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Liverpool: de menos a más.

Liverpool: de menos a más

¡Hola a todo el mundo! Hoy os voy a contar uno de los viajes que hice durante mi estancia en Aber. Improvisado, ya que tenía que recibir y acompañar a Ángel al aeropuerto de Liverpool, porque vino a visitarme. Teníamos bajas expectativas, pero acabó resultando una ciudad guay, distinta. ¡Empezamos!

Ángel y yo valoramos diferentes opciones para vernos, para el reencuentro, uuuuh. La primera opción fue Londres, pero me obligaba a mí a desplazarme mucho. 12 horas en bus y el tren era demasiado caro. La segunda opción era Birmingham (que fue lo que hice yo para ir a Aber, como ya sabéis), pero no había línea con Ryanair, o sea, los vuelos eran demasiados caros. Entonces, surgieron las opciones de Liverpool y Manchester y como la primera coincidió que tenía línea con Ryanair, allí fuimos.

Teníamos planeado visitar Liverpool en Halloween. Recuerdo que iba con las expectativas por el suelo. De hecho, una tarde en el COFFEE1, del que ya os hablé, empecé a leer un libro donde hablaban de las diferentes ciudades de Reino Unido. Llegué a la página donde estaba Liverpool y la primera frase era “no se puede decir que Liverpool sea una de las ciudades bonitas de Inglaterra”, para que veáis, como quien no quiere la cosa. Como comprenderéis, esto no mejoraba mis esperanzas en encontrar una ciudad a la que querer volver a visitar algún día. Así que, en conclusión, creo que fue por esto que Liverpool resultó ser sorprendente, para bien.

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¿Cómo fui a Liverpool?

Cogí un tren desde Aberystwyth, que me costó 25 libras (es poco). Tuve que cambiarme tres veces de tren, lo que es un poco estresante cuando no conoces nada. De hecho, el último tren lo cogí un minuto antes de que saliese. ¡Por los pelos! Os recomiendo reservar el billete con antelación porque cuando se acerca la fecha, suben de precio de forma considerable. Además, para volver, tuvimos un problema, bueno, tuve: estaba reservando mi billete de vuelta en una máquina y la máquina no me dejaba cogerlo. Un rollo. Llamamos al encargado y tampoco encontraba ninguna explicación. El billete en Internet costaba 25 libras y en la máquina 45. Empecé a estresarme un poco, pero al final conseguí coger otro billete en la taquilla de información. El billete era para otra hora distinta, pero más barato. Al final me salió bien la jugada, de casualidad.

¿Qué ver en Liverpool?

Una vez ya en Liverpool, fuimos al centro de la ciudad, cogiendo el metro. No era caro, recuerdo. En nuestro planning estaba, primero, visitar la zona portuaria. El puerto de Liverpool es famoso y muy importante debido a sus labores comerciales, antiguas y actuales. En frente del río Mersey (me encanta este nombre), están las “Tres Marías” (traducción propia), “Three Graces” en inglés. Estas son el Royal Liver Building, el Cunard Building y el Port of Liverpool Building. Son tres símbolos que representan el prestigio de esta ciudad. Aquí os dejo una fotito. Como veis, son edificios de dimensiones considerables, todos siguiendo el mismo patrón en cuanto la arquitectura y así, dejan un skyline de Liverpool único. Cuando fuimos a verlas, estaba bastante vacío… Para ser un punto de total interés. Pero bueno, por mí, mejor. Prefiero un sitio tranquilo para disfrutarlo yo sola que un lugar abarrotado con flashes y selfies por todas partes. ¿Vosotros no?

