaleza

Tras ese manantial de agua, hay otra cueva con una panorámica del cañón al fondo; ese es también el final del camino. Ahora, toca volver al primer puente. Pero no hay que cruzarlo de nuevo, a su izquierda hay un camino escondido que os permitirá continuar la ruta. Después de que giréis a la izquierda, habrá otra intersección. La carretera de la derecha os llevará a Zatolmin y la de la izquierda os conducirá al final de la ruta.

Si os gustan las emociones, no giréis a la izquierda todavía. A la derecha veréis un puente de madera, como los que aparecen en las películas de acción. Si pasáis rápido sobre él, se balanceará hacia arriba y abajo, hacia la derecha y hacia la izquierda. Es una experiencia muy emocionante, aunque yo me esperaba que se partiera por la mitad después de saltar sobre él.

Cuando ya hayáis tenido una buena descarga de adrenalina, podéis continuar vuestro camino. Aquí viene la parte más difícil. Para llegar al otro lado del cañón, tenéis que subir doscientos escalones bastante empinados y si no estáis en muy buena forma física, os puede llevar bastante tiempo. Menos mal que en el trayecto hay varios bancos donde podréis descansar y disfrutar del paisaje, claro está.

Cuando lleguéis arriba, encontraréis otra intersección. Esa es la parte más bonita de Tolminska Korita y esconde, a su vez, otro lugar. Los cañones tienen mucha profundidad en esa parte y la ruta continúa por encima de ellos. ¡Ah! Se me ha olvidado mencionar que si os dan miedo las alturas, esta ruta no está hecha para vosotros. Incluso yo, que no tengo vértigo, me mareé un poco. Pero, el lugar es increíble.

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Si escucháis el ruido del río Tolminka allí arriba, se os figurará que está muy lejos. Bueno, si miráis hacia abajo, veréis que está a casi cincuenta metros de vosotros. En este punto, las paredes del cañón están cubiertas con vegetación verde y en los meses de verano, cuesta bastante ver el río por tanta vegetación.

Enseguida, llegaréis a otro lugar que he mencionado antes. Bueno, en realidad, son dos lugares en uno. El primero de ellos se llama la Cabeza del Oso (Medvedova Glava). Es una gran roca que se encuentra entre las paredes del cañón y recibe ese nombre porque tiene la forma de la cabeza de un oso. Aunque hay que tener una buena imaginación para poder verla.

¿Qué creéis vosotros? ¿Parece la cabeza de un oso o no? A mí me parece más bien un ratón.

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Si miráis la foto de cerca, veréis la otra cosa detrás de la cabeza del oso. Como veis, hay unas pequeñas cascadas de agua llamadas Skakalce, traducidas al español como "el salto". Las cascadas reciben ese nombre porque parece que el agua salta sobre las formaciones rocosas. El paisaje es precioso y cuando nosotros estuvimos allí, vi a cinco fotógrafos con equipos profesionales inmortalizando el lugar.

Continuando la ruta, dejaréis algunas cuevas a vuestra derecha. Tienen el tamaño perfecto para que entre una persona y el interior parece muy tentador, pero hacía poco que vi la película "El descenso", así que no me atreví a entrar en ninguna de ellas. Se dice que en esas cuevas vive una gran colonia de murciélagos, por lo que imagino que debe ser como un extenso sistema de cuevas.

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Tras esas cuevas, os esperan otras escaleras. Pero esta vez, "solo" son setenta y nueve escalones y no son tan empinados como los de antes. Aun así, cuando empecé la ruta por Tolminska Korita, empecé a pensar que por qué no habría hecho más deporte antes, así no me tendría que haber estado parando cada pocos metros.

Cuando subáis las escaleras, veréis el camino principal. Si queréis ver otro punto turístico, tendréis que girar a la derecha. Seguid el camino principal unos doscientos metros hasta que lleguéis a unas escaleras que están a la derecha y talladas sobre una roca. Ese camino conduce al pueblo Čadrg, pero no tiene nada para ver más allá de unas casas y como se tarda dos horas en llegar a él, no merece la pena ir.

Lo que a nosotros nos interesa aquí se encuentra después de esas escaleras y tallado sobre una roca. Es un enorme sistema de cuevas de un kilómetro de longitud que recibe el nombre de Cuevas de Dante (Dantejeva Jama).

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Si habéis pensado que tienen ese nombre por Dante Alighieri, estáis en lo cierto. Se dice (y hay documentos que lo prueban) que Dante Alighieri visitó una vez la región de Tolmin y también esta cueva. Dijo que esa cueva le inspiró para escribir su famoso "Infierno". Cuando la veáis, entenderéis por qué. Al principio hay un enorme agujero que conduce a la oscuridad. Se puede descender por él y caminar unos cien metros. Pero no lo hagáis si os asustáis fácilmente. Siempre suelen haber murciélagos alrededor y si gritáis, asustaréis a los que estén durmiendo.

Tened cuidado si decidís bajar porque el suelo es muy resbaladizo. Si queréis ver el sistema completo de cuevas, tenéis que ir con un guía oficial y con el equipamento de espeleología adecuado. Parece ser que el sistema de cuevas es muy complejo y han habido casos de personas desaparecidas que han ido por su cuenta y seguramente se han perdido. Yo vi algunas fotos del interior de la cueva y tengo que decir que hay unas formaciones de caliza espectaculares. Aunque yo con esos doscientos metros al principio de la cueva tengo más que suficiente porque me asusto muy fácil.

