2014. Ahora ya (por fin) sí (que sí) | Blog Erasmus Murcia, España
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2014. Ahora ya (por fin) sí (que sí)

Publicado por Vir SN — hace 7 años

Blog: Murcia. Quién me lo iba a decir
Etiquetas: Blog Erasmus Murcia, Murcia, España

Tres días he necesitado para poder sentarme a darle la bienvenida al nuevo año. Mi madre dice que los pares no le gustan, pero si sumas todas las cifras de 2014 el resultado es 7, un número impar y que además coincide con el día que nació, entonces esto sí le gusta, ¿curioso, no? Es divertido ver cómo todo -absolutamente todo- es relativo en esta vida.

Dejé dos mil trece -un tanto- entre lamentaciones. No suelo andar gimoteando, al menos no en público, pero como cualquier ser humano vivo momentos con más euforia que otros. Los coletazos de 2013 fueron un poco amargos. En la última entrada me quejaba, pero realmente una se da cuenta que los finales siempre son tiempos muertos para reflexionar (y ahora me predispongo a hacer algo así como convertirme en aquello que odio).

En los momentos de aflicción, abominablemente nos cargamos de culpa y sólo vemos lo malo que nos rodea. En un primer instante me venía a la mente lo inesperado que fue 2013, cómo al final le dio la vuelta a todo sin permiso, cómo me coaccionó -de alguna manera- para volver a casa (¡y cuan injusto fue eso!). Cuando el año pasado estaba acabando, yo no dejaba de pensar en qué sería de mí si aun estuviera en Edimburgo, cómo me comportaría, en qué trabajaría, si mi inglés hubiese mejorado exponencialmente,... Asumí que todo hubiese más positivo de lo que tengo ahora y en contraste reparé en qué había estado haciendo en Murcia desde que llegué: qué había conseguido y si realmente había merecido la pena el renunciar. Recaí en que no había cumplido con algunos de mis propósitos y que como siguiera así "perdería el año" que me había tomado. Honestamente aun no me he parado a reflexionar sobre qué quiero hacer, sobre qué quiero investigar ni a qué universidad del mundo iré. Creo que el problema radica en que todo el tiempo que tengo que dedicar a hacer todo eso lo paso en casa, es decir, que lo tengo que mirar desde el escritorio de mi habitación. Mi habitación está en mi casa, y mi casa y su aura epiléptica no me gusta, lo cual corta las alas a mi motivación/ilusión/voluntad.

Conforme iba excavando la fosa cada vez más profunda para hibernar en mi interior, de pronto me di cuenta que no todo había sido tan malo durante el 2013. De hecho, si me paraba a mirar más atrás de octubre no pude encontrar ni una sola calamidad que me aconteciera. Me venía a la mente París con Melissa y Adriana, el interrail con Carmen y Verónica, la ESN, el reencuentro veraniego con Noelia, TODAS las risas en el piso, el welcome to summer con mis amigos, el viaje en coche por Andalucía y Portugal en Semana Santa, toda la gente con la que había coincidido puntualmente,... De pronto mi alma comenzó a purgarse y decidí volver a echar la tierra al sepulcro sin mí dentro. Hacía exactamente un año me encontraba cogiendo un avión con Ras, aquel eslovaco que había conocido apenas unos meses atrás. Eso y el recuerdo del viaje que hicimos por Manchester y Liverpool visitando a Nika y conociendo a Ray (of the sun) Morton me hizo sonreír. Entonces, me puse a pensar en qué es lo que realmente había conseguido en Murcia durante los dos últimos meses y aparecieron de forma muy clara en mi cabeza Isa y Déborah, los Rock & Boggies con Blanca, haber conocido a Graciela, la ponencia en Tenerife, la comida con Iván en Granada, los niños a los que les doy clase, la academia donde me dan clase,... Todo es relativo. Verdaderamente sí lo es y depende de nosotros el cristal que escojamos para mirar la vida.

El conjunto de reflexiones me llevó a cambiar de actitud y afrontar 2014 tal y como se merece. Dejé de lado las penas y activé mi magnetismo personal. La noche del 31, cuando acabé de cenar en casa con mis padres, subí a la buhardilla a por la maleta. Hice caso a mi querida -alumna y amiga- Graciela. El último día de clase, el lunes antes de Navidad, me invitó a chocolate de Colombia y buñuelos típicos de su país. Los preparamos juntas (aunque yo no me llevo ningún mérito). Mientras merendábamos me aconsejó salir a la calle con una maleta vacía cuando dieran las doce del día 1 de enero, eso me traería suerte y me provocaría viajar durante el año que entra. Como una niña con zapatos nuevos abrí la puerta de mi casa y crucé el umbral con la maleta de mano roja. Me desplacé hasta la punta de la calle arrastrando la valija vacía de bártulos pero cargada de ilusiones. Una risa nerviosa me acompañaba, pensaba a cada paso "madre mía si me viera alguien" pero al mismo tiempo, el saber que me daría exactamente igual me divertía aun más. Cuando volví a casa besé a mis padres y les felicité el año. Mi madre me deseó mucha suerte y manifestó su anhelo porque tuviésemos todos salud por mucho tiempo. Yo nos deseé a todos felicidad, pues pienso que es más posible encontrarla si ponemos de nuestra parte que medicarnos para prevenir una enfermedad (y porque al fin y al cabo, si somos infelices estamos enfermos por dentro).


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Comentarios (2 comentarios)

  • Gabrii Marcháis hace 7 años

    aiiii, si lo hubiera leido antes yo tambien hubiera agarrado la maleta!!! o el maleton!!! jejejej

  • Vir SN hace 7 años

    de momento el año ha empezado estupendamente, así que espero que eso sea una buena señal. Feliz año Gabri!

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