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Liverpool también es una ciudad muy centrada en los Beatles, ¿lo sabíais? De hecho, la mayoría de turistas que lo visitan son grandes fans. En el centro, en el puerto, hay un yellow submarine, ubicado en una especie de mini pantalán. Al lado, hay reconstrucciones de barcos famosos (como el Titanic), que funcionan como restaurantes, como podéis ver en esta foto con esta maravillosa modelo. Cerca de allí, se encontraba el Museo y tienda oficial de los Beatles. Entramos allí e inmediatamente nos sumergimos en el mundo beatlemaníaco. Lo malo es que todo era demasiado caro. Aun así, le compré una taza a una amiga que es ultra fan de este grupo. Ya en el Museo, vimos un mini-documental en una pantalla de 360º donde contaban la historia de los Beatles, todo gratuito, vaya. ¿Cuántas veces os he dicho que me encanta que los museos sean gratis? En general, la ciudad aprovecha mucho el tirón de este grupo y prácticamente en cualquier rincón de la ciudad se puede encontrar algo que los represente. Por ejemplo, mientras paseábamos, nos encontramos un monumento que representa la paz con la que John Lennon soñaba. Allí al lado, se encuentra una noria bastante grande y el “Liverpool Echo Arena”, que es una especie de pabellón donde se celebran conciertos y se juega a deportes como baloncesto.

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Paseando por el puerto, encontramos por el borde del pequeño pero imprescindible Mersey, unos candados que representan el amor de las parejas anclados a unas cadenas. Fue allí donde decidimos comer porque nos moríamos de hambre, casi literalmente. Fuimos a un supermercado y compramos comida española, para recordar nuestras raíces (¿? ): una barra de pan enorme, hasta la mitad hecha con chorizo y la otra mitad hecha de jamón serrano (cómo lo echaba de menos) y queso. Hay que decir que estaba muy bueno. La “morriña” o “homesickness” siempre presente. ¿Cuándo van a buscar los académicos de la RAE una palabra que equivalga a estas?

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Después de hacer la digestión, fuimos al Museo de Liverpool donde se contaba la historia de esta ciudad. De entrada gratuita, vimos lo más representativo de esta ciudad a través de un recorrido histórico. 100% recomendado.

Después, pateamos bastante y llegamos a la Catedral de Liverpool, que la podéis ver aquí. Como veis, el día estaba bastante nublado y yo creo que así la Catedral no luce tanto. He visto fotos en Internet en el que el sol le pega de lleno y es muchísimo mejor. Pero bueno, es lo que hay. No iba a salir todo perfecto. La verdad, es una catedral un poco alternativa, ¿no? Quiero decir, la mayoría de ellas no suelen tener esta forma, véase cualquiera conocida (Notre Dame, la de Santiago…). Cerca, estaba Chinatown, que estaba bastante desierta, por cierto. No somos gran fans de esta cultura, así que solo la vimos de paso.

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Después, fuimos a donde más nos interesaba, Matthew Street, una de las calles más transitadas de Liverpool. Irónicamente, tardamos siglos en encontrarla. Finalmente, llegamos allí y nos sorprendió que era bastante pequeña, pero el ambiente era único. Lleno de tiendecitas de música, con artículos que representaban a los Beatles, frases de John Lennon por todas partes y, por supuesto, The Cavern. The Cavern es un pub mítico de Inglaterra, donde tocan muchos grupos en directo por las tardes y por las noches. Impulsan la música británica desde los años 50. Esa zona estaba llenísima de pubs y fue allí donde pudimos comprobar el gran ambiente futbolero que cuenta con dos equipos ilustres de la Premier League: Everton y Liverpool. De hecho, en uno de los Museos a los que fuimos había una zona expresamente dedicada al equipo de Liverpool y su historia. Ese día jugaba el Chelsea contra el Liverpool (ganó 1-3) y pudimos vivir en primera persona la gran pasión con la que se vive este deporte allí: gente bebiendo cerveza, abarrotando los pubs y desplazándose en masa. Todo muy bonito, siempre y cuando se controlen. Paseando por allí, nos enteramos de que U2 tocaba esa noche en Anfield, campo de Liverpool. Todo muy irónico porque Ángel es del Milan, gran rival del Liverpool debido a dos finales de Champions que jugaron entre ellos.