Si ya habéis visto suficiente de la cueva, podéis continuar la ruta por Tolminska Korita. En este punto, ya estaréis casi al final, pero todavía no habéis llegado a la parte más interesante.

Cuando estéis bajando, escucharéis un sonido como si fuera un trueno. Al escucharlo, miré al cielo inmediatamente porque parecía que iba a empezar a llover, pero no había ni una sola nube. Entonces, mi padre empezó a reírse de mí y me dijo que ese es el ruido que hacen los coches cuando pasan por el Puente del Diablo (Hudičev Most). Parecía el diablo enfadado por ver que los coches cruzan su puente.

Estoy segura de que cuando veáis el puente no pensaréis que se puede cruzar en coche. Pero sí se puede, aunque el puente es muy estrecho y hay que ser muy valiente para hacerlo.

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Hace un tiempo, la organización de turismo local quería convertir ese puente en un sitio para hacer puenting. Pero después de analizar el estado del puente con detenimiento, vieron que podría ser muy peligroso. Además, ¿quién querría saltar de un puente con un nombre tan poco alentador y con solo una cuerda atada a los tobillos? No, gracias.

Al principio de este blog, os he prometido contaros más cosas sobre este puente. Lo primero de todo es por qué se llama el Puente del Diablo. Con ese nombre parece que puede ocurrir un accidente ¿verdad? Pero he investigado un poco y he encontrado otros puentes con el mismo nombre y hay una explicación para eso. Hace años, cuando se construían los puentes, les ponían el nombre del diablo si servían para conectar dos orillas del río en un lugar peligroso. Esta explicación tiene todo el sentido del mundo porque ¿qué hay más peligroso que construir un puente en lo alto de un cañón?

Hay otra explicación extraoficial que podéis leer en un cartel al principio del puente. En él pone que los habitantes del pueblo Čadrg (lo he mencionado antes y podéis llegar a él si seguís andando una vez que paséis Dantejeva Jama) querían conectar el pueblo con el resto de la civilización de Tolmin. Así que decidieron construir un puente. Pero cuando lo terminaron, se les apareció el diablo y les dijo que tenían que sacrificar un alma para que pudieran abrir el puente y utilizarlo. Y adivinad a quién sacrificaron. ¡A un gato! Cuando lo leí lo único que podía pensar era "vaya unos desgraciados". Aun así, es una historia bonita.

Pero, la última explicación es la más lógica de todas. El puente fue un lugar donde la gente se suicidaba. Hay un informe que apunta que se murieron quince personas. Al final puede que el diablo de esa leyenda sí que consiguiera sacrificar almas.

Después de ese puente, pasaréis por un túnel tallado en una roca. Fue reformado hace poco porque se desprendían piedras del techo y llegaron a herir a algunas personas (y coches).

Un tesoro escondido en el corazón de la naturaleza

Tras ese túnel, la ruta acaba en la caseta de las entradas que está a cinco minutos. Si vais a finales de verano, veréis fresas salvajes a vuestra derecha, que están deliciosas, pero ya se las habrán comido los otros turistas.

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Qué llevar

La ruta no es muy difícil, pero hay algunas cosas que os aconsejo que llevéis:

  • Lo primero y más importante de todo es llevar mucha agua para beber. Creedme cuando os digo que estaréis sedientos después de subir tanta escalera. Llevarse una o dos barritas energéticas también es una buena idea.
  • En segundo lugar, un buen calzado. Ni se os ocurra ir en chanclas o en tacones. Os puede parecer una tontería, pero he visto a gente andar descalza y con las chanclas en la mano. El camino es resbaladizo en algunos puntos y hay raíces de árboles y lo último que queréis es caeros o torceros un tobillo. O ambas cosas.
  • Además, una linterna tampoco está de más. Si os acordáis, he dicho que en algunas cuevas por las que tenéis que pasar no hay luz. Y si tenéis móvil, podéis usar el flash de la cámara, pero os aconsejo que no tentéis a la suerte y queráis pasar sin nada de luz.
  • Cuando paséis por la primera parte del cañón, estaréis muy cerca del agua y la temperatura ambiental será baja incluso en un caluroso día de verano. Así que llevaos un suéter.
  • Aunque la ruta sea la mayor parte por la sombra, deberéis echaros protección solar porque no siempre hay sombra y si vais por la tarde, el sol es muy intenso.
  • Por último, pero no menos importante, llevad una buena cámara. A pesar de que no seais fotógrafos profesionales, podréis echar fotos muy guays allí. Yo me arrepiento de haberme llevado solo el móvil a Tolminska Korita porque podría haber hecho fotos espectaculares, pero bueno, pude hacer algunas bonitas aunque fuera con el móvil.

Por último...

Eslovenia es un país famoso por su maravillosa naturaleza y la mayoría de ella se concentra en la parte occidental del país. Tolminska Korita es, sin duda, uno de los mejores atractivos turísticos y, por suerte, todavía no tiene un turismo masivo.

La ruta está muy bien señalizada y en todas las intersecciones hay carteles que indican la dirección correcta. Por lo que no hay riesgo de que os perdáis. Solo hay una cosa que no me gusta de esa ruta: hay muchas mariposas e insectos (arañas incluidas). Sé que hay gente que les dan igual las mariposas, pero a mí me dan miedo (no sé por qué), así que imaginaos estar andando por un terreno resbaladizo y ver a una araña enfrente de vosotros, os podrías caer fácilmente. Pero no podemos hacer nada contra ello porque así es la naturaleza y tienen todo el derecho del mundo de que los dejemos en paz.

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