Vuelta a casa por Navidad.

Publicado por flag- Adri P — hace 10 años

Blog: Chañeros por el mundo, hoy Francia.
Etiquetas: Becas Erasmus

El viaje de vuelta a España justo antes de Navidad, eran las vacaciones perfectas para mí después de ya casi cuatro meses en Saint Nazaire. Tenía ganas de ver a toda mi familia, de pasar tiempo con mis amigos y de recordar lo bueno que es manejar a la perfección un idioma y saber todo lo que se dice a tu alrededor. La mayoría de los exámenes los habíamos tenido durante los meses de noviembre y diciembre y estaba ya un poco saturado.

Los billetes los había comprado con bastante antelación, más o menos a mediados de octubre, por lo que me salieron a muy buen precio. El vuelo era Nantes – Madrid, por lo que además no me tocó ir hasta París en busca de vuelos a la capital de España ni tener que hacer experimentos raros como ir en tren o cualquier cosa parecida. La noche anterior al vuelo y debido a que este salía muy pronto, (a las 7 de la mañana), me las apañé para ir a dormir a casa de un compañero de clase, que vive en un barrio justo a 5 minutos del aeropuerto. Otra opción, aunque algo menos cómoda, habría sido dormir directamente en el aeropuerto, pero pudiendo dormir en una cama caliente que se quiten los fríos bancos de metal del aeropuerto. En el avión la mayoría de los que estábamos éramos españoles que volvíamos a casa por Navidad y se puede decir que las ganas de llegar a casa se palpaban en el ambiente.

Yo fui bastante suelto de equipaje, ya que para menos de dos semanas que iba a pasar en mi país, no iba a llevar un maletón de 25 kilos, más bolsa de mano, más mochila… Ya me había encargado de hacerme con una maletita y llevar el justo y suficiente equipaje en cabina para pasar las navidades, que con la poca ropa que tenía en España fue suficiente. Dos jerseys, dos vaqueros, los zapatos de noche y un par de camisas, más por supuesto todo lo que llevaba puesto, y con eso para adelante.

El viaje transcurrió sin mayor problema, y ya se empezaba a notar que volvíamos a España, pues nada más entra en el avión se empezaron a escuchar los “buenos días” de las azafatas y la lengua predominante entre todos los comentarios era el castellano. Tardamos algo así como una hora u hora y veinte minutos en llegar a Madrid donde nos pararon en medio de la  pista y nos recogió el autobús para llevarnos a la T4. El mejor momento fue cuando ya a la salida de todo el recorrido, dejé la puerta de llegadas atrás y vi un montón de gente esperando a todos los que llegaban desde sus diferentes destinos. Al principio ni me enteré pero ya en cuanto escuché la voz de mi familia que había ido a buscarme hasta Madrid, me encontré como en casa. Fue como volver otra vez a mi vida normal, como recuperar algo que no había tenido desde que llegué a Francia y puedo decir que nunca antes me había alegrado tanto de ver a mi familia como en aquel momento.

Cuando por fin llegamos a casa y entré en mi habitación empecé en pensar en lo que iba a hacer esas vacaciones y me propuse estar ocupado y aprovechar el tiempo al máximo, más que nunca, no dejar ni un segundo desocupado y aunque siempre se deja algo e tiempo de “contemplación”, así fue, aproveché las vacaciones todo lo que pude y más. Pude hacer cosas tan simples como tomarme una cerveza con mis amigos, comer con toda la familia, jugar al futbol con mi hermano, saludar a la gente de mi pueblo o comprobar que todo el mundo estaba bien… Y por supuesto disfrutar con los míos.

Pero como suele pasar lo bueno se acaba y siempre se hace más corto de lo que nos gustaría. Pero eso sí, la vuelta se hizo mucho más amena, volví a Francia con las pilas recargadas, con ganas y sabiendo que cuando vuelva para quedarme, en mi casa seguirá todo igual que cuando me fui. Y es que en una experiencia como la mía, en este caso una beca Erasmus, además de conocer a gente diferente a ti, lugares hasta el momento desconocidos, enfrentarte a situaciones a las que en tu país no te tendrías que enfrentar, aprender todo lo que se puede uno imaginar y más, y por supuesto disfrutar de cosas diferentes a las que uno está acostumbrado, también sirve para darte en parte cuenta de lo importante que es tener a alguien que sabes que no te va a fallar, alguien que siempre intentará hacer lo mejor por ti.


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Comentarios (6 comentarios)

  • flag- Inés Lotero hace 10 años

    Seguro que tu familia se alegró tanto como tú de volver a tenerte en casa. Como decimos por aquí:¡Cómo en casa en ningún lado! Seguro que tu madre te hizo esos días las comidas que no comías desde hacía 3 o 4 meses. Ya llevas medio camino andado.

  • flag- Adri P hace 10 años

    ¡Bendita sea la comida de las madres!

  • flag-es Anthony Power hace 10 años

    Mucho sentimiento ahí en el artículo, que vaya bien Adrián!

  • flag- Adri P hace 10 años

    Cierto! Muchas gracias e igualmente! Un saludo!

  • flag- Mercedes Sanz Lotero hace 10 años

    He echado en falta una explicación de algunas de esas cosas que tienes en Chañe y que seguro, seguro que en esos lugares franceses desconocen...porque no nos cuentas un poco de nuestras pegueras...que son edificaciones muy curiosas y con una utilidad muy importante en aquella época.

  • flag- Adri P hace 10 años

    Habrá que darse una "vuelta virtual" por Chañe...

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