Andorra y sus ciudades son como un parque de atracciones: poco terreno y un montón de cosas, edificios, lugares, plantas...
Es una ciudad típicamente montañosa, un lugar perfecto para la quente aficionada al esquí. Vale la pena verla, porque es totalmente diferente de lo que se ve en España, en la costa.
Lo que me gustó: las vistas a los Pirineos que son perfectas, ideales, magníficas, inolvidables, estupendas....
De verdad no hay mucho para ver, pero lo recomiendo por estas vistas, por esta diferencia de lo que conocemos normalmente.
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