Larisa, Grecia

En esta entrada, quiero escribir sobre la graduación de mi amiga Athanasia, ¡que también fue mi oportunidad de visitar la ciudad de Larisa y revivir el espíritu erasmus! Nunca había estado en Larisa antes, pero había oído hablar mucho de ella. Además de Athanasia, mi amiga Elena, a quien también conozco de mi época erasmus. Nunca había asistido a una ceremonia de graduación, así que estaba muy contenta de que la primera graduación a la que asistiría iba a ser la de mi mejor amiga del erasmus.

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Cogí el tren nocturno a Larisa un sábado por la noche. Había trenes todo el día, pero el de la noche, que sale un poco antes de medianoche, es mucho más barato que el resto. Se suponía que saldría a las 11. 55 p. m., pero una vez que entramos, nos dijeron que había algún tipo de problema técnico que tenían que solucionar antes de salir, así que llegaríamos tarde. Salimos a la 01. 00 a. m., pero al menos estuvimos esperando dentro del tren y no a la intemperie. Durante el viaje, estuve escuchando música y vi una película en mi tableta. Alrededor de las 3. 00 a. m. estaba muy cansada y con sueño, pero intenté no dormirme. Como Larisa estaba a mitad de trayecto y luego había más paradas, cabía la posibilidad de que me pasara mi parada si no llevaba cuidado. Así que hice todo lo posible para mantenerme despierta, y gracias a Dios me las arreglé para conseguirlo. Llegamos a Larisa en menos de 4 horas y media. En Larisa hacía mucho frío, especialmente justo antes del amanecer, pero al menos las chicas habían venido a buscarme a la estación de tren; su casa tampoco estsba muy lejos. Era la primera vez que veía a Elena desde que terminó su disertación, ¡así que estaba realmente emocionada! Llegamos a su casa y, como conozco a las chicas muy bien, me sentí cómoda de inmediato. La casa es muy acogedora y me gustó mucho. Después de hablar un rato para ponernos al día, todas nos fuimos a dormir, ¡porque estábamos muy cansadas!

Durante los siguientes días, pude ver la ciudad de Larisa; es bastante más grande de lo que me había imaginado. Hay muchos lugares para visitar. Lo que más me gustó fue un teatro antiguo exterior, que recuerda a la antigua Grecia. También me gustó el bosque de Larisa. Alrededor del río, hay un parque y luego un bosque. Este lugar es ideal para pasear, mientras que muchos optan por ir en bicicleta o correr. ¡Los chicos también me dijeron que, a menudo, puedes ver caballos en el parque! Por desgracia, no pude ver ninguno, pero tal vez lo haga la próxima vez. También disfruté paseando por las tiendas de Larisa y viendo cuán diferente puede ser una ciudad a la tuya, según los hábitos y los pequeños detalles de la vida cotidiana.

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Una cosa que realmente me sorprendió y no creo que haya algo así en Grecia, fue una máquina expendedora de leche. Es una máquina expendedora que ofrece leche fresca las 24 horas, los 7 días de la semana. Su distintivo es una vaca sonriente y te da la opción de comprar una botella de plástico y llenarla de leche o, simplemente, puedes usar tu propia botella. Estaba a la vuelta de la esquina de la casa de las chicas y noté que era bastante popular, ¡ya que casi siempre había alguien esperando para comprar leche!

Mis primeros días siguieron así, más o menos, y llegó el día de la graduación de Athanasia. Athanasia estudió Agronomía en la Instituto Tecnológico Educativo de Larisa. El día de la graduación nos levantamos temprano y cogimos el autobús para ir a su universidad. Tuvimos que esperar una hora, pero después de un rato muchos de sus amigos vinieron a verla también, así que la espera no fue tan aburrida. Cuando la ceremonia estaba a punto de comenzar, todos los estudiantes se reunieron en la parte derecha de la sala. El resto nos sentamos en los asientos para verlos recoger sus diplomas. Los amigos de Athanasia y yo elegimos unos asientos bastante buenos, en el centro de la sala para ver todo bien y, también, para sacar fotos. Algunos de los profesores de la Universidad dijeron unas palabras para los estudiantes y, después de sus discursos, llegó el momento de entregar los diplomas a los alumnos. Primero, los estudiantes recitaron el himno: un alumno lo leía primero y luego el resto lo repetía. Luego, los maestros llamaron a los estudiantes por su nombre y cada uno se adelantó para recibir su diploma. ¡Me sentí orgullosa de mi amiga y estaba feliz de estar allí!

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Como aún no tenía las fechas de mis exámenes, decidí quedarme un poco más y ver a las chicas. Salimos juntas con sus amigos y me enseñaron algunos sitios de Larisa. Una noche, incluso conocí a una couchsurfer alojada en casa de Athanasia. Su nombre era Elizabeth y era alemana. Solo se quedó una noche en Larisa, como parte de su ruta de regreso a su país, después de hacer una visita agroturística a Grecia. Además, estaba deseando ver el laboratorio donde trabajaba Athanasia. Siempre lo oía en sus historias y era justo como lo había imaginado: un laboratorio clásico, limpio y organizado, en el edificio de la Universidad.

Después de algunos días, las fechas de mis exámenes ya habían salido y decidí regresar a casa. Tengo muy buenos recuerdos de Larisa y estoy segura de que volveré pronto para visitar los lugares que no he visto aún.


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