Recorriéndonos la ciudad, veíamos repetidamente una figura: una especie de cordero con una cola en forma de plátano. Ya antes de visitar Liverpool, habíamos visto en Internet que este cordero representaba esta ciudad, lo que nos creaba muchas dudas. Más adelante descubrimos que a un famoso artista se le encargó crear una figura que representase la ciudad, ya que ese año (2008) Liverpool fue la ciudad europea de la cultura. Así, este artista creó este Cordero-banana, “Superlambanana” en inglés, porque representa el auge portuario de Liverpool en el que se exportaba lana y se traían bananas, entre otras cosas. Y bueno, de ahí esta original mezcla, híbrido. Es aquí donde volvemos a ver la importancia del puerto de esta ciudad de Inglaterra. Esta figura está distribuida en distintos puntos de la ciudad.

Liverpool: de menos a más.

Fuente

Por la tarde, visitamos New Brighton, se aleja un poco de Liverpool y era lo más lejos que podíamos llegar con el tren (¡pero por el mismo precio! ). Llegamos allí y es una zona muy tranquila, pero me gustaría haberla visitado en verano. Allí, encontramos un Morrisons (supermercado enoooorme) que nos dio la vida para merendar. Emprendimos viaje hacia el Faro situado al lado de Fort Perch Rock, un fuerte para defender el puerto de Liverpool en 1820. Ahora mismo se utiliza como museo. Toda esa zona era muy bonita, con una playa y gente paseando. Hacía viento, pero se estaba bien. En la playa, había un acceso pedregoso hacia el faro, como podéis ver aquí. La gente era muy maja y fueron ellos los que nos pidieron a nosotros si queríamos una foto. Sospechamos por si nos robaban el móvil, pero ¡no! Realmente el señor se esforzaba por coger la mejor perspectiva y nos decía que nos pusiéramos aquí…allá…en el otro lado… Nos llevamos muy buenas impresiones de la gente en general, para que luego digan que los ingleses son bordes. Por aquella zona, había restaurantes, bares, una bolera, etc. Zona de ocio.

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Volvimos a la ciudad, al bullicio y tomamos un café en el PRET A MANGER. Esta cafetería se encontraba en la calle principal de Liverpool. Es una gran manzana, llenas de las míticas tiendas como Zara, Pull and Bear y todo el repertorio que todos conocemos. Esta calle sí que estaba llenísima, incomparable a Matthew Street. Me recordó bastante a Oxford Street de Londres: todo el mundo yendo y viniendo con un brazo aguantando el café caliente “takeaway” y con el otro lleno de bolsas llenas de ropa. Bueno, desde el Pret a Manger, teníamos buenas vistas, entorpecidas por un árbol de Navidad. ¡Y eso que era Halloween! Esta cafetería está genial, me encanta, 100% recomendado. Ya había ido varias veces en Londres porque tiene comida sana, rica y no muy cara. Puedes tomar tanto un sándwich vegetal como cafés de todo tipo. Creo que ya os hablé de ella en otro post de Londres. Allí, tomamos un café de vainilla y yo otro con sabor a nuez. Buenísimo. Nos encantó el sitio y jugamos a las cartas para descansar. Hacía calorcito y se estaba genial, os lo recomiendo sí o sí.

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Acabando ya, cogimos el metro (no sin antes perdernos y acabar en una zona ubicada en el quinto pino) fuimos al aeropuerto y yo cogí mi billete de vuelta a Aber y Ángel cogía su vuelo, con retraso por la niebla. Bajón. Despedida dolorosa, al fin y al cabo, pero genial Liverpool en general. Con un día o dos os da de sobra para visitar todo, por si alguien lo tiene en mente.

¡Y esto ha sido todo por el post de hoy! Espero que os haya gustado y ya sabéis, nos vemos mañana. Dejad vuestros comentarios, Me Gusta, compartid y todo el rollo que os suelto siempre. Así seguireeeeeé.


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Comentarios (2 comentarios)

  • Fátima chamadoira hace 5 años

    ¡Guapísima!, ¡no me extraña que sujetaras un faro en tu mano, después de comer ese bocadillo! Anda, que la escultura amarilla...cosas de las cuotas europeas para equipamientos culturales. Hacéis una pareja muy simpática.

  • José Ramón Núñez Iraola hace 5 años

    Liverpool, música y fútbol dos pasiones.

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