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Museo de Memoria y Tolerancia. Primera parte

Museo de Memoria y Tolerancia. Primera parte

¡Hola a todas y a todos! ¿Les ha sucedido alguna vez que tras visitar algún lugar nuevo se ponen a reflexionar sobre la humanidad, sobre el mundo en que vivimos o sobre las miles de desgracias que han existido y siguen existiendo? Pues eso fue lo que a mí me pasó cuando visité el Museo de Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México hace unos días, y quiero compartirles mi experiencia en esta entrada. Ya les he hablado en entradas anteriores sobre particularidades de la Ciudad de México, y con esta entrada quiero profundizar un poco más en un lugar que a mí me pareció muy interesante y cuya visita debo recomendar ampliamente a cualquiera que pase por la capital de México.

Ubicación y entrada

El museo se encuentra sobre la avenida Juárez, justo en frente del hemiciclo a Juárez que forma parte de la Alameda Central. Para quienes no ubiquen estos lugares de la Ciudad de México, bastará que sepan que se encuentra muy cerca del centro histórico y casi en frente del otro monumento imperdible que es el Palacio de Bellas Artes.

Cuando yo llegué al museo, un muchacho me detuvo en la entrada junto a las taquillas para explicarme más o menos cómo funciona el museo y cuáles son los tipos de entradas que se pueden comprar: el primero es el recorrido libre, que quiere decir que una va por su cuenta por todo el museo, recorrido que en promedio dura unas tres horas y media, pero todo depende de lo que cada quién quiera dedicarle al museo. Las otras dos entradas son con algún tipo de guía: hay uno que incluye un tour con otros y otras visitantes y guía humano que va explicando todo en cada sala y que dura aproximadamente una hora y media; el otro recorrido es con audioguía y dura más o menos lo mismo que el recorrido en grupo. El muchacho nos explicó los precios para cada tipo de entrada y los descuentos que ofrecen para estudiantes, maestros y maestras y personas con capacidades diferentes.

Nosotras compramos la entrada libre para recorrer el museo a nuestro ritmo y según el tiempo que decidiéramos dedicarle a cada área. La verdad es que el tiempo se pasó muy rápido y de haber sabido, le hubiera dedicado un poco menos de tiempo a las primeras salas para alcanzar a ver otras, pero eso se los explicaré con más detalles más adelante.

Una vez que se compra el boleto en la taquilla, hay que salir de esa especie de sala (donde, por cierto, hay un pedazo del muro de Berlínacompañado de un video y algunas reflexiones sobre este suceso; les dejo la foto al terminar este párrafo) y llegar a la verdadera entrada. Se debe pasar un filtro de seguridad como el de los aeropuertos: se dejan las mochilas o bolsas a que las vean por rayos x mientras cada quién pasa por la parte de detección de metales o armas. Esto en realidad es muy rápido, y es ya cuando se pasa esto que se tiene acceso de verdad al museo. Ahí, algún encargado o encargada te pide tu boleto para ver qué tipo de entrada es. A nosotras, que teníamos el recorrido libre, nos indicaron que debíamos subir por el elevador hasta el quinto y último piso, y de ahí comenzaba la exposición yendo hacia abajo.

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Comienzo de la exposición

Antes de entrar a la primera sala, un encargado nos dijo que debíamos esperar a que se abriera la puerta automáticamente, y una vez adentro debíamos colocarnos cada quién en frente de un pantalla y mirar el video que iban a transmitir. Así empezaba la exposición con un video (en realidad me di cuenta de que en cada pantalla pasaban diferentes videos) sobre la humanidad y sobre cómo a pesar de tener avances tan positivos en ámbitos como ciencia y tecnología también éramos capaces de generar tanto odio y tanta destrucción. La mayoría de las imágenes eran muy impactantes: animales y personas que han sufrido y han perdido la vida de maneras horribles por culpa del propio ser humano. Desde este video inicia la reflexión sobre todas las terribles tragedias del último siglo (y sí, solo se trata de un siglo de nuestra historia, porque si intentara abarcar más sería un museo interminable) y es con esta actitud reflexiva que se debe recorrer todo el museo.

Desde ahí quedaba implícita la advertencia de que mucho del contenido que veríamos en esa exposición sería algo muy fuerte: fotografías, datos, estadísticas, testimonios, videos documentales, entrevistas... sobre cómo el ser humano es tan capaz de hacer tanto daño a otros seres humanos. El museo está dividido en dos partes, por así decir, que son la de la memoria y la de la tolerancia. La parte de la memoria, según anunciaba el video, trataría sobre los genocidios llevados a cabo en diferentes partes del mundo desde el siglo XX.

Y entonces comienza la exposición.

El holocausto

La primera sala es una sala no muy iluminada, con las cuatro paredes llenas de retratos de hombres y mujeres de diferentes edades, complexiones y características en general. Al mirar los diferentes rostros, llegué a reconocer a algunas de estas personalidades: Anne Frank, Franz Kafka, Albert Einstein. ¿Saben qué tenían ellos en común? Eran judíos o judías.

Toda la primera planta y por lo tanto la primera parte del recorrido trata sobre el holocausto. Se trata de una combinación de datos escritos, cifras, fotografías, mapas, videos, testimonios escritos y en video, e incluso objetos personales de víctimas del holocausto que intentan ilustrar un poco todo el proceso desde sus inicios en los años treinta en Alemania con el ascenso del Partido Nacional Socialista, hasta el final de la guerra. Se puede pasar una hora entera o incluso más en esta parte, pues es realmente extensa y los objetos originales relacionados con esta masacre con los que cuenta el museo son realmente numerosos. A continuación les dejo la foto que le tomé a una de las salas, en la cual había grandes fotografías a la par de un video con testimonios de sobrevivientes que se transmitía y repetía automáticamente.

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A mí me pareció que el museo logra exponer de manera suficientemente detallada y en un orden cronológico y geográfico correcto todas las etapas y situaciones importantes de este monstruoso suceso de la historia. El hecho de que se tengan objetos originales como las ropas de los cautivos de los campos de concentración o incluso un vagón de tren que utilizaron en Polonia para conducir a los prisioneros me parece realmente impactante, pues le da un sabor todavía más amargo a toda la información que nos viene presentando, pues la hace más sólida y tangible, y por ende dolorosa.

Esta foto que sigue es del 'uniforme' de los campos de concentración, el cual era solo uno de los muchos aspectos con que deshumanizaban a los prisioneros de estos campos; los uniformes son originales:

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Otro aspecto muy importante e interesante de la exposición es que habla de todas las víctimas del holocausto, que en su mayoría fueron judíos y judías, pero no únicamente. Las otras minorías despreciadas y masacradas por la Alemania nazi también cobran voz en esta exposición, y todas las víctimas denuncian, paso a paso, los horrores de esta inimaginable e indescriptible desgracia. Lo único que yo podía hacer al mirar estas fotos, videos, cifras, era sorprenderme de lo inhumana que la humanidad podía llegar a ser. Era verdaderamente increíble que se pudiera llegar a tal grado de horror, que tantas personas hubieran participado y hubieran estado de acuerdo con algo tan absurdo. En muchas de las salas de esa exposición era inevitable salir con lágrimas entre los párpados.

La foto que sigue es un vagón de tren en  donde transportaban a los prisioneros en Polonia. Se puede entrar al vagón, se puede entrar al lugar donde tantas personas entraron para comenzar el sufrimiento más grande que jamás imaginaron. Es una impresión muy grande ver el vagón por dentro y por fuera, así como leer toda la información tan terrible sobre la 'solución' que se encuentra en la misma sala donde esta el vagón. Ahora sí, les dejo la foto que tomé desde afuera:

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Y esa fue solo la primera exposición, sobre un tema que en general conocemos por las clases de historia y por las diferentes películas y libros que hay al respecto. Las salas sobre otros genocidios que venían después eran algo más nuevo para mí, pues eran hechos históricos de los que yo tenía muy poco o nulo conocimiento, pero de ello les seguiré hablando después. Prefiero dejar hasta aquí la entrada de hoy.

 

¿Les gustaría saber qué otros terribles pero interesantes sucesos abarca el Museo de Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México? Pues es cuestión de que se queden al pendiente, pues seguiré relatándolo todo en la siguiente entrada. Lo que les puedo decir hasta ahora es que en verdad son cosas que te ponen a reflexionar, y sobre todo a darte cuenta de realidades por las que tantísimas personas han tenido que pasar. ¿Y yo qué puedo hacer al respecto? Esa es la pregunta con la que los dejo y las dejo hasta la próxima entrada.

¡Gracias por su atención y hasta la próxima!


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